Corría mayo de 1996 cuando
se conoció una entrevista al doctor Jorge Batlle, publicada
en la revista digital Contratapa (prima hermana de La Onda).
En ella el actual Presidente de la República lanzó sus
primeras ideas sobre sobre las nuevas formas de la
información y su postura ante los monopolios. Al Estado lo
definió como "el mal mínimo necesario". Incluso
llegó a hablar de la necesidad de legalizar a las radios
comunitarias o "piratas". El diálogo fue con Raúl
Legnani, hoy periodista de LA REPUBLICA, diario que el pasado
domingo 12 la rescató de la historia. Por tener total
actualidad, la compartimos con nuestros lectores.
- Doctor Batlle, hoy se
habla de la globalización de la economía, la aldea global,
los cambios...
- La aldea global ya es vieja.
- Es verdad.
- Me acuerdo de Hebert Marshall McLuhan y tiene más de 30
años. Ahí aprendí que fue Napoleón el que organizó el
tráfico en las carreteras. Uno para un lado y otro para otro,
antes se confundían.
- Con Internet y todos los últimos fenómenos
comunicacionales, ¿el hombre es más libre?
- Yo creo que sí, aunque ya hay fenómenos como el caso de
los alcohólicos anónimos. Hay gente que trata de recibir
auxilio para superar la adicción a Internet.
- Hay patologías nuevas.
- El hombre es más libre, pero al mismo tiempo más
solitario. La libertad supone, en Internet, el acceso a una
información universal y a poder penetrar en casi todos los
rincones de las formas del ser y del hacer. Pero al mismo
tiempo es más solo. Aunque las formas del diálogo se pueden
hacer con la escritura y el pensamiento del otro, no sé
cuanto tiempo necesitará el ser humano para cambiar la
conformacián y su disposición al sentimiento de estar con
otro. Hay necesidad de estar con otro, para poder coincidir o
hasta discrepar con el otro. Pero el otro, que es Internet-
esa "otredad" a la que Octavio Paz hace tanta
referencia-, se nos transforma en nosotros. He visto al hijo
de un amigo mío, muy inteligente, tratar a la máquina como
si fuera un ser querido.
- También algunos hombres tratan al auto como un ser
querido. Yo he visto a muchos lavar el auto como acariciando a
una mujer...
- Yo nunca he levado un auto, pero he acariciado mujeres
(se ríe).
- Pero eso lo ha visto.
- Pero nunca he lavado un auto, porque es para servirme a mí
y no yo para servir al auto. Pero además yo tengo uno que no
merece ser lavado (nuevas risas). Pienso que Internet es un
cambio fundamental en un sin número de cosas; yo no soy quien
para decir cuántas cosas van a cambiar porque no hago
estudios de eso, no tengo estudios para eso. Yo soy un bicho
político. Pero siento que con Internet puedo navegar por el
mundo.
- Con Internet, ¿no hay un retorno a la lectura y a la
escritura?
- Por supuesto. Perdemos el olfato y el tacto, pero por
supuesto que hay lectura. La información se da a través de
lectura, pero las visiones que Internet nos da y nos va a dar,
esas visiones en distintas dimensiones, ese mundo virtual, es
una forma de lectura. La construcción a través de imágenes
del pensamiento, también es una forma de lectura. La lectura
no es solamente el aprender a través de letras yuxtapuestas,
la lectura no se da solamente en las letras. El que escucha
música tiene una lectura y el que ve un paisaje tiene una
lectura.
- ¿Estos cambios cuestionan los monopolios y los Estados?
- Por supuesto que cuestionan los monopolios a nivel nacional,
cuestionan todas las formas de monopolio. Hay cosas más
importantes que los monopolios que están en cuestión. En
primer lugar, lo más importante, a pesar de que se puede
pensar que es un atrevimiento de mi parte, se cuestiona el
Estado -Nación. No el de Uruguay, todos los Estados- Nación.
Así como el soldado aquel que quería encontrarse con el otro
soldado de la otra trinchera, para preguntarle quienes eran
los vivos que hicieron la guerra, aquí empieza a haber una
conexión personal del mundo con el mundo a través de las
personas. Va a haber un idioma universal, no sé cuál será.
Nos vamos a comunicar de alguna forma para entendernos todos.
"Y ESTO ES EL
COMIENZO"
- Así que están en
cuestión los Estados-Nación, ¿también los organismos
internacionales?
- Está todo en cuestión. En la medida que yo tenga más
acceso a más lugares desde donde estoy y sin salir de donde
estoy, porque tengo un ojo en el mundo que me transporta en el
tiempo y en el espacio los valores del espacio y del tiempo
habrán cambiado totalmente.
- De acuerdo.
