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Entrevista al especialista en geopolítica Bernardo Quagliotti de Bellis
"Soy antihegemónico y antiimperial"

"Creo que es importante que exista un equilibrio de poder
en la toma de decisiones de carácter mundial"

- Uno de los rasgos más salientes y extendidos de los intelectuales universitarios uruguayos, es su accionar de "bajo perfil". Sociológicamente hablando es bueno preguntarse qué origen y beneficios tiene y qué reflejos provoca en el universo pensante de nuestra sociedad. El profesor Bernardo Quagliotti de Bellis no escapa a este rasgo, o mérito, si uno observa a dónde ha llegado en su formación y producción intelectual. Como especialista en Geopolítica, es el padre de algunas de las ideas o iniciativas en esta materia, que se manejan o ya se han implementado en el gran escenario mundial. Uno de los hechos que en su momento adquirió gran notoriedad fue el conflicto ente Argentina y Chile por el Canal de Beagle, donde a iniciativa de los Estados Unidos, intervino como mediador el Papa Juan Pablo II

La solución finalmente acordada, surgió de los profundos estudios que desde hacia muchos años venia realizando este especialista uruguayo en geopolítica. La ONDA digital dialogó en extenso con este hombre de pensamientos precisos y en extremos racionales, largamente cultivados y una envidiable metodología para procesar la abundante información que atesora en su "laboratorio" de Malvín.

El profundo dominio de los principales fenómenos geopolíticos contemporáneos y el entusiasmo y capacidad con que Quagliotti de Bellis los aborda, lo ha convertido en un consultor privilegiado de gobiernos, personalidades de Estado y de las más diversas organizaciones.

Columnista de diarios, semanarios nacionales e internacionales, autor de más de una docena de libros, director de la Asociación Latinoamericana de Estudios Geopolíticos e Internacionales y de Geosur, su revista, es también disertante, docente en diversas instituciones universitarias, encargado de la cátedra de Geopolítica en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) hasta el 2001 y durante 20 años en la Escuela de Guerra Naval.

 

Actualmente es profesor en la Escuela de Comando de la Fuerza Aérea y en el Centro de Altos Estudios Nacionales (CALEN).

Lo que sigue son los tramos fundamentales del diálogo que La ONDA digital mantuvo con este especialista uruguayo en geopolítica.

- Profesor, Bernardo Quagliotti de Bellis ¿cómo surge en usted la inquietud por los temas de la geopolítica?¿Tiene esto que ver con su formación, con algún hecho extraordinario?

- Esto surge en mi juventud cuando comencé la carrera de abogacía. Entre las materias que  se dictaban me interesó mucho la correspondiente a política internacional. Lector, por otra parte, muy ávido, fui siguiendo los acontecimientos que iban acaeciendo en el mundo. Me tocó convivir las permanentes noticias  de  la Segunda Guerra Mundial, que si bien no alcanzaba a analizarlos en profundidad me iban dando una noción de los objetivos manifestados, además de leer juicios, manifestaciones, discursos de los líderes y analistas de la época, de ambos frentes contendores". 

Más tarde tuve la suerte de ganar un concurso en la Organización de Estados Americanos para la Corresponsalía de ese organismo en Chile, entre los años 1949 y 1952; y ahí ya  fui conociendo un poco más el mecanismo con que se manejan los organismos internacionales, en este caso la OEA. 

A mi regreso a Montevideo empecé a escribir temas internacionales en el viejo diario El Plata, donde el Dr. Juan Andrés Ramírez fue quien  me dio cabida en sus páginas. Tuve una columna que se denominó “Montevideo y sus calles” donde redactaba el por qué del nombre de las mismas y también sobre temas internacionales. 

Luego, en un viaje a Mendoza y visitando la Universidad de Cuyo conocí a un profesor, el Cnel. (R) Jorge Atencio, que escribió un libro titulado "Qué es geopolítica" que va en la 8ª o 9ª edición (lamentablemente Jorge Atencio ha fallecido hace unos años). Ahí hice un semestre sobre ese tema. Me di cuenta de que en el mundo, desde el  “ homo erectus”, éste   empezó a hacer geopolítica, al ir tomando en cuenta los factores fundamentales para su existencia: la búsqueda de buen  clima, de tierras fértiles, el acercamiento al mar, lo que dio lugar a un gran  proceso migratorio.. Es lo que estamos viviendo hoy día y que ha vivido el mundo siempre. 

Uno de los temas que más me interesó y que yo en mi último libro “Evolución del pensamiento geopolítico” le dedico un capítulo aparte y que en mis clases siempre pongo énfasis, fueron las Cruzadas, porque me doy cuenta de se trató de un  movimiento netamente geopolítico y no tanto religioso con el slogan de la   recuperación del Santo Sepulcro. Era la expansión del imperio. Un poco lo que estamos viviendo en la actualidad. Antes se llamaba romano, ahora se llama estadounidense. Imperio al fin, justamente  en esa zona. 

 Además, visualicé otras áreas -que en inglés los analistas les llaman “shaterbelts”, que quiere decir zonas de quiebra- en donde  siempre se producen hechos de carácter geopolítico. 

