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“Lo que le hace falta a la época
contemporánea es, precisamente, mucho
más pensamiento crítico”
por Prof. y filósofo Carlos Caorsi
Lo que sigue es el diálogo de La ONDA
digital con el Prof. y filósofo, Carlos Caorsi,
director del
Instituto de Filosofía de la Facultad
de
Humanidades y Ciencias de la
Educación,
docente del Departamento de Historia
de la Filosofía.
La actual Facultad Humanidades se
corresponde a la ex Facultad de Humanidades y
Ciencias fundada, entre otras personalidades, en el
año 1945 por el filósofo Dr. Carlos Vaz Ferreira.
“Uno lo ve con todo el auge de la
posmodernidad,
la falta de valores, de criterios,
todo vale,
no hay criterios...”
-
¿Tiene adeptos, estudiantes, interesados en estudiar
Filosofía, en la Facultad de Humanidades?
- Si, tiene interés.
Hay un número importante de estudiantes y ha crecido
en los últimos tiempos la matrícula, si bien no
podría decir exactamente en cuánto. Es en aumento.
Además hace unos años que se abrieron los estudios
de posgrado, la maestría en Filosofía y eso a su vez
trae ya no a nivel de los que entran en el grado
pero sí mucha gente que se inscribe para las
maestrías que si bien tienen cupos limitados, por lo
general hay muchos que vienen de afuera.
Precisamente por eso mismo hay muchos más
interesados de los que puede absorber en este
momento la maestría.
- ¿Qué sentido tiene
estudiar Filosofía hoy en el Uruguay?
- La pregunta refiere
al Uruguay pero de algún modo también a qué sentido
tiene en general estudiar Filosofía. Creo que la
Filosofía cumple un rol importante en la formación,
si usted quiere, del ciudadano, de la persona; de
pronto es una modalidad del conocimiento que más que
una aplicación específica lo que tiene es la
transformación del sujeto.
En el Uruguay, la
situación es un poco complicada, porque
históricamente la formación en la Facultad se dio
en forma paralela con la formación en el IPA por
lo cual los egresados de la Facultad no tienen un
mercado inmediato en el cual insertarse. Desde el
punto de vista práctico es una de las cosas que
estamos tratando de solucionar, pero esa
escisión entre una educación de profesores fuera de
la Universidad y de investigadores en la Universidad
-si bien ahora se abrió la opción docencia ya hace
unos años aquí también-, hace más difícil la
inserción por lo menos en el campo profesional en
que uno se forma. Si bien muchos egresados se
insertan como consultores, no hay una salida
automática como la hay en el caso de los egresados
del Instituto de Profesores Artigas.
- Eso tiene historia,
¿no? Quizás vinculada a la historia de la Filosofía
en el Uruguay. Porque usted me está hablando de Vaz
Ferreira, de Grompone, de esas polémicas de dos
personalidades que a su vez trabajaban sobre
Filosofía. ¿Queda algo de las propuestas de Vaz
Ferreira?
- Si uno piensa sobre
la influencia filosófica de Vaz Ferreira, sin duda.
Vaz Ferreira se hace sentir en general, si bien, de
pronto en este momento el curso de Filosofía está
abierto a una cantidad de influencias que vienen de
otros lados.
Pero lo que hay del
saber de Vaz Ferreira no profesional, un saber
desinteresado, creo que está pesando hoy en lo
que le comentaba de la dificultad de inserción de
los egresados por lo menos en la formación a
nivel medio. Hay que tener en cuenta que en el
Uruguay, si bien ahora se abrieron algunas
universidades privadas, son pocas las facultades de
Filosofía. Y no hay una demanda de profesores
egresados a nivel universitario, como de pronto hay
en otros países como Argentina o Brasil, que de una
Universidad o de otra la demanda es constante.
- ¿Existe una opinión
crítica sobre Vaz Ferreira en este Instituto?
- Sí, hay una opinión
crítica. Incluso se han editado aquí algunas obras
colectivas sobre Vaz Ferreira. Hay una obra
colectiva editada por el Prof. Andreoli, en la cual
colaboramos casi todos los miembros del Instituto,
donde aparecen ensayos críticos sobre el pensamiento
de Vaz Ferreira.
