En el Mercosur tiene que “haber un
pensar más colectivo, más solidario”
para conflictos como
el de Argentina y Uruguay
Entrevista al ex gobernador Olívio Dutra

La ONDA digital dialogó con Olívio Dutra, ex gobernador (1999 -2002) de Rió Grande del Sur y presidente del PT de esa región de Brasil, quien visitó recientemente Montevideo. 

Dutra, en el diálogo con nuestra revista, se mostró entre otros temas confiado en que el PT tendrá un candidato propios en las futuras elecciones de su país cuando en 2010 finalice

el mandato del presidente Lula.

 

- ¿Cómo definiría usted la situación de la izquierda americana en estos días?

- Es una situación muy rica en desafíos y también de avances políticos electorales. Desafíos de cómo trabajar victorias electorales para que ellas se constituyan también en victorias políticas de mediano y largo plazo para que jamás puedan haber retrocesos en la democracia que precisamos institucionalizar y revigorizar, incluso para que sea duradera, radicalizarla. La radicalidad democrática es la que va a hacer las grandes transformaciones sociales y políticas en el continente, así como en el resto del mundo.

 

- ¿Se puede decir que hay dos izquierdas radicales y no radicales en este momento?

- No, a mi entender. Siempre digo que ser radical es ir a las raíces de los problemas y no quedarse en la superficie de ellos y ser radical no debe confundirse con ser sectario. La derecha siempre hace esta confusión intencionalmente, como si la radicalidad y sectarismo fueran la misma cosa. Y no lo son.  Pienso que la radicalidad democrática es algo necesario y tiene que ser abrazada por la izquierda en su diversidad, en su pluralidad. La radicalidad democrática es posibilitar que, constantemente, más ciudadanas, más ciudadanos se transformen en protagonistas, sujetos y no objetos de la política.  Por lo tanto, procesos como el del presupuesto participativo no pueden ser sólo algo para discutir la renta y el gasto público en un determinado momento, de un año para el otro, y sí una discusión sobre la producción de la riqueza y quien se apodera de ella y cuál es el papel del poder público en este tema.  Entonces hay que profundizar la radicalidad democrática.

 

- ¿Usted no percibe que haya diferencia entre izquierdas como la que apoya a Chávez y la que encabeza Chávez y la que apoya a Lula?

- Hay peculiaridades, hay situaciones específicas en nuestros países que, además, tienen que ser respetadas. Es bueno que tengamos respeto por la pluralidad y la diversidad dentro de la izquierda y seamos capaces de construir síntesis después de buenas discusiones. Y que los partidos de izquierda tengan una vida interna muy rica en debates, pero que también sean capaces de construir síntesis dentro del partido e inter-partidariamente en el campo de la izquierda. Creo que este es un desafío para nuestra izquierda latinoamericana, respetarnos en nuestra pluralidad, en nuestra diversidad, pero aumentar nuestra capacidad de construir síntesis para avanzar. Pienso que la realidad de Venezuela es de una peculiaridad tal, que no puede ser equiparada a la realidad de Brasil, inclusive desde el punto de vista institucional.  ¿Qué es el estado brasileño, qué es el estado venezolano, los estados nacionales en América Latina? Creo que hay estructuras que tienen que ser superadas en todos estos estados. También tenemos que tener un intercambio cultural  mucho mayor, respetando las identidades de cada pueblo.  Y dentro de nuestros países tenemos pueblos diferentes: los pueblos indígenas, los negros y otras etnias.  Saber trabajar esta diversidad, esta pluralidad, construyendo una identidad.  Presentarnos en un mundo globalizado no en perjuicio de nuestra identidad, sino afirmándola en su riqueza, en su diversidad.  Entiendo que hay incomprensiones por falta de una cultura mayor de intercambio.

 

- ¿Incomprensión de quién?

- Incomprensión de nosotros, de la izquierda con la izquierda de un país a otro.  La izquierda bajo una coyuntura diferenciada y de las luchas sociales populares, que están trabadas por nuestros pueblos fuera de la institucionalidad.

 

- ¿Qué diferencia hay entre esta izquierda y la de los años 70, por ejemplo, la de Allende?

- Bueno, nosotros teníamos en la década del 70 en mi país, en Brasil y pienso que en un número considerable de países de América Latina, dictaduras. Y eso tornaba a algunos actores como amenazas, como sucedió en el caso de Chile con Allende, que fue cercado de tal manera y hubo allí, en aquel escenario de la historia del pueblo chileno, una situación que culminó en una dictadura.  Al igual que sucedió con la dictadura en Brasil, en Argentina, en Uruguay. Y en una situación inmediata después del ciclo de las dictaduras, las luchas tenían un objetivo más claro que era la lucha contra la dictadura, por la democracia, por los derechos humanos y por las libertades. 

