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Asia Pacífico: hay un cambio brusco en ambos flujos del mercado
Por Osvaldo Rosales*
La asimetría en términos del tipo de comercio limita el espacio para alianzas productivas, empresariales y para joint ventures tecnológicos.
En la sede de la ALADI y en el marco del Comité de Representantes Permanentes de la Asociación, en Sesión Extraordinaria, se realizó la presentación del “Balance y perspectivas del Observatorio América Latina - Asia Pacífico” y del libro "Las relaciones comerciales entre América Latina y Asia-Pacífico: desafíos y oportunidades".
El evento fue inaugurado por el nuevo Presidente del Comité de Representantes de la ALADI, Emb. B.Hugo Saguier Caballero, el Secretario General de la ALADI, Carlos Alvarez, la Directora Representante de CAF banco de desarrollo de América Latina en Uruguay, Gladis Genua y Osvaldo Rosales* Director de la División de Comercio Internacional e Integración, CEPAL.
De manera muy sumaria voy a listar lo que me parece son 10 temas que recorren el espectro de la relación Asia Pacífico- América Latina y que son de alguna forma un índice para la labor futura de este foro académico.
El punto uno es que Asia Pacífico, o Asia del Este, se ha transformado en un socio comercial importante para varios países de América Latina, y particularmente de Suramérica. Si comparamos los años 2000 y 2012, encontramos que en 2000 América Latina orientaba el 5% de sus exportaciones a esa zona, proporción que en el año 2012 alcanzó el 19%. Por su parte, las importaciones provenientes de Asia en el año 2000 eran el 11% del total de las importaciones de la región, mientras que en el 2012 representaron el 27%. Es decir, hay un cambio brusco en ambos flujos, muy marcado en el caso de las importaciones.
Por cierto, no es un proceso homogéneo. Hay países en donde esa tendencia es más fuerte: en el caso de las exportaciones, tenemos a Chile, donde el 42% de las exportaciones se dirigen al Asia Pacífico, luego Brasil y Perú, donde el 25% van orientadas a esa zona. Más atrás aparecen Bolivia con el 18% y Argentina con el 16%. Por el lado de las importaciones, Panamá encabeza este ranking, ya que el 44% de sus importaciones provienen de Asia Pacífico. Le siguen Paraguay con el 38%, México 28%, Chile 27% y Perú 26%.
Segundo punto: la balanza es asimétrica. Solo alrededor del 5% de las exportaciones de Asia se dirigen a América Latina. En efecto, China y la República de Corea dirigen a nuestra región alrededor del 6% del total de sus exportaciones, y Japón el 5%. En cuanto a las importaciones, China efectúa el 6% de sus importaciones desde nuestra región, y Japón y Filipinas alrededor del 4%. Entonces estamos hablando de valores entre el 4% y 6% versus valores entre 19% y 28%.
Tercer punto: las exportaciones de América Latina a Asia Pacífico están muy concentradas por origen y por destino. En el caso del origen, si tomamos el total de las exportaciones latinoamericanas dirigidas al Asia Pacífico, 43% de ellas corresponden a Brasil, 26% a Chile y 9% a Argentina. Es decir, estos 3 países concentran el 78% de lo que la región exporta al Asia Pacífico. Si ahora miramos el destino, China concentra el 58%, Japón el 18% y Corea el 10%. Es decir, el 86% de las exportaciones de la región están concentradas en esos 3 países. Por lo tanto, no hay que ser excesivamente brillante para sacar la conclusión de que la interacción entre estos 6 países es clave para mejorar el vínculo entre América Latina y Asia Pacífico.
El punto cuarto es que las exportaciones de Asia Pacífico a nuestra región también están concentradas por origen y por destino. El 48% de ellas proviene de China, el 20% de Japón y el 16% de Corea, es decir, el 84% de las exportaciones asiáticas a nuestra región corresponden a estos 3 países. ¿Y se dirigen hacia dónde? En primer lugar hacia Brasil (24%), seguido de cerca por México (23%) y Panamá (21%). O sea, casi el 70% de lo que Asia Pacífico exporta a nuestra región va a esos tres países. Por lo tanto, y coherente con la misma deducción del punto anterior, agregar a México y Panamá en esa mesa de diálogo no vendría nada mal.
Quinto punto: el comercio América Latina- Asia Pacífico es básicamente interindustrial. América Latina exporta productos primarios y manufacturas basadas en recursos naturales. La suma de estos dos componentes representa alrededor del 90% de lo que la región exporta al Asia. En cambio, Asia nos exporta un 40% de manufacturas de alta tecnología y un 30% de manufacturas de tecnología media. Esta asimetría en términos del tipo de comercio limita el espacio para alianzas productivas, empresariales y para joint ventures tecnológicos.
Por lo tanto, diversificar las exportaciones desde nuestro lado parece fundamental para aspirar no solo a una mayor presencia en las cadenas de valor asiáticas sino también para construir alianzas empresariales más sólidas.
