“Tabaré Vázquez es un
capitán del barco, con autoridad”

Mario Cayota, ex
Embajador en el Vaticano

1) El Vaticano, la dictadura uruguaya y otras confesiones


Mario Cayota, Doctor en Filosofía, fue nombrado el 4 de abril de 2006, embajador de Uruguay ante el Vaticano por el Senado de la República. El profesor Cayota ha dictado numerosos seminarios en Uruguay, Brasil, Italia y Chile. También ha sido Presidente del Partido Demócrata Cristiano. La ONDA digital lo entrevistó, recogiendo su extraordinaria experiencia de ser el primer embajador uruguayo de un gobierno de izquierda ante el Estado del Vaticano.

En esta segunda parte de la entrevista el experto en teología se adentra en la Iglesia uruguaya y la personalidad del Dr. Tabaré Vázquez, quien presidió el gobierno que él representó hasta el 2011. Hoy publicamos la primera parte y la segunda entrega.


- Usted hoy habló de Monseñor Partelli. Fue una figura, por la época que le tocó vivir en el Uruguay, pero también por su personalidad, excepcional…

- Si, excepcional, extraordinaria.

- Poco recordado por la sociedad uruguaya…
- Si y creo que es una gran injusticia que se comete con él. Coincido totalmente con usted.

- No conozco libros, por ejemplo, sobre Partelli…
- Se ha escrito alguno, pero no ha tenido mayor resonancia. Es un hombre olvidado. No por los sacerdotes de su época - que quedan muy pocos - y que se distinguen. Son sacerdotes que se distinguen por su compromiso con los pobres, por su formación teológica.

- Queda por ejemplo Cáceres, ¿y quién más?
- Ah, eso referido a los Obispos. Si, Cáceres es un hombre extraordinario, también. Yo me refiero a los sacerdotes que en aquella época eran jóvenes y hoy son hombres de 70 años, incluso algunos hasta de más.

- Se dice que el Papa Francisco conoce muy bien la Iglesia uruguaya
- Si.

- Por estos lugares casi todos dicen conocer personalmente al Papa Francisco

- La vez pasada un periodista argentino - que simpatiza con Bergoglio - escribió un artículo y le puso como título: “Yo no soy amigo del Cardenal Bergoglio”. Porque ahora en la Argentina, todo el mundo es amigo de Bergoglio. Yo creo que está desarrollando una tarea, realmente, ardua y difícil. Porque me quedó pendiente, en el caso del Banco Vaticano, es muy difícil luchar contra las mafias. Ahora se ha tenido que ir cuenta por cuenta a partir del nuevo director. Porque el anterior - no voy a decir a qué banco pertenecía, pero - ofrecía también garantías, porque había sido director en Italia, antes de ocupar el cargo, de un banco muy importante, incluso en el Uruguay.

- Pero entonces tenía todas las mañas de los banqueros.
- Si, pero tenía muy buenas referencias. Precisamente, fue nombrado porque su trayectoria lo favorecía. No había nada en su contra.

- Sin embargo, hizo cosas terribles, ¿no?
- No, ese director, no. Fue otro. Él como que permitió, o no tuvo la suficiente energía o autoridad. Este es importante que viene de afuera. Pero es una lucha a brazo partido, sobre todo porque ahí, el gran problema, ya no es el tema… Porque los intereses que cobra el Banco Vaticano son irrisorios, son mínimos. No. Es usar el banco como trampolín, es decir, llevar el dinero “sucio”, colocarlo allí y, después de ahí, pasarlo “lavado” - y acá es literalmente - al circuito normal. Porque el Banco Vaticano hoy no tiene mayores emprendimientos. Así que no es el Banco Vaticano, sino que es - a través del Banco Vaticano - se permitía. La nueva carátula. Se entraba ese dinero al Banco Vaticano y, “santificado”, después se sacaba, pero ya con otra titularidad. Esa era un poco la maniobra. Incluso, yo no creo que haya uruguayos que no lo hayan hecho.

¿Usted tiene la presunción?
- Si, claro. No tengo pruebas, por eso no puedo hablar.

