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Federico Nathan, el joven músico uruguayo galardonado en España por la Reina Sofía
Dialogo con La ONDA digital: HéctorValle

En clave cordial
Tres generaciones de artistas desvelan su sentir
Cuando me propusiera realizar esta entrevista, hace ya un buen tiempo, tenía ante mí un desafío mayor que el de escuchar a artistas –violinistas, en este caso- de destacadísima actuación en el contexto regional, tenía, antes bien, la idea de comprender cómo lo generacional en más de un sentido puede llegar a transmitir una forma de respuesta para tanta gente que aun en nuestros días, o especialmente en la actualidad, no sabe a ciencia cierta qué deparará el futuro para sus hijos.

Es así que fui al encuentro de la familia Nathan, franqueándome la entrada y con ello desplegando su hospitalidad, Claudio Nathan, padre de Federico e hijo, a su vez, de otro violinista, Peter, hombre que dedicara su vida a su familia y que aun hoy integra una orquesta de músicos en la Montevideo que
lo viera llegar a sus costas hace ya muchos años y que, en compañía de
quien fuera la madre de Claudio y una persona tan querida y respetada en el medio artístico –y social, por extensión- uruguayo, dieran espacio y proyección a otras generaciones de Nathan en el despliegue mayor de vocaciones artísticas, sea  a través del violín que continua hoy resonando en su hijo y en su nieto Federico; como así también por la batería, en el caso de Maximiliano Nathan (Maxi), quien, convengamos, lo hace con un manejo que pese a sus 15  años permite ya manifestar una solvencia y dominio poco comunes en
este medio. 

La música, pues, ha sido y es el nexo, la ligazón de estas personas que,
como es dable constatar, continúan creciendo, musical y espiritualmente,
para beneficio propio y regocijo de todos. 

En momentos en que tanta incertidumbre suele reinar sobre el hoy y tanto dolor por los seres que hemos visto partir en busca de mejor destino, esta nota, modestamente, pretende presentar una opción diferente, mejor y digna de ser tenida en cuenta por nosotros, los padres, a la hora de pensar sobre “qué” o “cuánta” instrucción darle o acercarles, mejor dicho, a nuestros hijos.

Es decir, cuando lo pragmático cunde, creyendo traer sabiduría cuando lo
que se obtiene es un diploma más, por qué no pensar en este otro polo de atracción, como lo es la música, a fin de acercar mayores y mejores perspectivas a los nuestros. Porque, finalmente permítanme decirlo, solemos considerar en estas latitudes como banal o falto de seriedad lo que en otros
es lo central y preponderante: el factor cultural, y en él, lo artístico.
 

A todo esto, Federico,  quien aun se encuentra estudiando en el
Conservatorio Reina Sofía, -donde recientemente obtuviera la mayor distinción en su categoría, recibiendo el galardón de la mismísima
Reina Sofía
, como podemos apreciar en la foto-.

Vayamos al encuentro de ellos y recordémoslo, bien puede ser el nuestro,
a la hora de determinar cómo y qué más ofrecer a nuestros hijos:
 

La idea es, Claudio, aprender de ti, conocer a una familia, pero primero tener una noción de cuántas generaciones tuvieron entradas importantes en la música.

-Son tres generaciones de músicos. Mi padre, que ahora tiene 85 años.
Fue comerciante pero ya le encantaba el violín. El vino con su violín desde Alemania, y si bien él quería dedicarse profesionalmente a ello, por las circunstancias de la vida siempre lo hizo en forma amateur y se dedicó al comercio. 

Yo empecé estudiando con él, di mis primeros pasos, él me cedió el violín y ahí fue un poco como comenzó todo esto. 

Mi madre también, él la conoció en Alemania. Ella fue bailarina del SODRE, después fue inspectora de la  orquesta del SODRE. O sea que todos estábamos ligados por la música. Ahí fue donde yo empecé con el violín, estudié un tiempo con él y después empecé con profesores particulares. La relación padre-hijo al principio es beneficiosa pero después hay que derivarse un poco. Después vino mi hijo, Federico 

-Música.  Y un instrumento que uno piensa, desde el desconocimiento, ameritan y habilitan tanto a una percepción más aguda como a una espiritualidad mayor, un retirarse en introspección.

