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Hoy hay más de 18 millones de enfermos
de Chagas en el mundo

Es fundamental reinstalar lo ético y lo estético
en el corazón de la vida del país, para inventar
el Uruguay en el que queremos vivir y no en el
que queremos sufrir

Entrevista al doctor Fernando Lema

El Dr. Fernando Lema es investigador en el área de Biología  y desempeña sus actividades en el Instituto Pasteur de Paris. Mantiene múltiples vínculos con nuestra comunidad científica viajando frecuentemente a Montevideo. Hace pocos días dialogó con La ONDA digital, sobre el origen de su estadía en Francia y su vinculación con la investigación de la enfermedad de Chagas. También se refirió a una preocupación a la que viene dedicando gran espacio de su tiempo, que es cómo encontrar la forma de volcar el conocimiento de los uruguayos que hoy viven fuera del país, partiendo de la base que la frontera del tiempo se borró. Lo que sigue son los tramos fundamentales de ese diálogo con nuestra revista.

- ¿Qué hace el Dr. Fernando Lema en Paris?
- Desde hace más de un cuarto de siglo estoy radicado allí, y hace muchos años trabajo en el Instituto Pasteur de Paris, en su Unidad estructural donde desarrollo una serie de actividades vinculadas al estudio de la estructura  de las proteínas, tridimensional como se las denomina. En particular  yo tengo un proyecto vinculado a Uruguay sobre la enfermedad de Chagas. Este proyecto que nació hace muchos años -en 1987- con un apoyo fuerte de Suecia  y de nuestra Universidad de la Republica, puso en marcha todo un desafío casi quijotesco, que fue un laboratorio de Inmunología en la Facultad de Medicina  donde logramos construir muros, equipar los laboratorios y lanzar un programa de formación de gente muy interesante; muchos de ellos alcanzando a doctorarse en Europa  y varios en master. Este proyecto era además un deseo de contribuir con el desarrollo de nuestro país,  que se concretó y hoy es un laboratorio autónomo con científicos de gran relevancia  y de gran capacidad de producir  para el país. 

- ¿El tema del Chagas era conocido en París o lo llevaron ustedes?
-
El tema del Chagas está muy poco presente en Francia porque es una enfermedad propia del continente americano, es una enfermedad que se extiende desde Texas hasta la Patagonia. Hoy hay cien millones de personas que viven en zonas endémicas  y más de 18 millones de enfermos.  Es una enfermedad muy particular, tiene una fase aguda que muchas veces pasa desapercibida y una fase crónica muy larga, donde el individuo enfermo progresivamente entra en una disminución de su capacidad física, con cardiopatías que lo inhabilitan para trabajar. El campesino, que es el que más frecuentemente se enferma de esto, tiene dificultades para aceptarlo porque le hace perder su trabajo. Muchas veces la gente muere en el campo, de esa enfermedad, sin haberse tratado. 

Hoy hay un gran esfuerzo por parte de varios organismos con la finalidad de comprender esta enfermedad que hace 100 años fue descubierta por el brasileño Carlos Chagas. Luego, progresivamente otros profesionales, como el doctor Romaña en  Argentina, constataron  que la lectura médica no había resuelto el problema porque es un complejo que va mas allá del problema puramente biológico o puramente medico. Es una enfermedad de carácter social, de carácter ambiental, ya que hay muchos factores en juego. 

A partir de los  años ‘95 desarrollamos un proyecto en la UNESCO que duró más de 10 años, creando una red llamada  ECOMED, ecología medicina, que pretendían a través de un equipo multidisciplinario de investigadores - biólogos, antropólogos, sociólogos, arquitectos, urbanistas, médicos-,  estudiar desde múltiples puntos de vista esta enfermedad. 

Vimos que era una enfermedad social, del hábitat del individuo, una enfermedad del medio ambiente. En particular hicimos este estudio en Ecuador, Colombia, Norte Argentino  y allí percibimos que había factores nuevos que poco tenían que ver con el aspecto médico de la enfermedad. Por ejemplo la emigración de poblaciones, donde la población rural emigra masivamente a la ciudad. América Latina es uno de los continentes donde  en un breve tiempo se han instalado en las periferias de las ciudades miles de estas personas que vienen del medio campesino. 