- Habrán otros espacios y otros tiempos, por lo tanto soy a
la vez centro y no centro. Soy centro porque soy el centro de
todas las visiones y de todas las capacidades potenciales que
tengo a mi alcance y no soy el centro porque soy también el
receptor posible de todas las demás. Esto es algo que va a
cambiar y a revolucionar el mundo de las instituciones: los
llamados modelos ideológicos de conductas globales o
sectoriales. Esto va a cambiar las formas de relacionamiento
de las personas, la forma de vida, nuestras amistades. Me voy
a hacer amigo de una persona a la que seguramente no conoceré
jamás. Y esto es el comienzo. La verdad que no sé cómo
será ese mundo, no sé a dónde vamos por este camino. Se que
por Internet voy a estar más próximo de aquel otro, que
puede no estar detrás de la pared de mi cuarto.
- Hay otro tema. Se asegura que en EEUU hay 18 millones de
personas que trabajan con las computadoras desde sus casas.
¿Este es otro aspecto de la globalización?
- Es otro aspecto de la cosa. Me estaba refiriendo, con
filosofía barata y de café, a qué le va a pasar al ser
humano como tal, adentro de él. Se va a transformar en un ser
mucho más libre, va a poder acceder y cotejar todas las
informaciones a su alcance que hoy no las tiene, va a poder
disponer de conocimientos a los cuales hoy no tiene acceso, va
a ser capaz de desarrollar todas sus potencialidades y va
sentirse integrado a un mundo que no va a ser solamente el
cual vive, sino otro de mayor área. En lo que está el
individuo, va a ser mundial. Y por ser mundial no se va a
sentir totalmente atado al lugar a dónde esté. Internet me
permite estar en un lugar y en todos los lugares, al mismo
tiempo y a la vez. Por lo tanto estoy destrozando al tiempo y
al espacio, de una manera completamente distinta. Me voy a
sentir mucho más ajeno al entorno al cual he nacido, que al
mundo al cual estoy comenzando a acceder. Me estoy creando un
mundo nuevo, estoy formando parte de una nacionalidad nueva,
como si formara parte de una religión nueva, de un Estado
nuevo, de una nacionalidad nueva sin pasaporte y sin aduana.
- ¿Le da miedo eso?
- No, al contrario. Me parece fantástico.
- ¿Por qué los políticos uruguayos no le hablan de estas
cosas a su gente?
- No lo sé, el político tiene que hablar en cada
circunstancia de lo que cree que debe que hablar. Yo más de
una vez he hablado de Internet.
- Por eso lo estoy entrevistando.
- Gracias. He hablado más de una vez, aunque tengo todos los
defectos de todos los tipos de mi edad. No sé manejar los
aparatos. Era experto en fonógrafo y en la púa. Soy testigo
de la primera grabación que se hizo acá de un disco
utilizando la Electroluz de mi madre y una vitrola antigua que
teníamos en casa.
Le tengo a Internet el mismo temor que le tenía a la ajedrez.
Cuando era chico, con mi hermano Luis comenzamos a jugar y nos
propusimos ingresar al Club "Caballo 3, Alfil...",
pero después dijimos que no porque nos íbamos a enloquecer
(otra carcajada).
Siento que estamos ante la apertura de un mundo nuevo para
toda la humanidad y para la gente más joven que está cada
día más capacitada para vivir en ese mundo. El transcurrir
del tiempo consolida las imágenes del pasado. Yo he tratado
de desprenderme de eso, he sido bastante heterodoxo, pero
considero que este mecanismo de Internet que recién comienza
y que yo tanto lo reclamo y que tanto me enojé contra la
Antel porque no daba libertad para esto, porque sentí que era
una forma de darle libertad a la gente joven del Uruguay.
Hay cosas que cuestan en la vida, pero que inclusive los
hombres grandes la hacen. Yo estoy plantando verdura y tengo
una experiencia formidable. Convencí a un hombre grande que
era bueno cortar el monte de pera que había plantado su
padre.
- Era dura, esa.
- Era dura. Lo convencí. El mismo empuñó la máquina de
aserrar. Estamos calculando a cuanto vamos a vener la madera,
para poder pagar algunas cuentas. Y qué pera fantástica, de
mucho mejor densidad vamos a poder plantar en el mismo lugar.
Ese salto se da cuando se junta la racionalidad con la
necesidad, pero siempre supone temor a lo que no se ve, cuando
el temor va unido a la limitación del tiempo. Si yo le
hubiera dicho a ese hombre que los dos tenemos 30 años más
de vida, hubiera sido más fácil cortar las peras. A
determinada edad la gente elogia la existencia de estas cosas,
pero no está dispuesta a entrar en ellas. Es un instinto de
conservación que se explica, pero no hay padre que no quiera
que su hijo está dentro de esto. Yo siento lo mismo que
ellos. Las nuevas generaciones, montadas en este mecanismo,
van a sortear las dificultades que hoy tienen los uruguayos
por resolver. El Estado no resuelve más el problema de los
uruguayos, los sistemas que hemos adoptado tampoco los
resuelven más. Esos grandes temas los van a resolver los
uruguayos.