-El violín, a mi criterio y al criterio de todos los entendidos, es el instrumento a través del cual se pueden expresar más los sentimientos, el estado de una persona. Eso es lo que se busca y lo que hay que tratar de lograr. Si uno puede, al tocar, trasmitir la emoción, los estados, la forma de ser, que realmente uno quiere expresar, uno se puede dar por satisfecho y el violín lo permite. Es a eso a lo que hay que tratar de llegar cuando uno toca o cuando trata de enseñarle a otra persona. 

-¿Cómo vive un artista en una sociedad como la uruguaya, y en una comarca como la nuestra, donde la cultura, si bien es respetada, no es reconocida como algo cotidiano? ¿Cómo vive el violinista, a diferencia de Europa, donde hay un reconocimiento, esta lucha permanente, a veces en lo pequeño, por la vida y en una serie de realizaciones que muchas veces no es lograda, aunque no en el caso tuyo?

-En Uruguay últimamente se viene acrecentando ese problema. Hace muchos años, el movimiento cultural y musical uruguayo era muy importante a nivel mundial. A las orquestas de aquí venían solistas y orquestas de fama internacional. Se peleaban por venir y tocar con el SODRE. También se les brindaba la infraestructura necesaria a los artistas para que se sintieran cómodos y para que pudieran venir. Últimamente todo esto se ha complicado, se hace muy difícil vivir de la música en el Uruguay y tampoco están dadas las mejores condiciones, en lo económico. Hay carencias de teatros, de lugares apropiados para tocar y ensayar. 

La música si bien es necesaria. no es algo vital. De todas maneras, es algo muy gratificante, nosotros la seguimos defendiendo. A mí personalmente, además de tocar en las orquestas, de tener grupos de cámara, tener un dúo, de poder tocar; poder incluso llevarla a lugares y a gente que no tiene posibilidades de ir a los conciertos por problemas de locomoción, económicos, etc me da mucho placer tocar en escuelas, liceos, hogares de ancianos, hogares estudiantiles, asilos. Hay que ver cómo la gente disfruta y a veces descubre realmente un mundo que no conoce. 

Otra de las cosas, es atraer  un público joven. Acá no es muy común ver a gente joven en los conciertos. Digo en los conciertos y no en la ópera, porque acá es muy difícil organizar una ópera, generalmente da pérdida. A través de mis alumnos, de la gente joven, puedo ver lo bueno y lo gratificante que es para el alumno y para el maestro, ver el resultado que eso puede tener. 

Lamentablemente,  debido a la situación, muchos de los chicos talentosos han debido emigrar para encontrar un ambiente y una circunstancia mejor para desarrollar sus talentos. Pero uno siempre espera que esto se revea y que la situación pueda mejorar y volver a como era algunos años atrás. 

-El permanecer en el esfuerzo es notorio en gente como tú, en artistas, porque eso lleva consigo no solamente la capacidad de expresar a través del instrumento, sino también la suficiente ductilidad para saber buscar los espacios donde dar a conocer la música.

-Sí, porque en los momentos de crisis, cuando hay muchos problemas existenciales, familiares, creo que la música es una expresión que puede ayudar a superar todo eso y a vivir mejor. Es muy gratificante el poder vivir de lo que a uno le gusta y hace, es muy importante. 

-Además de lo que hasta ahora ha sido un pretexto, como el centro de la cosa, al hablar de música ¿qué entiendes tú del caso mencionar?

-Yo no podría, sería un error de mi parte encasillarme en un determinado compositor. Es muy  importante escuchar también mucha música. A través de los discos, de los compactos, inclusive ahora en los DVD, uno puede apreciar música de altísimo nivel, lo cual es importante para el estudiante y para el músico. Es decir: no quedarse con lo de uno, escuchar, ver artistas excelentes si uno tiene esa posibilidad. 

En cuanto a compositores, eso es muy personal. Yo soy muy amplio respecto de eso. Me gustan obras de diferentes compositores.          

Como siempre, a mí me tiran más los conciertos para mi instrumento, el violín. Me encantan los conciertos de violín de Brahms, Beethoven, Tchaikowsky, todos los de Mozart, todas las obras del repertorio sinfónico también de estos compositores. Me encanta la ópera; lamentablemente acá, por las circunstancias que dije no se puede desarrollar mucho. Me encanta Wagner, que yo tuve oportunidad de verlo en otros países pero acá es imposible poder organizarla. 