Esta gente, en sus recorridos emigratorios, se lleva el agente transmisor de la enfermedad que se llama Vinchuca, que en otros países se la denomina con otros nombres como “Pito”, “Barbeiro” en Brasil. Esta Vinchuca, este agente trasmisor, se traslada en la ropa o en los bártulos de estos emigrantes y llegan a estas periferias de ciudades donde se instalan. Allí se reinicia el ciclo de la enfermedad. 

Hay un segundo aspecto que tiene que ver con esta enfermedad que son los insecticidas, es “moda “ en el medio rural el uso de los insecticidas como un avance de la modernidad,  que se utiliza para combatir los insectos. 

Con el uso de los insecticidas, de alguna manera se seleccionan especies, apareciendo especies resistentes y dentro de éstas surgen estos “triatominios”  como se los denomina a estos agentes vectores, que vienen del medio silvestre que se incorporan al peridomicilio, infectan  a gatos y perros y entran nuevamente al domicilio nuevas especies resistentes a los insecticidas. 

Un tercer aspecto es que con estas emigraciones del medio campesino al medio urbano, aparece la transfusión sanguínea como nuevas formas de contaminación. En algunos países la sangre se vende y la sangre que se vende no siempre es testada contra diferentes factores como la hepatitis B, el VIH y el Chagas. SIDA, Chagas y hepatitis B aparecen con perfiles epidemiológicos parecidos. 

El individuo vende su sangre y al vender su sangre cuando no se testea, cuando no se cuida y no se mide si alguno de estos agentes contaminantes están presentes, el Trypanosoma Cruzi está implícito. Empieza así un nuevo ciclo de enfermedades que generalmente se inicia en las mujeres  que tienen niños y que precisan, muchas veces de  sangre en el parto y se les inyecta sangre contaminada y se inicia nuevamente el ciclo de la enfermedad y puede aparecer en el neonato y ese chico contaminado seguramente va ser un crónico desde sus primeros años de  vida. 

Esta lectura plural de la enfermedad nos permitió comprender que la percepción de la realidad no debe ser solamente única y especializada, si bien ésta es fundamental para comprender estos fenómenos, también es muy importante la transdisciplinaridad, la multidisciplinaridad y la visión plural de los acontecimientos. 

-  ¿Cómo surge  y cuándo este método multidisciplinario de análisis?
- Este concepto me parece de importancia en momentos de crisis. La lectura de la realidad la tenemos que modificar, durante mucho tiempo la lectura de la realidad fue como una sumatoria de hechos simples, "a"  seguía a "b", como si la historia fuera una concatenación de los acontecimientos. Como si todo tuviera un orden lógico, pero la realidad no tiene ese orden lógico, cada elemento de la realidad tiene grados de libertad variables  que determinan que se produzcan concatenaciones complejas. Esta complejidad es la que muchas veces se nos escapa cuando en el proceso de aprendizaje de la lectura de la realidad recurrimos a procesos simples. 

En momentos de crisis parece más manifiesto que hay varios modelos posibles, que no hay un solo modelo direccional y único, por eso hay que hacer cruces transversales para saber por dónde salir  de estas crisis. A veces por no saber leer esta realidad se producen tensiones y en lo social esto lleva  a veces a casos de violencia. 

En la lengua china, crisis tiene el significado ambivalente de caos y oportunidad. Me gusta esta ambivalencia porque en este momento que parece tan dramático y que sin duda lo es, es también una ventana abierta hacia las oportunidades, es un momento de replantearse todo, de ver que el modelo que veníamos utilizando -de ver la sociedad-  no sirve, se cae. 

Tenemos que saber que hay un modelo que estimula el pensamiento y las capacidades humanas, que es la sociedad del conocimiento, donde el conocimiento es el eje central del proceso de desarrollo, así como en la edad media era la tierra y en la sociedad industrial fueron las máquinas. Hoy es el conocimiento el eje motor del funcionamiento de la sociedad, y el conocimiento no es simplemente el conocimiento que se adquiere escolarmente. El conocimiento del que hablo es el de estimular la capacidad creativa de los cerebros, para ponerlos en fases de crear nuevas lecturas de esta realidad, nuevos procesos de desarrollo, para colocar las tecnologías al servicio del crecimiento industrial tecnológico y productivo de los países. En el caso uruguayo si miramos estos fenómenos a la luz de la integración del MERCOSUR, lo mejor que tenemos es la capacidad  de crear a partir de nuestro cerebro formado, a partir de la educación, de la cultura, donde somos un país que desde Europa es visto como un país natural. Esa capacidad todavía de que las vacas coman pasto, esto a nosotros aquí nos parece natural, pero en Europa donde las vacas viven en establos, crecen encerradas comiendo más trangenicos, lo nuestro se ve como un valor adquirido diferencial, debemos aprovecharlo. Esto debemos verlo en todos los productos de la tierra porque podemos con estos rasgos generar un sello de calidad, de alta calidad. 

