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Montevideo
“Fricciones y Ficciones”: El
acontecimiento cultural más
importante de los últimos
cincuenta años |
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“El arte nunca estuvo en una posición ingenua, ha sido un
objeto suntuario, expresión de poder y de ideología”
Entrevista al curador
Gerardo Mosquera |
El arte nunca estuvo en una posición ingenua,
ha sido un objeto suntuario, expresión de
poder y de ideología
Entrevista al curador Gerardo Mosquera
Al
finalizar la conferencia de prensa que presento el evento
“Fricciones y Ficciones” La ONDA digital dialogó con el curador
cubano Gerardo Mosquera integrante del equipo que llevará
adelante la muestra artística. Mosquera es una relevante
personalidad como crítico e historiador de arte, escritor,
curador, entre otros del New Museum of Contemporary Art en Nueva
York. Autor de más de veinte libros, colaborador de revistas de
arte en todo el mundo, con más de 500 ensayos, ha dirigido
decenas de talleres y participado en una infinidad de
conferencias y simposios en todo el mundo. Integró Casa de las
Américas, Art Journal, Third Text, Poliéster, Kunstforum, Art
Nexus. En 1998 fue elegido por la Asociación Internacional de
Críticos de Arte como el crítico latinoamericano de más
importante trayectoria.
-Usted ha mencionado La Habana y
Montevideo. ¿Qué universo común para los artistas cubanos
contemporáneos puede haber entre estas dos culturas?
-Pues ninguna. No hay
intercambios, los contactos son mínimos. A través de las
Bienales de La Habana algunos artistas uruguayos han exhibido en
Cuba y han participado, pero aparte de ello, nada.
-¿Qué les preocupa a los artistas
contemporáneos cubanos en la pintura?
-Es muy variado. La escena
artística cubana, no solamente en pintura sino en otras
manifestaciones, históricamente se ha caracterizado por la
variedad. No ha habido grandes líneas generales como fue en el
Uruguay el constructivismo o en Brasil o en México cuestiones
ligadas a las culturas vernáculas. En Cuba siempre ha sido muy
variado y hay artistas explorando distintas vías trabajando con
un amplísimo diapasón temático.
-¿Vendrían acá artistas cubanos
para esta muestra?
-No, no vienen.
-¿Hay algún factor por el que no
vienen, no han sido invitados?
-Es que mi exposición es
internacional y es pequeña. Son dieciséis artistas y dado el
tema, dado lo que queremos hacer, me parecía que otros artistas
podían satisfacer mejor este requerimiento que artistas cubanos.
-¿Cómo aprecia usted el arte
pictórico contemporáneo? Hay análisis que hablan de crisis. ¿Es
así?
-Todo lo contrario. Me parece que
se vive un momento extraordinario de expansión de las artes
visuales, uno de cuyos factores más importantes es que se ha
mundializado. Actualmente se está produciendo arte valioso, arte
plausible, en lugares donde uno nunca lo esperaría, incluso
en zonas de conflicto como sucede en Palestina. Entonces, se
ha expandido exponencialmente la circulación internacional del
arte. Creo que alguien sacó la cuenta y hay unas ciento treinta
y tantas bienales internacionales de arte en el mundo, muchas de
ellas en lugares carentes de tradición.
Toda esta situación genera la
aparición de nuevos sujetos artísticos y culturales que
alcanzan una difusión internacional y esto está cambiando muchas
cosas y se vive un momento de extraordinaria ebullición.
Pensemos por ejemplo en lo que era el fútbol solamente un par de
décadas atrás y lo que es hoy. La aparición del fútbol en el
continente africano, o en el Medio Oriente; la manera como se ha
expandido el juego y se ha convertido en pasatiempo mundial y
cómo se ha subido extraordinariamente el nivel de los jugadores,
el nivel de competitividad.
No todavía en esa escala, pero se
va avanzando en esa dirección. Claro, la comparación con el
deporte no es cien por ciento viable en el sentido de que la
cultura es mucho más compleja.
-¿Se podría decir que la
globalización ha favorecido ese proceso?
-Sin duda alguna, de una manera
extraordinaria.
-Entonces, el arte no está en
crisis.
-No lo creo.
-Tampoco en Cuba...
-Tampoco. En Cuba se ha
establecido ya como una especie de sustrato cultural respecto de
las artes visuales, como lo había en la música, en la danza, en
el béisbol. Se han establecido unas bases según las cuales sea
como sea la situación política, social, se mantiene una
práctica artística fuerte. La prueba está no solamente en el
considerable número de artistas cubanos que tienen carreras
internacionales muy exitosas, sino que hay siempre un fermento
de creación artística en la Isla.
-Junto con ese fenómeno de
globalización o expansión de la creación artística ha aparecido
también el factor de la parte mercantil de la pintura, o de la
pintura como un objeto a subastar. Eso también integra los
factores contemporáneos del arte...
-Siempre estuvo. No olvide usted
que Miguel Ángel era un contratado del Papa, que le hacía los
power point de la época al Papa para mostrar su poder allá en
Roma. Es decir, el arte nunca estuvo en una posición ingenua.
Esa fue una invención de los románticos, allá en el S XVIII. Y
esto siempre existió. El arte ha sido un objeto suntuario,
objeto de expresión de poder y de ideología. Se ha multiplicado
porque al expandirse la circulación se multiplican las ferias de
arte, el poder de las galerías, de los coleccionistas, del
mercado.
-¿No hay una contradicción entre
el contenido del arte que propende a lo humanístico y a lo
social y ese fenómeno?
-En ciertos casos sí, cuando
estamos hablando de un arte comercializado. Pero a la
vez, cuando hablamos de la circulación internacional del arte
tenemos que hablar en primer lugar de circuitos sin fines de
lucro: museos, bienales, espacios independientes, grupos
artísticos. Ha habido una verdadera eclosión que va de la India
a la Argentina de estos grupos, fuerzas, energías que surgen
desde abajo, desde los propios artistas, críticos, curadores
jóvenes, estudiantes. Este es un fenómeno mundial que me parece
muy positivo.
Por otro lado hay que tener
cuidado también con una demonización del mercado, pues hay
galerías de arte que han hecho mejor trabajo que muchos museos,
porque si bien han tenido fines de lucro han trabajado con
artistas serios y lo han hecho de manera seria. Pensemos por
ejemplo en Leo Castelli en Nueva York en los años sesenta, que
apoya y lanza, corriendo un riesgo extraordinario, a todos los
artistas pop, todas estas grandes figuras como Warhol,
Lichtenstein... Lo hizo una galería antes de que lo hicieran los
museos.
-También a Picasso...
-Exactamente. O sea que esto hay
que matizarlo. Yo pienso que todo proceso sociocultural trae
"pro" y “contra” y hay que encontrar el camino en medio de esa
Escila y Caribdis del mundo actual.
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