- Uruguayo…
-Si, y conocidos…

- Aunque usted es un laico, ¿cómo ve a la Iglesia uruguaya?
- Bueno, es difícil un diagnóstico general, ¿no? Porque la realidad de las diócesis es más o menos distinta. Pero yo creo que hay un proceso en este momento donde los laicos, por ejemplo, hemos perdido protagonismo. Eso es verdad. Las causas, las razones, no vienen al caso. Yo no quiero buscar responsables. Constato el hecho. Quizás sea un proceso que se haya generado… Es decir, en el período de Monseñor Partelli, los laicos tenían un gran protagonismo. Quizás también haya influido que todo eso estaba enmarcado por el contexto de la dictadura, entonces el laico se sentía también más protagonista y con la obligación de ser más militante en la Iglesia, sobre todo para salvar determinados valores, determinadas ideas. Recuerdo los famosos “Grupos de Reflexión” de los que hoy ya, prácticamente, ni idea se tiene. Bueno, eran grupos que representaban una verdadera escuela de democracia. No había politización, no había partidización, porque ahí recuerdo que había figuras del Partido Nacional, por supuesto también del Frente, etc. Pero, sobre todo, era una alternativa a esa cultura autoritaria que se nos quería imponer.

Realmente los “Grupos de Reflexión” eran una escuela de democracia, donde se cultivaban los valores que eran agredidos por el sistema. Y cumplieron un papel muy importante. Y una cosa que, en general, no se sabe o no se dice, es que cuando a Monseñor Partelli, las Fuerzas Armadas le exigieron que entregara la nómina de los integrantes de los “Grupos de Reflexión”, Monseñor Partelli se negó terminantemente, corriendo el riesgo de ser removido. Él tuvo muchos gestos, siempre con gran discreción, con gran humildad, pero tuvo gestos muy valientes que trascendían a la Iglesia y que fueron un soporte muy importante para todo el proceso de democratización que vino después. Creo que, desde ese ángulo, también hay que valorar a Monseñor Partelli.

- La Iglesia de hoy parece más discreta, menos activa.
- Si, Pero yo creo que la cercanía - hasta geográfica - de Bergoglio, nos va a ayudar a tener un perfil más dinámico.

- La última pregunta. Usted también ha sido un militante político, partidista, de la izquierda uruguaya. ¿Cómo la ve en este momento, en que estamos en las puertas de las elecciones nacionales?
- Querría verla más unida, como en tiempos que surgió el Frente…

- Parecería una izquierda más cerrada ahora, ¿no? Porque la izquierda fundacional del Frente tenía la proeza de los cristianos y los comunistas juntos.
- Claro, si, y en diálogo activo e intenso, sin dudas.

- ¿Quiénes se asustaron más, los cristianos o los que no lo eran?
- Yo pienso que ahí el decaimiento - no la muerte - de las ideologías influyó mucho para que como que se desdibujara el perfil. Perfil que, lejos de llevar a la confrontación, llevaba a la colaboración. Es decir, el cristiano, en forma explícita, se mostraba como cristiano y entraba en diálogo con quienes no lo eran y trabajaban juntos, pero con un perfil claro. Por ejemplo, se hablaba mucho del diálogo entre cristianos y marxistas. Se organizaban, incluso, seminarios.

- Partelli acompañó eso, incluso entró en la Casa del Partido Comunista.
- Ah, si, como no. Fue muy solidario en los momentos complejos y dramáticos de aquellos días.

- Fue un gesto político, también, e ideológico importante. El Obispo entrando a la Casa del Partido Comunista.
- Si, al punto que cuando él murió - no sé si oficialmente el Partido, pero - un grupo de viejos militantes del Partido Comunista, llegaron hasta la Catedral y muy respetuosamente pidieron permiso para hacerse presentes y con la bandera del Partido junto al féretro. Porque ellos no olvidaban la actitud valiente, arriesgada, que había tenido Partelli cuando la muerte, sobre todo, de los ocho mártires que murieron acribillados. En realidad fueron varios los gestos.

