“Hay algo que nos estamos
olvidando,… nos olvidamos de los
patrones culturales de nuestro país”
Diálogo con Loreley Garín

Hace pocas semanas el presidente Dr. Tabaré Vázquez informó al Concejo de Ministros de que su gestión contaba con la aprobación del 57% de opinión publica.  Lo que sigue a continuación es el diálogo de La ONDA digital con Loreley Garín, destacada militante de los años 70. Este es su gobierno pero lo apoya sin estar conforme, además reflexiona ampliamente sobre en qué contesto mundial se viene dando este proceso uruguayo.

 

-Como una persona de izquierda, habiendo la sociedad uruguaya elegido un gobierno de izquierda que ya lleva dos años y pico, ¿se siente satisfecha?

-Sí y no. Hay cosas que se están realizando que me parecen bien, son temas centrales, como tratar de que personas que estaban excluidas logren tener una vida más digna. Pero sí quedé sorprendida, porque estaba convencida de que la izquierda en cuanto al Plan de Emergencia estaba todo estudiado, todo analizado y todo preparado para implementar no una ayuda "corriendo" sino que pensaba que eran programas apuntando a lo que se va a hacer ahora: dignificar a la persona por medio del trabajo, organizando cooperativas, educando, porque tenemos personas que han dejado la escuela en segundo o tercer año o analfabetos. Apuntando al trabajo y la educación y llevar, -que también eso ahora se está haciendo por medio de la parte cultural-, a que conozcan que hay otra cosa que no es esa realidad que ellos tienen. Abrir la cabeza. Pero tratando de conocer -y ese me parece que es uno de los problemas- que hay mucho escritorio, mucha reunión, mucho intercambio entre intelectuales y los que no están presentes son los pobres.

 

-Entonces usted piensa que hay claroscuros...

-Es lógico. El país estaba en la ruina y la oposición ahora parece que cayó del cielo y que no tienen nada que ver. Porque justamente este modelo es el de la no responsabilidad y que no hay causas y las cosas pasan porque sí. Y como las cosas pasan porque sí y no hay causas, entonces usted tiene antiguos ministros de Economía dando lecciones de lo que hay que hacer. El gobierno tiene dificultades y va a tener muchas más a medida que se acerque el período de las elecciones. Es muy difícil, porque como Frente tenemos, digamos, diferentes posiciones en los distintos grupos y conciliar todo da mucho trabajo. Porque muchas veces, nosotros desde afuera observamos y decimos: "¿qué está pasando, por qué está haciendo esto?" Por ejemplo, a mí me sorprendió que los norteamericanos nos pongan como sus aliados estratégicos en la región. Son cosas que llaman la atención.

 

-Con eso que usted dice, que el partido de  gobierno tiene en su seno diferentes opiniones, el Presidente aparece como un virtuoso, porque parece un director de orquesta que logra hacer cosas aun con esa complejidad.

-No. No sé si virtuoso, porque aparece como un compañero más -vamos a no poner, como un pecado de la izquierda, las personas por encima del resto porque ahí entramos en los problemas que ha tenido la izquierda en distintos lugares-.

Yo pienso que es una persona muy capaz y que logra interpretar y manejarse en esas aguas borrascosas  pero a su vez esas aguas borrascosas me dan una garantía de no pensamiento único, porque ahí me entra el pánico. Es necesario no sólo dentro de la propia izquierda que se discuta sino que habría que pensar el país, no hasta las próximas elecciones sino a más largo plazo. Yo pienso que el Presidente ha hecho algunos intentos, pero es muy difícil.

 

-Usted hablaba que en la mesa, o en las instancias sociales, no se sentaban también los pobres. ¿No hay dificultad en que la gente participe en esta época del mundo?

-No, yo no me refería al militante de base. Yo me refiero a los lugares. Por ejemplo, usted tiene que en el mundo hay centenares de ONG, programas de Naciones Unidas, hablando, trabajando, reuniéndose, cobrando un sueldo, hablando de los pobres, de las necesidades de los pobres. Pero los pobres no están: son ellos que viven de hablar de los pobres. Es muy diferente.

 

Y hay otra cosa que a mí me llama mucho la atención de nuestros países latinoamericanos. Por ejemplo, ¿es necesario que venga Naciones Unidas a nuestro país a decirnos que en nuestro país hay pobres, que hay pobreza, que hay que invertir en salud, en educación? ¿Eso nosotros no lo sabemos? ¿Tienen que venir a decirnos no sólo que hay pobres sino cómo hay que hacer? ¿Y nosotros qué?

 

-Eso es así, pero ¿cuál será la causa que determina que eso pase?

-El problema es que nosotros tenemos un proceso, como uruguayos y como latinoamericanos, que no ha concluido. Nosotros no nos conocemos y nos educaron en que sólo existe lo que viene de afuera. Eso es como tener un complejo de inferioridad como países. Sólo sirve lo que viene de afuera. Y no es así. Aquí nosotros sabemos que tenemos pobreza, que hay enormes problemas. ¿De qué me sirve a mí que vengan técnicos, profesores, consultores a decirnos lo que sabemos? Sabemos que necesitamos que la distribución de la riqueza sea diferente. Pero solamente hay diagnóstico. Yo le digo a usted que tiene cáncer, pero no me pregunte a mí qué tiene que hacer. Ahí está el problema. Que hay pobreza lo sabemos. Que hay que tomar otras medidas también lo sabemos. El problema está en que por un lado me dicen que yo tengo que transformar esa realidad pero con los créditos del FMI, del BM, o del BID, a mí me manejan, y no me permiten hacerlo. Entonces es solamente hablar, no ir a la raíz del problema. Yo pienso que de a poco eso se va a ir haciendo.

 

-Tomemos algunas áreas, algunos temas más concretos sobre esto que usted dice. ¿Usted ve que la mujer, por ejemplo, socialmente hablando, está mejor en esta etapa del Uruguay, de este gobierno de izquierda, que anteriormente?

-Es muy complicado. Si uno toma los últimos años el tema mujer y el tema derechos de la mujer, sí tiene lugar en la discusión y en la conciencia. Todo el mundo es consciente de que la situación de la mujer era absolutamente desigual. Hay un problema que yo me planteo sobre esta visión de la mujer y lo llevo a lo que era la sociedad nueva y el hombre nuevo. Esta mujer, este discurso de lo que debe ser la mujer y lo que deben ser los derechos de la mujer, ¿tiene relación con la sociedad, el hombre y la mujer nuevos? ¿O en determinados casos la mujer no tuvo la capacidad de crear una alternativa a ese hombre que criticábamos por machista, por individualista y sólo copiamos lo que criticábamos, pensando que ejerciendo el poder yo cambio una realidad? Y hay algo que nos estamos olvidando, y es que imponiendo modelos y patrones de otros países nos olvidamos de los patrones culturales de nuestro país. Los pueblos no cambian por decreto.

 

Hay patrones culturales  por ejemplo en el problema de la mujer y la violencia, que nosotros no podemos decretar que cambien, porque la realidad de una sueca no es la realidad de una mexicana o de una uruguaya. Nuestras culturas juegan en el comportamiento del hombre o en el de la mujer. Entonces yo no puedo traer experiencias de otras realidades a mi realidad. Que la mujer tiene derecho a trabajar por supuesto, que tiene derecho a estudiar, también. Ahora nosotros ¿qué aportamos de nuevo, de esa mujer nueva de la que hablábamos? O esto es nuevamente algo que traemos de afuera y que tratamos de adaptar a como dé lugar a nuestra realidad olvidándonos de que somos uruguayos con patrones culturales de acá y de Latinoamérica. No somos ni suecas ni gringas.

 

-Entonces, en su pensamiento, si lo quisiéramos transportar a la educación tendríamos que hacer un énfasis mucho mayor en rescatar las particularidades nuestras.

-Y es como todo. Si no nos conocemos, ¿cómo cambiamos? Si no sabemos en qué estamos fallando. Qué es realmente un problema nuestro o cuáles son cosas que surgen de importar filosofías, ideologías, programas, modelos que no tienen nada que ver con nuestra realidad.

 

-¿No será que nuestra pobreza nos hace vulnerables en ese sentido? ¿No será que como somos pobres no hemos tenido tiempo, condiciones de elaborar una teoría nuestra?

-Ah, no; yo pienso que nosotros hemos tenido un corte. Porque hubo gente como ese señor que se llamó Vivian Trías, gente como Artigas, gente como Rodó, sólo por citar algunos, que sí pensaron, sí hablaron, sí veían a Latinoamérica en su conjunto y que si no tomamos conciencia de quiénes somos y hacia dónde queremos ir estamos perdidos. Porque nos van a seguir bombardeando por medio, ahora, de la televisión, de seguir copiando comportamientos, actitudes y modelos de otros lugares. Estoy segura de que ahora los muchachos han de conocer grupos de música, por ejemplo de EE.UU. o de Europa pero usted les pregunta qué se baila en Venezuela, quiénes son los cantantes, quiénes son los grupos y lo ignoran, como ignoramos la historia de Latinoamérica.

 

-Entonces vuelvo al razonamiento: lo que usted desearía es que se pusiera más énfasis en rescatar lo nuestro.

-Por supuesto. Puede ser fundamental el trabajo que se está haciendo en Montevideo con el Programa Esquinas, de la Intendencia. Conocer el barrio, la gente, quiénes somos. Hay que volver a educar, porque el modelo neoliberal lo que hizo fue vaciar de contenido los programas educativos, para que la gente no sepa. Porque al no saber, al no tener acceso a la educación y la formación, usted no puede empezar a cuestionar. De este modelo tan salvaje los que pagan los platos rotos son nuestros hijos, las generaciones futuras. Porque ese cortoplacismo por el que creemos que la vida de la humanidad es desde que nosotros nacemos hasta que morimos y ya está, no es así. Nosotros somos responsables por este pedazo de vida que nos toca vivir acá.

 

-Ya que tocamos la parte cultural, de la enseñanza, ¿cómo ve  usted, de conjunto,  la salud cultural del Uruguay?

-Tenemos problemas. Por un lado están todos estos trabajos que tratan de recuperar, de ver quiénes somos, de dónde venimos. Por otro lado hay una invasión mediática, a través de los medios de comunicación, de que si no hacen lo que sale en la televisión, los chiquilines no existen. Están determinados desde la marca de los zapatos, qué pantalón, qué lenguaje usar, qué pasó en Gran Hermano, qué pasó en Tinelli. Es lo peor que nos puede pasar. Porque en uno de sus libros, Eco habla de los programas que hay, cómo el modelo manipula, con un nivel de hasta doce años. Bajar el nivel a la mínima expresión. Y que toda esa bobería, cualquier persona con dos dedos de frente dice ¿cómo es posible que esto de la televisión pase a ser lo normal?

 

-Pero los uruguayos, o los montevideanos, tienen otras ofertas. Por ejemplo, TV Ciudad se dedica sólo a lo uruguayo. ¿Y por qué la gente no ve TV uruguaya más que la internacional?

-El problema es que TV uruguaya casi no hay, sacando Canal 5 que ahora tiene muy buenos programas. Y en cuanto al canal de la Intendencia no sé cuántos lo ven en el interior.

 

-No lo ve la mayoría de los uruguayos, tampoco en Montevideo es el primer canal.

-Claro, justamente, porque había que bajar el nivel. Al vaciar de contenido los programas educativos en las escuelas y liceos, la gente no cuestiona. Y es ese Gran Hermano colectivo, que no sólo se da en la televisión sino que es el controlar hasta lo último. Eso pasa a ser el tema de conversación de los jóvenes. Algunos leen. Otros sólo miran televisión, y cuanto más tontería más lo miran. Porque es un problema de educación. Y como lo que controla todo es esta enorme pantalla de los medios, en que todo el mundo tiene que saber cómo viven. Yo a mis hijos les decía que nosotros cuando éramos chicos e íbamos al cine sabíamos que todo eso era una fantasía. Pero ahora convencieron a la gente de que todos somos esa fantasía. Y por más que usted viva en el interior del Uruguay usted mira eso y las mujeres se creen que son Susana Giménez, o como les digo a mis hijos, una es Angeline Joli y otro es Brad Pitt, sin ubicar que eso es fantasía. Eso trascendió, todo el mundo se identifica con algo de esa bobería generalizada. Y nosotros, que tendríamos que ser, se supone, adultos responsables, también entramos en esa tontería colectiva.

 

-¿Usted cree que hay mayor habilidad de parte de ese sistema, más que desde la izquierda? ¿Dónde está el problema de que la izquierda no pueda hacer esas cosas? Entusiasmar, quiero decir.

-El problema es que la izquierda quedó apabullada. Golpeada y apabullada y yo no veo lugares de reflexión como tiene la derecha, organizada. Las fundaciones, organizaciones de la derecha latinoamericana, estadounidense y española principalmente, reuniéndose permanentemente en el mundo, por todos lados: Cato, Eritage, Sevice... todas muy organizadas y con un modelo que va hacia todos los países de América Latina. ¿Y dónde está la izquierda? ¿Dónde estamos nosotros?

 

-Por eso, la pregunta es ¿cuál es el problema que tiene la izquierda para no encontrar métodos que entusiasmen, ya sea por la Fundación, la televisión, por los guiones de cine?

-Yo creo que la izquierda tiene que sincerarse, tiene que hacer un análisis de verdad, a fondo de las cosas en que nos pudimos equivocar, cómo corregir y mirar hacia adelante, sacarnos completamente las anteojeras. No somos los dueños de la verdad absoluta. Lo que nosotros tomamos como verdades absolutas, por ejemplo el marxismo, fue una teoría. Una teoría que ni Marx dijo cómo llevarla a la práctica, la elaboró. Después vino Lenin. Pero nosotros, como uruguayos, tenemos que tener una propuesta nuestra, de acuerdo con nuestra realidad. Ese fue para mí el problema del que no logramos salir, porque alguien nos tiene que decir qué hacer. ¿Y por qué? Si nosotros acá tenemos gente y la hemos tenido, que puede aportar, con un conocimiento increíble. Hay que ir a buscarlos. Tenemos que tener gente que elabore. El capitalismo tiene las universidades a su disposición; a lo mejor que sale de ahí lo financian de continuo, para que termine diciendo lo que ellos querían. Pero la izquierda no.

Otro problema que tiene la izquierda para entusiasmar a los jóvenes es que llegan a un local del Frente Amplio, un comité de base o dentro de un partido, tienen 20 años, están llenos de inquietudes y le tiran todas las charreteras, la miitancia, el sacrificio que hicieron y lo apabullan. ¿Me entiende? En lugar de buscar a esa juventud que son el futuro, ellos son la savia.

 

-Eso lo que propone o lo que sugiere es una gran reflexión.

-Por supuesto. Eso es lo que nos falta. Hay que sentarse a analizar todo, pero conociendo, después de todo lo que pasó, de todo lo que hemos vivido, tener la madurez suficiente para entender de que si queremos realmente un cambio, no es "mi partido", sino que va a tener que ser una historia de la gente.

 

-¿Eso hay que hacerlo volviendo a ganar el gobierno o hay que parar la máquina, hacer esa reflexión y empezar de nuevo?

-Hay que hacer las dos cosas.   

 

-Le gustaría que siguiera este gobierno, u otra personalidad pero que la izquierda siguiera gobernando. En ese sentido usted lo ve positivo.

-Por supuesto. Sería necesario que tuviera más tiempo la izquierda, que volviera a ganar las elecciones pero al mismo tiempo tener la capacidad  de buscar un lugar de reflexión, pero auténtico, yendo a las raíces de todos los problemas. Y no seguir con la camiseta puesta dentro de la izquierda.

 

-Independientemente de los nombres, ¿usted ve dentro de la izquierda esos hombres que pueden hacer ese tránsito que usted propone? ¿Hay material humano?

-Hay gente que está reflexionando, hablando,  se están reuniendo y analizando. Sí lo hay. Lo que pasa es que yo no sé por qué  -tal vez por todo lo que fue el esfuerzo para ganar las elecciones-. Ahora estar en el gobierno quita tiempo. Porque lo que se necesita es tiempo para analizar y para reflexionar.

 

-Parecería que los jóvenes no se sienten atraídos por estas cosas.

-Los jóvenes no se sienten atraídos porque nosotros nos encargamos de correrlos.

 

-La culpa es de los mayores.

-La culpa es nuestra, sí. Porque los muchachos llegan con toda su buena voluntad, con su cabeza abierta a aportar y le cae toda la pesada de la vieja militancia, lo que hizo, y que nosotros somos los que sabemos, todo el mundo calladito la boca porque hay cinco que saben. Y no. Eso se acabó, porque si no, no vamos a seguir atrayendo a los jóvenes. En cambio el Partido Nacional, a esos jóvenes que se empezaron a aproximar, los van a mandar a Argentina, a distintos cursos, y a formarlos, en una de estas fundaciones que mencionaba.

 

-¿Cómo imagina el mundo de los uruguayos dentro de 40 años?

-Si nos ponemos las pilas va a ser muy lindo. No, yo pienso que el mundo uruguayo no está solo. Va a depender del mundo latinoamericano. No tiene otra salida. Y el mundo latinoamericano va a depender de la capacidad que tengan nuestros dirigentes de entender de una vez por todas, que balcanizados -que era la expresión que usaba Vivián Trías- como nos balcanizaron para poder dominarnos, no llegamos a ningún lado. Esto va a seguir siendo ya no las venas abiertas de América Latina sino las entrañas abiertas de América Latina. Y qué les vamos a dejar a nuestros hijos....

 

-Si no hay un cambio.

-Si las fuerzas progresistas no logran poner todo el interés que pueda haber; a veces por pensar a corto plazo y no a largo plazo se puede obstaculizar la unión de los países latinoamericanos. Con cuidado, porque también el modelo único, el pensamiento único ya fue superado.

 

-Usted que ha tenido posibilidad de ver otros países, también de ser emigrada, ¿cree que la emigración uruguaya actual se debe a falta de trabajo o a falta de entusiasmo por hacer cosas acá?

-Las dos cosas. Una es la falta de trabajo para los muchachos que se van porque terminan sus carreras universitarias y no tienen posibilidad de trabajo y de seguir avanzando desde el punto de vista profesional. Lo otro es que aquí todo cuesta un disparate y para los jóvenes tener posibilidades es muy difícil. Solamente fíjese en un muchacho de 20 años que le guste la política. Va a tener que esperar como 40 años a ver si llega a algo. Esos tiempos, que son eternos.

 

-Esos tiempos, ¿se logran precipitar?

-Es difícil.

 

-Y ¿qué da irse del Uruguay?

-El problema es que más que irse yo veo que son como expulsados. Es el país que los expulsa. La gente no se va porque quiere irse. Se va por necesidad. Una necesidad que el país no sabe colmar, y que no necesariamente es la económica. Puede ser la posibilidad de un científico, de trabajo y desarrollo. Si es médico y tiene las condiciones para trabajar como tal. En muchos campos, es muy difícil. Yo tampoco pienso que se trate de la competitividad. No. Hay ua parte que nosotros tenemos que ver y estudiar y analizar. Por ejemplo el año pasado se fueron 17.000 personas. Nos sorprendió a todos, porque se suponía que habiendo ganado la izquierda, hay programas que van a apuntando a solucionar un montón de cosas que estaban mal hechas. Y se fueron 17.000. O sea que los plazos nuestros no son los plazos de la gente joven, evidentemente. Porque un año y poco des pués se fueron. Sus expectativas no estaban colmadas. Entonces, cómo nosotros logramos revertir eso.

 

-¿Usted ve que haya preocupación por revertir ese fenómeno que plantea muy bien?

-En algunas personas sí, pero no se ha tomado conciencia de que Uruguay como está en la actualidad, con los jóvenes que se van, con la gente vieja que tenemos, con los niños que no nacen, es inviable como país.

 

-De eso parecería que no hay la alarma que sus conceptos muestran.

-Fíjese que en Europa cuando se dieron cuenta del error que había sido no tener los hijos que necesitaban para asegurar la reproducción de la especie, inmediatamente empiezan con sus políticas pronatalistas. Ahora  les dicen a las mujeres que tengan hijos e incluso les pagan. Y si tienen 3 o 4 hijos mejor.

 

-Se dieron cuenta del error anterior.

-Lo que pasa es que toda sociedad tiene su población que va a envejecer y necesita tener jóvenes para que trabajen, para que siga habiendo dinero en ese país, aportes, que paguen impuestos para mantener a esa gran cantidad de gente jubilada. ¿Qué hizo Europa? Se olvidó de ese pequeño detalle.

 

-Pero ahora reacciona a tiempo.