Todos los sistemas, todas las ideologías, todas las
religiones, todas las cuestiones terminan en el homo sapiens,
en uno que va con el destornillador en la mano a tornillar o a
destornillar. Termina en el hombre que crea, en el hombre que
hace, en el que tiene una imaginación abierta.
Internet le genera al indivíduo otra dimensión, le mete en
el alma otra dimensión de las cosas. Yo no sé en qué va a
terminar, porque no tengo una capacidad intelectual suficiente
para delimitar en ese mundo en expansión. Esto es como el Big
Bang. ¿Cual es el espacio antes del espacio, el tiempo antes
del tiempo?. Admitamos que el Universo empezó en el Big Bang,
pero se expande todos los días. Aquí a la gente la estamos
lanzando a viajar en el espacio (levanta sus dos tremendos
brazos), como aquellos comics en que el tipo ponía la
máquina del tiempo e iba para atrás. Acá estamos en esa
máquina, estamos en el espacio, y por tanto no estamos más
atados a las fronteras, ni atados por el Estado, ni por el
pasaporte, ni por el idioma, ni por la cédula de identidad,
ni por la vacuna contra la malaria. El tipo es un ser de otra
galaxia.
"ESTO ES MAS QUE
GUTEMBERG"
-Usted no es marxista, pero
leyó a Marx.
- Perdoneme, Marx fue el que me explicó mejor que nadie
la revolución industrial. Pero Marx leyó a David Ricardo.
- Pero Marx habló de la
sociedad de los productores libres, al definir la sociedad del
futuro. ¿No estaremos próximo a eso cuando podemos acceder
en forma relativamente barata a nuevos medios de producción
como las computadoras? ¿Es otra utopía?
- Marx fue, básicamente, un gran utópico. Describió con
acierto el pasado, pero se hizo a sí mismo el bocho con
respecto a la inexorabilidad del porvenir y eso evidentemente
no le funcionó (hace un gesto de desagrado con la boca). Eso
debe haber ocurrido porque estaba influido por la sociedad
industrial inglesa tan terrible. No se dió cuenta que para
que la plusvalía realmente existiese tenía que haber un tipo
que comprara. El tipo se quedaba con la plusvalía de todo y
estaba todo en el estante y se fundía. Para que el tipo
comprara en el proceso industrial tenía que haber un aumento
de la capacidad de compra de la gente, de los miles y miles.
Es decir que la máquina que el había descubierto que
existía, la forma que tenía para no destruirse exigía un
grupo de tipos que compraran y para comprar tenían que tener
guita.
No me parece que vaya a haber una sociedad de trabajadores
libres. No se olvide que en este planeta hay otra problema:
cada diez años estamos creciendo 1600 millones de habitantes.
Ojo al gol, este es el tema más importante que tenemos que
afrontar.
Si usted impide, como hacen los chinos, de que se pueda tener
más de un nene lo que hace es envejecer a la sociedad. Si
hace como el Corán que está todo preñado- la gata, la
perra, todo el mundo- no tiene dónde vivir. La alimentación
es un problema muy grave, es otro negocio.
En el caso concreto de lo que estamos hablando, pienso que
deben haber organizaciones o estructuras para poder convivir
en sociedad. Por supuesto que en un marco de mayor libertad,
donde la función del Estado va a ser completamente distinta,
como una especie de "mal mínimo necesario",
mientras que hoy estamos totalmente dependientes de esa cosa.
Con Internet cambian las categorías del tiempo y del espacio.
Mi espacio es donde yo vivo: yo nací acá, soy de esta
cultura, me gusta el dulce de leche, el pan con grasa, el
dulce de membrillo, el queso, no me gustan los postres chinos,
los huevos de hormiga, porque soy de acá, por eso tengo miedo
a otras culturas, a otros colores, a otras lenguas, a otros
idiomas, a otras naciones; no los descubro, mis reacciones son
por temor, no me abro, no se abren (sus palabras se suceden
como una cascada), no me encuentro, tengo el pasaporte, tengo
marcas líquidas, mi señal de origen, de acá. Internet
termina con este negocio porque me contacta con el chino. Esto
es un cambio imponente, es el más grande que ha tenido la
humanidad no sé en cuanto tiempo. Esto es más que Gutemberg,
es Gutemberg multiplicado a la enésima potencia. Esto es el
comienzo, no sé cual es el futuro de esto. Yo puedo ir con el
mundo bajo el brazo. Ja,já... soy el dueño del mundo, no soy
un apátrida, formo parte de otra patria. Para mí la
información es libertad.
- Si la información es libertad, ¿qué hacemos con las
radios "piratas"?
- Muy sencillo. Una persona está transmitiendo con 50
wats en la antena, se hace lo mismo que se hizo con los
quinieleros clandestinos: se oficializaron. Que paguen los
impuestos y chau, si el aire es libre. ¿Acaso los de Internet
no tienen mucha más audiencia que algunas radios de AM? Que
se legalicen. Preservar la libertad va a ser una de las
mayores tareas.