Me encanta también la música nueva, es muy interesante. Me gusta la buena música. La música bien interpretada y bien ejecutada, hay que recogerla, apreciarla, no rechazarla. Acá estamos todos muy con lo tradicional y resulta muy difícil aceptar la música contemporánea, que en otros países es muy común, ya sea en el género sinfónico u operístico. Compositores como Brahms, en sus sinfonías y conciertos, y Mozart, sería bueno que los conozca todo el mundo. Porque a veces se habla de la música sin conocerla. Es un error. 

-¿Qué podría hacerse en lo público, desde lo social, para fomentar y dar a conocer de mejor forma lo musical?

-Nosotros estuvimos pensando, con mi hijo Federico -que en este momento está becado en Madrid, en el Conservatorio Reina Sofía, uno de los más prestigiosos del mundo-, por qué no lograr el apoyo para traer un movimiento cultural importante, aquí en Punta del Este, un lugar fantástico desde todo punto de vista, donde no hay ninguna academia ni conservatorio, donde están dadas todas las condiciones de infraestructura del punto de vista estructural y ambientación, pero no hay profesores, está vacío buena parte del año. 

Entonces estuvimos hablando con él que tal vez a través de los años podamos lograr traer acá buenos profesores, a través del MERCOSUR. Porque es difícil traer profesores de nivel internacional solamente al Uruguay, que lamentablemente queda lejos de todo el movimiento cultural como es Europa. Pero tal vez se pudiera lograr una alianza MERCOSUR para que todos estos profesores e intérpretes pudieran llegar a una especie de convenio, recorrer todos estos países, venir a este lugar tan lindo, como puede ser Punta del Este o Montevideo asimismo, y fomentar una especie de conservatorio o escuela que puede funcionar durante todo el año, de muy alto nivel. Porque ese es el secreto para fomentar artistas de buena capacidad. Eso a su vez hace que las orquestas van a mejorar notablemente su nivel y ellos se pueden desarrollar como intérpretes. Claro, para esto hay que tener el apoyo a nivel de gobierno. Creo que no sería tan complicado si uno con los países vecinos se pusiera de acuerdo. 

-Nos llama poderosamente la atención que se haga nada o tan poco. Por ejemplo, en el Memorial de América Latina, en San Pablo, que es de un porte realmente importante, como también en la Argentina se da a conocer en diversos lados, estaría la voluntad para entrar a contactarnos con gente amiga y en aras de eso poder lograr lo que tú bien dices. Porque la música no se difunde solamente por una buena ejecución de una orquesta o de un grupo, sino y por sobre todo, a través del ejemplo directo y académico de un buen profesor que sepa trasmitir, que sepa estar, que sepa generar la curiosidad.

-Eso es fundamental. Es muy difícil conseguir hoy en día no solamente buenos profesores sino buenas personas, que comprendan y se jueguen por sus alumnos. Puede haber excelentes profesores pero si son fríos, si lo ven meramente como un negocio, como una relación de contrato, algo frívolo. Yo tengo el ejemplo del profesor de mi hijo, Nelson Govea, que ya falleció, que se la jugó por él. Y a través de esa relación muy especial, de persona, tan importante como la relación maestro-alumno, un alumno talentoso puede llegar a desarrollar el arte a nivel muy alto, tanto como para competir internacionalmente como lo estamos viendo ahora. 

Los gobiernos también tienen que entender que la música, que las orquestas, son una representación del país. Que inclusive a nivel político, cuando viajan las delegaciones, cuando vienen representantes gubernamentales de otros países, el arte, la orquesta, la música, son algo básico, una carta de presentación de ese país. En cualquier acto, cualquier evento, como recibir a un presidente, a una comisión, siempre es fundamental que haya una buena orquesta representando al país. Hay que darle, -tal vez eso se haya perdido un poco en estos últimos años-, el valor que eso merece, pero también con un nivel acorde. Uno siempre tiene la esperanza de que eso se haga, pero tiene que haber gente que entienda eso. 

-Por supuesto, tiene que haber una receptividad y un eco, pero a veces falta la participación de cada uno de nosotros. Para aprender ¿es indispensable tener un don, o qué otra cosa quizás?