Un buen día, uno de mis hijos me dice: "Papá, me tenés que ayudar a redactar una explicación sobre la importancia histórica y geográfica que tuvo el Río de la Plata".  Le empecé a explicar que el Río de la Plata, Mar Dulce como se llamó era, para los españoles, la búsqueda de un estrecho que comunicara el Atlántico con el Pacífico. El descubrimiento del río  Paraná y por esa vía navegable y el río Paraguay les permitieron llegar a las tierras interiores, al “hinterland”  de América del Sur.  Corriendo en años, le expliqué el motivo de las invasiones inglesas, que no era el apoderarse de tierras,  sino que debido a la revolución industrial la política británica buscaba  mercados y uno de los principales, en esta área era Buenos Aires, una ciudad que estaba creciendo y además era la capital del Virreinato del Río de la Plata. Seguí hablándole de los motivos políticos y económicos que aparejó la Guerra Grande,  sumando el enfrentamiento ideológico entre el gobierno del sitio (Gral. Oribe apoyado por el Gral. argentino Rosas que representaban esa idea federalista) y  el gobierno de la Defensa (Montevideo), que estaba apoyado por Francia  e Inglaterra y por lo tanto por los intereses de las grandes potencias de la época. 

Así llegamos a  la batalla de Punta del Este; el porqué de la misma, cuando el acorazado Von Graf Spee  tenía como misión bombardear a  los barcos de carga  que llevaban víveres  a los frentes de batalla de los aliados. 

Considero  que el Río de la Plata es un “shaterbelt”, hasta el día de hoy, a pesar del Tratado del Río de la Plata firmado por Argentina y Uruguay y aceptado por la comunidad internacional. Todavía ambos países ribereños tienen problemas de control de los canales,  en materia de pesca., y quizás puedan surgir en relación a reservas marítimas de  hidrocarburos y nódulos metálicos,  si es que estos se descubren en algún  momento dado. 

- Profesor, usted hablaba de guerras, incluso se remitía a las Cruzadas. Hay otros enfoques en que se dice que esos son factores político-económicos. Sin embargo, usted los lee desde la geopolítica. ¿Qué diferencia hay?

- Lo que pasa es que la geopolítica   -ciencia o disciplina-  todavía no se ha logrado una definición consensuada, es en realidad  totalmente independiente, con su metodología exclusiva. Ella se alimenta con  el aporte interdisciplinario de otras ciencias. 

Un geopolítico no puede de ninguna manera estudiar determinado caso si no analiza el problema económico,  el tema estratégico, la situación  social, los problemas del medio ambiente. Un geopolítico debe tomar en cuenta lo  que otras ciencias le ofrecen  para después realizar un análisis correcto,  en base a todos esos aportes. Esa es la diferencia que tiene la Geopolítica con otras ciencias o disciplinas. 

Muy diferente es el caso de la Geoeconomía, que sí maneja lo que usted acaba de decir, exclusivamente los problemas económicos. Para dar un ejemplo, el caso del Cercano Oriente actual, es un problema geopolítico, geoestratégico, geoeconómico. 

Geoeconómico porque comprende  el abastecimiento de petróleo sobre todo para  el país más importante del mundo actual  (Estados Unidos) al que le quedan solamente cuatro años de autoabastecimiento. 

Es un problema geoestratégico, porque es la forma de poder empezar a tener una presencia y un dominio en toda esa zona que sirve de puente, la OTAN, que ahora se ha ampliado con los viejos países que habían pertenecido al Pacto de Varsovia; “puente” decía hacia la China que es la potencia que dentro de 20 o 25 años, en mi criterio, puede conformar una balanza de poder, que creo que es necesaria que se implante en el mundo. Y es un problema geopolítico tomando todos esos factores en su conjunto. 

- Con esto usted hace una interpretación distinta a la que se está exponiendo públicamente, en el que el factor político - ideológico, es determinante.

- Por supuesto. Yo creo en el problema ideológico, pero de ninguna manera estoy  de acuerdo “in totum” con Huttington  cuando habla de la lucha de las civilizaciones. Ni con “el fin de la historia” de Fukuyama, ante la caída del socialismo real.  Porque la historia nunca termina, siempre se renueva. 

Pero si nosotros miramos lo que está sucediendo hoy en el Cercano Oriente, y nos vamos siglos atrás, a lo que sucedió con el imperio romano, y el 2000 antes de Cristo con el de los hititas y otros que le sucedieron,  vemos que existe lo que   he denominado -y así se ha reconocido en distintos foros-, las "constantes  geopolíticas”.  Es decir: hay espacios  en que suceden de tiempo en tiempo, variables  geopolíticas que motivan conflictos o enfrentamientos. 

Otro lugar lo tiene usted en Centroamérica, que fue importante del punto de vista geoestratégico, hasta que separó EE.UU. a Panamá de Colombia, para construir el canal de Panamá. Tema que había sido visto ya muchos años antes por Goethe, como quedó registrado en las memorias de su secretario Ackerman. Otro lugar muy clave fue el Canal de Suez. 

Hay temas que los tenemos vigentes en América del Sur, que están escritos en el “Documento de Santa Fe IV” (diciembre,2000), donde se registra gran parte del esquema geopolítico del Partido Republicano estadounidense en relación a Iberoamérica. Estados Unidos quiere tener libertad y control absolutos en el Atlántico Sur y sus canales de comunicación con el Pacifico, razón por la cual,  considero que Gran Bretaña siga prolongando un acuerdo diplomático con la república Argentina. 

