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Un libro que revisa y cambia la
visión montevideana sobre Artigas
Entrevista a Ana Frega
Ana
Frega es profesora titular Grado 5 del Dpto. de
Historia del Uruguay en la Facultad de Humanidades,
Licenciada en Ciencias de la Educación, Doctora en
Historia de la Universidad de Bs. As. Profesora de
Historia Nacional en el IPA. Ha trabajado sobre
aspectos políticos y sociales del Uruguay del siglo
XX.
Autora de un reciente libro que
promueve este dialogo “Pueblos y soberanía en la
revolución artiguista” editado por Banda
Oriental. Lo que sigue son los tramos mas destacado
del dialogo de La ONDA digital con Frega.
- ¿Qué aporte a la
historia de Artigas significa este nuevo libro suyo?
-Ya en el título
aparece un poco el énfasis que se va a dar. Este
trabajo lo que plantea es ubicar la revolución
artiguista en distintos niveles territoriales y
entonces trabajar por un lado con una región, la de
Santo Domingo de Soriano, que va a formar parte de
la Provincia Oriental, con los territorios que
conforman esa provincia que se crea justamente a
instancias de la revolución artiguista, la Provincia
Oriental del Uruguay. Y moverse también en el
territorio de lo que era el antiguo Virreinato del
Río de la Plata y el Sur del Brasil, viendo la
confrontación de distintos proyectos de construcción
estatal. Entonces aquí fundamentalmente lo que se
procura cambiar o por lo menos revisar es esa visión
muy capitalina, muy montevideana en el proceso
histórico del Uruguay.
Y en lo que tiene que
ver con la figura de José Artigas en particular, que
también se lo recorta territorialmente y no se
estudian las conexiones que desde 1810, desde el
inicio de la Revolución en el Río de la Plata,
existen entre ambas riberas del río y sobre todo un
proyecto que apuntaba a otra forma de concebir la
construcción de un nuevo Estado.
Cuando nosotros
titulamos "Pueblos y soberanía en la revolución
artiguista" es porque efectivamente en la
confrontación que se va a dar en el Río de la Plata
¿qué es lo que se entendía?: una soberanía única,
indivisible que se proponía desde el centro político
instalado en Buenos Aires, o el reconocimiento de
múltiples soberanías que mediante alianzas dieran
lugar a la conformación de un Estado. Del punto de
vista del manejo de los territorios aquí no hay
prefiguraciones, no hay destinos prefijados para la
conformación de lo que luego va a ser el Uruguay
sino analizar las posibilidades en cada momento.
-La investigación
confirma que Artigas fue un héroe latinoamericano.
-No
usamos esa palabra porque no es una palabra de
época. Nosotros lo que estamos planteando tiene que
ver con un espacio geográfico, el antiguo Virreinato
del Río de la Plata y el Sur de Brasil y estamos
viendo cómo ese proyecto apuntaba sí a considerar
que los españoles americanos, -durante la revolución
el término españoles desaparece- pero en esa
confrontación entre españoles europeos y españoles
americanos, los españoles americanos eran los que
tenían derecho a darse las formas de gobierno que
entendían. Y en el proyecto artiguista el énfasis
estaba puesto en esa posibilidad de incorporar esos
territorios del virreinato en una forma estatal que
fuera diferente, que decíamos unitaria y se proponía
desde Buenos Aires. Este proyecto artiguista no es
solamente un proyecto político sino que ya desde el
inicio de la revolución van a quedar en claro
distintas opciones, intereses, formas de entender
los términos de libertad, ruptura de cadenas,
independencia, soberanía, que se estaban
manifestando. Entonces, desde el inicio van a
comenzar a aparecer determinadas contradicciones que
tienen que ver con viejos conflictos sociales
vigentes durante el período colonial. Algunos tenían
que ver con lo étnico social, otros tenían más que
ver con lo económico y se van a manifestar en el
inicio de la revolución que efectivamente da la idea
para muchos de que todo puede cambiar.