Transformar los equilibrios ecológicos sin transformarlos, no llenarlos de transgénicos, de hormonas en los animales, de productos que transitoriamente puedan darnos cierta competitividad en el mercado de consumo pero que a mediano y largo plazo no constituirán una ventaja comparativa, que es lograr tener un nuevo modelo de país donde todos podamos salir adelante. 

¿Cuál es la diferencia de hacer ciencia en Europa y hacerla en nuestro país?
- En los países centrales hay una apuesta importante al desarrollo científico tecnológico, es una apuesta estratégica, en primer lugar se puede apreciar a través de las inversiones del Producto Bruto Interno que realizan en ciencia y tecnología. Por ejemplo Francia invierte 2,1 de su PBI, USA 2,5, Japón el 3%, en América Latina  se invierte el 0,8 del PBI en ciencia y tecnología con la excepción de Brasil que en el año 2002 dedicó 1,6% de la inversión en estos temas, y el presidente Lula acaba de anunciar que en el 2003 llegaran al 2%.

Entonces las diferencias son las inversiones, las estructuras que están generadas, desde hace más de cien años los países desarrollados apostaron a crecer en el conocimiento. Hay otro aspecto y es que estos países vienen captando recursos humanos de los países del sur, llevándolos al norte para consolidar sus sistemas científico tecnológicos.

Por ejemplo la India produce cien mil informáticos por año, cincuenta mil tienen empleo inmediato en los Estados Unidos. Esto no es casual, los Estados Unidos han desarrollado un plan de visas de emigraciones para captar los recursos humanos que le están faltando para su propio desarrollo. Estos hindúes que se van a USA no solo empobrecen la India, porque se queda con cincuenta mil informáticos menos por año, sino porque generan valor agregado en productos que luego los compra la India, con el valor agregado por sus propios científicos  que están trabajando en USA.

Este fenómeno que durante muchos años lo denominamos fuga de cerebros, y nos lamentamos de la perdida que eso representaba,  hoy lo tenemos que transformar en ganancia. Incorporar ese conocimiento de nuestra gente que hoy vive en el norte, con programas que nos permitan transferir el conocimiento y capacidades tecnológicos en hacer cursos, en asesorar empresas, en evaluar proyectos, en crear nuevas universidades, no pensando en los uruguayos de afuera y los de adentro o los latinoamericanos de adentro y de afuera. 

No tenemos que pensar solo en el retorno de la gente sino en la inteligencia de la gente, el conocimiento de la gente. ¿Esto como se logra?. Haciendo programas que permitan medir y comunicar por medio de los medios digitales como La ONDA, adentro y afuera del país las iniciativas y propuestas, mecanismos de revinculación que hagan que el conocimiento pueda venir al país. 

- ¿En países como el nuestro se tiene que desarrollar algún tipo determinado de Ciencia o debe apostar al conjunto del conocimiento y al desarrollo de la ciencia y la tecnología?
- El conocimiento no tiene fronteras. Una cosa es lo que el científico quiere hacer y otra cosa es la que el país puede hacer. Si lo pensamos desde la cabeza del investigador, este tiene que tener la libertad de pensar como se le dé la en gana, porque la ciencia es una actividad creativa, aunque es una actividad profesional también, donde es muy difícil ponerle marcos, limites, fronteras. A su vez desde la perspectiva país en el marco de una planificación de la política de  investigación científica  hay que definir prioridades. 

Uruguay con los bajos recursos que tiene, con el bajo número de instituciones científicas que dispone no se puede permitir apostar de la misma manera a todas las opciones, por eso tendríamos que seleccionar las prioridades y mantener ejes estratégicos como puntales de desarrollo, invirtiendo recursos humanos y económicos  para ser competitivos. Yo veo fundamentalmente que son aquellas áreas vinculadas a las biotecnologías, porque esencialmente es un país agrícola ganadero. 

Reconozco el desarrollo importante que ha habido en la informática  y quizás la que puede haber en la robótica y micro electrónica y telecomunicaciones.

Los científicos pueden hacerlo, el Estado tiene la obligación de definir los sectores a través de los cuales quiere desarrollarse con éxito. 