- En esa interpretación que usted hace ¿qué va a pasar en el mundo del punto de vista geopolítico luego que esa ecuación que hoy puede tener el desenlace de guerra Estados Unidos-Irak,? Terminado lo de Irak, ¿qué va a pasar en el mundo? 

 -Lo de Irak todavía, en mi criterio, está en un “impasse”. Hay una caprichosa  posición del presidente Bush de que la guerra debe declararse en cuestión de horas. Creo que ahí las posiciones de  Francia, Alemania, Rusia y China, tratarán de impedir el holocausto que significaría la acción.  Esos países  tienen   problemas de carácter económico, referido al suministro de petróleo. Usted no olvide que Irak, con gran habilidad en su estrategia comercial, está vendiendo petróleo a países europeos,  a un precio más bajo que el del  mercado internacional. Por lo tanto, no les conviene de ninguna manera una guerra,  porque significaría un aumento inmediato en la suma de petróleo. 

A China tampoco  le conviene, porque siendo un país que juega con el tiempo, lentamente, tiende a ser una gran potencia.  Creo que dentro de 25 años China va a estar en una posición de incidencia en el campo internacional muy importante; contando además con  peso económico  relevante, lo que le permitirá ubicarse en el otro platillo de la balanza de poder.  China está creciendo:  la China costera; no estoy hablando de la China del interior que todavía sigue viviendo en el siglo XIII o XIV. La China  costera está "occidentalizándose", “capitalizándose”  de modo importante, mientras los Estados Unidos han comenzado a dar señales de  declinación.  Hay que tomar en cuenta  que Estados Unidos actualmente  es el país que tiene la deuda más grande del mundo y que cuenta,  como forma de mantener esa situación, la industria del armamento. Pero la industria del armamento “vive” de conflictos. Si no hay conflictos, entonces  hay que crearlos; y en la creación de esos conflictos,  en la actualidad China no interviene en absoluto. Nada ha hablado respecto a la situación creada por Corea del Norte. 

 

- Ahora no podemos pensar que EE.UU. frente a causas de fondo, como las que usted enunciaba, pueda dejar lo de Irak sólo al devenir histórico. ¿Es pensable que si no es por la vía de la guerra, será por otra vía, pero su incidencia en esa zona probablemente siga siendo determinante? 

- Pero no podríamos hablar exclusivamente de Irak en todo caso; tendríamos que sumarle Irán, Israel, Libia, Corea del Norte  Toda esa zona de Oriente Cercano y  ¿por qué no, de Oriente Medio?.  Estados Unidos, en su vieja lucha de la balanza de poder que mantuvo en la guerra fría, estableció  un código geopolítico con la URSS, que les sirvió a ambos de contención. Al desaparecer la URSS  como “perturbador” de esas ambiciones  geopolíticas, como muy claramente lo expuso Brzezinski en su libro “El nuevo tablero mundial”, Estados Unidos busca ansiosamente  formar ese “puente”en la zona de los Balcanes europeos y los Balcanes asiáticos,  para poder dominar y contener, ahora  a la China en el avance.  China es la que tiene más posibilidades de asociación  geopolítica con la India. Refiriéndonos en lo económico,  China e India  representan  aproximadamente una población de  2.500 millones de personas. Calculando, sin exageraciones, que el 30% de esa población cuente con  poder adquisitivo, usted se encuentra con un mercado de 700 millones de consumidores.  Estados Unidos no llega al tercio de esa cifra. Europa procura independizar su economía en  el “espacio europeo”. Aquí radica otro de los temas en la agenda de confrontación entre Estados Unidos y Europa. 

- Eso se refleja en hechos políticos.

- Exactamente.  Esta zona de Oriente Cercano  es de suma importancia geopolítica en nuestros días. A principios del siglo pasado  el geopolítico inglés Mackinder destacaba la importancia y, a su vez el temor, del crecimiento dela URSS hacia la Europa Central. 

Hoy este temor se concentra en China que,  en una visión prospectiva -porque la geopolítica maneja la prospectiva, no la futurología-  China dentro de 25 a 30 años,  años va a ser la gran potencia que provocará un equilibrio en el tan ansiado “nuevo orden internacional”;  esa  China que hace ya décadas visualizó el ex presidente Nixon. 

- ¿Se puede decir que es mejor para la humanidad que haya bipolaridad?

- Sí, la bipolaridad es importante porque no permite de ninguna manera una hegemonía absoluta como la que pretende la actual administración de Estados Unidos. Soy antihegemónico y antiimperial. Creo que es importante que exista un equilibrio de poder en la toma de decisiones de carácter mundial. 

- ¿Cómo ve usted en este cuadro internacional, la situación de países como el nuestro? ¿Son viables las alianzas regionales tipo MERCOSUR desde el ángulo de la geopolítica?

- Nuestro país no tiene viabilidad  si no es dentro de un contexto mucho mayor. Nosotros no podemos tener una visión de país en marcha si no tenemos una visión de las áreas vecinas  que nos  rodean. En una palabra,  en este tema personalmente siempre  vuelvo a la visión artiguista. El pensamiento de Artigas de conformar la Liga Federal, de intensificar las  comunicaciones comerciales,  francas y muy ágiles con Río Grande do Sul y Paraguay, conformaban a la entonces Banda Oriental en un gran centro sumamente importante. 