-El talento innato ayuda mucho. Posiblemente y sin posiblemente, los chicos que se crían en una familia musical tengan cierta facilidad o cierta ayuda para encarar algo relativo a la música. Yo creo sin embargo que lo que hay que destacar en el alumno es primero el interés. Descubrirle las condiciones, que a veces están escondidas. Es misión del profesor, justamente, descubrírselas y lograr que el alumno mantenga el interés y que lo antes posible -eso es fundamental- logre la autodisciplina, para entender que ese trabajo depende no solamente del profesor sino de él mismo. En la medida que el alumno descubra eso, vea que con una dosis diaria de estudio va a obtener los resultados a corto plazo, él mismo se va a ir formando en esa autodisciplina de estudio diario, para encararlo con visión de futuro. Además es algo muy gratificante porque en no mucho tiempo él va a poder auto gratificarse con algo tan especial  como es  la música. También todo esto tiene que ir acompañado -como fue en nuestro caso- de un ambiente familiar que apoye y aliente a desarrollar el estudio. Es muy importante que el alumno encuentre un lugar en la casa donde poder estudiar tranquilo, sin que se lo moleste; que encuentre apoyo de los padres. Nunca hay que encarar esto como si fuera algo obligado. Si bien el chico necesita una disciplina para encarar algo como si fuera un deber, es muy importante el medio ambiente necesario y el apoyo para poder estar tranquilo, para ver y se auto convenza  de  que lo que está haciendo está bien           

-Tú dabas una suerte de manual de vida, una armonía con un lugar, que acompañe al niño, la niña, el chico, la chica, la persona en fin, para luego formarse.

-Es muy importante hoy en día, teniendo en cuenta todas las demás cosas que lo pueden estimular . Todo puede captar o atraer al chico: televisión, videos, computadora, etc . Habría que tratar de apoyar al chico haciéndole entender que lo que está haciendo, primero puede ser muy gratificante para su futuro y además la música es algo muy lindo, que por el solo hecho de estudiarla e interpretarla, te hace un ser muy especial. Poder después difundirla, interpretársela a los demás: familiares,  amigos, conocidos, público en un futuro, tiene que entenderse como algo muy gratificante. La gente se siente muy recompensada y complacida por eso. 

-Yo te comento cómo va a ser esta parte con lo magnánima que ha sido la breve parte final de la entrevista. Entrar desde tu narración en lo familiar, -que hay mucho y muy bueno para que la gente conozca- y luego, si estás de acuerdo también, dejar un espacio, porque esa fue una de las razones fundamentales de esta entrevista contigo, que es lo generacional, el arraigo y el desarraigo, el futuro desde un presente conflictivo pero donde estén las mentes en lucha. Pero vamos a lo previo: ¿Hay alguna exquisitez, algún detalle que te sea particularmente grato a ti, sean instrumentos, sean recuerdos, en lo que va de tu carrera?

-Sí. Mi madre, que falleció hace unos años, no pudo ver, no conoció a mi hijo con diferencia de pocos meses. Seguramente ese hubiera sido uno de los placeres más grandes para ella, tan ligada al mundo artístico, conocerlo y haberlo visto tocar como solista del SODRE y de la Orquesta Filarmónica, a las cuales ella estaba muy ligada. Sobre todo teniendo en cuenta que era la primera vez en la historia que un chico de esa edad debutara como solista. Ese es un recuerdo un poco triste, sé que igual ella está siempre ligada a nosotros y nosotros con ella. 

Un recuerdo imborrable para nosotros es cuando invitaron a las tres generaciones a un acto en que tocamos mi padre, mi hijo y yo juntos. Eso fue algo muy fuerte sentimentalmente, a pesar de las diferencias de edades, todavía hay gente que recuerda esos recitales. Eso no lo voy a poder olvidar y no sé si se dará otra vez.           

Y el placer de saber que tenga un hijo muy talentoso. Nosotros si bien le dimos las primeras piedras pudimos encontrarle un profesor acorde a su personalidad  y su talento, que fue fundamental para que él esté donde está hoy, ubicado en un medio tan difícil como Europa. Saber que él está respondiendo bien, afrontando todas las exigencias que se le imponen. Que él va a estar seguramente muchos años allí, las becas se van a ir renovando, que la inserción en el mercado es muy posible. Cabe la esperanza de que él pueda venir a este país que es tan lindo a desarrollar o tal vez mejorar el quehacer cultural con toda la experiencia que pueda adquirir en Europa y posiblemente en Estados Unidos si va.           