 

Eso tiene un poder enorme de unificación de las luchas en los países y de la integración de los luchadores sociales en el continente. Contra las dictaduras, por las libertades, por la democracia. Esta etapa ya está superada y de ahí los nuevos desafíos, como garantir que las conquistas democráticas en el campo electoral, no retrocedan. Ni en Venezuela, ni en Brasil, ni en Argentina ni en Uruguay, ni en Bolivia, Paraguay, Perú y en otros países. Como no tenemos más dictaduras con aquella expresión que tenía en la década del 70 y un poco después, hoy las conquistas nos llevan a tener una pauta de hacer avanzar más los derechos sociales, la lucha por el bienestar, por la relación holística con la vida, con la naturaleza, con el medio ambiente, el desarrollo sustentable, el tema de la juventud, de los adultos mayores, de las personas con capacidades diferentes.  

 

Todos estos son temas importantísimos para ser pensados en una visión de avance democrático, de sustentabilidad, de control público sobre el estado, sobre el gobierno, sobre los gobernantes.  Y sobre todos los sistemas, la izquierda tiene condiciones diferenciadas, variadas, ricas. Por lo tanto hay una pauta más múltiple. Ya no existe el negro y el blanco, la bipolaridad.  Hay una exigencia mayor para que la izquierda piense, formule, reformule, como qué fue lo que sucedió con la experiencia de socialistas y también de comunistas. Todo esto es algo que debe ser evaluado y pienso que la izquierda tiene aún cosas para elaborar en este proceso.  Tenemos que trabajar y creo que tenemos pensadores nuestros de tiempos históricos, de siglos atrás, incluso de cuando estábamos bajo el dominio de las coronas europeas.  Y ya en aquella época se producía un pensar latinoamericano, transformador, libertador.  Creo que nosotros no precisamos quedarnos esperando que esa reflexión venga de los países hegemónicos.  Evidentemente, debemos intercambiar ideas y reflexiones de donde vienen, pero trabajar con nuestra identidad y nuestros bagajes, la superación de nuestros límites y esto no se hace si no asumimos íntegramente nuestras contradicciones.

 

- Usted conoce el diferendo que tenemos con la Argentina. ¿Cómo ve usted que se pueda como MERCOSUR salir de esa situación?

- Creo que es una cuestión que no se resuelve sólo estimulando, como está sucediendo, la disposición del gobierno del compañero Tabaré, como ahora el gobierno argentino, de resolver bien este tema. No es suficiente. Pienso que tiene que haber un pensar más colectivo, más solidario, más de construcción solidaria de una solución para esta crisis ligada a las papeleras, en especial.

 

- ¿El Mercosur  debiera intervenir orgánicamente?

Yo pienso que eso debe ser pensado y trabajado.  Creo que el Mercosur tiene que progresar para que, en situaciones como éstas, haya espacios de construcción colectiva, de alternativas, pero respetando la soberanía de cada país, teniendo autoridad política, construida colectivamente para poder solucionar en la región y con la región, problemas como éstos. Merece un cariño y una atención especial. 

 

El compañero Lula ha expresado esta preocupación. Sin embargo, pienso que no se resuelve nada con hegemonismo, pero tampoco se resuelve nada dejando que cada parte resuelva entre sí. Creo que tenemos que trabajar con solidaridad, fundamentalmente con un principio activo. Tenemos una realidad socio-económica, cultural, política, que ha propiciado avances y no pueden haber retrocesos, no se puede quedar estancada en las conquistas realizadas hasta ahora.  Tiene que avanzar y sólo va a avanzar si podemos trabajar cuestiones como éstas de manera solidaria, construida en el conjunto del espacio político, cultural, económico, que traiga consistencia al Mercosur.

 

- ¿Usted percibe que el Mercosur  tenga crisis en este momento?

El Mercosur sólo tiene lentitud, por lo que pienso que la competencia hegemónica de los EEUU todavía está preocupada con la articulación que el Mercosur representa.  Esta integración entre nosotros los latinoamericanos en esta parte de América Latina, evidentemente se contrapone a la política de los EEUU para la región. El ALCA, que ya a estas alturas, se da cuenta de que por la articulación de nuestros países de nuestra integración, ya no es más posible que se de aquí como se proponía el gobierno de Bush.  Pero él procura asegurar su predominio de otras formas.  Entonces, evidentemente, es necesario que nuestros países tengan acceso al mercado norteamericano, ya sea para colocar sus productos, y no en una colocación con precios desventajosos, ni que la industria norteamericana coloque sus productos aquí, impidiéndonos que constituyamos y fortalezcamos nuestro propio parque industrial. 

 

Creo que tenemos que trabajar en torno de esto y superarnos.  El Mercosur no puede prohibir relaciones bilaterales de integrantes del Mercosur con los EEUU, pero estas relaciones bilaterales no pueden ser hegemónicas y superponerse a las relaciones multilaterales o a las relaciones que el bloque, por entero, pueda y deba hacer con el NAFTA.  Pienso que con el Mercosur todos sus integrantes deben construir la capacidad como sujeto colectivo y negociar con el NAFTA, con la Unión Europea, o con otros bloques.

 

- ¿Pero usted no lo vería equivocado que alguno de los integrantes estableciera relaciones tipo Tratados de Libre Comercio?