En lo continental, América Latina está totalmente subdividida. El período de la independencia, que sucede en América hispano parlante en el siglo XIX, lleva a una independencia de carácter político, pero no de carácter económico. Nuestros países  viven una secular dependencia, tratando de  resolver individualmente sus problemas y, muchas  veces enfrentándonos entre nosotros. Menos mal que los conflictos  fueron  pocos: sin contar el genocidio de la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay y  el caso de Chile cuando la guerra del Pacífico; los conatos que hubo entre Perú y Ecuador cuando la conquista de la Cordillera del Cóndor, o bien está el problema de Colombia, Venezuela y la Guyana, por parte del territorio, casos sin vigencia, América vive una paz que debería permitirle llegar a una integración plena como soñaron los Libertadores. 

- O Chile y Bolivia.

- Chile y Bolivia no, Bolivia tiene el viejo problema de la salida al mar, y su reclamo lo considero justo. Hoy  tienen cosas que son bastante risueñas. Bolivia es gran productor de gas natural que cuenta con dos grandes compradores: México y California. Sin embargo no se ponen de acuerdo  -en el área-   por qué puerto va a salir el gasoducto, si por uno del sur peruano o un puerto del norte chileno. Ahí hay una lucha de carácter económico  que desgasta cualquier espíritu de integración. 

-¿En pocas palabras se puede decir por qué han fallado los procesos de integración?

 

- Primero han fallado por factores exógenos. El "divide e impera" es una de las políticas que saben manejar muy bien las grandes potencias. Segundo, porque no hay una confiabilidad entre los propios actores iberoamericanos. Tercero porque hay equivocaciones en cuanto a ciertas actitudes geopolíticas heredadas que algunos países han seguido. El caso del acercamiento integrador entre  Argentina y Brasil demoró enormemente. En cierta oportunidad, en un debate en que estuve,   cansado de oír las acusaciones que las delegaciones se hacían entre sí, cuando me tocó hablar dije: "Bueno señores, no soy ni imperial ni virreinal". Esa concepción del imperio y del virreinato siguió existiendo hasta hace muy poco tiempo.  

Creo que el espíritu con que se impulsó la concreción del  MERCOSUR fue la de volver otra vez a las viejas ideas de la creación de los grandes espacios.

Le reitero: el Uruguay no puede vivir dentro de su propio espacio; necesita un gran espacio. Ese gran espacio que es económico, cultural,  tecnológico,  por otra parte, lo tiene que realizar en el marco del MERCOSUR. Y luego que éste esté consolidado apoyar la integración “a la par”  del continente. 

Pero en el MERCOSUR han surgido  problemas, que son evidentemente antiintegradores, que van deshaciendo la integración. Por eso hoy estamos confundidos. Al debate se ha sumado la idea estadounidense del  ALCA, o sea los acuerdos bilaterales: Estados Unidos con Paraguay, Estados Unidos con Uruguay, Estados Unidos con Brasil... Es el "divide e impera".  

Bien lo que planteó Brasil en su momento ( Henrique Cardoso ): el ALCSA (Asociación de Libre Comercio Sudamericano). Formar una unión de los intereses de los países del MERCOSUR con los de los países andinos, y todos en conjunto poder conversar con el NAFTA, creando evidentemente una zona continental  sumamente importante. 

 

Europa no se ha quedado atrás, y el único que ha sabido aprovechar porque practica un  pensamiento geopolítico ha sido Chile. Los demás países no  salen de los asuntos parroquiales, Chile tiene acuerdo con Europa y   directo con Estados Unidos. 

En ningún otro país iberoamericano se ha incluido en los currículos universitarios, la importancia que tiene el estudio de la geopolítica, como ciencia o disciplina colaboradora para la acción política del Estado. 

- Percibo en usted una actitud crítica de cómo se lleva la estrategia en el MERCOSUR.

- Yo creo que en el MERCOSUR no se ha hablado con total franqueza. Siempre hay alguna desconfianza de uno hacia el otro, sobre todo entre los dos grandes, porque Paraguay y Uruguay, como países pequeños, están dependiendo siempre de las actitudes de los dos países grandes de la región. Inclusive Chile, si lo tomamos como país asociado al MERCOSUR. Chile ha sabido usar, inteligentemente,  una mayor independencia, dejando  a un lado pequeños desencuentros económicos sobre todo, actuando pragmáticamente “en solitario”, lo que le permitió alcanzar un respetable crecimiento de carácter económico.

- Parecería que hay una variante de estrategia de Brasil, a través de la nueva administración de Lula.