Saber que mi otro hijo, Maximiliano, si bien no precisamente en el violín pero tal vez en otras ramas de la música como la percusión, también está llevando un buen camino. 

Además la gratificación personal de tener alumnos, que están respondiendo a lo que uno pretende en cuanto a su talento, su capacidad, su relación con el profesor, -como dije, fundamental-, y tratar con ellos de lograr esa química. Sobre todo para que primeramente tomen el gusto por la música, vean los resultados, encuentren lo gratificante que es y logren la autodisciplina necesaria para encararlo en serio. Siempre con el apoyo incondicional del profesor, para alentarlos y para mantener una comunicación diaria si fuera necesario. Eso es muy gratificante. Encontrar gente muy talentosa que uno sabe que en el futuro va a dar sus frutos. Eso es muy gratificante para el profesor .           

-Sin duda. Para finalizar, cuando tú haces mención a tu mamá, yo recordaba, por efecto de complementariedad,  lo que tuvo el Uruguay, Montevideo, con el SODRE y que luego perdió. Ahora es tan notoria, más que nunca, la falta y la necesidad imperiosa de la reapertura del SODRE para un hacer artístico cultural imprescindible.

-El tema es que 30 años hace -creo- que se quemó el Estudio Auditorio. Recuerdo bien aquel día, con mi madre. Pero es muy difícil para un país como el Uruguay no disponer de salas y de infraestructura adecuada para ofrecer conciertos, una ópera. Para nosotros mismos, además de lo económico, es importante para el músico disponer de una sala adecuada, con las condiciones mínimas necesarias para poder desarrollar su arte del punto de vista de la sala, de la acústica, de las condiciones que eso presta. 

Entonces, en este momento es una situación bastante complicada. Basta ir a otro país. Yo hace poco estuve en Madrid, en el Conservatorio Reina Sofía y claro, cuando uno encuentra la infraestructura necesaria, cabinas con los paneles acústicos necesarios para que los estudiantes desarrollen todo su arte sin que se vean molestados, puedan estudiar bien. La tranquilidad necesaria, el apoyo desde todo punto de vista, eso hace que el artista se sienta alentado a estudiar.           

Yo he hablado con colegas de la orquesta cuyo propósito es emigrar a corto plazo, y a mí me da mucha pena, porque son gente que toca muy bien. Pero me dicen que acá no tienen el apoyo, y al faltarles los apoyos, no están incentivados ellos mismos para el estudio en sí, porque dicen "para qué estudio si el nivel es así y no se me dan las condiciones" y que a largo plazo no se ve una solución radical. En otros lugares, la competitividad es mucho mayor, porque es muchísimo más competitivo afrontar las exigencias de otro medio, el conservatorio, las exigencias para entrar en una orquesta, el nivel es mucho más alto. Pero ellos se sienten alentados a estudiar porque el medio les da la posibilidad de ir a conciertos y recitales de artistas internacionales, cosa que acá, debido a la situación, se hace cada vez más difícil. Yo siempre tengo la esperanza de que esto se revea, pero siempre tiene que haber alguien que dé un empujoncito para eso. Nosotros como siempre estamos dispuestos a hacerlo pero siempre se necesita el apoyo de gente que dé esa posibilidad y que ellos entiendan que eso también es fundamental para la imagen del propio país. 

-Corresponde ahora hacer un silencio. No sé si "de blanca" es oportuno, "de redonda" mejor...

-Cuadrada... 

-...para que antes de ese breve y sustancioso diálogo entre padre e hijo, entre dos violinistas, puedan tener aquellas personas que lean esta nota, la suficiente claridad de miras como para dar ese espacio, en ese como en tantos órdenes, en nuestro Uruguay. 

Con Federico Nathan 

Federico, el hecho de esta nota va de la mano de ver que acá se complementa la música con lo generacional, padre e hijo, tu vivencia en España con tu juventud. Y pese a ser un día festivo, y haber tenido una noche hiperactiva como buen músico y haberte hecho levantar temprano, sería muy importante conocer cosas desde vos mismo, sin datos que hacen a la censura social y prudente, datos íntimos, pero sí tener tu impresión. Primero, contarnos en qué estás en España y luego qué te está moviendo por dentro.

