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Qué pasa en la Construcción hoy
y los 50 años del SUNCA
Entrevista a Iván Häfliger
El 11 de mayo, es el 50 aniversario
del SUNCA. Pocos sindicatos en el Uruguay tienen una
identidad tan definida como los gremialistas y
trabajadores de la Construcción. La ONDA digital
dialogó con
Iván Häfliger, Secretario de Prensa y
Propaganda del SUNCA, para conocer como se preparan
los festejos de este 50 aniversario. Pero también
para acercarnos a la realidad, a las urgencias del
gremio,
a la situación sociológica de un
cierto boom en la construcción,
el número de trabajadores que
participa, la realidad del
trabajo y cómo se organiza el SUNCA.
-
Iván, ¿cuáles son las prioridades de hoy para el
SUNCA?
- En primer lugar,
estaríamos ubicando lo que es una batalla permanente
del sindicato (seguramente histórica, por lo menos
desde que es SUNCA como tal), por las condiciones de
trabajo. La primera responsabilidad del sindicato,
conquistar en los centros de trabajo un respeto a
determinadas formas de trabajo, que son básicas
para pensar en una dignificación del trabajo como
actividad creadora, como actividad que permita al
ser humano ser lo que es.
Allí hay una
preocupación establecida, desde las primeras
agrupaciones de albañiles del siglo XIX, luego
también las sucesivas organizaciones sindicales del
siglo XX y posteriormente, a partir del año 58 con
la creación del SUNCA, se trata de una constante
hasta el día de hoy. Desde luego vinculado a la
conquista desde el punto de vista de la organización
del trabajo, en correspondencia con lo jurídico
y con un papel determinante para eso, del propio
trabajador organizado sindicalmente. De alguna
manera como garantía de que esto que es una
organización previamente acordada o conquistada, el
trabajador organizado dando garantías de que esa
condición conquistada se cumpla y le permita, entre
otras cosas, ubicar los tiempos laborales en materia
de la producción de calidad, etc.
Pero los tiempos
laborales para la calidad también implican una
relación laboral de calidad, implican una situación
del trabajador ubicado en su tarea, en su oficio, en
su responsabilidad frente al trabajo que,
necesariamente, tiene que tener condiciones de
trabajo de calidad. Ahí está ubicada la prioridad.
- Esto que usted me
está planteando, comparado con otros tiempos del
Uruguay. ¿Están mejor en la calidad de su trabajo o
están en una situación que se podría decirse
crítica?
- El sindicato viene
denunciando en los últimos años que estamos en una
“situación de emergencia” en cuanto a las
condiciones de trabajo. Y esto no es independiente
de algunos avances pero, en todo caso, los avances
demuestran que todavía falta mucho y no es un
problema de estadísticas.
Acá cualquiera que
recorra los centros de trabajo fundamentales de la
construcción, las obras de arquitectura y de
ingeniería, que es la rama madre, la rama principal
de este gremio, a la que se le puede agregar los
centros de trabajo anexos a la construcción, la
industria del hormigón, la industria de la cerámica,
la fabricación de ladrillos, se encontrará con
situaciones de extrema gravedad en el sentido de las
condiciones de trabajo.
Podríamos inclusive
decir que en algunos lugares se trabaja de la misma
manera que al principio del siglo XX. Esto es, con
las mismas condiciones, la misma relación de
dependencia, con mucha impunidad desde el punto de
vista de la empresa para hacer o deshacer en la
relación laboral y en la condición del trabajador
frente al trabajo.
Para ilustrar con
algunos datos: nosotros todavía tenemos en el
entorno de un 50% admitido por todos los actores,
(Incluido el Ministerio de Trabajo), un promedio del
50% de la actividad en la industria, que se realiza
todavía bajo alguna forma de ilegalidad.
Esto quiere decir que
declaro menos aportes al BPS, o sea, a la Seguridad
Social, o que, lisa y llanamente, trabajo todo en la
ilegalidad y, por lo tanto, no declaro la obra, el
centro de trabajo, la cantera o la fábrica de
cerámicas.
No declaro ante el
Estado que esto existe y, por lo tanto, no existen
(desde el punto de vista de la relación laboral)
trabajadores como personas de derecho. Esto te da,
en los extremos, zonas de gravísima emergencia.
Por ejemplo en Maldonado (muy cerca de Montevideo) y
con una labor del Ministerio de Trabajo muy
interesante, muy importante, surge en sus
recorridos, que en el entorno de un 80 o 90%
promedio, se constatan formas de ilegalidad.
A su vez estas
irregularidades generalmente, tienen un correlato,
se trenzan con algún elemento de persecución a la
organización sindical (que también es ilegalidad, en
tanto hay ley de libertades sindicales y además hay
acta de acuerdo particular del sector) y, por otro
lado, situaciones donde, justamente las condiciones
de trabajo, determinan un nivel de accidentalidad
muy importante, de riesgo, de salud y de vida para
los trabajadores. Una realidad que se retroalimenta
a partir de la ilegalidad.
- ¿Maldonado es una
concentración de trabajadores de la construcción más
importante del país?
- Sí, es la más
importante del país en este momento. Por el nivel de
actividad en cuanto a cantidad de trabajadores, se
estima, en el entorno de 20.000. El BPS
emitió en el entorno de 12.000 recibos por el pago,
en diciembre del año 2007. Allí, sumado a estos
12.000 recibos que implican que el trabajador, en
algún mes del año estuvo en caja (no que estuvo todo
el año 2007, sino que en algún mes del año laboral
que va de noviembre a octubre del año siguiente),
sumado eso a los elementos de ilegalidad que,
justamente, corroboró el Ministerio de Trabajo, te
da una proporción en el entorno de los 20.000
trabajadores en actividad hoy en ese departamento.
Pero, además, es el
Departamento de mayor nivel de inversión que tenemos
en el rubro construcción. Estamos hablando que el
año 2007 cerró con 350.000 m2 permitidos
para construir, esto es, de permisos habilitados
para construir y se prevé para este año 100.000 m2
más sobre lo ya permitido.
Esto es, vamos a
cerrar el año 2008 con permisos por 450.000 m2.
Esto supera cualquier boom o cualquier situación de
pico a la alta anterior en el departamento. Es
superior a la década del 80 y del 90. Esta realidad
tiene además un componente novedoso con respecto al
origen de las inversiones anteriores en ese
departamento respecto. Hoy está mucho más
diversificada esa procedencia. Hoy se tiene una
inversión proveniente de Europa y de EE.UU. superior
a la inversión regional con respecto a años
anteriores.
Que
era esencialmente argentina. Hoy es mayor la de
otros países de la región (específicamente Chile y
Brasil) y, fundamentalmente, un crecimiento de la
inversión europea y norteamericana. Entonces en
Maldonado se prevé que la construcción va a seguir
creciendo, ya que estos datos que manejamos de
450.000 m2, este año, tienen que ver con
solicitudes de permiso hechas ante los organismos
del departamento, incluida la propia Intendencia
Municipal.
La información
disponible, no solamente por los datos sobre
Maldonado, sino en términos de país, que vamos a
tener un crecimiento mayor este año de demanda de
mano de obra, fundamentalmente, de mano de obra
especializada.
- ¿Cómo es la
relación con las obras del Estado? Porque ustedes
también tienen una relación directa con el Estado,
como constructor, como empresario.