- De esta
investigación, ¿qué confirma usted de la
personalidad de Artigas?
- La investigación
tiene otra característica y es tratar de descentrar
el análisis de la figura de Artigas y pasarlo hacia
el artiguismo. La figura del héroe tiende en general
a minimizar el protagonismo de las distintas
personalidades. Entonces no ponemos como centro,
insisto, a José Artigas sino que tratamos de
investigar sobre otros personajes, tal vez olvidados
por la historiografía tradicional pero que ocuparon
lugares de relevancia y de primera línea en el
proyecto artiguista.
Para poner un
ejemplo, revisamos el papel de secretario atribuido
a José Monterroso, que aparece allí no
solamente como escribiente sino participando en la
formulación del proyecto, y en lo que se
llamaban "patriadas", que eran las ruedas de mate
pero vinculadas a los objetivos revolucionarios. El
coronel Ramón de Cáceres cuenta esas patriadas y
cómo Monterroso defendía el principal derecho de los
naturales, la entrega que los humildes, en palabras
de Monterroso, tenían frente a la causa,
distinguiéndolos de aquellos que se habían ido
alineando en posiciones que procuraban que la
revolución se limitara a un cambio de personas y no
avanzara más allá. Buscar esas figuras, como la de
Gorgoño Aguiar, que fue comandante del Batallón de
Pardos y Morenos, -no es moreno Gorgoño- que ocupa
ni más ni menos que la responsabilidad de quedar a
cargo de Purificación cuando Artigas a fines del 17
abandona el cuartel y que es uno de los oficiales
que va a ingresar a Paraguay en 1820 con Artigas y
con ese batallón de pardos y morenos. U otros
personajes que no han sido incorporados a un panteón
artiguista, tal vez porque son quienes representan
esa etapa radical de la revolución donde se ponía en
discusión cuánta extensión iba a tener el poder de
decisiones, hasta dónde podían participar los
pueblos y los vecinos en la construcción del nuevo
Estado. O en lo que tiene que ver con la aplicación
del Reglamento de Tierras de 1815, donde se ponía en
cuestión cuáles eran los principios que debían
regular el derecho de propiedad.
Esa gente, si bien
aparece en algunos libros de historia, no tiene gran
visibilidad en la medida en que se concentra en la
figura de José Artigas, como si fuera el que conduce
todo este movimiento. Como Barrán ha escrito ya hace
más de 20 años, no solamente conduce el movimiento,
sino que es conducido. Hay ciertas reivindicaciones,
a veces planteadas como recuperación de una igualdad
primigenia, no formuladas como un programa concreto,
con objetivos, etc. pero sí como maneras de
interpretar cuál debería ser el resultado de ese
riesgo de la vida, esa entrega del ganado, de las
carretas, de las sementeras; cuál iba a ser el
resultado de esos sacrificios que estaban llevando
adelante estos pobladores al término de la
revolución. Y por allí empujar lo que podría ser el
programa artiguista.
- Entonces, de
acuerdo con una interpretación más moderna son como
los ideólogos de este proceso.
- Lo que ocurre es
que el artiguismo va a beber de muchas fuentes
ideológicas pero también de distintas experiencias
revolucionarias y su programa lo va a ir
construyendo en la lucha. Entonces no es tan
sencilla la identificación de unas u otras raíces.
Muchas veces se ha discutido si son raíces de
pensamiento europeo o norteamericano. En realidad lo
que uno encuentra cuando analiza la documentación,
es una reinterpretación en una coyuntura concreta a
partir del bagaje cultural del momento histórico que
están viviendo estos personajes, de una serie de
corrientes del derecho natural y vigente, del
pensamiento ilustrado, de experiencias
revolucionarias, no solamente la norteamericana o la
francesa sino también las de la América española.