- No veo que eso sea crítico, al punto de desestabilizar el propósito de la integración y la calificación y el fortalecimiento del Mercosur.  Ahora, evidentemente que para los EEUU la búsqueda de una relación bilateral es un intento de hostigar al Mercosur. Tratar en forma individual a cada país para que ellos no apuesten a una relación entre ellos o en convenios de cualquier punto de vista.  Los beneficios reales duraderos desde el punto de vista, no sólo económico, sino cultural, social y político para la región, se darán por la vía de la integración que es el Mercosur.  Por lo tanto creo que en esta fase de implantación del Mercosur de ganar esta conciencia, no veo que puedan darse eventuales relaciones bilaterales (ya existentes antes), que deban continuar con cualidades diferentes e impidan el avance y la calificación y consolidación del Mercosur.

 

- ¿El gobierno de Lula puede tener descendencia más o menos fácil?  Pregunto esto porque el presidente Lula ya ha dicho que no va a ser candidato en las próximas elecciones…

¿Hay una alternativa?

- El presidente Lula no va a ser, no quiere ser y ninguno de nuestros partidos de izquierda (entre ellos el propio PT), queremos que eso suceda.  Nosotros no estamos proponiendo un tercer mandato para el presidente Lula, pensamos que eso no ayuda al proceso de consolidación de la democracia y de la alternancia en el gobierno.  Nosotros queremos que nuestros partidos y el PT, en especial, en su 3er. Congreso, ya afirmó que queremos tener un tercer mandato para nuestro proyecto, no para la figura del presidente, sino para el proyecto.  Queremos darle continuidad con una candidatura que venga del propio PT y que articule con las demás fuerzas del campo popular, democrático, social, laboral, que es un campo que incluye al PT, al PDT, al PSB, PC do B, y sectores sociales entre micro, pequeños, medianos emprendedores y urbanos, rurales, los luchadores sociales, liberales, la intelectualidad progresista, la juventud rebelde “con causa” que es la causa de la construcción de un mundo de igualdad y de fraternidad. Todos estos sectores podemos y debemos conjugar esfuerzos, constituir un campo, producir un programa de gobierno que avance en las conquistas ya obtenidas en los dos mandatos del presidente Lula y garanticemos un tercer mandato para el proyecto, no para el actual mandatario, nuestro compañero Lula, porque ni él quiere ni nuestro partido (en cuanto sujeto colectivo) está proponiendo. Hay personas, individualidades, pero no tienen aceptación ni son estimuladas por el presidente Lula ni por ninguno de nosotros. Conozco al compañero que es diputado federal que está firmando una propuesta y encaminándola al legislativo, que nos complica más de lo que nos ayuda, de un tercer mandato. Nosotros estamos proponiendo y el PT lo reiteró en su Congreso, un gran debate en la sociedad brasileña, en torno de una reforma política. Queremos, inclusive, en ese gran debate, movilización, que sea convocada una Asamblea Nacional Constituyente exclusiva para la reforma política.  Entonces una propuesta como ésta de un tercer mandato para el presidente Lula complica, no ayuda en este tema, además de estar teniendo que ser negada constantemente por el presidente Lula. Nosotros queremos sí tener una reforma política que consolide la democracia, la pluralidad, la diversidad partidaria, pero que los partidos tengan delineamientos ideológicos claros, que haya fidelidad partidaria, listas construidas democráticamente dentro de los partidos, control, financiamiento público de campañas, incluso el tema de la representación de las unidades federativas y en el Senado, de la Cámara.

 

Todo esto debe ser bien discutido para que la democracia avance efectivamente del punto de vista institucional, social, político, que el Estado brasileño tenga un control público, efectivo sobre él.  Nosotros no entendemos que para esto sea necesario alterar las actuales reglas de la constitución para tener un tercer mandato.  A nosotros no nos gustó cuando Fernando Henrique no hizo la reforma política cuando debió hacerla en aquella época y negoció un mandato más para sí mismo y no la reforma constitucional.  Mantenemos la posición de que no debe haber reforma constitucional para garantizar un tercer mandato para el presidente Lula, sino que tenemos que conquistar política y seriamente un tercer mandato para nuestro proyecto y esto tiene el apoyo, inclusive, del presidente Lula.

 

- Se habla de que podría ser una mujer...

Podría ser. Tenemos mujeres con enorme capacidad política y son varias.  Pero nosotros no hacemos esa distinción de género.  Creo que el tema es exclusivamente político, contenido, y nosotros tenemos cuadros,  en el PT y en la izquierda entre mujeres y  hombres, para tener una buena candidatura.

 

- ¿Puede ser una candidatura que no sea de una personalidad del PT? ¿Puede ser de ese abanico de personalidades que ustedes quieren construir?

- No, yo no defiendo esa idea tan general.  Creo que el PT está en condiciones y tiene responsabilidades y capacidad de construir una candidatura suya, y componer con otras fuerzas. Si otras fuerzas tuvieran una candidatura de la envergadura y de la potencialidad que nosotros queremos presentar, vamos a conversar, vamos a trabajar. Lo que importa es avanzar en los procesos de conquistas, evitar cualquier retroceso, en aquello que ya se ha avanzado desde el punto de vista material, pero fundamentalmente, desde el punto de vista de la democracia en nuestro país, del proceso democrático.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital