El pasado
viernes 29 de setiembre el doctor Juan Andrés Ramírez expuso
su postura contraria a la aprobación de la ley de patentes a
estudio del Parlamento, en la Universidad de la República.
Para el
destacado jurista, de aprobarse la ley se estaría
favoreciendo las políticas monopólicas de los países
desarrollados.
Nuestro
embajador en Estados Unidos, licenciado Hugo Fernández
Faingold, ha sostenido lo contrario. En distintas
declaraciones a la prensa uruguaya ha dicho que "si hoy
una empresa quiere instalar una fábrica de microchips que
involucre la protección de derechos de autor o de alguna
propiedad intelectual, no lo hará en un país que carezca de
estos respaldos legales".
Por su parte
Alexis Buenseñor, presidente de AGADU, ha manifestado que en
la ley de patentes también se deben incluir los derechos de
autor. "¿No son importantes también las inversiones
nacionales y extranjeras que hacen los productores de disco y
videos, los editores de libros, los publicistas?, preguntó
desafiante Buenseñor.
Lo que sigue es
la entrevista con el doctor Juan Andrés Ramírez quien
sostuvo, entre otros conceptos, que "hay que lograr una
conciencia colectiva de que estos mecanismos lo único que
logran son ventajas monopólicas para los países más
fuertes".
- ¿Se puede
decir que toda ley de patentes tiene un claro contenido
proteccionista?
- No hay duda de que es un tipo de ley proteccionista.
- ¿A quién
protege?
- Estas leyes permiten una ventaja monopólica y, a la vez, la
consolidan. Los beneficiados son los países desarrollados.
Hoy esos países nos llevan una ventaja considerable en
investigación y desarrollo y esto es reconocido por todos.
Cuando se establece un sistema internacional de protección de
patentes, lo único que ocurre es consolidar la ventaja.
Siempre el invento nuevo va a ser un derivado del anterior y
el invento original, si usted quiere matriz, tiene derecho a
cobrar sobre el invento nuevo.
Si aceptamos la
política de los países desarrollados en esta materia estamos
consolidando una ventaja en contra de los países emergentes o
en vía de desarrollo y en beneficio de los países
desarrollados.
- Pero hoy
existe la posibilidad de desarrollarnos en la industria del
software...
- Creer que en Uruguay vamos a contar con el Silicon Valley de
Sudamérica o que vamos a tener un laboratorio de genios
porque tenemos tres o cuatro uruguayos muy inteligentes que ha
hecho alguna buena cosa fuera del país, es- por lo menos- una
actitud soberbia.
El software se
metió por la puerta de atrás en el proyecto de ley sobre
patentes. El software no es un invento de resultado industrial
y por ello no sería patentable. No olvidemos que las
creaciones intelectuales son de libre copia, que solo se
pueden patentar cuando pueden tener un resultado industrial.
Como el software no es patentable por la vía de la
protección de la propiedad industrial, lo introdujeron por la
vía de la propiedad literaria, que no lo es. Es un invento y
en consecuencia debería ser de libre copia, pero lograron que
nuestras naciones lo coloquen como propiedad literaria.
- Pero
Estados Unidos Unidos ha mostrado, a través de su embajador
en nuestro país y del licenciado Hugo Fernández Faingold
nuestro embajador en Estados Unidos, su preocupación por la
falta de legislación. ¿Por qué?
- Llamo a reflexionar sobre el hecho de que cada tanto
aparezca un embajador estadounidense reclamando que nuestro
país no cuenta con una ley de protección. Es que estamos
ante una lucha de las naciones desarrolladas frente a las
naciones en vías de desarrollo. La razón de que Estados
Unidos haya sacado una ventaja apreciable en la última
década en desmedro del resto del mundo es la renta
monopólica. No hay otra explicación.
No es cierto
que no se invierta en investigación y en desarrollo si no hay
un sistema de protección a la patentabilidad de los inventos.
Lo único que está probado es que en un sistema con
protección el fabricante del producto tiene una ganancia
monopólica.
- ¿No es un
derecho natural que todos tengamos el derecho, valga la
redundancia, a la protección de nuestras producciones
intelectuales?
- Eso es un sofisma, es falso. Y sobre algo de esto ya me
referí. Lo que es protegible en el universo de las creaciones
es la mínima parte: casi el 1%. Todo lo que hacemos, desde
que nacemos hasta que morimos, es aprendizaje de los demás,
porque la mayoría de las cosas que realizamos son aprendidas
de otros. Lo protegido está reservado a pequeños nichos: los
inventos de resultado industrial.
Lo que
realmente sí usurpa el derecho el derecho de los demás es la
protección de la patente de invención, porque uno debe
suponer que las mismas cosas peden ser inventadas por diversos
seres. Diría que en el estado actual de la ciencia es
previsible que en el mediano plazo alguien invente la vacuna
contra le SIDA. Pregunto: ¿ello va a dar lugar a que se cobre
patente y royalties y se muera el 30%de la población de
África porque no se le puede suministrar la medicación
debido a su alto costo?
- ¿Se
contradicen éstas exigencias sobre políticas de patentes con
la libertad de comercio?
- En 1971 la Comisión de Juristas de la OEA aconsejaba no
incorporarse al sistema de patentabilidad de inventos y
rechazar la de los medicamentos de uso humano. Hoy en día la
mayoría de los países del continente ha consagrado leyes al
respecto, ante eso tenemos que lograr una conciencia colectiva
de que estos mecanismos lo único que logran son ventajas
monopólicos. Es curioso que cuando tanto se habla de libre
comercio se impulsen estas leyes que configuran la principal
distorsión del mismo.