Porque cuando uno
piensa en la introducción de las ideas
norteamericanas eso se hace a través de una
traducción de un venezolano, Manuel García de Sena,
que está pensando en esas traducciones para el caso
concreto del levantamiento revolucionario en
Venezuela. Pero entonces hay una recepción de un
conjunto de ideas y a su vez hay una interpretación
en función de las características concretas de
quienes están interpretando y de la coyuntura socio
histórica de la región.
- Sin caer en una
interpretación que sea la del Artigas exacerbado, o
el artiguismo por el artiguismo, no hay este
movimiento sin Artigas.
- En la historia, si
bien los personajes no determinan todo,
efectivamente no es lo mismo una figura que otra.
Entonces es cierto que Artigas va a oficiar como
puente entre estos grupos sociales tan diversos y
contradictorios. Porque él está uniendo su
experiencia de trajinar cueros en la frontera con su
carácter de descendiente de las familias patricias
de Montevideo, su experiencia como capitán de
Blandengues y unas características personales que ya
hacían que Dámaso Antonio Larrañaga, cuando se
encuentra con él a mediados de 1815, destaque esa
cualidad -decía Larrañaga- de conocer el corazón
humano por un lado, es decir la posibilidad de
efectivamente aproximarse a esos grupos tan
diversos. Y por otro lado también decía Larrañaga
que no era fácil sorprenderlo con razonamientos
complejos porque él llevaba esos razonamientos a
ideas simples. Justamente, esas ideas simples como
libertad y unión, una de las consignas artiguistas,
o mueran los tiranos. Ese tipo de consignas breves
que aparecen en las proclamas patrióticas y en los
santos y señas, las formas de identificarse entre
los soldados. Esas frases sencillas que condensan
los objetivos de la revolución, libertad y unión,
libertad para que cada pueblo pueda darse su propio
gobierno pero además esos pueblos unidos y no
separados. Esa síntesis del pensamiento en estas
consignas permite que sean recepcionadas y aplicadas
por conjuntos muy amplios de la población. Claro que
con interpretaciones diversas, porque para un
esclavo la libertad podía significar la abolición de
su condición de tal, y eso en el artiguismo no
se planteó porque había contradicciones más
urgentes. Entre el derecho de los esclavos a la
libertad y el derecho de propiedad de los amos se
cruzaban las necesidades de la guerra, que
encontraban que entre los esclavos la población era
mayoritariamente masculina y en edad de guerrear.
Así aparece el reclutamiento como también habían
apelado a ello los españoles y asimismo las tropas
del gobierno de Buenos Aires.
-Profesora, con esta
impronta que surge de la investigación que se
condensa en ese libro, ¿qué observación puede hacer
usted hoy, del Uruguay contemporáneo? ¿Qué
proyecciones quedan aún que puedan tener valor de
ese pensamiento de Artigas y su gente?
-Antes quisiera decir
que este trabajo es tributario de una rica
historiografía artiguista previa, en los trabajos de
Lucía Sala, Julio Rodríguez y Nelson de la Torre;
los trabajos de José Pedro Barrán y Benjamín Nahum
que ya mencionamos; trabajos de la historiografía
argentina como los de José Carlos Chiaramonte. No es
un trabajo que parte de la nada y descubre
novedades. Muchas de las ideas de este libro son en
realidad continuación y profundización de algunas
ideas ya planteadas. En lo que tiene que ver con la
región de Santo Domingo de Soriano que tomamos para
poder aproximarnos a cómo vivieron, resistieron,
modificaron o presionaron para que se hicieran
determinadas cosas en este período, también el
centro histórico de Santo Domingo de Soriano ha
colaborado muchísimo en este trabajo. Entre
paréntesis es importante señalarlo porque el
conocimiento histórico se va construyendo a partir
de aportes y contribuciones anteriores y no
descubrimos la pólvora cada vez que empezamos a
trabajar.