- El Estado,
históricamente, participa en el entorno del 35% de
lo que se construye. Esto tiene tanta importancia
para nosotros que ha llevado un estudio del análisis
de la relación de la obra pública en el total de
nuestra actividad.
Inclusive en tiempos
de crisis más acentuada para el sector, - como la
última que vivimos entre el 2000 y el 2005,-
implicaba que el Estado tenía, de todas maneras, una
presencia determinante. También puede analizarse el
papel del Estado generador de puestos de trabajo y
del Estado clientelar a la vez que benefactor.
En ese sentido, la
obra pública ha jugado y juega todavía un papel
determinante en los niveles de inversión,
fundamentalmente, a través de los pliegos de
licitación. Esto tiene muchas implicancias para
nuestra actividad ya que genera una especie de
matriz en la relación laboral. En este sentido no
debemos olvidar que ese mismo Estado clientelar y
ese mismo Estado construido también en función de
determinados intereses, en determinados tiempos
históricos del país, elaboró una normativa, elaboró
una forma de contratación y de relación con las
empresas, funcional a esos intereses de país en los
cuales fue construido nuestro Estado.
Esto implicó que
muchas veces el propio Estado fuera quien avalara
las peores formas de contratación y las peores
formas de relación laboral. Hemos tenido
inclusive hasta esta década, hasta estos últimos dos
años, organismos del Estado (como el BPS)
construyendo viviendas para pasivos con el personal
(con toda la plantilla) en negro. Allí no es
que el BPS contrata en negro, contrata una empresa
que, a su vez, trabaja en negro.
- ¿O sea que el
Estado convalidaba una ilegalidad?
- Por momentos sí.
Hasta tanto la organización no actúa como
organización de clase en la defensa de la legalidad
vigente en materia de relación laboral, el Estado
hace caso omiso de situaciones como ésta.
Situaciones como ésta
se han dado en distintos organismos vía contratos de
obras en organismos de diversos lugares del país.
Esta situación la vimos hasta hace pocos días atrás,
cuando el Estado vuelve a contratar empresas
notoriamente infractoras de toda norma. Tuvimos
en el mes de febrero un accidente fatal, que terminó
con vida de un trabajador de 34 años, padre de
cuatro hijos, que estaba trabajando para una empresa
que en los últimos tres años tiene accidentes de
trabajo similares y que, de esos tres hubo dos
trabajadores muertos. Y allí son organismos del
Estado los que contratan a una o a varias empresas
que permanentemente violan la normativa.
Las normativas tienen
que ver, además, con esa relación de producción y
organización del trabajo largamente estudiada. Los
decretos, por lo menos en materia de construcción en
lo que hace a la seguridad y a la higiene, son
decretos provenientes de acuerdos tri-partitos donde
han participado las organizaciones sindicales.
Entonces allí tu tienes una participación del Estado
que ha sido y todavía por momento lo es en
determinados ámbitos o en determinados lugares,
funcional a determinada forma de construcción, a
determinada forma de relación laboral en el plano de
lo jurídico y, también, a determinado producto.
Es decir, cuando el
Estado construía a través del BHU en su viejo rol de
promotor de la vivienda social o de interés social,
construía con determinadas relaciones o situaciones
de ilegalidad, eso también determinaba que la
calidad el producto final (no solamente por el
destino, que era muy parcial, no tan general como
pretendiéramos) era, de alguna manera, consecuencia
de esa calidad en la relación de producción.
Entonces tu tienes
ahí, por todo el país, productos de la obra pública
que tienen enormes deficiencias. Otro ejemplo:
el Liceo de Médanos de Solymar- que en
reiteradas oportunidades se denunció en la situación
que se construyó- y que luego tuvimos que lamentar
por su baja calidad de la construcción a la hora del
ingreso de los gurises.
- Si se compara con
otros gobiernos anteriores, ¿cómo es la relación con
éste gobierno?
- En el sentido de la
discusión o del debate y de la participación de la
organización sindical en las definiciones
estratégicas del sector, tenemos un ámbito en el
cual estamos participando, que es el convocado por
el propio Poder Ejecutivo. Este es el llamado
Compromiso Nacional que, al día de hoy tiene
algunos resultados parciales pero válidos, parciales
pero positivos y tiene otros resultados que todavía
no se han materializado.
Pero debemos
observar también que hay otros objetivos planteados
que no se han materializado, justamente, estos son
los estratégicos: por ejemplo, políticas de Estado
anticíclicas, con respecto a la producción en esta
actividad. A nuestro entender este debería ser
un tema de convocatoria a discusión, y
debate, por el Ministerio de Economía y Finanzas.
Todavía el Estado no
tiene, en estos ámbitos, ubicada una mirada de largo
aliento, por lo tanto estratégica, de
ubicación del sector de la construcción en un
proyecto de “país productivo”, integrado, con
justicia social y redistribución de la riqueza, con
participación cada vez más a la alta del punto de
vista de la democratización de la participación del
pueblo que, evidentemente, retrasa o frena lo que
puedan ser resultados parciales en el mejoramiento
de las condiciones puntuales.
Nosotros podemos ir a
mejoras parciales en materia de seguridad e higiene
e, incluso, del punto de vista salarial. Ahora, si
esas mejoras parciales, tienen que ver con los picos
en alta o en baja de la actividad, son justamente
eso, parciales y de muy corto aliento. Si no
hay una modificación en la planificación del
conjunto del proyecto de “país productivo” y
en ese proyecto, la construcción junto a otros
sectores industriales, tiene, justamente, un carril
por el cual jugar y para el cual aportar a ese “país
productivo”, vamos a estar frente a una situación
de permanente oscilación en la actividad (como
ha sido característico durante muchos años).
Tal vez mañana, en
una situación adversa de la economía internacional,
no tengamos las inversiones que tenemos hoy y, por
lo tanto, no tengamos actividad y tal vez ahí el
Estado no tenga respuestas para darnos o deba
recurrir a políticas sociales.
- ¿Y ustedes han
planteado este esquema al gobierno?
- Ha sido, de alguna
manera, el eje central del planteo de todo el
movimiento sindical, en materia de propuesta
programática, en coincidencia con los objetivos
planteados por el propio programa del actual
gobierno.
Hay un programa que
plantea el gobierno, cuando la fuerza política
realiza su campaña electoral, que tenía (por lo
menos) 4 elementos centrales: “País Productivo”,
“País Democrático”, “País Integrado”. Ahí, el PIT-CNT
en su conjunto, ubicó en esa discusión previa de la
campaña electoral, en ese debate algunas
propuestas centrales que, en principio, eran también
compartidas por la propia fuerza política. El propio
movimiento sindical, compartía objetivos de la
fuerza política en este sentido.
Como sector
“construcción”, también hemos pensado (por lo menos
a la salida de la crisis del 2002 y en la definición
de los últimos meses de campaña electoral) que había
“otra industria de la construcción posible”, que
había que construirla y había que generar voluntades
para construirla e, inclusive, con una mirada (desde
el punto de vista del sindicato) ubicando todos los
acuerdos necesarios para que esa otra “industria”
fuera “posible”.
El sindicato de la
construcción, que tiene larga tradición en el
sentido de la búsqueda de los acuerdos, de la
negociación colectiva y de la conquista de esos
acuerdos, entendía y entiende que todavía es
posible, en esta etapa histórica, ubicar intereses,
también por parte del empresariado uruguayo, de
superar algunas de las características actuales de
la construcción.
No es solamente para
los trabajadores de la construcción que importa una
mirada estratégica del sector.
