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La mirada de un científico uruguayo
ante el fenómeno de las armas
químicas o bacteriológicas

Dr. Juan Cristina*

El argumento reiterado una y otra vez por Estados Unidos para atacar Irak fue la supuesta tenencia de la llamadas armas químicas o bacteriológicas por este país. La ONDA digital dialogó con el biólogo molecular uruguayo Dr. Juan Cristina director del Centro de Investigaciones Nucleares (C IN) de la facultad de Ciencias sobre cómo son estas armas y quienes la pueden tener. Lo que sigue es la primera parte de ese diálogo con el científico uruguayo.

- Doctor Juan Cristina ¿existen las armas biológicas y químicas??
- Sí existen y de acuerdo a mi ética es lamentable que haya colegas científicos, que se presten a fabricarlas. La ciencia viene de la palabra scintía, ésta quiere decir conocer, es así que si yo no conozco el agente que causa una enfermedad, no puedo hacer nada para evitar que las personas se enfermen. Me causa enorme preocupación y tristeza que se utilice la ciencia y la tecnología que deriva de ella para estos fines, en vez de curar, matar, en vez de construir, destruir. Esto plantea problemas filosóficos,

Los mismos conocimientos y quizás los mismos aparatos que se tienen en un laboratorio se pueden usar para contribuir a la salud de la población . Por ejemplo, hoy hay ciento cincuenta millones de personas enfermas de hepatitis C y otros ciento cincuenta millones enfermos de hepatitis B, entre ellos uruguayos. Nosotros utilizamos los conocimientos en pro de esta gente.

- Parecería que es una interrogante que no tiene una repuesta clara por parte de los científicos, porque hace decenas de años que los conocimientos científicos se utilizan para matar...
- Esta disyuntiva está planteada, pero creo que en estos días es distinta en el campo de la ciencia. Hoy a nivel de la investigación (no necesariamente bélica) hay quienes dicen:"bueno, lo que se puede hacer se hace"," soy un profesional de la ciencia y mi deber es investigar, lo que pase después no me preocupa", y no se reflexiona sobre las consecuencias del trabajo realizado.

La ciencia no es solo instrucción. En la formación como científico, en su educación como científico, es necesario plantearse estos dilemas, si esto no ocurre en las instancias formativas, es difícil que luego, en su vida profesional se lo plantee. . Lo mismo pasa con el médico, si el médico no está formado éticamente, lamentablemente luego tenemos casos de médicos que durante las guerras participan de torturas a los prisioneros, por ejemplo.

- ¿Se puede dar como un hecho cierto que las armas químicas o biológicas existen?
- Existen armas que pueden ser bacterias o virus y estos son conocidos desde la primera guerra mundial. Tenemos la llamada guerra química con gases tóxicos, gas mostaza y existen también las armas nucleares.

Hay varias armas biológicas, por ejemplo el ántrax, el virus de la viruela, no se trata que sean organismos totalmente desconocidos, en el caso del ántrax nuestro hombre de campo lo conoce bien.

Las armas biológicas (aclarando que no soy un experto) atacan en dos sentidos. Primero en forma biológica , son agentes contagiosos, se dispersan en una población rápidamente. Segundo tienen un gran efecto psicosocial, colapsan todo un sistema de salud, generalmente provocan un gran miedo, dentro de las poblaciones. No es el caso de una granada que explotó a dos cuadra, sino que es una enfermedad que se esparce por toda la ciudad. A veces puede ser mayor el daño psicosocial , que el daño biológico en sí mismo.

Uno de los virus que podría ser usado es el de la viruela, dado que salvo las personas muy mayores que ya han sido vacunadas, la mayoría de las generaciones más jóvenes del planeta no han sido vacunadas; es decir se vuelve a introducir un virus conocido , produciendo focos infecciosos en una población que carece de defensas inmunitarias para hacer frente al ataque de ese agente biológico y por tanto su propagación podría llegar a ser muy rápida..

- ¿Quién puede tener armamento biológicos?
- No es tan fácil decir que lo puede tener cualquiera, pero cualquiera tiene acceso a "fuentes naturales" de un agente con potencial de ser usado como arma biológica, que para mi manera de pensar es para algo que es un horror. Reitero que al no ser militar no tengo repuestas para algunas preguntas que uno se puede hacer. Por ejemplo, si se llegara a bombardear una instalación de armas biológicas,¿los niveles de contención son destruidos?, ¿se provocaría una dispersión de esos agentes en todas las direcciones? Hoy prácticamente cualquier persona que haya recibido formación de microbiólogo o biólogo molecular puede empezar a trabajar usando esos conocimientos para los fines de la guerra.

- Para un Estado ¿es muy fácil tener estas armas?
- El tema no es la capacidad que se pueda tener para producir el agente en el laboratorio, esto no seria muy difícil, lo que aparece como más complejo, es el almacenamiento de grandes volúmenes de un agente infeccioso de esas características, porque se necesitarían formas de contención (muy sofisticadas y complejas) llamados en microbiología de Nivel IV.