- Ahora, el candidato de la izquierda es el Dr. Tabaré Vázquez, que al parecer es cristiano…
- Si, él no llega a definirse bien. Él habla de los valores cristianos con los cuales se siente identificado. Yo creo que es un poco difícil de definir. Quizás se le ve más cristiano por determinadas posiciones que él ha asumido. Tiene una formación cristiana, indiscutible, a través de los salesianos. Se formó con los salesianos, vivió rodeado de salesianos, su señora es muy salesiana, también. Uno de sus hijos, sobre todo - muy inteligente -, el Dr. Álvaro Vázquez, sigue sus pasos en oncología, pero que también - no se cómo - se hace tiempo para estudiar teología. Está haciendo la licenciatura y también tiene un perfil salesiano. Así que el Dr. Tabaré Vázquez, está rodeado.

- Pero en resume ese espíritu fundacional, muy plural del Frente, es un hombre que - de alguna manera - reflejar eso.
- Si. Yo creo que va a hacer la síntesis. Creo que, además, sería deseable. No sé si es posible pero, de alguna manera, si bien la historia no se repite, pero reflotar un poco esos perfiles que no eran - al revés de lo que a alguien le pueda parecer -, no distanciaban, al contrario. Se daba una colaboración, un respeto, muy grande entre estas corrientes que, sin duda, eran diferentes, de matrices distintas. Pero creo que, de alguna manera, es algo que responde a lo que decía al principio, como que lo ideológico ha perdido protagonismo. Hoy, incluso, todo el mundo habla de socialdemocracia. Es difícil distinguir las distintas corrientes ideológicas, en todos los partidos.

- Pero eso es a nivel universal…
- Es cierto. Trascienda lo local.

- La famosa globalización, ha traído una especie de desdibujamiento de las ideologías. No es que hayan desaparecido, pero los límites no aparecen claros.
- Ahí está, efectivamente es lo que se percibe.

- Porque, por ejemplo, los grandes contendores del siglo XX, el marxismo y el cristianismo, hoy da la impresión que los cristianos no se hacen mucho problema por los marxistas.

- Creo, que se ha perdido color en el cuadro, domina el gris. En el cuadro domina el gris. Y no sé hasta dónde eso es bueno, ¿no? Es una duda.

- ¿Una duda teórica?
- Una duda teórica, si. De todas maneras, a mi me parecen muy importantes las opciones fundamentales, en el caso del Frente, los ejes, ¿no? Los énfasis, donde están puestos.

- ¿Los comparte?

- Si, totalmente. Con las observaciones que me puedan merecer, los reparos. Porque yo creo que no puede haber una identificación acrítica. Justamente, cuando uno se identifica con un programa común, tiene que hacer también un análisis crítico y, hasta eso, puede resultar un modestísimo aporte a un mejor programa.

- ¿Tiene expectativas si el Dr. Tabaré Vázquez sale presidente, que haga bien las cosas?
- Si, yo creo que sí. Sobre todo por esa capacidad que él tiene de gestión, esa capacidad de integración. De integrar de una manera - no digo uniforme, pero -, de integrar en una acción común, a distintas corrientes, distintos sectores del Frente. De llevarlos a que trabajen juntos. Y él es un hombre sumamente prudente, ¿no?

- Vázquez tiene una impronta un poco jesuita, es enérgico…
- Si, es así. Tiene esa doble condición. Usted lo define bien. Parece jesuita. Aquello de “mano de hierro” en “guante de seda”. Si. Y es un hombre que planifica, que mira a largo plazo y que reúne esa condición de integrar en un equipo a visiones distintas, pero con lo que usted señala, conduciendo. Es como el “capitán del barco”, con autoridad y a través de procesos que suponen perseverancia, que suponen líneas de trabajo que se desarrollan, que él sigue. Es un estratega que traza líneas de trabajo y es muy exigente con las personas encargadas de llevarlas a cabo. Yo tuve oportunidad también - si bien no tenía ningún cargo oficial - de ver eso cuando era intendente. La exigencia al responsable de determinada línea de trabajo. Fue formando un equipo y yo lo vi. Porque hay que ver que era la primera intendencia frenteamplista y él logró formar un gran equipo con personalidades heterogéneas y, sin embargo, integrándolas.

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