Evidentemente, parte del capital nacional que
negocia con este sindicato, que acuerda o desacuerda
(a veces) en el medio del conflicto más crítico,
también tiene interés en una proyección de la
actividad de largo aliento.
- ¿Pudo conversar
esto con el Presidente cuando se reunieron con él?
- Sí, lo ubicamos
allí en las dos entrevistas. Porque el eje central
del planteo o la prioridad de las dos entrevistas,
fue, justamente, las condiciones de trabajo y, en
particular, la consecuencia fatal de las condiciones
de trabajo que era el nivel de siniestralidad y el
nivel de accidentes fatales que teníamos en la
industria.
Pero para llegar a
esa conclusión o para llegar a ese tema, nosotros,
necesariamente tenemos que tener una mirada más
estructural que implica saber que la muerte es la
última sombra de un conjunto de luces y de
oscuridades que tenemos en la industria de la
construcción. Este comportamiento implica que el
accidente es una consecuencia, es el producto
lamentable de una condición de trabajo que, a su
vez, es consecuencia de una forma de organización
del trabajo y consecuencia de definiciones de una
industria que, todavía hoy, no tiene en cuenta el
sindicato.
Hoy los trabajadores
organizados sindicalmente no son los que definen
cómo se construye, ni qué se construye, ni para qué
se construye, ni cuánto tiempo, ni cuánta
inversión.
Entonces, la
democratización del país, en el sentido de la
participación popular, organizada a través de las
distintas organizaciones sociales (en este caso, el
SUNCA), tiene que ver con la construcción de un
Estado de nuevo tipo, que implica que, quienes hoy
están en el gobierno, asuman o ubiquen voluntades
políticas para estos ámbitos.
En las dos
entrevistas con el Presidente de la Republica,
marcamos las necesidades de mirar estos dos años que
le quedan a la administración, con cambios que
urgen, con transformaciones en la matriz productiva
(en nuestro sector, pero que están vinculadas a
transformaciones de otro tipo), cadenas
productivas que implican que todo lo que hoy tiene
que ver con la forestación, la madera, las plantas
de celulosa existentes y las por venir requieren de
una caminería que hoy está en un 70% por debajo de
las necesidades de esa industria. Y este elemento lo
ubica la propia asociación de caminos, que se dedica
al estudio de la infraestructura vial que tiene el
país. Hoy, la infraestructura vial no da cuenta, ni
siquiera, de los proyectos productivos que tiene
como prioridad esta administración.
- ¿Percibieron que el
Presidente los comprendía?
- Sí, a tal punto que
ubicó plazos para la concreción de algunas
transformaciones que son realmente breves y que
dan muestra de esa sensibilidad, de que en
plazos breves se transformen algunas cosas.
Quedo establecida la
propuesta de una Comisión Interministerial, que
compromete el trabajo de cuatro Ministerios y las
Intendencias Municipales que concentran información,
habilitan permisos de construcción. Pero que hasta
ahora no juegan un rol determinante en el proceso
constructivo.
Esta planteado que
en 15 días esté trabajando y, posteriormente, tenga
15 días para dar resultados, en consulta con el
SUNCA y con las Cámaras Empresariales. (la
iniciativa partió de este Sindicato.) En 30 días
deberían existir, por lo menos, un proyecto de ley,
una campaña publicitaria en todos los medios, un
informe mensual del BSE, también debería estar
ubicada la Ley de Educación, que se va a discutir
este año y que para nosotros tiene importancia por
las asignaturas generales en materia de salud
laboral y seguridad industrial.
Todos estos
compromisos que asume el Presidente en esta segunda
entrevista, implica que dentro de 30 días, nos
volvemos a reunir para evaluar los resultados.
Nosotros vemos enormes retrasos en los niveles
intermedios de definición de algunas de estas cosas
y enormes dificultades para la comprensión política
o la comprensión de la necesidad de la
transformación, aunque más no sea, en el plano
concreto de la relación laboral.
- Usted me habla, no
sólo del Ministerio de Trabajo
- No, no solamente.
Para dar un ejemplo: el BPS, luego de la
transformación de la Ley de Unificación de Aportes,
(Ley que durante la dictadura implicó además una
huelga de los trabajadores de la construcción y una
dirección de nuestro Sindicato presa y perseguida),
en esa definición de la Ley 14.411, que modifica la
ley anterior de Unificación de Aportes, el BPS, hace
el cálculo de la jubilación de los trabajadores de
la construcción de una manera que omite considerar
el salario nominal y, por lo tanto, le resta en ese
aporte jubilatorio, un 22% a los jubilados de la
construcción. Como consecuencia de esto hace más de
30 años que el jubilado de la construcción cobra un
22% menos de lo que debería, a diferencia de todas
las demás actividades.
- ¿En la jubilación?
- En la jubilación.
Que ya es muy pobre, por la densidad de aportes, por
la cantidad de años aportados efectivamente etc.
Distintas administraciones de gobierno reconocieron
el error, algunas lo desconocieron, hasta que la
administración actual reconoce el error y genera, a
través del directorio del BPS y del Ministerio de
Trabajo, un proyecto de ley con dos artículos: el
1° reconoce el error y el 2° ubica formas de
reparación del error.
Se dice: “vamos a
liquidar, ahora sí, correctamente, las jubilaciones
de los trabajadores de la construcción que están
perdiendo un 22% hace 30 años”. Un tema que nuestra
Asociación General de Jubilados de la Construcción
(viejos militantes del sindicato) viene siguiendo
hace muchos años.
Pues la actual
administración reconoce el error, pero… ese proyecto
de ley está circulando de oficina en oficina, desde
el BPS al MTSS y del MTSS al MEF hace, por lo menos,
1 año. Llegó en mayo del año pasado al MTSS y llegó
en noviembre del año pasado al MEF. El MEF nos
plantea, la semana pasada, que, hasta tanto no haya
una priorización por parte del MTSS con respecto a
este proyecto, no lo puede mandar al Parlamento.
Entonces, no es
solamente, los retrasos que podamos tener en un
organismo como es el MTSS principal en esto, también
es, por momentos, en otros organismos como el MEF,
donde, evidentemente, se juega allí un monto muy
importante de lo que asigna el propio ministerio
fuera del presupuesto del BPS.
- Usted me hablaba
recién de la experiencia que hay y la innovación en
el Uruguay de la instalación de las papeleras.
¿Cómo fue la experiencia con BOTNIA esa gran primera
experiencia en la construcción de una fábrica?,
¿Cómo les fue en la relación con la empresa?
- Primero una
aclaración, que vale la pena hacer. El conjunto del
movimiento sindical, cuando fue interpelado por la
instalación de esta papelera, por las consecuencias
que podía llegar a tener, por la situación de estar
en régimen de Zona Franca (lo que implicaba, desde
el punto de vista económico para el estado algunas
desventajas), por el nivel de actividad que iba a
suponer en la construcción pero no así en el
funcionamiento luego de la planta, por lo que eso
iba a implicar en el sentido del impacto económico
para la propia región de Fran Bentos y cercanías, el
movimiento sindical todo y también nuestro sindicato
fueron actores excluidos de la discusión de éste
debate en particular.
No fueron
convocados para debatir sobre las condiciones en las
que iba a instalarse la planta. Ni las
condiciones del punto de vista de la construcción de
la planta. Se prescindió de la opinión de dos
gremios fundamentales que luego participaron allí,
la construcción y los metalúrgicos. Tampoco
se involucró al Sindicato Maderero, al PIT-CNT en
relación con la forestación con la cadena
productiva, que hoy es forestación y proceso final
de pasta de celulosa.