- En dos palabras,
¿cuál sería el factor crítico para ustedes?
- Bueno, cuando
hablamos de crítica no lo hacemos necesariamente en
el sentido de crítica negativa. Cuando yo decía
visión crítica me refería a que hay análisis crítico
de la obra de Vaz Ferreira. Quien más ha trabajado
en esa línea es el Prof. Andreoli, que además de ese
colectivo sacó un libro sobre el pensamiento
jurídico de Vaz Ferreira.
En lo que a mí
respecta, sobre el pensamiento general de Vaz
Ferreira, mi trabajo es más sobre Filosofía teórica
y en particular durante muchos años Filosofía de la
Lógica que es sobre lo que he trabajado en torno a
Vaz Ferreira y sobre lo que puedo dar más o menos
una opinión fundada. En ese sentido yo creo que el
enfoque que hace Vaz Ferreira de la Lógica es un
enfoque interesante que va en forma paralela al modo
tradicional de entender la Lógica formal.
Es una Lógica
aplicada, -él la denomina psicológica- pero que
tiene varios puntos de convergencia con
problemáticas sobre Filosofía del Lenguaje que hoy
en día están bastante sobre el tapete. Incluso en
uno de sus artículos que no es de los más citados, "Trascendentalizaciones
matemáticas ilegítimas y falacias correlacionadas" -
yo sobre eso hice un trabajo que aparece en el
volumen que le mencioné-, me parece que hace algunas
observaciones muy atinentes hoy día
respecto de problemas vinculados a Lógica y
Ontología. Sobre otros aspectos de Vaz Ferreira sí
le podría decir que hay otros colegas que han
trabajado, pero yo no tendría una opinión fundada
que le pudiera plantear ahora.
- Hay otros hombres
también con historia, desde esta casa, desde este
Instituto, ¿no? Estoy pensando en Arturo Ardao, por
ejemplo.
¿Qué improntas tiene
para ustedes todo esto?
- El pasaje de Ardao
por la Filosofía uruguaya...
- Fue director de
este Instituto, tengo entendido.
- Sí, la influencia
se ve fundamentalmente porque su trabajo fue el
pensamiento latinoamericano. Durante muchos años
aquí siguió habiendo un Departamento de Filosofía
Latinoamericana que luego, de algún modo como
Departamento no subsistió porque se fue quedando
sin miembros pero sí existe como materia y asociados
al Departamento de Filosofía de la práctica hay
gente que trabaja directamente a Ardao, como el caso
de Yamandú Acosta, por ejemplo, que trabajan
específicamente el pensamiento latinoamericano. En
el Instituto, como totalidad, se trabajan distintas
ramas de la filosofía. El pensamiento
latinoamericano y por lo tanto básicamente la obra
de Ardao, la de Vaz Ferreira están concentrados en
el Departamento de Filosofía de la Práctica, donde
quedó absorbido el viejo Departamento de Filosofía
Latinoamericana y que actualmente es el responsable
de dar la materia Filosofía Latinoamericana en
colaboración con otros centros de la Facultad, como
el CEIU (Centro de Estudios Interdisciplinarios del
Uruguay) uno de cuyos docentes colabora y donde
también hay egresados de Filosofía que están
trabajando allí y se dedican al pensamiento
latinoamericano. En esos lugares es donde hay mayor
influencia del pensamiento de Ardao.
- ¿Qué diferencia hay
entre ser filósofo y estudiar Filosofía?
- Alguien puede
estudiar Filosofía simplemente por un interés
cultural, sin por ello proponerse trabajar
profesionalmente como filósofo.
Se supone que quien
trabaja profesionalmente como filósofo está dedicado
a la investigación aparte de la docencia. La
docencia sería en su calidad de profesor pero en
calidad de filósofo básicamente sería la
investigación y consecuentemente con ello la
publicación. En nuestro medio casi todos los
docentes e investigadores publicamos en el exterior
porque no hay dinero para publicar aquí. No hay
revistas nacionales de Filosofía por falta de
rubros. Durante años sacaron "Papeles de Filosofía",
una revista de Filosofía del Instituto que no se
pudo seguir sacando por carencia de recursos.
Incluso los libros es muy difícil publicarlos, se
presentan en la Facultad y pasan tres o cuatro años
sin que puedan ser publicados. Entonces gran parte
de la producción se publica en revistas del exterior
o incluso en editoriales del exterior. Pero la
diferencia sería que como profesión, la actividad
central del filósofo es la investigación, la
publicación y la docencia como resultado de la
investigación. Y la Filosofía se puede estudiar
porque alguien quiere ser profesor pero no le
interesa ser investigador, o simplemente como un
complemento cultural para cualquier otra profesión.
- O sea que ustedes
son filósofos, en el sentido más amplio y
tradicional del término.
- Sí, sí. Se discuten
problemas filosóficos, se está inserto en una
comunidad filosófica internacional, se presentan
trabajos en Congresos. Ese es el trabajo fundamental
de los investigadores del Instituto.
- Hay una diferencia
entre esta interpretación que ustedes hacen y lo que
es tradicional en las culturas en cuanto a cómo ven
a los filósofos. ¿Usted percibe mi pregunta? Si uno
preguntara en la calle hoy si en el Uruguay hay
filósofos es probable que se dijera que no. ¿Usted
concuerda conmigo en eso?
- Sí, creo que la
percepción general, fuera de los centros
filosóficos, es decir ¿qué es exactamente ser
filósofo? Les suena que filósofo es Sócrates...
aquello que vieron en Secundaria...
- ¿Por qué cree que
pasa eso?
- Yo creo que en
parte es algo que también me parece que tuvimos que
superar nosotros mismos en el sentido de que el
Uruguay por lo general, durante muchos años, creo
que nunca hasta ahora, había estado claramente
inserto en la comunidad filosófica internacional.
Creo que fue la generación más o menos acorde con la
mía la que empezó a establecer vínculos con el
exterior.
Entonces aquí, ni Vaz
Ferreira, ni los Oribe, filósofos de algún modo
fundadores, tuvieron intercambio activo con la
comunidad filosófica exterior. Incluso la generación
anterior a la mía tampoco, era un poco la imagen del
librepensador que se encerraba en su casa y escribía
algún ensayo y nada más. Incluso nos parecía que
cuando uno no está en contacto directo y de
intercambio con el resto de los filósofos en el
mundo, piensa que los filósofos son los "grandes"
filósofos: Kant, Aristóteles, Descartes. Y uno dice
"ese no está aquí"; se tiende a esa idealización y
aunque sin duda esos son grandes filósofos parecería
que el resto no son filósofos. Eso en esa época en
que aquí no llegaban filósofos del exterior, no
venían profesores del exterior a dar conferencias.
Entonces aquí parece algo como “quisiéramos ser pero
no llegamos a ser”. Una vez que se abren las
fronteras y hay intercambio subido, vienen
profesores del exterior y vamos nosotros al
exterior, empezamos a ver que no, que están los
grandes filósofos pero también los que no son tan
grandes son filósofos. Eso ha cambiado un poco la
mentalidad dentro de la comunidad académica. Pero
fuera de ella de pronto ha quedado un poco aquello
de que filósofos son Kano, Descartes, Platón,
Aristóteles...
- ¿No percibe que
también de parte de la institucionalidad y de la
sociedad no hay apoyo? Porque usted me decía que no
tienen dinero para editar. Sin embargo, en el
Uruguay de hoy a quienes trabajan en ciencias se los
llama a - la radio, a la televisión... Las empresas
se reúnen con ellos. Las empresas no se reúnen con
ustedes.
- No. Eso es cierto.
A diferencia de otros países, mismo en la Argentina
sin ir más lejos, donde la Filosofía aparece mucho
más en los medios, aquí no: la Filosofía no
participa en los medios o los medios no la tienen en
cuenta.
- Y no sólo los
medios, tampoco el Estado, tampoco las
instituciones.
- No. Es que el
Estado debe pensar y en un sentido tiene razón,
que en nuestro país es mucho más importante generar
agrónomos, veterinarios, etc. que filósofos.
- ¿Usted lo dice irónicamente?
- No, no, lo digo en
el sentido de que si hay que priorizar, hay que
hacerlo en el sentido del aspecto productivo del
país. Al Uruguay le alcanzaría con dos o tres
filósofos. Pero no con dos o tres agrónomos. Lo digo
sinceramente.
- ¿Pero entonces
tiene un sentido secundario el objetivo de ustedes?
- No, yo creo que no.
Porque una cosa es lo que a un gobierno en un
momento determinado le interesa como prioridad. En
un país pobre, si hay que priorizar a dónde se
destinan los fondos para investigación es razonable
que se empiece privilegiando aquellos fondos que
están directamente vinculados al país productivo y
que eventualmente puede generar más fondos. No creo
que sea secundario en sentido absoluto, creo que
relativamente, en una situación determinada, es
razonable que así sea.
- Hay observadores
que dicen que esto también es una subestimación de
las ciencias sociales que en un marco muy grande
incluiría a la Filosofía.
- Tal vez haya algo de eso y si lo,
hay gran parte de la culpa la tienen las llamadas
ciencias sociales. Lo veo por ejemplo en algunas
cosas, como los formularios para presentación de
investigaciones o proyectos, etc. para concursar al
Fondo de Investigaciones; ese formulario está
pensado para las ciencias duras o ciencias
naturales. Las ciencias duras, la matemática, no
crea que están tan bien desde el punto de vista
económico, pero sí las ciencias aplicadas. Hay una
cantidad de ítems en los que Filosofía no iría.
Entonces sin duda para las
ciencias sociales hay menos cupos.
- Hay menos plata, en
el Consejo Directivo Central, cuando se discuten las
asignaciones a ciencias sociales siempre les toca
menos.
- Cierto. Creo que
hay varios factores. Por un lado, cuando se
presentan proyectos de investigación (yo he estado
en varias comisiones Clemente Estable y varias
comisiones a nivel arbitral) de pronto son muchos
más los proyectos que se presentan en ciencias
naturales que en ciencias sociales. Ya de por sí eso
genera que si se dan los mismos porcentajes la
cantidad de proyectos financiados en ciencias
naturales van a ser muchos más que los que se
presentan en ciencias sociales, por el mismo monto
de la presentación.
Eso por un lado.
Además creo que ha habido una tradición más grande
en esos ámbitos que los que hay en ciencias
sociales. Ese es uno de los factores que me parece
que genera obviamente que se creen espacios de
poder, supongo que como en todos lados. En Sociales
peleamos muchas veces no para que se dé un 50% de
los proyectos para Sociales, pero si hay 70
proyectos en ciencias aplicadas y 10 en sociales,
tendría que ser proporcional y eso complica las
cosas.
Además, yo creo que
en gran parte los que hacen ciencias sociales -los
filósofos y los que no son filósofos- intentan
aproximarse o ser como las otras ciencias. Entonces
buscan, por ejemplo en Filosofía, qué proyectos de
aplicación práctica se pueden presentar. Sobre un
modelo que no es el de las ciencias sociales. Eso
por ejemplo de pronto en ramas de la Filosofía
práctica, como la controversia sobre la justicia
distributiva o sobre el aborto, ahí podría haber una
aplicación concreta. Pero la gran rama de la
Filosofía no tiene esa posibilidad y la gran parte
de las ciencias sociales tampoco.
Entonces creo que las
ciencias sociales -y en eso somos responsables-,
tienen que apelar por sus propios rasgos
definitorios y no tratar de ser "como" las otras
ciencias. Porque eso es de algún modo admitir que el
único criterio de valor es ser una ciencia de tal
tipo y lo que no lo es no funciona, y entonces
tratemos de ser de ese tipo. Es ese uno de los
factores también negativo.
- No está implícito
entonces ese tipo de interpretaciones que habla de
que hay objetivos en el mundo contemporáneo en que
las ciencias sociales deben ser relegadas sobre las
ciencias "duras". Eso en el Uruguay no se
expresaría.
- Yo no lo vería así.
Es más, yo creo que lo que le hace falta a la época
contemporánea es precisamente mucho más pensamiento
crítico. Uno lo ve con todo el auge de la
posmodernidad, la falta de valores, de criterios,
todo vale, no hay criterios...
- Eso se expresa
también en la vida de la Universidad de hoy, esta
falta de participación de los filósofos. ¿Por qué no
hay rectores filósofos?
- No, no hay rectores
filósofos, hay decanos filósofos.
- El decano actual
viene de Filosofía.
- Sí, es filósofo.
- ¿Y por qué no
llegan a ser el Rector de la Universidad?
- No sé si hay algo
que tenga que ver con su profesión o no. Decanos
filósofos hubo aparte del actual, el Prof. Otero y
Vaz Ferreira, Ardao, Oribe. En la historia de la
Facultad creo que hubo más decanos filósofos que de
cualquier otra disciplina.
- Tengo entendido que
Oribe llegó a ser Rector por un período breve.
- Puede ser. Pero hoy
día no creo que tenga que ver con la orientación.
- ¿Cuáles son las
definiciones en Filosofía que se expresan en el
Instituto hoy?
- Creo que es
bastante variado. Está representado el análisis
filosófico, por otro lado la Hermenéutica de corte
francés. La Fenomenología también encuentra
representación, la Hermenéutica alemana tiene lugar.
Dentro de la Filosofía de las Ciencias hay distintas
orientaciones: las concepciones de tipo marxista,
las que serían de corte más anglosajón. Habría
distintas corrientes representadas, o más bien modos
de hacer Filosofía, porque tampoco hay escuelas
cerradas sino que más bien predominan modalidades de
hacer filosofía, pero casi todos los docentes,
además de tener una modalidad predominante
trabajamos en áreas que en sentido estricto no
estarían dentro de esa línea. No creo que se podría
decir que haya algunas corrientes filosóficas
dominantes. Hay en cierto modo una miscelánea.
- Para usted, ¿cuál es el filósofo
contemporáneo más importante?
- Es una pregunta
difícil. Le podría responder cuáles son los
filósofos más importantes dentro del ámbito en el
que yo trabajo, lo cual no quiere decir que sean los
filósofos contemporáneos más importantes. Ahí
depende de que usted tome la Ética, o la Filosofía
de la Lógica... Yo creo que uno de los filósofos más
importantes contemporáneos sea Wittgenstein, ya
muerto en el año 51.
- ¿Por qué?
- Por el modo
en que Wittgenstein produjo cambios centrales en la
Filosofía. Se habla de dos Wittgenstein. El primer
Wittgenstein que influyó mucho sobre el llamado
Círculo de Viena y la Filosofía de la Ciencia de
fines y principios de siglo básicamente a través de
su obra "Tractatus
lógico-philosophicus". Pero el mismo
Wittgenstein produce un cambio
en su filosofía. Abandona la Filosofía durante mucho
tiempo. Y el que se conoce como el segundo
Wittgenstein, el que se conoce por sus
"Investigaciones filosóficas" y "Los cuadernos azul
y marrón" y otros trabajos, ha influido en casi
toda la filosofía contemporánea del lenguaje en una
línea completamente diferente. Las dos grandes ramas
de la Filosofía contemporánea, o dos de las grandes
ramas tienen una influencia directa de Wittgenstein.
Entonces el segundo
Wittgenstein tiene una influencia importantísima ya
no en el pensamiento anglosajón como tuvo el primer
Wittgenstein sino en el pensamiento continental
contemporáneo. Sigue siendo tópico de discusión con
su concepción del lenguaje completamente diferente
del primero, los conceptos del lenguaje como formas
de vida, no sólo sobre el pensamiento filosófico
estricto sino sobre los problemas de la cultura. Yo
creo que ha sido el filósofo que ha tenido mayor
influencia sobre la filosofía contemporánea en sus
dos vertientes. Por eso me resulta de los más
importantes.
- ¿Y si usted tuviera
que nombrar alguno de los filósofos que esté vivo?
- Los filósofos
vivos... Justo los que yo estuve trabajando hasta
ahora y murieron hace muy poco... De los filósofos
vivos más importantes, creo que Habermas por
ejemplo.
- Son europeos los
que me nombra...
- Sí; dentro del
pensamiento norteamericano creo que uno de los
filósofos más importantes que murió hace un par de
años fue Donald Davidson. Yo trabajé bastante en su
obra. Kripke. Nozick no es europeo. En los
últimos tiempos han muerto muchos filósofos tanto
franceses como norteamericanos.
