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Moniz Bandeira: ¿Si Chávez no tiene la
hegemonía en su país, como puede tenerla
en la América del Sur?
El
Dr. Luis Moniz Bandeira, historiador brasileño y
profesor titular de la Universidad de Brasilia
(retirado),
invitado de la Universidad de Heidelberg,
Universidad de Colonia y otras en Europa y América.
Es uno de los mayores especialistas en el proceso
histórico de las relaciones internacional del
Brasil, además de ser un colaborador habitual de La
ONDA digital. Tanto en su país como en el exterior
es considerado como uno de los académicos que más
conocen la política exterior de Brasil, las
relaciones con Estados Unidos y América del Sur.
En esta entrevista se
refiere a la marcha del Mercosur y a las
dificultades de relacionamiento de Brasil con
Venezuela. (Entrevista realizada vía correo
electrónico, por el equipo de redacción de La ONDA
digital).
- Los triunfos
progresistas en América Latina abrieron la
posibilidad de transitar el camino hacia un
continente integrado. Hoy Venezuela, molesta con el
senado de Brasil, anuncia que podría retirar su
intención de ingreso al Mercosur. ¿Estamos ante un
accidente político o ante diferencias de fondo?
– El
presidente Hugo Chávez ha creado conflictos con
varios países del continente, porque le falta
diplomacia y una visión estratégica. En el
Congreso brasileño – Senado y Cámara de Diputados –
hay los que apoyan a Chávez, otros que son
indiferentes y otros que se oponen. Brasil es una
democracia y el gobierno no puede tutelar la opinión
de los senadores y diputados.
El
problema con el Senado brasileño podría no haber
ocurrido si el presidente Hugo Chávez no atacase a
toda la institución como “loro de Estados Unidos”.
El mismo Senado ya había aprobado una moción
condenando el golpe patrocinado por Estados Unidos,
en abril de 2002. ¿Se podría decir que era “loro de
Venezuela?” Le falta al presidente Hugo Chávez una
diplomacia y una visión estratégica. Parece que no
tiene asesores, consejeros, que no discute, que no
escucha a nadie, salvo al eco de su propia voz.
La
moción aprobada por el Senado solamente solicitaba
a Chávez que revisase su decisión de no autorizar la
renovación de la concesión de la RTVC. Muchos en
Brasil no la apoyarían. Pero no se puede impedir la
manifestación de senadores, que son autónomos. Y la
moción no tuvo ninguna repercusión en Brasil, nadie
supo que fuera aprobada hasta que ocurrió el lío
provocado por los ataques de Chávez a la institución
como un todo. Él, atacando al Senado como “loro de
Estados Unidos”, la hizo conocer y provocó un
sentimiento de repulsa porque hirió toda la
institución, donde hay muchos que también son
simpáticos a Chávez o no votaron a favor de la
moción.
Naturalmente, Chávez tiene el derecho soberano de no
renovar la concesión de la RCTV. Pero dio más armas
a la oposición en Brasil para atacarlo y al
presidente Lula da Silva, que siempre es acusado de
ser blando con Chávez, exactamente porque respecta
la soberanía de Venezuela. Chávez no puede querer
que todos, incluso los que lo apoyan, estén de
acuerdo con todas sus actitudes, con todo lo que
hace. Rosa Luxemburg, criticando la supresión de la
democracia en Rusia por Lenin y Trotsky, escribió
que “libertad es siempre libertad de quien piensa de
modo diferente”.
-
Además de ese problema concreto entre Brasil y
Venezuela ¿hay diferencias sobre cómo acumular
fuerzas para la integración continental?
–
Venezuela y Brasil tienen estructuras económicas,
sociales y políticas bastante distintas. Las
tradiciones son también otras. Brasil tiene una
política exterior de Estado, constante y los cambios
de un gobierno para otro no son sustanciales, aunque
pueden ser de énfasis o de estilo. No es el caso de
Venezuela, donde el presidente puede hacer lo que le
dé la gana y Chávez quiere implantar lo que llama
“socialismo del siglo XXI”, como un acto de su
voluntad personal, en un país que está social y
políticamente fracturado, sin que haya mayor
consenso nacional.
Venezuela es un país rico en gas y petróleo, pero no
es ni puede ser un país hegemónico, en la región,
con poder para determinar la voluntad de los demás
países. Tiene un territorio de 882.052 km2, con una
población de solamente 26 millones de habitantes y
un PIB de US$ 186,3 mil millones (2006), según
paridad del poder de compra. Tanto Chávez cuanto los
que lo combaten necesitan ser realistas. Venezuela
no es ninguna potencia y Chávez, ninguna amenaza
- El
presidente venezolano manifestó que las trabas de
Brasil al ingreso de su país al Mercosur se deben al
deseo de los empresarios de ese país de que se
"desmantelen" las protecciones a los productores
venezolanos. Advirtió que las exportaciones
brasileñas a Venezuela en los últimos años pasaron
de 539 millones de dólares en 2003 a 2.973 millones
en 2006. ¿Que comentario le sugieren estas opiniones
del presidente Chávez?.