- Si ubicamos este
tema en el tiempo, esto se dio en la administración
de gobierno anterior.
- Sí, hay una definición de
instalación de las plantas que es del gobierno
anterior. Hay un compromiso que, como Estado, la
actual administración debe asumir y
tampoco allí, una vez que asume, el
movimiento sindical es convocado para debatir esto.
- Se continuó con la
misma metodología...
- En ese sentido sí,
no hubo instancias de discusión o de debate o de
consulta, siquiera, de cuál era la opinión del
movimiento sindical.
No obstante esto, una
vez que el proyecto empieza a funcionar, tanto el
Sindicato Metalúrgico como el SUNCA, necesariamente,
comprometimos, tanto a BOTNIA como a las empresas
nacionales o internacionales que contrató BOTNIA
para la construcción de la planta, en una serie de
cosas.
En el proceso de
diálogo priorizamos, el respecto a la normativa
vigente en materia salarial, en seguridad e higiene
industrial y también comprometimos un respeto en el
sentido de una presencia de la organización
sindical en el proceso productivo de la planta.
Esto era relevante por el volumen de lo que se iba a
construir allí (el volumen en m2, de lo que se
construyó en Fray Bentos, en una sola planta
industrial, es el más grande en toda la historia del
país), también por la cantidad de horas hombre y la
cantidad de materiales.
- En los momentos
pico, ¿cuántos trabajadores de la construcción
participaron?
- En el entorno de
los 3.500 trabajadores. Inclusive trabajadores de la
construcción que compartían espacio con los
metalúrgicos, dado que tenemos una zona de relación
muy estrecha, de frontera menos clara que es la
parte de montaje metal-mecánico (esto se da en otras
obras también, no sólo en Botina).
Tenemos empresas
constructoras que efectúan montaje metal-mecánico.
Entonces tenemos trabajadores de la construcción
que, de repente, comenzaron haciendo todo el trabajo
de cimentación y terminaron trasladándose al montaje
y, finalmente (tal vez no ya como trabajadores de la
construcción, sino como trabajadores metalúrgicos),
terminaron la obra. En el entorno de 4.500
trabajadores fueron los que pasaron por la obra, en
general. También en una situación de menos a más y
a menos. El sindicato de la construcción logró
ubicar, en concreto, en la obra, no solamente el
respeto a los convenios vigentes, o a las categorías
y a los salarios y a las condiciones de trabajo,
sino que también logró ubicar en dos momentos
diferentes en el proceso constructivo, dos
convenios, dos acuerdos particulares, que superaban
los convenios generales. Los superaban desde el
punto de vista salarial, desde el punto de vista de
las condiciones de trabajo, desde el punto de vista
de las normativas de seguridad e higiene (porque en
determinado momento del año 2007 logramos un acuerdo
cuatripartita: Cámaras Empresariales de la
Construcción del Uruguay, MTSS y la propia BOTNIA)
que implicaba roles con mayor jerarquía de nuestros
delegados obreros (con mayores potestades) que,
todavía hoy, la normativa no les permite (tener
obras en situación de riesgo, tener trabajo o tareas
en situaciones de riesgo. Eso se logra y sienta
antecedentes para mirar un avance en lo inmediato en
otras zonas o en forma generalizada. También desde
el punto de vista salarial, en función de los
niveles de inversión que eso implicaba y en función
de los niveles de ganancia que, efectivamente, dice
o prevé la empresa va a dejar la planta. Implicaba
también una mirada de la distribución de la riqueza,
de la apropiación de la riqueza, en la que el
sindicato tenía que jugar por la importancia que
tenía la obra. Y allí jugó de tal manera en
situaciones de conflicto que tuvieron su salida
negociada en el medio del conflicto y que tuvieron,
además, la aprobación de las asambleas generales de
los trabajadores de la planta, asambleas generales
que, por momentos, tenían 2.000 o 2.500
trabajadores.
- ¿En definitiva, la
experiencia se puede decir que es positiva?.
-Sí, sí. Inclusive
por las situaciones negativas que pudiéramos haber
tenido allí. De violación de algunos de los
acuerdos, porque lo hubo. De hecho, el trabajador
chileno que muere a fines de marzo del año pasado,
muere luego de haber sellado un acuerdo con BOTNIA.
Ese acuerdo implicaba
que había que tomar determinadas decisiones (del
punto de vista del resguardo de la vida y de la
salud de los trabajadores) que no se tomaron y no se
cuidó el acuerdo. Es decir, no se cuidó la vida del
trabajador y se incumplieron los acuerdos.
Pero, sin embargo, ésta situación implica que con el
último accidente que tuvimos en BOTNIA, ubicamos
allí responsabilidades (incluso de los técnicos
prevencionistas) que también estaban ubicadas en los
anteriores accidentes.
Es decir, los
desacuerdos, cuando existieron, implicaron o pérdida
de muchos días de trabajo, de jornales o pérdida de
vidas o lesiones importantes en algunos trabajadores
en situaciones de accidentes. Entonces, hubo
situaciones bien tensas, bien complicadas, en la
relación capital y trabajo que, evidentemente, no
nos sorprenden. Era lo que necesariamente iba a
pasar.
- ¿Pero la ecuación
final?
- La ecuación
final es positiva, en el sentido de la
experiencia que hace el sindicato y los trabajadores
allí adentro. Porque hay que decir otra cosa: el
gremio de la construcción en los últimos 10 años,
renovó en forma muy importante, su composición desde
el punto de vista de la mano de obra especializada,
pero también desde el punto de vista etario.
- ¿Qué me quiere
decir con eso?
- Quiero decir que el
gremio hoy tiene, nuevamente (es decir repite
situaciones anteriores en el sentido de una
integración a la actividad de la construcción de
sectores de trabajadores desocupados, provenientes
de diversas actividades en las cuales hoy no
encuentran trabajo, o también en forma muy
importante, de jóvenes que hoy hacen su primera
experiencia laboral en la construcción).
Esto fue, casi
siempre, una característica de nuestra industria.
Pero, particularmente, al día de hoy, tenemos en el
entorno de un 50% de los trabajadores de la
construcción menores de 35 años. Tenemos un
gremio joven.
-¿Cuántos son?
- ¿El gremio en
total?
- Sí.
- El gremio registró,
a fines del año 2007 (a través del BPS), 92.000
recibos emitidos. El Instituto Nacional de
Estadísticas ubicó 94.000 uruguayos diciendo haber
trabajado (por lo menos 1 semana en el año) en la
construcción.
La cantidad que
registra hoy el BPS anda en el entorno de los 48.000
trabajadores directos (a través de la Ley de
Unificación de Aportes) y hay siempre una relación
bastante permanente, bastante fija, de un 50% y 50%
de personal directo de obra y personal indirecto,
esto es, con las actividades anexas y
complementarias de la construcción. Lo que cerraría
una ecuación en el entorno de los 90.000
trabajadores.
Usted me ha hablado
de la seguridad y la higiene como uno de los
factores que ustedes consideran prioritario. ¿Cómo
se relaciona esto con las nuevas tecnologías, con
las nuevas metodologías, con los nuevos proyectos de
arquitectura?