- El presidente Lula, por lo menos hasta el día de hoy,  -muy poco tiempo tiene su Presidencia-  se mantiene como una gran esperanza. En concreto, creo que un ejemplo lo dio al suprimir gastos que no tuviesen un fin social. Internacionalmente, con su  presencia tanto en el Foro de Porto Alegre como en el Foro de Davos. Por más que ha sido criticado por algunos de sus compañeros del PT por haber ido a la reunión de los 7 + Rusia, creo que fue una actitud sumamente importante, porque hizo oír en aquella ciudad distinguida la voz de esta Iberoamérica del “lejano occidente”, como la ubico en el mapa geopolítico mundial.  Además, se trata del Presidente de la potencia más importante de América del Sur. Si Lula mantiene ese criterio en el tiempo de su mandato, a pesar de algunos obstáculos que evidentemente tendrá que sortear,  cuando Argentina resuelva seriamente  sus problemas  podremos volver a una vieja idea que se estableció en dos oportunidades en América Latina. Allá por mitad del siglo XX, el intento de conformar  lo que se llamó el ABC: una integración política y comercial  entre Argentina, Brasil y Chile, para conformar todo un espacio económico  donde, lógicamente, y por consecuencia lógica se adherirían los demás países  Fue el momento de crear  una gran potencia. 

A Estados Unidos esa política hoy no le conviene. No quiere que se formen potencias. Uno de los cenáculos del Partido Republicano es la Heritage  Fundation. Casualmente habla de no permitir la creación de espacios integrados que puedan competir con el mercado estadounidense. Según este Instituto y como se expresó en el documento “Santa Fe IV” América Latina debe seguir representando el papel de proveeduría de materia prima a Estados Unidos y consumidora de sus productos industriales, como lo fue en su largo tiempo colonial con Europa. 

- ¿Usted percibe que hay una actitud de desconfianza desde la sociedad y el gobierno uruguayos sobre la posible hegemónica de Brasil ante estos temas del MERCOSUR?

- No creo que esa palabra hegemonía, hoy  se le pueda adjudicar a Brasil. Tenemos que tener en cuenta un factor muy importante: Brasil tiene una consistencia como Estado a través de un organismo, que ninguna nación de América Latina la tiene: Itamaratí. Practica  una política de Estado. No importa que el Presidente sea laborista, o del PT como Lula, o un militar como en la época del golpe de Estado. Hay una política de Estado  a manejar. En el resto de los países de América Latina esa conducta  no existe. Para poner un ejemplo contrario, no como una crítica sino como un ejemplo, la Argentina tiene una política de acercamiento a Gran Bretaña, luego rompe con ella con la guerra de las Malvinas; se pone contra los Estados Unidos en la época de Perón y ahora es -con aquella frase tan poco feliz que tuvo el canciller Di Tella-, "una relación carnal" con Estados Unidos. Esto no es política. Es más circo que política. 

No creo que Brasil tenga deseos de ser hegemónico. Yo tuve muchos contactos con dirigentes políticos de Brasil y ellos se dan cuenta de que lo que le hace falta a América Latina -yo concuerdo- es un liderazgo. Y el único país que puede tener un liderazgo, porque tiene fundamentos de carácter  ancestrales, que vienen de la herencia de Portugal cuando se instala en Brasil, es este país Entiéndase bien: liderazgo. 

Cuando sucede la invasión española de Napoleón en 1808, España deja a todos nuestros países que se manejen con los movimientos juntistas en representación del Rey Fernando VII.  prisionero en Bayona. En cambio Portugal vino con todo el “Emperador y todo su “staff” y ”, mantuvo su administración encuadrada en una realidad. Que después Brasil en esa época, invadió territorios, más allá del Tratado de Tordesillas, ¿quién tiene la culpa? ¿La tiene Brasil o la tuvo España?.

En geopolítica no hay espacios vacíos. Si España se mantenía exclusivamente al lado de la Cordillera y del Pacífico, sacando el producido de la plata del Potosí, que luego derrochaba en su Corte europea, dejando vacío, sin presencia,  todo el centro de lo que hoy es América del Sur, espacio que fue ocupando el imperio brasileño a través de tratados muy bien negociados.

-  En este contexto que usted está analizando, la situación de los países del Cono Sur, ¿qué viabilidad puede tener el ALCA?

- El ALCA puede tener una viabilidad siempre que se hagan tratativas, negociaciones, entre el grupo MERCOSUR ampliado -y ahí soy partidario de un acuerdo  del  ALCSA- con el NAFTA, no con los Estados Unidos individualmente. Entonces   dos grandes grupos importantes podrían  comercializar. Pero para eso se tienen que llegar a resolver una serie de problemas que son  actualmente muy graves. Es el caso por ejemplo de la producción agrícola,  tan sufrida en estos momentos en los países de América del Sur ante todas los subsidios que Estados Unidos otorga a sus agricultores. Cuando se habla de la economía de México, se dice en cifras un poco frías que  ha aumentado su producto bruto y que ha tenido un repunte muy importante.  Me pregunto: ¿será México o serán las maquilas en México?  Estados Unidos a través de las maquilas mexicanas (mano de obra barata) produce y permite entonces al agricultor estadounidense a seguir con su producción en el campo. Entonces, América del Sur ¿ va a ser una maquila de los Estados Unidos? 

- ¿Cómo podríamos definir  su  visión prospectiva en materia de integración iberoamericana?

 - En el sur iberoamericano, desde la segunda mitad del siglo XX viene creciendo una concentración de riqueza a lo largo del eje Buenos Aires-San Pablo, que podría vertebrase con Santiago de Chile, ofreciendo salida a los dos grandes océanos.

Este poder económico, de concentrarse y complementarse, sin lugar a dudas surgirá con fuerza y medios propios, fuera de la acción del actual eje global que pasa por Estados Unidos-Comunidad Europea-Japón. 

El gran desafío del siglo XXI para la región iberoamericana es que los tres conglomerados de riqueza potencial: México-Colombia-Venezuela-Perú, a lo largo y extenso de un eje imaginario que va de Lima a Caracas y el anteriormente citado (Buenos Aires-San Pablo-Santiago de Chile, con la suma de Uruguay, Paraguay y Bolivia), al fortalecer sus contactos políticos y económicos,  irían entretejiendo una Iberoamérica social y culturalmente fuerte y solidariamente unida. 

Tal hecho que muchos denominan ALCSA, estaría en óptimas condiciones para negociar con el NAFTA, con mayor soltura para la toma de decisiones que el proyecto ALCA que con insistencia promueve Estados Unidos con el propósito geopolítico de obstaculizar las relaciones de Iberoamérica con la Unión Europea. 

- Profesor, me interesan algunos temas de los cuales usted ha sido protagonista en su trabajo intelectual y en sus estudios. Uno de ellos es algo que fue muy debatido y que cada tanto surge en el Uruguay, el puente Buenos Aires-Colonia. ¿Debe ser una preocupación del MERCOSUR este tema?

- No. Creo que el puente Colonia-Buenos Aires fue un viejo deseo, que tiene más de un siglo, cuando incluso en la presidencia de Sarmiento, en la isla Martín García, el sanjuanino quería fundar lo que él llamaba la Argirópolis o sea la capital política  de esta zona. 

El puente Colonia-Buenos Aires resurge con cierto ímpetu en el primer gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti y es muy impulsado por el presidente de la Comisión uruguaya, el Ing. José Serrato. Ha merecido estudios desde el año 1985 hasta la fecha. Llegó al Parlamento, al estudio de las Comisiones tanto la de Obras Públicas como de Relaciones Exteriores, alrededor de unos 8 o 9 años de iniciados los trabajos de la Comisión del Puente, después que se firmó el compromiso por las notas reversales. La discusión del puente Colonia -Buenos Aires se hizo en varios escenarios: la Junta Departamental de Colonia, en el Parlamento, en la Universidad de la República, en grupos de ONG de medio ambiente, y aun  hay varios temas que todavía no han sido correctamente dilucidados. También, después de trece años, se consultó a las Armadas de Argentina y Uruguay, que hicieron un trabajo conjunto para decir cómo podía afectar el puente en cuanto a la navegabilidad. 

- Y es crítico

 

- Es crítico porque el puente en un primer lugar iba a estar a seis metros a nivel del 0 del Riachuelo y después hubo que pensarlo a 8 m del nivel del Riachuelo. Hubo que diseñar  más altos los gálibos, que vienen a ser  puentes por donde se pudiera pasar, ante una queja elevada  por la República Argentina dado que no pasaba la fragata principal de su flota, por el gálibo que se había dispuesto en el primer momento. 

Pero el tema fundamental es  que en cualquier inversión privada el interesado, en este caso una compañía que preside el Sr. Bush (padre) la Betchell,  como lo señalan fotos aparecidas en la prensa junto al entonces presidente Menen, Jorge Batlle, Luis Lacalle y los tristemente conocidos hermanos  Rohm. 

El problema radica en que si usted hace una inversión evidentemente calcula tiempos y formas  de retorno del capital que invirtió. Si se le da un plazo de explotación de 35 años, usted querrá recibir el capital que invirtió y además tener, lógicamente,  alguna renta de ese capital. La Comisión Uruguaya considera  que la forma de retorno del capital se haría  por peajes. Esos peajes, según    expresiones primarias, llegarían a 10.000 vehículos por día, cada día del año. Eso daba, en los 35 años, la posibilidad del retorno del capital. 

En otra sesión se bajó, y la comisión uruguaya habló de que los cálculos    establecían en 6.500 vehículos/día,  Ante una pregunta que personalmente hice   en una de esas reuniones en el Parlamento uruguayo,  el Ing. Serrato me contestó que el punto de referencia era el peaje de Santa Lucía. Yo le contesté que por el Santa Lucía pasan los vehículos de San José, de Paysandú, de Flores... (es decir, en su gran mayoría desde y para el interior de Uruguay) y en verano accidentalmente un número X de autos argentinos, pero que  de ninguna manera se conformaban los 10.000 primeros y después los 6.500 vehículos que iban a pasar. En una tercera oportunidad se habló de 4.000 vehículos por día. 

La realidad nos está mostrando hoy (año 2003), ante la crisis que vive la Argentina y la de Uruguay, la cantidad de vehículos que pasan. Yo creo que el puente, posiblemente en un futuro será importante, pero por ahora los servicios  que existen para transporte de automóviles tanto a la ida como a la vuelta, son suficientes. Por lo tanto, creo que es una aventura por cuanto si las cifras de movimiento vehicular no dan resultado, como lo dice el Tratado que firmó el Uruguay -  (Uruguay es ley, en Argentina aun no)-, serán los Estados los que se tienen que encargar de obtener el peso de terminación de la obra. En buen castellano: los pueblos de ambos países. 

- Usted lo ve más como un tema económico, como dificultad económica dada la realidad concreta.

-Exactamente. 

- Esto me lleva a la siguiente pregunta: las comunicaciones, vistas desde lo geopolítico,  ¿están bien hechas, existen las conexiones viales y de comunicación que permiten a estos países como el Uruguay un desarrollo sustentable? 

-No. Creo que no. Primero, empecemos por nuestro país. En Uruguay, he defendido o acompañado la tesis que presentó hace muchos años el capitán Camps de la Armada uruguaya, respecto a la construcción de un puerto en aguas profundas en  costas atlánticas de Rocha, específicamente en Laguna de Rocha. 

Si Ud. me  pregunta si Uruguay precisa un puerto en aguas profundas, yo le contesto que no. Pero la región sí. Por tanto, si Uruguay quiere insertarse en ese espacio, en esta vasta  región del MERCOSUR atlántico,  lo mejor que puede ofrecer, además de turismo, es infraestructura de servicios portuarios. 

Si usted observa que  hoy la construcción de los buques portacontenedores, de última generación necesitan gran calado, el puerto en aguas profundas en el Uruguay sería el puerto terminal, el puerto "hub" de ese Cono Sur, y de ahí, en  barcos de menor calado empezar la distribución de los contenedores que es la última palabra en lo que tiene que ver con la comercialización de productos.

El otro punto sería la concreción, o la creación, que algo se está haciendo, y es importante, en Nueva Palmira. El Uruguay, podría  ofrecer, además de Montevideo como puerto clásico, dos focos para la comercialización con los mercados exteriores: el puerto en aguas profundas en  costas oceánicas del departamento de Rocha, y el puerto de Nueva Palmira en el río Uruguay. 

Por otro lado, las carreteras fueron construidas  en forma radial hacia Montevideo, conforme al   viejo proyecto inglés, al igual que los ferrocarriles, para sacar los productos del frigorífico  Liebig  al puerto de Montevideo, o bien por el puerto de Fray Bentos. 

No tenemos una ruta transversal este-oeste. Solamente en la época que fue ministro de Obras Públicas el Ing. Giannatasio, -estoy hablando de la década del 60- se trazaron la Ruta 26 y la Ruta 14.  Esta termina prácticamente en la zona oceánica de La Coronilla. Sin embargo, esa ruta hoy día es intransitable. No se ha hecho ningún esfuerzo para que pueda ser una ruta de categoría, razón por la cual Uruguay con  Argentina ni con  Brasil   tiene el mismo convenio en   transporte conforme a ejes de los camiones. Usted ve que los puentes que hay en Uruguay, que en, la mayoría obsoletos, no permiten el pasaje de los camiones mayores de 25 toneladas. Son puentes angostos   y las mismas carreteras no tienen la estructura suficiente para soportar un pasaje permanente, mayor a esas 25 toneladas. Creo que ahí estamos en deuda con las exigencias de las nuevas realidades. 

En cuanto a la comunicación con el Pacífico, -que ha comenzado a presentarse como el mercado  del futuro, ese del que hablamos del países del continente asiático, sí hay una buena infraestructura portuaria en Chile, sobre todo en Iquique que es el centro de la salida de la gran producción, por donde busca salir Brasil a través de las carreteras de  Paraguay y de Argentina. 

La zona intermedia del continente (paralelo 32º/35º), la que cruzan  los paralelos por Paysandú,  Córdoba,   San Luis, hacia  algún puerto chileno, todavía no está en condiciones de cruzar la cordillera de loa Andes,  hasta  que Chile, como se comprometió al  adherirse al MERCOSUR en la reunión de Las Leñas,  solucione los pasos que se llaman de “baja altura”. 

Quiere decir que en eso, y por un tiempo, un serio inconveniente geográfico. 

En cuanto a hidrovías, creo que la hidrovía Paraguay-Paraná está totalmente paralizada. También habría que darle un empuje y evitar desavenencias por falta de diálogo  entre actores. Brasil, ni corto ni perezoso, con esa política activa que siempre ha demostrado con su tesis de “los hechos consumados” , ha realizado desvío de aguas del Paraná conformando con exclusas  la hidrovía del Tieté, que llega al puerto de Santos.  Y más al sur tiene previsto, la hidrovía del Yacuí  con el Ibicuy, que comunicaría el Alto Paraná con el puerto oceánico de Río Grande. 

Uruguay tiene que “despertar” y proyectar su espacio a  la red de transporte del MERCOSUR, única solución favorable  para  alcanzar un papel importante,  destacándose  como un Estado de servicios  portuarios, porque el Estado de servicio bancario, lo estamos sufriendo, no le ha servido para nada. 

- Partiendo de la base de que la geopolítica no hace futurología, ¿se puede hacer un diagnóstico de previsibilidad de la "salud" de América Latina?

- La salud de América Latina sigue en el CTI. Porque desde la Carta de Jamaica de Simón Bolívar del año 1826 hasta las Instrucciones de 1813 de Artigas, pasando por todos los organismos que trataron de hacer la integración en América Latina, -llámese CEPAL, ALALC que a los 20 años se llamó ALADI, URUPABOL, Cuenca del Plata, el SELA, la Iniciativa de las Américas que quedaron en la nada-, nosotros no hemos podido realizar algo que fuese duradero y que contase con la seguridad sobre todo para el sector inversor o comercial directamente. 