– No
conozco los detalles de las negociaciones. Pero, si
Venezuela quiere adherir al Mercosur, tiene que
aceptar las reglas del bloque, establecer plazos
hasta la adopción de un arancel común, que es lo que
caracteriza una unión aduanera. No es posible que
Venezuela se beneficie del mercado libre en los
otros países y mantenga la protección de sus
productores.
Es
verdad que las exportaciones de Brasil a Venezuela
crecieron, como crecieron las de Argentina. Entre
2003 y 2006, las exportaciones argentinas a
Venezuela crecieron 474,9 por ciento de 137 millones
de dólares a 790 millones. Las importaciones, en el
mismo período, pasaron de 12 a 31 millones de
dólares. En el caso de Brasil, las exportaciones
aumentaron de 606 a 3555 millones de dólares. Las
importaciones, en tanto, subieron de 275 a 592
millones de dólares. Eso es inevitable, porque
Venezuela importa el grueso de los productos
industriales. Y si no importa de Brasil y de
Argentina va a tener que seguir importando de
Estados Unidos, lo que siempre hizo, de Europa e
Japón.
El
ingreso de Venezuela en el Mercosur contribuiría al
incremento de ese comercio. Pero si no entra en el
Mercosur, el comercio también seguirá creciendo.
Chávez dijo que no quiere el “viejo Mercosur”.
Piensa él que va imponer sus rumbos a los otros
países, dando gritos desde afuera, por la prensa y
la radio. Que entre él en el Mercosur y busque
promover los cambios. Venezuela solamente puede
tener voz y voto si se torna miembro pleno. Y el
ingreso de Venezuela no es solo importante para los
demás socios del bloque, lo es para ella también. Y
no solo bajo el punto de vista económico, como
también político.
Venezuela es bienvenida y es importante para el
Mercosur. Pero Chávez no puede dar ultimátum a
ningún país, imponer su voluntad personal,
estableciendo plazos unilateralmente para una
decisión de instituciones extranjeras. Hay que
negociar. Pero si Venezuela no ingresa en el
Mercosur, Chávez estará haciendo el juego de la
derecha en Brasil, y de Estados Unidos, que quieren
perturbar la integración de América del Sur. Él
parece que no se da cuenta de que la radicalización
siempre termina por ayudar a los adversarios. El
presidente George W. Bush está muy contento con la
actuación de Chávez. Ríe y lo aplaude.
-
Estados Unidos ha sido siempre un problema para la
región ¿hay una estrategia común de cómo encarar las
relaciones con Washington o allí aparecen
diferencias?
– Si,
Estados Unidos ha sido siempre un problema en la
región. No obstante, de cierto modo, el presidente
Hugo Chávez, creando crisis con todos los países, le
está haciendo el juego. Con un enemigo así, Estado
Unidos no precisa hacer más nada para aislarlo. El
lo hace por sí mismo, con sus palabras, con sus
actitudes, peleando con y en los otros países
suramericanos, se ha distanciando cada vez más del
nivel de consenso que puede haber en la región.
Sin
Brasil y Argentina, sin Uruguay y Paraguay, o sea,
sin el Mercosur no hay integración del la América
del Sur, en los moldes que Chávez pretende. Chávez
solamente quiere influenciar y tener algún liderazgo
sobre sectores que ya son radicalizados, pero muy
minoritarios. Si Fidel Castro, que es héroe de una
revolución, con la aureola que tenía y que aún
mantiene, no consiguió cambiar los otros países,
incluso apoyando guerrillas, no es el presidente
Hugo Chávez que lo va hacer, por más que cuente con
recursos del petróleo. Como dije, él no tiene poder
y condiciones de imponer su voluntad, de imponer su
modelo a los países de la región. ¿Si Chávez no
tiene la hegemonía en su país, como puede tenerla en
América del Sur?
- Las
dos reuniones del Parlamento del Mercosur no han
sido un buen ejemplo. De la primera reunión no se
sabe bien lo que se resolvió, en la segunda se
enfrentaron parlamentarios de Venezuela con
legisladores uruguayos de la oposición. ¿Estamos
ante un mal comienzo?
– Si
Venezuela se retira del Mercosur, no podrá tener más
representantes en el Parlamento. No conozco los
detalles del enfrentamiento parlamentarios de
Venezuela con legisladores uruguayos de la
oposición, pero no me sorprende. Las divergencias en
los Parlamentos siempre ocurren, pero con los
venezolanos me parece que ellos quieren imponer sus
ideas a todos los otros. Venezuela está tan
fracturada, tan radicalizada, que la oposición no
participó de las elecciones y no tiene ningún
representante en el Congreso, que terminó por ceder
su poder legislativo al presidente Chávez. Cuando un
jefe de Estado, aunque electo democráticamente,
concentra en sus manos el poder legislativo y el
poder ejecutivo, esto es muy malo para la
democracia. Y sin democracia no hay socialismo.
–
Chávez está comprando aviones en Rusia, submarinos
etc. Está armando Venezuela. ¿Eso es, como dice, una
amenaza a la región?
– El
armamentismo del presidente Chávez es defensivo. Él
tiene el derecho de armarse. Parece temer realmente
una intervención militar de Estados Unidos, lo que
no parece muy probable, principalmente después de lo
que pasa en Afganistán e Irak. Venezuela no amenaza
a nadie. Un país en que no hay tranquilidad interna,
en que el grado y la intensidad de la función
hegemónica del Estado no son grandes y muy
efectivos, no se puede dar al lujo de empezar
cualquier guerra.
Para
entrar en una guerra, un país como Venezuela,
necesita de grandes préstamos, de continuo
suministro de armas y municiones, para sus soldados,
para su ejército, además de alimentos, de todo lo
que Venezuela no tiene o no tiene en cantidad
suficiente. Y la fuerza militar, como dijo Antonio
Gramsci, debe sintetizar el valor de su extensión
territorial, con población adecuada, y del potencial
económico, tanto industrial como agrícola, y su
capacidad financiera. Un país sin una larga
capacidad industrial, sobre todo de bienes de
capital, como Venezuela, no es ninguna potencia, en
condiciones de atacar otros países vecinos o no.
Además, la situación internacional, los tratados
interamericanos no permitirían que ella atacase a
ningún país vecino, mucho menos a otros distantes.
Es posible que esa propaganda sobre la amenaza de
Venezuela sea de las propias industrias
armamentistas para inducir la venta de material
bélico a los otros países.
- La
entrada de Brasil en el grupo de “socios
estratégicos” de Europa, ha suscitado algún recelo
entre el resto de los países que integran Mercosur,
que temen el establecimiento de compromisos
políticos y comerciales en una base bilateral, sin
que ellos estén implicados.
¿Puede generarse esta situación? ¿En que puede
beneficiar al Mercosur esta nueva relación Brasil
UE?
–
Brasil, por ser una potencia regional, es
virtualmente un socio estratégico de la UE, que es
su principal socio comercial, como lo es del
Mercosur. Pero estoy seguro que Brasil no va
establecer ningún compromiso político y comercial
que pueda afectar el Mercosur y sus relaciones con
los demás países de América del Sur. Esto no puede
ser siquiera considerado seriamente.
-
¿Esta relación bilateral de Brasil altera las
cláusulas del Mercosur, donde se indica que ninguno
de los socios por separado puede realizar acuerdos
bilaterales sin el permiso del bloque?
– Claro
que Brasil no va hacer nada que altere las cláusulas
del Mercosur. El Mercosur es su prioridad
estratégica, la construcción de la unidad
sudamericana, objetivo fundamental de su política
exterior. Los acuerdos a que las cláusulas se
refieren son, sobre todo, acuerdos comerciales.
- En
Asunción se avanzó poco en el desarrollo del
Mercosur ¿cuál es su traba principal?
– No es
en una reunión que se van a resolver todos los
problemas. Y todo proceso de integración es lento.
Hasta ahora la UE tiene muchos problemas que no
están resueltos, entre los cuales el de su
constitución.
- ¿EL
Banco de Sur es una utopía o una herramienta que
fortalece la integración regional?
– El
Banco del Sur no es una utopía. Es viable. Pero
tiene que ser creado según las reglas de un banco y
no como institución para distribuir recursos con
fines políticos, de influencia, despilfarrando las
reservas, como Venezuela lo está haciendo. Y no
puede ser creado un Banco del Sur si no hay un
consenso entre los países de la región que pueden
poner recursos.
- Algunos críticos de las
relaciones bilaterales entre piases sudamericanos y
EE.UU. dicen que de hecho EEUU está logrando por
esta vía (TLC y otras modalidades) lo que quería con
el ALCA. ¿Cuál es su opinión al respecto?
– Estados Unidos está logrando
con países que ya están en su órbita económica y
política, y sin mucha expresividad en la región.
Pero lo que interesaba a Estados Unidos con el ALCA
eran, sobre todo, el mercado de Brasil, y también de
Argentina que son las dos mayores economías,
representan más de dos tercios de América del Sur y
más de 90% del Mercosur. Y ahora Bush no tiene más
siquiera el TPA para hacer las negociaciones sin que
el Congreso, que también cayo bajo el predominio de
los demócratas, pueda hacer modificaciones
posteriormente.
-
¿Los últimos acontecimientos separatistas en Bolivia
en que medida conforman un cuadro de fragmentación
social y política que ponen en peligro esos procesos
de gobierno de izquierda?
– La
situación de Bolivia es realmente mucho grave.
Siempre fue dividido en cuatro regiones y sus
tradiciones y estructuras económicas, sociales y
políticas son distintas. El presidente Evo Morales
también no puede impulsar ningún proceso de cambio,
en una base sólida, si no hay consenso. Y ese
consenso es difícil en Bolivia.
Bolivia
es un país muy rico en recursos naturales, pero
siempre fue explotado, es pobre, y el Estado no
tiene recursos para hace las inversiones de que
necesita, sin el soporte de capitales extranjeros y
tecnología. Pero la inestabilidad que se agrava como
resultado de ciertas acciones del presidente Evo
Morales, que las hace como representante de ciertos
sectores regionales, sociales y políticos, que están
asustando a los capitales extranjeros. La
re-estatización del gas, petróleo y minerales, de la
forma como se procede, no va a resolver el problema
del país. Y Venezuela no va a poder ayudarlo
siempre.
-
¿Estos acontecimientos pueden incidir negativamente
en las relaciones Brasil-Bolivia?
– Estos
acontecimientos ya están a repercutir negativamente
en las relaciones con Brasil y la situación puede
empeorar si ocurren problemas con los 35.000
brasileños que está cerca de la frontera. Brasil ya
regularizó alrededor de 50.000 bolivianos de los más
de 80.000 que está irregulares en su territorio.
Pero Bolivia todavía no hizo prácticamente nada para
regularizar un solo brasileño. Y si irrumpe una
sublevación separatista en Santa Cruz de la Sierra,
como el Movimiento Chamba, puede la situación
complicarse, aunque Brasil de ningún modo va apoyar
la secesión de esa región, la más rica de Bolivia.
Pero una guerra civil en Bolivia será un
acontecimiento muy malo y repercutirá en todos los
países vecinos.
- Si
se observa de conjunto la experiencia de los
llamados “gobiernos progresistas” o de izquierda en
Sudamérica, cuando algunos de ellos ya lo ejercen
por segunda vez, ¿qué conclusiones se pueden sacar?
– No se
puede generalizar. La palabra izquierda es muy
relativa. Y cada país es muy distinto del otro en
cultura, tradición, estructura y experiencia
política. En el poder, uno no hace lo que quiere,
sino lo que puede. El presidente Hugo Chávez dice
que quiere implantar el “socialismo del siglo XXI”
aunque no sepa exactamente lo que es y como puede
hacerlo en un país como Venezuela, donde
prácticamente la clase obrera es muy pequeña, un
país virtualmente sin industrias, cuyas
exportaciones son básicamente petróleo y se destinan
en grande parte a Estados Unidos.
En
países como Chile, Argentina, Uruguay y Brasil la
situación es muy diferente de la que existe en
Ecuador y Bolivia, como también Perú, países con la
población de origen incaica, que fue siempre
discriminada y tiene su propia sociedad, su lengua,
sus costumbres y sus tradiciones. Ellos parecen
parte de un solo país que se ha fragmentado. Y es
comprensible que en Ecuador, Bolivia y Perú haya un
nivel de radicalización mayor que en los otros. Las
conclusiones que podemos sacar es que es necesario
avanzar, pero dentro de un marco de consenso, o no
se llegará a ninguna parte, sobre todo cuando
Estados Unidos juega un papel en la política de la
región y aún son una potencia dominante, a pesar de
su declinación, que aún va a durar algunas décadas.
Traducido
para La ONDA digital por
Cristina Iriarte
Este trabajo no puede ser reproducido
sin la
autorización expresa de La ONDA
digital
*
Luiz Alberto Moniz Bandeira é doutor
em ciência política pela USP, professor titular da
UnB (aposentado), doutor-honoris-causa pela
UniBrasil – Faculdades Integradas del Paraná e
autor de mais de 20 obras, entre as quais
Formação del Império Americano, que lhe valeu
ser eleito pela União Brasileira de Escritores
Intelectual del Ano 2005, vencedor del Troféu Juca
Pato.
LA
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