- Bueno, ahí hay una
relación que el sindicato prevé, por lo menos, desde
la década del 80 y principios de la década del 90,
en el sentido de que se veía venir la inclusión de
nuevas tecnologías en la actividad industrial en el
país, y en nuestro gremio en particular.
Estas nuevas
tecnología iban a implicar, no solamente demanda
diferente del punto de vista de la cantidad de la
mano de obra, sino diferente del punto de vista de
la calidad de la mano de obra. En ese sentido,
nuestro sindicato ubicó, como parte de su
reivindicación, la formación profesional como un
elemento central para la incorporación de esa nueva
tecnología de una manera activa.
Es decir, de qué
manera el sindicato o el gremio asimilaba esa nueva
tecnología no de forma pasiva, sino que la asimilaba
críticamente, la asimilaba con conocimiento, en el
sentido de la adquisición de los conocimientos y de
las condiciones básicas para poder trabajar con esa
nueva tecnología.
Pero esto necesariamente implica,
tener la posibilidad (con el conocimiento en su
haber) de discutir la conveniencia, la pertinencia,
las consecuencias del advenimiento de esa nueva
tecnología. A partir de ahí, a mediados de la
década del 90, un convenio colectivo da lugar a lo
que es hoy el Fondo de
Capacitación Profesional para Trabajadores de la
Construcción.
- ¿Qué quiere decir?
- En realidad se
generó como Fundación, pero como Fundación desde el
punto de vista jurídico no puede permanecer.
- Pero me refiero al
destino, a las funciones que debe tener.
- Las funciones se
sustentaran, a través de un aporte económico que
hacemos trabajadores y empresarios. La propuesta
implica un conjunto de cursos que de adquisición de
conocimientos, una masa importante de trabajadores,
tratando, además, de concentrar allí el esfuerzo de
otros actores.
Pensamos en relación
a este tema que, la Universidad de la República debe
jugar un papel destacado. También el propio Consejo
de Educación Técnico-Profesional debe jugar su
papel, el MTSS a través de la Junta Nacional de
Empleo, ya que los trabajadores hacen aporte
permanentemente, mensualmente, para el Fondo de
Reconversión Laboral.
¿Qué implica esto?
Bueno, en principio para el Sunca la formación
profesional determina la certificación de
conocimientos, la certificación de habilidades, de
competencias del trabajador.
Hoy, lamentablemente
no existe y genera, entre otras cosas, que el
trabajador, cada vez que entra a una obra (así tenga
20 años de oficio) debe demostrar, a través de los
famosos “contratos de prueba”, que es lo que
dice ser.
Esto implica que
durante 90 días estará a prueba en su condición de
oficial-albañil, herrero, carpintero o lo que
fuere. Con una certificación de
conocimientos como la que pretendemos, a través de
la formación profesional o a través de la
instrumentación de estos cursos, evidentemente ese
contenido del “contrato a prueba”, deja de tener
valor, deja de tener vigencia.
No inmediata, no automática.
Seguramente seguirán presentándonos los “contratos a
prueba” como una condición “sine qua non” para poder
entrar a trabajar. Pero, desde el punto de vista
del oficio, no es lo mismo que un trabajador
llegue sin ese certificado a que llegue con ese
certificado, que tendrá la convalidación, no
solamente del Consejo de Educación Técnico
Profesional o de la Universidad de la República,
junto a la del MTSS a través de la JUNAE, la del
Sindicato de la Construcción y la de las Cámaras
Empresariales que dirán, que ese trabajador
es oficial – albañil o es oficial
herrero.
- ¿Está diciendo que
puede llegar ya con una responsabilidad más alta,
para decirlo comúnmente?
- Por lo menos, no
más baja de lo que sabe. Porque lo que sucede
también es que el trabajador de la construcción,
después de 6 meses de desocupación y, tal vez, sin
seguro de paro, seguramente el trabajador entre de
peón y demuestre en el transcurso de la obra que es
oficial-albañil. Esta situación es permanente en la
industria. Entonces nosotros con la formación
profesional pretendemos avanzar en este tema
convirtiendo esto en política de Estado, no como
política de esta administración, pero sí empezando
en esta administración, generar resultados el
resultado que permitan, dentro de algunos años, que
el trabajador no tenga que estar probando
permanentemente su condición, su oficio, su
conocimiento y que, además, le permita a ese
trabajador que ya es oficial-albañil, ampliar
sus conocimientos en esos cursos.
Esto también
implicara empezar a exigirle más a ese Fondo de
Formación Profesional, a los instructores de UTU, a
los instructores de la Universidad de la República.
Hay un cambio bien importante que generar allí.
- ¿Cómo se llevan con
la Facultad de Arquitectura? Quiero decir, ¿con los
arquitectos?
. Bueno, ahí hay dos
planos. Tenemos una relación formal con la
Sociedad de Arquitectos del Uruguay, que implica
situaciones o momentos de trabajo común (por
ejemplo, estos temas de la formación), por momento
tensa porque muchas veces ha pasado que los propios
arquitectos generan figura jurídica que les permite
construir. Entonces, por momentos, hemos tenido
situaciones bastante tensas, de conflicto con
determinados arquitectos.
Pero esto no implica
que los arquitectos no tengan que jugar un papel
principal en la discusión de todos estos temas, en
el quehacer de esto y en la transformación de la
industria. En otro plano con la Facultad de
Arquitectura, dadas las características de la
Facultad (en tanto centro de formación), por
momentos hemos tenido también una participación
común que ha dado resultados
importantes.
Están los ejemplos
de cuando la Universidad de la República convocó en
determinado momento, a través de distintas
facultades, a lo que fueron las Comisiones Sociales
Consultivas, allí por el entorno del año 2002, 2003,
que dieron algunos resultados, a partir de la
Facultad de Arquitectura, con participación de la
Sociedad de Arquitectos, de la propia FUCVAM, del
Sindicato de la Construcción, de las Cámaras
Empresariales, esta experiencia dio como resultado
el Plan Nacional de Vivienda. Que, no sólo
implicaba un estudio a fondo del déficit de vivienda
social en el Uruguay, sino que además implicaba
propuestas concretas, financiación concreta, papel
específico de los distintos organismos del Estado.
Bueno, ese trabajo en conjunto con la Facultad, con
los arquitectos, con las cámaras empresariales, con
los cooperativistas de vivienda (FECOVI) justamente
muestra los ámbitos que deberían potenciarse cada
vez más.
Esto que fue muy
particular, que dio estos resultados, sin embargo
después no fue considerado, por ejemplo, por el
propio MVOTMA de la administración actual. Fue
desestimado. Inclusive, habiendo tenido
participación también, porque el MVOTMA participó de
esta discusión. Y hoy, lo que es el Plan Nacional
de Vivienda es un gran déficit. Entonces no tenemos
un Plan Nacional de Vivienda que de respuesta a la
demanda que tiene hoy el conjunto de nuestro
pueblo. Hay una inversión muy importante en
vivienda de lujo, vivienda para determinada demanda
social, que no es la que debería priorizar esta
administración.
- Hafliger, en el
caso del SUNCA, además de seguridad e higiene y el
tema la lucha por salario justo. ¿Qué otras cosas le
da el Sindicato a los trabajadores?
- Yo creo que el
SUNCA le ha dado en general al gremio, más allá o
más acá de estas cuestiones muy concretas, muy
materiales, muy tangibles para el trabajador, ha
construido junto al gremio algunos valores que hoy
recupera el gremio.