- En algunos círculos de la Facultad de Medicina y de otras facultades se discute la limitación del ingreso estudiantil, ¿esto podría pensarse desde ese ángulo de la planificación o definición de prioridades?
- Limitar nunca es bueno, porque limitar implica negar la posibilidad de expresarse, de estudiar, de desarrollarse profesionalmente a personas que desean hacerlo. A mí no me gusta el concepto de limitación, por otra parte no representa una economía de recursos importante, determinante, pero lo que sin dudada se debe es buscar mejorar la calidad, la mejora de la calidad puede venir a través de ciclos básicos donde se ponga el acento en el desarrollo de las capacidades. 

En el mundo de la sociedad del conocimiento también cambiaron los roles de las profesiones, aparecen profesiones nuevas, que sorprendentemente no duran todo una vida. 

Hay lugares en el mundo que se han establecido títulos profesionales  a cinco años, no quiere decir que luego lo pierda, pero esta obligado el profesional  a hacer reciclamientos progresivos  y demostrar que tiene un interés  en seguir activo y formándose. Lo que no se puede desconocer es que en la sociedad actual no se puede obviar la formación permanente. 

Creo que en este país hay que revalorizar  a los que construyen con las manos, las profesiones intermedias. Evitar que aparezcan como profesiones de segunda categoría. En los países europeos contrariamente a los nuestros, donde  las actividades profesionales son el vértice de la estructura social, no lo es, económicamente gana más un panadero que un investigador. 

- ¿Esto se puede hacer desde lo académico o hay que esperar que se implemente desde lo político  o del Estado?
- En primer lugar es importante que la población tome conciencia que los que no están no se fueron, en el mundo de hoy las comunicaciones son instantáneas, nos comunicamos en tiempo real, la frontera del tiempo se borró. Tenemos que lograr que aquí se tome conciencia que los que se fueron no perdieron sus derechos, que mantienen el derecho a participar en las creaciones, en las innovaciones, en la producción, pero tienen que haber propuestas, participando de estos reconocimientos. 

En el plano político tienen que haber iniciativas que faciliten esto, ¿por qué no una ley que permita generar fondos, recursos para programas y actividades que favorezcan esto? 

Se debiera generar una instancia que relevara las demandas en tecnologías, en asistencias técnicas y  afuera  se organizara una base de datos de los que están disponibles para participar en las diversas actividades. Luego se cruza esa información y se implementan los planes. Pueden haber otros caminos, creo que en esto la prensa puede tener un gran papel. 

- La Universidad de la República y el Ministerio de Relaciones Exteriores trabajan sobre una iniciativa parecida a la que usted se refiere...
- Sí, ellos trabajan sobre lo que llaman un plan de repatriación, pero este plan está avanzando muy lentamente, creo que es muy importante que exista un apoyo institucional, un apoyo político-institucional, pero tienen que ser programas muy flexibles, muy dinámicos, las bases de datos deben ser actualizadas frecuentemente y generar los programas de intercambio. 

- Una personalidad universitaria uruguaya confiaba a La ONDA que encontraba reticencia en los universitarios uruguayos que se habían ido  a colaborar o incorporarse a estas iniciativas...
No es mi experiencia. Tengo una buena experiencia trabajando desde la UNESCO en un programa de este tipo hacia otros países latinoamericanos y el noventa por ciento decían tenemos interés, pero no sabemos como participar. No hay que buscar reunirlos. Esto es difícil, lo mejor es generar redes y mantenerlos conectados informados, del y con el país. 

- ¿Cómo  percibe y ve la realidad de estos días  en nuestro país?
- Yo creo que es fundamental reinstalar lo ético y lo estético en el corazón de la vida del país, para inventar el país en el que queremos vivir y no en el país que queremos sufrir. Claro que esto puede surgir como malas palabras al decirlo  desde la crisis por la que estamos atravesando. Lo que yo noto en estos momentos particulares es como una gran disgregación entrópica,  una serie de energías libres liberadas que no se mueven convergentemente hacia búsquedas de alternativas, la gente tiene una profunda frustración, un profundo dolor, en algunos casos la imposibilidad de vivir, pero tenemos que colocar una lucecita en el horizonte. No la gigantesca utopía irrealizable, sino el espacio de las micro utopías, los pequeños pasitos que vamos concretando y que nos dan la gratificación de saber que habrá un segundo pasito, que puede construir la esperanza.

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