-No, para Europa ya es tarde. Europa tiene que empezar a importar gente. Porque necesitan tantos millones de personas que es el número de gente que no nació y por tanto necesitan traerlos de afuera. Por eso es que por ejemplo España cuando legaliza a indocumentados inmediatamente hicieron los cálculos y recibían mil millones de euros anuales, sólo con esa medida. Porque la gente joven trabaja, aporta, paga impuestos y el Estado tiene con qué hacer frente a los hospitales, las jubilaciones y todos los tratamientos para personas de la tercera edad. Ahora si nosotros no tenemos ese reemplazo, Uruguay no es España, ni Alemania. Para ellos hace 30 años el modelo era que la mujer tenía que trabajar, tenía que realizarse,  tener pocos hijos. Ahora se dieron cuenta del desastre que hicieron. No van a decir que se equivocaron. Pero ahora se trata de que la mujer se quede en casa, tenga hijos, cuide a la mamá y al papá. Porque los costos de todos esos hogares de ancianos son tan altos que no se pueden mantener. Entonces resulta mucho más económico -como además estamos en la ley de la oferta y la demanda- que la mujer vuelva a la casa, tenga hijos y cuide a sus padres. Entonces más bien que fue un cuento que nos hicieron porque éramos útiles a determinado proyecto que estaba muy lejos de nosotros y lo que nosotros queríamos.

 

-Entonces esta situación de Europa muestra la necesidad de una urgente reflexión acá sobre este tema.

-Ya aparece en el último trabajo que publicaron hará un mes sobre los problemas de población aquí en Uruguay. No es trabajo de ahora. Hace años que esa gente viene reflexionando sobre el tema de que Uruguay no va a tener gente.

 

-Y el problema entonces es que los políticos no reaccionan. Porque la Academia sí.

-Hasta ahora el problema de población no ha estado planteado.

 

-La izquierda no lo tiene presente como problema.

-Yo pienso que van a tener que empezar a preocuparse. Porque los jóvenes, y los jóvenes más calificados, se siguen yendo. Eso como país es terrible. Porque nosotros ¿qué vamos a tener si se mira al largo plazo? Cuidado, estamos trabajando y aprovechando el cambio que hay en el mundo respecto de cuidar el medio ambiente y hay que ver qué es lo que se está financiando por parte de los países ricos  para hacer que mi país tenga trabajo para la gente. Por ejemplo una cosa sencilla que es esto del comercio justo que haga Europa, porque por ejemplo si producimos en forma orgánica se nos paga mucho más que  producir con agrotóxicos, porque ya los europeos no quieren agrotóxicos. Lo estamos haciendo. Hay proyectos con tambos, porque la gente va a seguir tomando leche. Eso se puede hacer. ¿Estamos diseñando un país a largo plazo o estamos tratando de seguir como podemos.

 

-Parece que nos inclinamos también por la plantación de árboles, no sólo por la lechería, la ganadería.

-Por eso hay que ver el margen de maniobra que tenemos, porque tenemos que ser conscientes de nuestra realidad. ¿Estamos aprovechando al máximo lo que existe hoy en el mundo para dejar un país con una visión mucho más a largo plazo o vamos a seguir con la visión de que yo apago el incendio y después que se arreglen los que vienen? Porque los que vienen tendrán muy poco si no hacemos las cosas bien. Entonces, por ejemplo hay mucho que se puede aprovechar. Costa Rica lo maneja muy bien. Costa Rica tiene muchos lugares y acuerdos con Estados Unidos para los jubilados, por ejemplo. Se vienen los jubilados norteamericanos, compran casas, van a restoranes, van al cine, a los médicos, pasean... O sea, gastan plata. Hay europeos, americanos, japoneses, que a sus gobiernos les sale más barato que se vayan a otro país pagándoles la jubilación...

 

-Pero aumentaríamos la demografía de viejos si hacemos eso nosotros...

-El Uruguay el problema que tiene es que no tiene jóvenes. Pero Costa Rica también tiene muchos viejos; el asunto es cómo se enfoca. En principio pasan seis meses y seis meses. Todo el circuito de servicios para la gente que trabaja, tiene trabajo.

 

-Nos falta audacia, ¿no?

-Falta mucha audacia. Por ejemplo uno ve cómo el Estadio Centenario, el Palacio Legislativo, se hicieron en meses. Los hospitales también.

 

-Con medios que eran insuficientes.

-Ahora es el no se puede, hay que esperar...

 

-Usted es de la generación que se podría decir en términos generales de los 70, por lo menos hablando socialmente. Una generación que además en su caso venía de la izquierda, que pasó muchas dificultades en el Uruguay. ¿Todas esas dificultades se justifican, valieron la pena teniendo en cuenta la realidad de hoy?