Si escribiese un  nuevo libro,  le adelanto  a usted el título: "América Latina, siglo XX. El siglo de las siglas". Porque hemos creado cuantas siglas se nos han ocurrido pero ninguna ha tenido una efectividad. Yo creo que si se conforma  un liderazgo,  una toma de conciencia del significado de integración plena,  y además, algo que no ha tenido  América Latina en términos generales: el acercamiento del poder político al poder intelectual; ambos  viven en un divorcio total. Cada uno indiferente al otro,   separados  y por lo tanto los aportes que el intelectual que analiza, en forma apolítica, le  debe aportar ideas y análisis   al poder político para que éste luego tome las decisiones necesarias más acertadas.   Eso  se puede comprobar directamente en las resoluciones, que generalmente se traducen en marcha y contramarcha, o bien superponiendo esfuerzos, desgastando al Estado. 

En el caso con  la Argentina en aquel “shatterbelt” que le hablé del espacio Río de la Plata,, ¿cómo es posible que la República Oriental del Uruguay, en un momento dado el Ministerio de Relaciones Exteriores, otorgare la continuidad de los canales de acceso a favor de la República Argentina, frente al puerto de Montevideo, cuando el Tratado del Río de la Plata indica que quien tiene la construcción y el mantenimiento  del dragado de los canales, tiene el control y administración de los mismos

Entonces se da el hecho absurdo,  de que barcos que salen de Montevideo y que pasan por ese nuevo canal  que en estos momentos Argentina los ha concesionado a una firma europea,  tengan que pagar peaje para llegar al puerto de Fray Bentos o al de Paysandú y lo mismo al retorno al puerto de Montevideo.  Es una falta de previsión de carácter geopolítico, porque el país que está en la boca, como lo decía Clemanceau ya en el siglo XIX, y luego Carlos María Malagrida en el año 1906, en su libro "El factor geográfico en América del Sur", Uruguay es la puerta de entrada del Cono Sur, del "hinterland" latinoamericano atlántico. 

- ¿Queda algo que usted desee trasmitir a los lectores de La ONDA y que mis preguntas no hayan recogido?

 

-No, yo quiero agradecer y felicitar a La ONDA por el esfuerzo que está haciendo. Me parece que es muy importante, porque se hace necesaria como imprescindible   la formación de una conciencia iberoamericana, que es lo que a estos países aun les falta y a las generaciones próximas, con más razón, pues la globalización tiene aspectos negativos que afectan la identidad de los pueblos. En una palabra: tener conciencia de una raíz común. 

Si Europa  se unificó, con todos los inconvenientes que tuvo en su larga historia,   (guerras, diferentes lenguas,  diferencias  religiosas,  étnicas),  los iberoamericanos tenemos en común la lengua, la religión, el mestizaje que es el producto verdadero y sostén de América Latina y todavía no nos hemos podido unificar. En algunos países existen todavía  ghetos, con   población indígena sin incorporarlos    a la constitución de la sociedad.  

Soy partidario de la palabra iberoamericana más que latinoamericana,  porque   integro a Brasil conjuntamente con los países hispanohablantes.

 Falta eliminar  algunos fantasmas que nos ha dejado la historia. Uno se asombra de que todavía en ciertos sectores sociales, académicos y comerciales chilenos se hable de reconquistar la  Patagonia, cuando eso ya está resuelto y ahora lo que hay que hacer es luchar en conjunto. O bien las manifestaciones exageradas por la salida al mar de Bolivia. O los pleitos que se van incubando en cuanto a la repartición de los sectores antárticos. 

Tenemos que ver las grandes riquezas que tiene América Latina y que pueden ser causantes de grandes problemas en el mundo. Uno de ellos es el agua. Si la guerra del petróleo estalló y fue muy grave, (1973) y lo podrá ser nuevamente,  conforme termine el conflicto Estados Unidos-Inglaterra-Irak- se viene lo que se llama la "guerra azul", o sea, la guerra del agua. El conflicto de Israel y Palestina, más que todos, tiene el trasfondo final en el problema del agua del río Jordán.   Uruguay, Paraguay, el sur de Brasil y Argentina, están encima de unos de los  acuíferos más importantes que hay en el mundo, el acuífero guaraní. Por tanto, estos países se deben una política consensuada en la materia,  determinando  cómo  administrar esto que es de suma importancia para la vida y desarrollo de los pueblos. 

Creo que todo eso se hace a través de la presencia activa y actualizada de las universidades en acercamiento al poder tanto político como civil, el industrial y el comercial. Y agrego al poder militar   en lo que tiene que ver con la defensa de los intereses del país frente a otros acontecimientos que causan gran trastorno en América Latina, como es el caso de la droga, los raptos de  niños, la seguridad ciudadana  y muchos más  problemas. Creo que esos serían temas sumamente importantes para entrar en el debate. 

Lo que ha hecho Geosur, en estos 24 años de existencia, de reunir a intelectuales que en algunos temas estamos de acuerdo y en otros discrepamos, el hecho es que se analizan los temas, Y por intermedio de instituciones como La ONDA digital, analizamos, dialogamos, a pesar de la distancia, como el caso  que usted acaba de citar de mi gran amigo Luiz Moniz  Bandeira; personas  que viven preocupados en poder llegar a tener una comunión en cuanto a las metas y a las estrategias a seguir. 

 

Geosur: Asociación Latinoamericana de Estudios Geopolíticos e Internacionales.

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