En primer lugar el
propio valor de la solidaridad. Un elemento
muy típico de nuestro gremio es que ningún
trabajador, cuando entra en obra, tiene para comer.
Sin embargo hemos generado formas de organización de
la solidaridad que son la olla en el centro de
trabajo o el fondo del centro de trabajo (un fondo
económico al que aportan los trabajadores) que
permite que el trabajador del gremio sepa que tiene,
sea en las circunstancias que sean y entre donde
entre, tiene una forma concreta de solidaridad en
este sentido.
- ¿Y eso está
promovido por el SUNCA?
- Permanentemente.
Inclusive hay un enojo del gremio en conjunto que
tratamos de promover cuando estas acciones o estos
valores no se cumplen, no aparecen. Otro elemento
que el SUNCA le ha dado en forma permanente pero, en
momentos de crisis mas evidentemente es la confianza
del trabajador en las posibilidades de nuevas
conquistas a partir de su organización y de su
unidad con los iguales.
Entonces hay ahí
también, el sentido de pertenencia a su clase, a un
gremio con determinadas características y a un
sindicato como es el SUNCA. Un objetivo muy
particular que nos propusimos en los últimos 5 años,
el de reconstruir la identidad del trabajador de la
construcción con su sindicato. Y reconstruirla en
el debate, en la polémica, en el reclamo, en el
reproche inclusive.
Una cosa también
particular del gremio (inclusive reflejada en sus
estatutos) es que la dirección del SUNCA en la obra,
es el Comité de Obra. El dirigente del SUNCA en la
obra es el delegado del SUNCA, en la obra. La
decisión, la definición de las medidas que toma la
obra a partir de las condiciones de trabajo, las
toma la obra, no las toma la Dirección Nacional del
sindicato ni el Comité Ejecutivo Nacional. Tal vez
en consulta, pero es el propio trabajador el que
determina los pasos a seguir.
Entonces, ¿qué otra
cosa le da el sindicato al trabajador?. Le brinda
confianza en su propia fuerza como clase, la
posibilidad de conquistar avances en lo puntual, en
lo particular del centro de trabajo. Y esto no sólo
en una negociación colectiva mantenida a lo largo
del tiempo (inclusive en los momentos de mayor
desregulación o flexibilización que implicó que
muy pocos gremios y muy poquito aún de la actividad
privada mantuviera negociación colectiva, hablo
de la década del 90 y 2002, pero que, en esta
administración recuperamos), que permitió
marcos, reglas y beneficios también muy tangibles
como son: el Fondo de Capacitación Profesional,
Fondo Nacional de la Construcción.
Fondo que es bi-partito,
con aporte empresarial y de trabajadores, que ha
significado cursos de computación, atención
odontológica, actividades de recreación, de
esparcimiento, convenios con otros sindicatos, como
AEBU.
Una cosa no menor, el
18 de diciembre del año pasado, en la última sesión
de la Cámara de Senadores, se votó la creación de un
fondo de cesantía y retiro. El 80% de los
trabajadores del gremio de la construcción, trabajan
firmando contratos a término. Esa es la relación
jurídica que tienen con el trabajo, que implica
(entre otras cosas), resignar el derecho al despido,
un producto de los años de la flexibilización, de la
década del 90 para acá, que hoy abarca al 80% del
gremio. Esto quiere decir que solamente un 20%
de este gremio tiene estabilidad laboral. El
80% del gremio, puede trabajar 2 años en una obra
(como la obra de BOTNIA) y no tener derecho a
despido. O puede trabajar un año entero y no tener
derecho a despido.
- ¿Los contratos de
cuántos meses son?
- Los contratos a
término significan que el trabajador, no sólo está
30 o 90 días de prueba, dependiendo de cómo esté
estipulado el contrato, sino que además firma de
acuerdo al plazo que dure la obra (a “término de
obra”) o que dure la tarea para la cual fue
contratado. En general, los primeros en ingresar a
la obra son trabajadores de la carpintería y de la
herrería que son todos los que hacen la estructura y
la cimentación de la obra y también son los primeros
en irse porque, justamente, sus tareas se terminan
una vez que la estructura y la cimentación están
hechas. Y allí ingresan, entonces, los albañiles.
Entonces, firman justamente un contrato que es a
“término de tarea” o “de obra”. En algunos
casos, peones, oficiales o medio-oficial, algún
albañil, puede estar ingresando desde el principio y
terminar.
- Todos esos
contratos inhiben el Seguro de Paro.
- No, el Seguro de
Paro no, el despido. Salvo excepciones. Si el
trabajador es contratado en una obra y, en el
transcurso de la obra, la misma empresa lo traslada
a otra, allí estaría generando permanencia en la
empresa o estabilidad y eso le generaría derecho a
despido. Pero son rarísimas excepciones. El 80%
del gremio tiene esta condición jurídica que implica
que no tiene despido.
- ¿Y eso es lo que se
modificaría a partir de lo que aprobó el Parlamento?
- Justamente. El
gremio tiene, por lo menos desde el año 84, en su
plataforma, la creación de este Fondo de Cesantía y
Retiro. En algún momento se conoció como el
“derecho al despido automático”, que no es lo
mismo. Esto tiene elementos del despido automático
y tiene elementos de Fondos de Cesantía y Retiros de
los cuales ya tienen experiencia otros países y
otros gremios. Ahora el último Convenio Colectivo,
el que está actualmente vigente, da lugar a este
fondo. Que implica que el 100% de los trabajadores
de la construcción van a tener alguna forma de
indemnización, una vez que culmine su trabajo.
El trabajador
contratado a término acumula mes a mes el 4% de lo
que genera en una cuenta individual, que va a
recaudar el BPS y que va a administrar una comisión
tri-partita, integrada por una delegación
empresarial, una delegación sindical y un delegado
del MTSS. Esta Comisión va a administrar estas
cuentas individuales. El trabajador, mientras
transcurre la obra o transcurre el trabajo, en esa
relación de “contrato a término”, va acumulando un
4% mes a mes. Una vez terminada la relación
laboral, terminado el trabajo, va y retira lo que
acumuló. Y este 4%, y esto es lo importante, es un
aporte patronal, no un aporte obrero, es decir, no
es que sale del bolsillo del trabajador.
Esto permitirá
premiar a las empresas que den estabilidad. ¿Por
qué? Porque si la empresa lo reconoce como personal
permanente, estable y lo reconoce a través de una
Declaración Jurada en el BPS como parte de su
plantilla estable, entonces la empresa, en vez de
aportar el 4%, aporta un 0,5% de lo que el
trabajador genera, esto es, 8 veces menos.
Entonces, las empresas que generen estabilidad, se
van a ver premiadas económicamente en un pago al
Fondo de Cesantía ocho veces menor. Y allí está el
principal contenido del Fondo de Cesantía. Esto
está en un proceso de reglamentación de la Ley.
Nosotros pretendemos que, a partir de abril, esté
en funcionamiento y que permita, en los próximos
meses, ya estar operativo para que 80.000
trabajadores de nuestro gremio tengan ese
beneficio. Beneficio largamente peleado por el
sindicato que hoy se materializa a través de una
Ley.
- ¿Cuál es la
participación, el aporte de los trabajadores del
SUNCA a la Central de Trabajadores, al PIT-CNT?
- Una participación
que yo, debo reconocer a través de la historia pero,
además, tengo que pensar en por lo menos los últimos
diez años, ha sido de primer nivel en el sentido
del compromiso con las actividades en general de
nuestra Central.