-Por eso yo digo que es necesario un análisis profundo.  La humanidad se mueve y avanza a pesar de lo que nosotros queremos que pase. Podemos tratar de hacer cosas. No necesariamente pueden ser las correctas, pero es como uno lo siente. Yo esa pregunta la tendría que analizar mucho más. Es complicada. Porque nosotros podemos decir, "no sirvió para nada". Pero eso ¿es real? ¿Cómo le dice usted a una persona que estuvo presa, que tiene a su esposo o a su hijo desaparecido, que no sirvió para nada? Es muy difícil.

 

-¿Hay una relación entre todo eso y que la izquierda llegó al gobierno?

-Yo creo que lo que pensábamos y lo que hacíamos en los años 70 era para nosotros el cambio, un idealismo. Tal vez nosotros no supimos cómo hacer las cosas, puede ser . Pero era un convencimiento de la sociedad nueva, de ese hombre nuevo, de que las cosas tenían que cambiar para mejorar.  Yo pienso que eso está en el gobierno del Frente Amplio. Podemos discutir, incluso muy fuerte, pero en el fondo, la esencia es que no tenemos el hombre nuevo ni la sociedad nueva. Puede que esté equivocada pero creo que en el fondo es eso. Lo que pasa es en torno a los plazos y a veces, lo que uno quiere -porque de buenas intenciones está lleno el camino del infierno- y tal vez haya que ir haciendo las cosas lentamente en el margen de maniobra que tenemos. En ese marco se puede hacer lo mejor posible, no quiere decir lo perfecto o lo que realmente queremos. Pero tenemos que ver la realidad. Tenemos una deuda que nos está matando, eso es herencia que tuvimos. No se puede visualizar a largo plazo qué cosa hacer, pero tenemos que ver la realidad concreta de hoy día. Son dos años. Va a llevar mucho trabajo, y que nos enojemos y discutamos, de eso no tengo duda. Hacia adelante nosotros podemos aportar pero va por encima de nosotros. Es que el conjunto de la humanidad va hacia algo mejor. Porque todas las locuras de este modelo que yo a usted le comentaba para que vea hasta dónde está pensado para dominar, según el cual terminarían todos controlados con un microchip, un gobierno que sería estilo China a nivel planetario. Para eso se está trabajando hoy. Se está trabajando para que las Naciones Unidas hagan de cada una de las agencias un criterio mundial. Cuando uno ve las reformas que se están haciendo, en la educación, militar, etc. no es algo que lo hicimos nosotros, todo eso viene después. Por eso la necesidad de pensar.

 

-De pensar un modelo propio, esa sería la propuesta suya.

-Yo pienso que nosotros tenemos como uruguayos primero y como latinoamericanos, comenzar a ver qué debemos hacer dentro de Uruguay y conectarnos con los otros países latinoamericanos. El Mercosur, el Banco del Sur, son cosas que hay que saber aprovechar para apuntar a lo que nosotros queremos ,que es una sociedad nueva y un hombre nuevo. Hace poco vi un programa  en que estaban haciendo lo que fue el camino del Che. A dos muchachos de National Geographic los mandaron a hacer el mismo camino en moto que había hecho el Che. Cuando ellos recorren todo y llegan a Colombia entrevistan al Jefe de Policía del gobierno. Le preguntan por la situación en general y en un momento, por el Che Guevara. Y a mí me sorprendió la respuesta: "El Che Guevara fue un cometa que atravesó América Latina y se metió en el corazón y la conciencia de los pueblos, en las universidades, en los estudiantes".

Algún día vamos a llegar; tal vez no lo vayamos a ver, pero yo estoy convencida de que la única forma es como uruguayos y latinoamericanos, con un modelo nuestro para poder mirar al mundo. Y partir de nuestra insignificancia. Hoy por hoy América Latina ni existe a nivel internacional salvo porque tenemos materia prima pero eso se juega en otros lugares. Y el mundo va caminando a Asia y China viene levantándose. ¿Y qué estamos haciendo nosotros en todo ese contexto geopolítico? ¿Qué estamos estudiando, analizando? En EE.UU. ya hay varias escuelas que están enseñando mandarín en el jardín de infantes. La tienen clara.

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