-En estos últimos tres meses estuve estudiando mucho. Me di cuenta de que he progresado y pienso seguir haciéndolo. Más que nada al principio fue difícil porque fue un cambio totalmente diferente, no sólo en la música, en el ambiente musical, sino de vida. Eso hace que cambien ciertas cosas en la rutina, en el ambiente musical también, que al principio me costaron pero después lo superé. Más que nada lo que hice fue estudiar mucho, progresando y espero que siga así. 

-Tú venías de otra experiencia internacional.
-Fue el Encuentro de Jóvenes con la Orquesta de las Américas. Es una orquesta de la OEA que nos reunimos en Costa Rica y empezamos a hacer giras por toda América. Esa también fue una experiencia increíble. Por todo, por el hecho sociable y el hecho de tocar en una orquesta, que fue impresionante y también por conocer muchos lugares de diferentes públicos, por el hecho de cultura. 

- Tú estás ahora en el Conservatorio Reina Sofía en Madrid.
-El Conservatorio Superior de Música está a 40 minutos de Madrid, en un pueblo que se llama Pozuelo. Como es cerca de Madrid es mejor quedarse en el pueblo. Ahí está ubicada la escuela ahora, aunque dicen que en tres años va a estar en el centro de Madrid, por Puerta del Sol. 

-¿Convivís con muchos compañeros de tu edad?
-De edades parecidas, más o menos alrededor de los 20 años, de muchos países. Hay muchos rusos, rumanos. Cuando estás en tu chalet  no te sentís como que estás en España porque hay de todas partes. Pero igual se habla mucho español, porque es una materia obligada para esas personas. 

-El aprendizaje en ese ámbito ¿te lleva a tener únicamente muchas clases o también están pensados eventos, actuaciones o presentaciones ante un grupo de profesores?
-Nosotros tenemos al final de cada trimestre un concierto que se llama concierto docente. Es una especie de examen. Es público, y ahí tocamos como solistas.

Por otro lado tenemos conciertos con orquestas, orquesta de la escuela, que es una materia. Todas las semanas ensayamos y en febrero 2004 fuimos a Roma. Se hacen giras de la orquesta durante el año, también conciertos de música de cámara, cuarteto y quinteto. Yo estoy en los dos. Todo eso se tiene muy seguido y por eso hay que ensayar y estudiar. 

-Con toda la fuerza que puedes tener por tu edad, ¿cómo te sientes, desde tu edad, desde el momento en que estás en un hacer constante, siendo a la vez representante y representado por tantas cosas, tu país, tu familia, todo ese acervo tan rico?
-¿Cuando estoy afuera, en España por ejemplo? 

-Sí, sí. ¿Tienes una conciencia clara o simplemente le estás dando con todo al esfuerzo?
-No sé si está mal. Lo tengo claro, sí, pero no me quemo la cabeza. No lo digo mucho. Pero igual a veces me gustaría decirlo, que la gente tenga la conciencia de eso, porque lo que vi en los últimos años con los famosos uruguayos, que en el mundo... por ejemplo hay un violinista, Mauricio Fuks que es uruguayo, famosísimo a nivel internacional y la gente ni siquiera sabe que es uruguayo. Entonces me gustaría  al menos que la gente supiera "de dónde viene éste". Aunque yo no lo digo. Pasó mucho con los hijos de Carlevaro y otros uruguayos. Me gustaría ser reconocido en ese aspecto, que supieran quién soy y de dónde vengo. Por más que no esté pensando todo el día en eso, tengo la conciencia clara. 

-Te has adaptado a lo tuyo, al aprendizaje, a la vida misma del instrumento. ¿Qué te provoca el instrumento a vos? ¿Cómo lo sentís? ¿Como parte tuya?
-Por el lado físico, cuando agarro el violín es como la continuación del brazo. Y por el lado mental, espiritual, es muchas cosas. Puede ser a veces un desahogo, muchas veces algo que no puedes decir con palabras... no sé, no se puede explicar muy bien. Es una onda así, como algo... es un complemento más que se comparte. No te voy a decir que siempre es lindo. A veces no rendís, te da rabia, pero es siempre como algo normal en un amor de familia... que te peleas, pero... 