Para dar un ejemplo:
la campaña de sindicalización “Pepe D’Elía” que
impulsaron, el 7° Congreso, y el 8° Congreso de
nuestra Central, significó que decenas de nuestros
militantes del SUNCA recorrieron decenas y cientos
de centros de trabajo de distintas actividades
económicas de la vida del país, para, promover la
sindicalización de los trabajadores, la organización
de los trabajadores en esas diferentes actividades
económicas, no solamente en la construcción. Esto
implicó que decenas de compañeros jóvenes de nuestra
organización juvenil, se involucraran con todo el
trabajo del Departamento de Jóvenes del PIT-CNT,
trabajo de organización sindical de variadísimas
áreas económicas.
También participamos
activamente en la generación de lo que fue el
Sindicato Único de Empleados de la Limpieza, el SUEL,
que hoy está integrado a la Federación del Comercio,
a FUECI. Pero lo que importa en todo caso es el
compromiso práctico con las resoluciones de los
distintos Congresos de la Central, inclusive cuando,
por momentos, no hemos estado de acuerdo con algunas
de sus resoluciones.
Hoy estamos también,
metidos de cabeza, en lo que es la campaña por la
anulación de la Ley de Caducidad, que es una de las
resoluciones de nuestro Congreso, inclusive, no hay
porqué ocultarlo, con una polémica que nosotros no
vamos a agrandar, pero que existe, tanto en el
movimiento sindical en su conjunto, como en el
propio sindicato. Pero metidos de cabeza en la
recolección de las firmas en esta campaña.
- ¿Qué quiere decir
con polémica?
- Polémica en el
sentido de la oportunidad de la campaña, en el
sentido de si es pertinente o no. Me parece a mí
como una falsa contradicción que algunos la oponen a
lo que se ha avanzado en materia de derechos
humanos. Hay una oposición que me parece que es
falsa en el sentido de lo que ha permitido el art.
4° de la Ley de Caducidad, permitido al Poder
Ejecutivo, en el sentido de exceptuar de la Ley
algunos casos y, de hecho, con lo que se ha
exceptuado, hemos avanzado hasta el punto de
enterrar definitivamente las voces que decían que
acá no hubo lo que hubo y que acá no pasó lo que
pasó. Eso ha permitido la aplicación de ese
artículo 4°. En principio, estamos convencidos que
la anulación de la Ley permitiría un proceso de
pacificación, sustentado en la justicia y sustentado
en la verdad histórica.
- ¿Este año
habrá congreso de la Central?
- Vamos a un nuevo
Congreso de la Central con compromisos muy claros.
Nuestro sindicato se multiplicó por seis en los
últimos tres años. A principios del año 2005
contábamos en nuestro padrón con no más de 2.000
afiliados. Y El sindicato cierra el año 2007 con
más de 10.000 afiliados. En un sindicato que no
puede mantener los afiliados, porque la afiliación
es automática y el trabajador entra a la obra, se
afilia (si el sindicato llega) y, una vez que sale
de la obra, esa afiliación cae. Por lo tanto,
nosotros estamos afiliando y re-afiliando en forma
permanente, a diferencia de otras actividades.
- Hay una gran
contradicción en eso entre los números que usted me
da, de 80.000, 40.000 (más o menos estables), 20.000
permanentes.
- Sí, pero separemos…
Hay una gran contradicción que implica, primero, la
recuperación de la confianza de los trabajadores en
su herramienta sindical y la confianza de esa
recuperación tiene que ver con las conquistas que la
unidad sindical, la organización sindical le da al
trabajador o no le da, y si no le da conquistas, no
hay confianza que valga. Si no le modifica la
situación de trabajo o de vida, entonces ahí la
organización sindical no cumple su papel y el
trabajador no tiene porqué confiar en la herramienta
sindical.
Entonces, el papel
que cumple el militante sindical, el dirigente
sindical, tiene que ver en ese trasiego, en ese
traslado de información, de lo que ha avanzado el
gremio, o de lo que le falta hacer, de los desafíos
que se plantea, las tareas que tiene, es donde hay
sindicato, donde hay organización sindical.
Inclusive, con esas decenas de trabajadores que
todavía no están afiliados.
Un dato a tener en
cuenta cuando se habla de este tema es que como te
decía trabajamos sobre 1.500 obras en
funcionamiento, cientos de centros de trabajo de las
actividades anexas, el hormigón, la cerámica, el
vidrio, las canteras, las industrias extractivas,
las fábricas de Pórtland, caleras, balastreras,
inclusive todos los peajes del país, porque son
bienes de empresas constructoras a las cuales el
estado les dio la concesión de los peajes y que hoy
están vinculados a nuestro sindicato con un 95% de
afiliación al sindicato.
- Si en una obra la
mayoría de los trabajadores no está sindicalizado
pero hay un problema, ¿el sindicato ayuda a todos o
ayuda a los que están sindicalizados?
- Es casi una
consigna de este sindicato, que el sindicato es
sindicato para el conjunto de los trabajadores.
Esto es, las conquistas que tiene el sindicato, las
categorías, la categorización y el salario único, el
laudo de las categorías, las conquistas del punto de
vista de los fondos sociales, las conquistas en
materia de seguridad e higiene, el calzado, el
arnés, el casco, la baranda, agua potable, las
conquistas en materia ahora del Fondo de Cesantía o,
en particular, en una situación conflictiva en una
obra, lo que se logre conquistar en esa obra, son
para el conjunto de los trabajadores. El sindicato
le dice al trabajador que las conquistas son,
inclusive, para el que no participa en el sindicato,
inclusive para el que no está afiliado al
sindicato.
¿En forma de
reproche? No, tal vez en forma de una ilustración
más gráfica de cuál es el papel que juegan los
trabajadores, organizados en su sindicato, qué es lo
que logran o no logran.
- ¿Hay persecución
sindical en este momento?
- Hay, si, todavía
hay y en algunos casos, en forma muy notoria,
muy evidente. Son cada vez menos las empresas que
se atreven en forma explícita a echar a un delegado
porque lo eligieron delegado.
Nosotros tenemos
miles de horas de fuero, de libertad sindical
remunerada, de actividad sindical remunerada
desde que en el año 2006, firmamos el acta de
acuerdo que reglamentó la Ley de Libertades
Sindicales. Miles de hora de fueros al año.
Esto explica el crecimiento del sindicato. Porque
el Comité Ejecutivo Nacional son 15 compañeros, la
Dirección Nacional son 31 compañeros distribuidos en
todo el país.
No hay forma de que
31 militantes, dirigentes, puedan dar cuenta de la
organización de 80.000 trabajadores. En tanto esto
es así y, considerando que los delegados de obra,
Comités de Obra, o Comités de Base o Comités de
Empresa son la dirección del sindicato en cada
lugar, el rol que juegan estos delegados de base es
fundamental a la hora de la organización de los
centros de trabajo del entorno, de su centro de
trabajo.
Para que esto pueda
existir y el trabajador no tenga que sacrificar
horas de trabajo y, por lo tanto, horas de parte de
su salario, la Ley de Libertades Sindicales (en
particular, en la construcción), le da a cada
delegado titular 10 horas por mes para la actividad
sindical. Esto implica, con un entorno de 500
delegados de base en todo el país, 5.000 horas por
mes que nosotros deberíamos estar aprovechando para
multiplicar la organización.
Ahí juegan un papel
destacado, el sindicato con sus zonales y sus
departamentales, Comités de Base en cada zonal o en
cada departamental para ayudar a la organización.