Sobre la pregunta que
usted me realiza, creo que hay dos planos diferentes
de respuesta. Por un lado, analizar el proceso
histórico en su contexto nos permite aventurar otro
tipo de hipótesis acerca de las relaciones del
artiguismo con los distintos grupos dominantes en
cada una de las ciudades relevantes del antiguo
virreinato y ensayar allí la búsqueda de las
conexiones con los partidos o bandos contrarios al
centralismo en la propia capital del antiguo
virreinato. Nos permite también examinar que el
término oriental no necesariamente alude a quienes
nacieron en este territorio sino a quienes están
acompañando el proyecto, al punto que el autor de
ese famoso folleto en contra de Artigas, el folleto
de Feliciano Sáenz de Cavia en una nota al pie dice
que "estos orientales no son orientales, vienen
algunos de otras provincias del virreinato, incluso
de la propia Buenos Aires y es necesario decir que
en la provincia también hay `buenos orientales´". Es
decir, el término "orientales" está asociado al
proyecto político y social del artiguismo y no
necesariamente al ser nacido en un determinado
territorio, concretamente al este del río Uruguay o
al este del río Paraná, según cómo se esté
entendiendo el término. Por allí uno estudiando este
proceso histórico puede examinar las diferencias
entre ese proceso y la construcción historiográfica
y los usos políticos de la memoria histórica. Eso
también es interesante porque permite pararse con
mayor firmeza frente a lo que pueden ser a veces
manipulaciones de ese proceso. La profundización
sobre el proceso histórico en determinados períodos
permite tener una posición crítica con mayores
fundamentos para examinar las lecturas que se hacen
de ese proceso.
Por otro lado hay
determinadas ideas que allí están planteando, que
van a cobrar vigencia en otras coyunturas pero que
no deben llevar a pensar, -creo yo que sería
inadecuado- que de lo que se trata es de aplicar las
ideas artiguistas. Creo que allí hay una diferencia
entre lo que es recoger una memoria de lucha y hacer
planteos iguales o equivalentes. Eso sería
anacrónico. Por ejemplo, para ilustrar lo que quiero
decir: yo no creo que el MERCOSUR sea un reflejo del
proyecto artiguista, porque creo que el MERCOSUR
responde a otro contexto socio histórico, tiene
otros intereses que están involucrando o se está
insertando dentro de desigualdades existentes en el
interior de los países que lo están proponiendo. Es
un proceso de integración muy válido y muy fecundo
pero es anacrónico decir que es lo que planteaba
Artigas. Así como ese proyecto de integración de
las distintas provincias que el artiguismo
propiciaba en su momento no necesariamente iba a
concluir con la igualdad de las provincias porque
las provincias eran desiguales. No es lo mismo tener
el puerto de Montevideo para poder comerciar que
provincias o puertos como el de Corrientes. Hay una
serie de desigualdades que en su momento, si el
proyecto hubiera plasmado deberían haber sido
atendidas. Yo en general, trato de ser un poco
cuidadosa con los planteos de traspolación. Es
cierto, hay ideas que tienen mucha vigencia: la idea
de la república, la de integración; ese artículo 6
del Reglamento de Tierras "que los más infelices
sean los más privilegiados". La posibilidad de por
lo menos eliminar el grueso de las diferencias
étnico sociales; una visión más democrática de lo
que debe ser la participación política. Esas ideas,
como tales, son ideas con una plena vigencia. No es
que deban aplicarse tal cual fueron formuladas en
1815. Por ahí es por donde viene la distinción.
-Profesora, no sé si
desea agregar algo más. De nuestra parte muchísimas
gracias por la presentación de su libro.
-Yo le agradezco a
usted porque lo que nos interesa a quienes
realizamos una investigación y publicamos un libro
es que se difunda.
Páginas vinculantes:
http://www.uruguay2030.com/Laonda/LaOnda/311/A11.htm
http://www.uruguay2030.com/laonda/laonda/101-200/191/A1.htm
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