Sexto tema de investigación: la protección agrícola en varios países de Asia Pacífico es elevada, en particular para diversos productos de interés para América Latina. No es para desarrollarlo aquí, pero basta con notar que el arancel promedio aplicado en el sector agrícola es de 53% en Corea, de 34% en la India, 17% en Japón y 16% en China. Por lo tanto, aquí hay un espacio de negociación tremendamente relevante. En efecto, todo indica que las perspectivas de crecimiento económico y demográfico, de urbanización y de cambios en el patrón de consumo en Asia Pacífico apuntan a un escenario de alta demanda por productos agrícolas en los próximos años. Por ende, es necesario abordar el tema de la elevada protección arancelaria agrícola en los mercados asiáticos, a la que cabe agregar sistemas de protección sanitaria y fitosanitaria bastante complejos en varios de ellos.
El séptimo punto son los elevados costos de transporte. Esto no es solo porque estamos lejos, sino porque producto de esa lejanía hay pocas interconexiones marítimas y además porque el comercio es muy desbalanceado. Si uno mira las cargas en millones de toneladas, las exportaciones de Asia a América Latina triplican a las de nuestra región a Asia. Por lo tanto, los barcos que vienen de Asia a nuestra región hacen el retorno desocupados y ello implica que el costo unitario se eleva. Ahí hay de nuevo una urgencia de cooperación y de integración para reducir costos y negociar mejores tarifas.
El octavo punto es la compleja arquitectura comercial de Asia Pacífico, que puede complicar el vínculo con nuestra región. A los acuerdos entre las 10 economías que integran la ASEAN se han sumado los acuerdos que ésta ha suscrito con China, Japón y Corea, conformando la iniciativa conocida como ASEAN +3. Tenemos también la negociación en curso de un acuerdo de libre comercio entre China, Japón y Corea, que partió en marzo de este año, y la iniciativa conocida como Regional Comprehensive Economic Partnership, cuyas negociaciones partieron en mayo de 2013 y que incluye a todas las economías ASEAN+3 así como a la India, Australia y Nueva Zelanda. Por último, está el Acuerdo de Asociación Transpacífico (Trans-Pacific Partnership o TPP), que por el lado asiático incluye a Japón, Singapur, Malasia, Vietnam y Brunei. Varios países asiáticos participan simultáneamente en varias de estas iniciativas, habiendo un claro conflicto potencial entre el TPP y las iniciativas propiamente regionales, propiamente asiáticas. En efecto, hay una gran diferencia de cobertura y de profundidad entre los diversos acuerdos negociados y en negociación. Por lo tanto, la conclusión natural es que nuestra región debería seguir con mayor atención estos temas y ser más proactiva en propuestas de diálogo y cooperación con Asia Pacífico. En efecto, algunas de las consecuencias probables de estos procesos, y en plazos bastante breves, pueden ser una desviación de comercio e inversiones que afecte a nuestra región y una dificultad agravada para poder ingresar en las cadenas de valor asiáticas.
Noveno tema (relacionado con el anterior): ¿Quién o quiénes deberían ser los interlocutores en Asia Pacífico? ¿China, Japón, Corea, los tres simultáneamente, la ASEAN, el Regional Comprehensive Economic Partnership, el Trans-Pacific Partnership? Este es un tema apasionante y lo veremos en detalle en un seminario próximo. Aquí solo estoy listando los temas. El décimo tema es obvio: ¿desde dónde habla América Latina? ¿Desde el MERCOSUR, desde la UNASUR, desde la CELAC, desde la Alianza del Pacífico, o -como ha sido hasta ahora- de manera absolutamente unilateral? No tengo claridad sobre la respuesta precisa, pero de lo que sí estoy seguro es de que esta última opción es la peor. De manera unilateral claramente no se generan espacios de interacción, de alianzas relevantes, y por lo tanto quedamos fuera de las grandes decisiones. Por de pronto, hay temas pendientes. Hay que recordar que en noviembre de 2008 se dio a conocer el Libro Blanco de las Relaciones entre China y América Latina, en el que las autoridades chinas plantean un conjunto muy amplio de observaciones, de propuestas en temas de economía, comercio, cultura, deporte, defensa, etc. Y hasta ahora no hay respuesta por parte de América Latina.
En junio del año pasado, en este mismo edificio, el entonces Primer Ministro Wen Jiabao planteó una completa agenda de cooperación entre China y América Latina, y hasta ahora tampoco hay una respuesta regional, ni siquiera sub-regional. También está pendiente la constitución del Foro de Cooperación China-América Latina, donde el China Development Bank gustaría de que colegas de la CAF y nosotros jugáramos un rol más activo. Pero claro, eso depende de que los gobiernos de la región también sean más proactivos en este tipo de iniciativas.
Por último, pero no menos importante, reunión tras reunión ministerial del FOCALAE, lamentablemente se sigue apreciando que por parte de nuestra región y de nuestras autoridades el nivel de atención que se le presta a ese tipo de reunión no tiene ninguna relación con la jerarquía económica que Asia-Pacífico tiene en la economía global y que está teniendo en nuestras propias perspectivas de crecimiento. Es muy difícil convencer a las autoridades asiáticas del interés nuestro por un vínculo acrecentado y mejorado en calidad con esa región cuando de un total de 21 ministros la cifra de asistencia nunca supera el dígito y las representaciones son francamente de menor nivel. Ahí tenemos un desafío importante. Las tres instituciones aquí involucradas: CAF, ALADI y CEPAL, hemos montado con ese objetivo el Observatorio América Latina-Asia Pacífico y aspiramos a construir esta misma red académica, de manera de poder colaborar en esa construcción de una agenda regional de diálogo y cooperación con Asia Pacífico.
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