Primera revista electrónica de reflexión y análisis 


Nº 16

Del 4/10/00  al  15/10/00
Montevideo Uruguay


Entrevistas de LA ONDA

Juan A. Ramírez se opone con fuertes argumentos
a la nueva ley de patentes

El pasado viernes 29 de setiembre el doctor Juan Andrés Ramírez expuso su postura contraria a la aprobación de la ley de patentes a estudio del Parlamento, en la Universidad de la República.

Para el destacado jurista, de aprobarse la ley se estaría favoreciendo las políticas monopólicas de los países desarrollados.

Nuestro embajador en Estados Unidos, licenciado Hugo Fernández Faingold, ha sostenido lo contrario. En distintas declaraciones a la prensa uruguaya ha dicho que "si hoy una empresa quiere instalar una fábrica de microchips que involucre la protección de derechos de autor o de alguna propiedad intelectual, no lo hará en un país que carezca de estos respaldos legales".

Por su parte Alexis Buenseñor, presidente de AGADU, ha manifestado que en la ley de patentes también se deben incluir los derechos de autor. "¿No son importantes también las inversiones nacionales y extranjeras que hacen los productores de disco y videos, los editores de libros, los publicistas?, preguntó desafiante Buenseñor.

Lo que sigue es la entrevista con el doctor Juan Andrés Ramírez quien sostuvo, entre otros conceptos, que "hay que lograr una conciencia colectiva de que estos mecanismos lo único que logran son ventajas monopólicas para los países más fuertes".

- ¿Se puede decir que toda ley de patentes tiene un claro contenido proteccionista?
- No hay duda de que es un tipo de ley proteccionista.

- ¿A quién protege?
- Estas leyes permiten una ventaja monopólica y, a la vez, la consolidan. Los beneficiados son los países desarrollados. Hoy esos países nos llevan una ventaja considerable en investigación y desarrollo y esto es reconocido por todos. Cuando se establece un sistema internacional de protección de patentes, lo único que ocurre es consolidar la ventaja. Siempre el invento nuevo va a ser un derivado del anterior y el invento original, si usted quiere matriz, tiene derecho a cobrar sobre el invento nuevo.

Si aceptamos la política de los países desarrollados en esta materia estamos consolidando una ventaja en contra de los países emergentes o en vía de desarrollo y en beneficio de los países desarrollados.

- Pero hoy existe la posibilidad de desarrollarnos en la industria del software...
- Creer que en Uruguay vamos a contar con el Silicon Valley de Sudamérica o que vamos a tener un laboratorio de genios porque tenemos tres o cuatro uruguayos muy inteligentes que ha hecho alguna buena cosa fuera del país, es- por lo menos- una actitud soberbia.

El software se metió por la puerta de atrás en el proyecto de ley sobre patentes. El software no es un invento de resultado industrial y por ello no sería patentable. No olvidemos que las creaciones intelectuales son de libre copia, que solo se pueden patentar cuando pueden tener un resultado industrial. Como el software no es patentable por la vía de la protección de la propiedad industrial, lo introdujeron por la vía de la propiedad literaria, que no lo es. Es un invento y en consecuencia debería ser de libre copia, pero lograron que nuestras naciones lo coloquen como propiedad literaria.

- Pero Estados Unidos Unidos ha mostrado, a través de su embajador en nuestro país y del licenciado Hugo Fernández Faingold nuestro embajador en Estados Unidos, su preocupación por la falta de legislación. ¿Por qué?
- Llamo a reflexionar sobre el hecho de que cada tanto aparezca un embajador estadounidense reclamando que nuestro país no cuenta con una ley de protección. Es que estamos ante una lucha de las naciones desarrolladas frente a las naciones en vías de desarrollo. La razón de que Estados Unidos haya sacado una ventaja apreciable en la última década en desmedro del resto del mundo es la renta monopólica. No hay otra explicación.

No es cierto que no se invierta en investigación y en desarrollo si no hay un sistema de protección a la patentabilidad de los inventos. Lo único que está probado es que en un sistema con protección el fabricante del producto tiene una ganancia monopólica.

- ¿No es un derecho natural que todos tengamos el derecho, valga la redundancia, a la protección de nuestras producciones intelectuales?
- Eso es un sofisma, es falso. Y sobre algo de esto ya me referí. Lo que es protegible en el universo de las creaciones es la mínima parte: casi el 1%. Todo lo que hacemos, desde que nacemos hasta que morimos, es aprendizaje de los demás, porque la mayoría de las cosas que realizamos son aprendidas de otros. Lo protegido está reservado a pequeños nichos: los inventos de resultado industrial.

Lo que realmente sí usurpa el derecho el derecho de los demás es la protección de la patente de invención, porque uno debe suponer que las mismas cosas peden ser inventadas por diversos seres. Diría que en el estado actual de la ciencia es previsible que en el mediano plazo alguien invente la vacuna contra le SIDA. Pregunto: ¿ello va a dar lugar a que se cobre patente y royalties y se muera el 30%de la población de África porque no se le puede suministrar la medicación debido a su alto costo?

- ¿Se contradicen éstas exigencias sobre políticas de patentes con la libertad de comercio?
- En 1971 la Comisión de Juristas de la OEA aconsejaba no incorporarse al sistema de patentabilidad de inventos y rechazar la de los medicamentos de uso humano. Hoy en día la mayoría de los países del continente ha consagrado leyes al respecto, ante eso tenemos que lograr una conciencia colectiva de que estos mecanismos lo único que logran son ventajas monopólicos. Es curioso que cuando tanto se habla de libre comercio se impulsen estas leyes que configuran la principal distorsión del mismo.
LA ONDA® DIGITAL


Inicio       Portada

© Copyright  Revista LA ONDA digital
Octubre 2000

laonda@adinet.com.uy