Hay una brecha muy grande todavía entre el nivel de
actividad y el nivel de afiliación que tiene el
sindicato que, seguramente, con el crecimiento que
ha tenido el SUNCA, con la cantidad de delegados que
ha elegido, con la cantidad de afiliados que llegan
en el entorno de 1.000 a 1.500 por mes a nuestro
sindicato.
- Nuevos …
- Nuevos afiliados.
Pero repito, una vez que termina la obra, también
caen por cientos o por miles, no es un registro
permanente, un padrón permanente y de aportantes y
de afiliados permanentes. Estamos siempre renovando
el cuadro de afiliados.
El sindicato,
seguramente, va a seguir creciendo. De hecho,
estamos en el año del 50 aniversario del SUNCA en el
cual vamos a tener una muy dura pelea en el Consejo
de Salarios (que se instala ya a partir de mayo),
nuestro Convenio finaliza (para todos los grupos) a
mediados de año, para el grupo madre en abril pero
para el resto de los grupos en junio.
En esta parte cierro
con esto: va por una distribución de la riqueza
sustancialmente diferente a la que tenemos hoy.
Estamos construyendo obras multimillonarias en
dólares, estamos construyendo metros cuadrados en
determinados lugares del país que valen u$s 4.000 el
metro cuadrado, estamos construyendo apartamento
en Montevideo que se venden a u$s 1:000.000 de
dólares o 400, 500, 600 mil dólares y estamos
construyendo en este sector de la inversión privada
para obras que tienen un 70% vendido antes de
empezar ya los proyectos. ¿Esto es “lobby” o es
“marketing” como hacen las empresas? Sí, es eso
también, pero es cierto que tenemos una
participación en la construcción de estos niveles de
riqueza que después no se relacionan o no tienen
nada que ver con los niveles salariales o con la
condición de vida que tiene el trabajador de la
construcción.
El peón práctico
(que es la categoría en producción) o el peón común
(en algunos ámbitos de nuestra industria), que es la
categoría más baja en producción que tiene nuestra
actividad, hoy oscila entre los 8.000 o 9.000 pesos
mensuales como nivel salarial.
El
oficial-albañil, carpintero, pintor (carpintero
un poco superior al albañil, pero no mucho),
herrero, sanitario, electricista, oscila, con 20
jornales al mes, en el entorno de los 12.000 pesos
como salario.
En la producción, el
que puede llegar a ganar más, que puede llegar a ser
un oficial-finalista, un oficial-escalerista,
en algún caso, algunos maquinistas, no supera los
15.000 pesos mensuales. Inclusive, los propios
mandos medios han tenido una baja sensible del punto
de vista del nivel salarial.
Esto no tiene nada
que ver con los millones de dólares que estamos
construyendo a diario, no solamente en la
inversión privada sino también en la obra pública.
Solamente, la obra de saneamiento de
la 5ª línea de bombeo que se propone OSE para
Canelones, implica 39 millones de dólares que ya
derivó en esa construcción (que licitó y ganó, una
empresa transnacional, que es TEYMA, que
permanentemente opera para el estado, con larga data
en el país y con mucho trabajo contratado para
adelante) y, evidentemente, los niveles de ganancia
que esos 39 millones de
dólares le van a dejar a TEYMA, no tienen nada que
ver con los niveles salariales que tiene el gremio.
Entonces tenemos para este año un
desafío del punto de vista salarial muy importante y
que está relacionado también a las condiciones de
trabajo. Seguramente el gremio va a estar ubicando
como elemento central de la plataforma,
reubicando en su plataforma, la
reducción de la jornada este año, como principal
objetivo.
- ¿A cuántas horas?
- El Proyecto de Ley
que presentamos en el año 99 reducía la semana
laboral de 48 a 44 horas sin pérdida de salario.
Estas cuatro horas de diferencia se seguían cobrando
e implicaban un 9,5% (más o menos) de aumento
salarial, ya sólo con esa reducción. En un régimen
de 9 horas de lunes a jueves y de 8 horas el
viernes. Hay que acordarse de que, en la
construcción, por Convenio Colectivo, tenemos un
régimen horario que implica 48 horas semanales
distribuidas de lunes a viernes en 9 horas 36 por
día, para evitar trabajar el sábado. Esto entre
otros aspectos tiene el de buscar un menor nivel de
cansancio dentro del centro de trabajo que puede
ayudar a la hora de entender cómo evitar los
accidentes. Cualquier trabajador que haya trabajado
en andamios, en escalerillas colgantes, en
balancines, sabe que esto es así y la reducción en
la jornada tiende a favorecer el descanso del
trabajador y una mejor condición a la hora del
trabajo, del retorno a la jornada laboral.
- Festejar los 50
años trabajando.
- Trabajando mucho.
Todo el año va a ser 50 Aniversario.
- ¿Pero en algún
momento, van a hacer un brindis?
- Sí, vamos a estar
el 8 de mayo en la Asamblea General del gremio
donde, seguramente, vamos a estar definiendo los
componentes de la plataforma para la negociación (y
ahí ya hay un elemento de celebración del gremio, en
la máxima instancia entre Congreso y Congreso que es
la Asamblea General).
El 9 de mayo
vamos a estar invitando a organizaciones hermanas,
a toda nuestra Central, por cierto, a la Universidad
de la República, también a las autoridades de
gobierno, a organizaciones sociales como las de
Derechos Humanos, a participar en una celebración
más protocolar. Todavía no tenemos ubicado el lugar
pero, seguramente, va a ser o el Paraninfo de la
Universidad de la República o alguna instalación
como el Palacio Legislativo o la Intendencia
Municipal.
El 11 de mayo, que
es el día del aniversario, que cae domingo,
vamos a estar celebrando con miles de trabajadores y
sus familias en las instalaciones del Parque Rodó,
en Montevideo, en una jornada que pretendemos, sea
para toda la gurisada, para todas las compañeras y
para el propio trabajador con los juegos del Parque
Rodó, en horas de la tarde en un gran festival, en
un hermoso festival artístico en las instalaciones
del Teatro de Verano.
- Culminan en mayo
los festejos…
- Sí, de todas
maneras tenemos algunas otras iniciativas para el
correr del año. Entre otras, por ejemplo, convocar
a Correos del Uruguay y a la Asociación de la
Filatelia Nacional para el lanzamiento de
un sello conmemorativo de este aniversario.
Necesariamente vamos
a tener 19 celebraciones, una en cada departamento,
todas pensando en lo mismo. Ya el compromiso de
varias figuras de la cultura nacional, tanto
solistas como grupos, han comprometido su
participación en esta celebración. Y, seguramente
el cierre de la celebración del 50 aniversario, va a
ser un Congreso histórico para el gremio porque
pretendemos un Congreso al final del año que supere
los 1.000 delegados de base. Ya el Congreso
anterior tuvo más de 600 delegados, el Congreso más
grande en la historia de este sindicato. Las
elecciones anteriores tuvieron también la elección
más importante desde que hay listas interviniendo en
las elecciones sindicales que tuvo 15.000
trabajadores votando y que tiene integrada en su
dirección a tres listas, a tres corrientes
sindicales que participan. Y, producto de esta
elección, pretendemos superar también esos niveles
de participación del gremio, de apropiación del
gremio de su herramienta. En definitiva, es de lo
que se trata.
- Iván, muchas
gracias por la entrevista...
LA
ONDA®
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