-Esta última parte la pienso mandar a un amigo que me publica artículos en Málaga, en la Facultad de Ciencias Sociales de Málaga. Entonces ahora sí, me gustaría entrar en España, en el gracejo. ¿Cómo vivís voy este momento en lo hispánico, con la gente del lugar, y cómo viene dada la vida cultural ahí?
-He conocido poco por lo que te he dicho. Por el lado cultural, los conciertos ahí en España están bárbaros. He visto conciertos impecables que acá nunca los podría haber visto. Me gusta Madrid, es lindo. Lo que falta es el mar. Me quedaría ahí mucho tiempo, pero... 

-Estás peleando, me doy cuenta, contra que se te pegue el modo de hablar.
-Más que nada, no es que haya perdido nada, pero se me han agregado cosas. En tres meses, así que de aquí a un año, no sé qué me puede pasar. 

-¿Cómo llevas la relación con tus amigas, amigos, de aquí y de allá? ¿Logras mantener un contacto fluido?
-Sí, de acá por Internet. Y de ahí... he conocido gente y ahora tengo buenos amigos, pocos pero buenos. 

-¿El nombre de esa banda famosa en Montevideo, que supiste crear?
-Que ya fue, por ahora. "No hay vacantes" (tal el nombre de la mencionada Banda). 

-Tuviste un momento importante con esa banda...
- Nunca llegamos a... Estoy seguro de que si seguíamos tocando sí...Porque lo dice la mayor parte de la gente que la escucha y le gusta. Si ahora hubiera quedado, es como algo mío, y hubiéramos seguido tocando. Tocamos muy poco tiempo, en poco tiempo no se puede hacer mucho. 

-En tu futuro cercano, ¿qué ves por delante? Las realizaciones que quisieras.
-Yo más que nada, estudiar mucho, eso sí, sea donde sea, seguir estudiando. Integrar orquesta todavía no lo veo, que es un 90% de las posibilidades de un violinista. El que estudia ahí, siempre es eso. Pero todavía no me gustaría integrar una orquesta, por más que sea buena. Prefiero estudiar ahora por unos cuatro años, y luego se verá si estoy para hacer orquesta. A mí me gusta siempre algo nuevo, por eso lo de la banda. 

-¿Y como solista?
-Está bárbaro eso, es una de las cosas más lindas. Pero igual, todavía quiero algo más, algo nuevo que vaya a crear yo, aparte de cuando estoy interpretando algo. Me interesaría mucho por la composición, por ejemplo, o tener un grupo de cámara, algo así. Cosas nuevas. Me gustaría meterme en el jazz; eso es algo que lo veo por arriba. Eso después. Pero por ahora, estudiar. 

-Simplemente para confirmar el rumor. ¿Es cierto que los Nathanes van a formar una banda?
-Nada concreto. 

-¿Quieres comentar algo más?
- Que el profesor es algo impresionante. El es profesor de música de cámara y de violín. La música de cámara tiene todas las cuerdas. Hablando demás, hay compañeros que tocan la viola y quieren dejar el curso de viola. No lo dejan porque en música de cámara tienen a ese profesor. Es el profesor Rainer Schmidt, del cuarteto Hagen. Con todos tiene un interés impresionante. 

-Te reconoce, tiene diálogo contigo.
-Y la forma de tocar, no es que te va transformando, él sabe que vos venís de una formación musical en tu país y quiere que seas vos tocando, no él. Vos con tu forma de tocar. Sólo que él te aporta, pero seguís siendo vos tocando. La mayoría de los profesores o quieren que vos toques igual que ellos o los malos, -no muchos pero unos cuantos-, no quieren que te superes y te mantienen en un nivel bajo. 

-Tú le das una importancia grande al profesor en tu vida musical.
-Sí, sí. En todo. Este profesor me cambió la visión de muchas cosas, me dio varios consejos. El loco asocia mucho la música con la vida. Eso más que nada. 

-En Montevideo, y más allá de los profesores que hubo y que hay en tu familia, ¿qué otro profesor recordarías hoy y por qué?
-En Montevideo yo estudié con Nelson Govea, mi primer profesor, que bueno, también... ¡fue algo!... Diferente, pero la responsabilidad, cómo tocaba. Y como pedagogo puso todo también. Yo fui el último alumno de él antes de que falleciera (falleció hace dos años) y fue algo espectacular. Lo quiero nombrar a él porque siempre lo recuerdo. Haber estudiado con él y ahora con Rainer. 

-Te gratifica mucho...
-La verdad que sí.
 

Hectorvalle@adinet.com.uy

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