Los problemas aparecen de acuerdo a las escalas de producción, por ejemplo al producir grandes cantidades dónde almacenarlas y si se trata de armas dónde esconderlas para que los otros no las encuentren.

Hay casos como el ántrax que como lo que se almacena son esporas, tampoco se necesitan grandes espacios y en este sentido basta recordar que en Estados Unidos lo enviaban en un sobre.

Hay otro tema y es, ¿qué tecnología o medios hay que tener para distribuir o tirar estas armas? Como no soy un experto en estos temas no sé como se puede llegar a concretar una cosa así. Pero se puede llegar a pensar que así como se fumigan los cultivos contra las plagas, se podría hacer lo mismo en una ciudad, por ejemplo con esporas de ántrax.

- ¿Cómo una sociedad o un ejército pueden protegerse de la mejor manera de este tipo de armas?
- Mi experiencia trabajando en el sistema de salud en Estados Unidos, me mostró que cuando ocurren epidemias, y no estamos hablando de una situación de guerra, los plantes de prevención tienen que estar hechos de antemano. En este caso no para la guerra sino para cualquier tipo de agentes y ellos tienen planes de contención y tienen coordinado desde el ultimo laboratorio municipal hasta los laboratorios de máxima seguridad del ejército. Estas son las medidas necesarias para lo que se llaman enfermedades emergentes. Por ejemplo el dengue, o virus trasmitidos por roedores, o una epidemia de gripe tipo A. Ante un ataque biológico si no se está preparado de antemano no hay manera de hacer frente y de contener una epidemias seriamente.

Nosotros tenemos un ejemplo con lo que nos paso con la aftosa, ¿dónde estaba el foco primario? Si a uno le caen cientos de enfermos al mismo tiempo, cualquier sistema de salud colapsa al instante. Se necesitarían métodos de biología molecular, de diagnósticos rápidos, ya que la gente lo primero que tiene son síndromes, porque no llegan a la consulta diciendo "tengo un filovirus". Luego es muy importante encontrar el foco primario, es decir donde empezó, es necesario tener una preparación epidemiológica muy desarrollada de manera de atacar el foco primario y evitar que se generen focos secundarios.

Habría que agregar que también en esto de las armas biológicas, estas pueden ser destinadas no solo a la gente, se pueden aplicar también a los vegetales o a los animales. De esta manera también se puede destruir un país.

- ¿Que diferencia hay entre armas químicas y armas biológicas?
- Son distintas. Los agentes químicos producen un daño en el momento que se lo aplica, pero en el casos de las biológicas se reproducen. El que estuvo en contacto con una sustancia química muere o es herido, en el caso de las biológicas éstas se reproducen y tienen un efecto multiplicador.

Un arma química puede matar una columna de ejército, el arma biológica se puede extender a todo un ejército, porque es un arma con efecto multiplicador.

- ¿Uruguay tiene las posibilidades científicas de hacer este tipo de armas?
- Lo que tiene es gente con la preparación de trabajar en estos temas, lo que no sé es si tiene las condiciones de producir a escala y de almacenarlas. Tampoco sé si Uruguay tiene la tecnología para luego utilizar este tipo de armas.

- ¿El Uruguay como Estado tiene los controles y los resguardos como para que alguien no se apodere de elementos existentes en los laboratorios del país y los utilice con fines bélicos?
- No lo sé, más allá de las leyes que podamos tener, la gente puede llegar a fabricar armas sin preocuparse de las leyes de los Estados.

Lo que sí hay en otros países y nosotros no tenemos son códigos, lineamientos que los científicos tienen que asumir si desean trabajar en el campo científico. Lógicamente en un estado de derecho las leyes cumplen un gran papel en este sentido.

- ¿En algún momento el ejercito Uruguayo consultó a los científicos, a los biólogos para intercambiar opiniones, información o requerir conocimiento sobre estos temas?
- Lo que le puedo decir al respecto es que yo no he tenido conversaciones con las Fuerzas Armadas y no sé si otros colegas lo han hecho. Si se diera un caso así yo no tendría ningún problema en hacerlo. Quizás se ha resuelto a nivel del Ministerio de Salud Pública.

- ¿Existen biólogos militares?
-
Yo no lo sé. Otro aspecto que importa es ver que el tema no es tan simple como para decir "bueno de esto se encargan las fuerzas armadas, ellos sabrán qué hacer, por ejemplo con el terrorismo". El tema biológico es tan grave que normalmente en otros países no lo toma un solo estamento. Reitero, lo que hay que hacer es tener los temas resueltos de antemano. En los Estados Unidos ya antes del 11 de Setiembre el gobierno de Clínton trabajaba en mecanismos concretos de prevención, a nivel de Estado, por si algún día se veían en una contingencia provocada por grupos terrorista internos o externos.

* Dr. Juan Cristina. Director del Centro de Investigaciones Nucleares (CIN), Facultad de Ciencias, Universidad de la República. Doctorado en Biología Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid , España , en 1990. Trabajó en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos de América, en el Instituto Nacional de alergia y enfermedades Infecciosas. Retornó a Uruguay en 1995, ocupando desde esa fecha el cargo de Dirección del CIN. Investigador en el área de virología molecular.

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