- Parecería que
llevaría tiempo ser un filósofo reconocido o
aquilatado. Porque incluso los que usted me ha
nombrado, su verdadera universalidad ha venido con
el tiempo.
- Sí, sin duda. Para
que un filósofo pase a ser conocido fuera del ámbito
filosófico, como figura importante creo que sí. Hay
algunos filósofos que pueden ser más reconocidos
fuera del ámbito filosófico, como puede ser el caso
de Nozick, por ejemplo. O como es el caso de Chomsky,
que no es propiamente un filósofo pero que ha hecho
aportes a la Filosofía.
- Hay algunas
elaboraciones periodísticas que dicen que para que
los filósofos trasciendan tienen que salir como
filósofos a hacer otra cosa. Nombran a Sartre, por
ejemplo, que hacía otra cosa y por eso era conocido:
hacía asambleas con los estudiantes, se metía con
los políticos.
- O Bertrand Russell
por ejemplo...
- Dicen que esa es
una tradición también, porque en la antigüedad a
Sócrates se lo conoce más por sus actuaciones
publicas.
- Si usted lo quiere.
Obviamente el filósofo que es más conocido por el
gran público es aquel que además tiene una actuación
pública conocida, como fue el caso de Sartre o de
Russell...
- El mundo
contemporáneo parece que no tiene de esas
personalidades. Usted ha nombrado a Chomsky.
Chomsky es el más
parecido. Hubo muchos en la historia, usted me
mencionó a Sartre, Russell... son los que más me
parecen con una actividad pública.
- En los años 60
parecería que eran los íconos.
- Sí, claro, pero
después, hoy día, figuras que a nivel público
representen lo que ellos representaban no me parecen
por lo menos filósofos de primera línea. Son más
conocidos divulgadores de la filosofía que
creadores de primer nivel.
De pronto se conocen
más filósofos como Ortega y Gasset – cuya obra ya
tiene sus años -, pero hoy hay otro español que es
Fernando Savater, que es más divulgador de filosofía
que filósofo y que estuvo aquí incluso.
- ¿Merece Sócrates
tener una estatua como tiene en Uruguay?
- Yo creo que es
una figura filosófica importante. No está mal
que tenga una estatua en la Biblioteca Nacional por
lo que simboliza de algún modo de los orígenes de la
Filosofía.
Si bien uno no
puede separar la obra de Sócrates de la de
Platón, porque Sócrates no dejó obra sino a través
de lo que se conoce de Platón, pero marcó una
inflexión sobre la Filosofía anterior más
referida a la naturaleza y Sócrates introduce
esa inversión hacia el hombre como objeto
filosófico. Me parece que está bien, aunque no
hay obras suyas y lo que se conoce es a través de
Platón o de Jenofonte.
- ¿Marx era un
filósofo?
- Sí, sin duda.
- Y político.
- También claro.
- Sin embargo no hay
monumentos en el Uruguay.
- Sí, es cierto.
- Sartre tampoco
tiene.
- Bueno, filósofos
que tengan monumentos hay muy pocos.
- Vaz Ferreira tiene.
- Pero es lo nuestro.
Está Confucio por ahí...
- ¿Cómo se estudia en
el Instituto que usted dirige? ¿Cómo es la
estructura del estudio?
- Los títulos que se
asignan aquí son la Licenciatura en Filosofía que es
el título de grado. Son cuatro años en ocho
semestres en los cuales la gran mayoría de las
asignaturas son obligatorias y luego hay cuatro
seminarios optativos en cuanto a la temática. Allí
el estudiante puede elegir su perfil. La
Licenciatura tiene una opción investigación y otra
docencia que se bifurca en el último año en
asignaturas específicas para la opción docencia y
también seminarios para la opción docencia.
Luego tenemos la
Maestría que lleva dos años y la presentación de una
tesis. La Maestría es en Filosofía contemporánea y
tiene hoy tres opciones que son Filosofía teórica,
Filosofía práctica y Lógica y Filosofía de las
Ciencias. A la Maestría, aparte de los egresados de
la Licenciatura también pueden ingresar egresados
del Instituto de Profesores Artigas y de otras
Licenciaturas de la Universidad. Hemos tenido
sociólogos, ingenieros, médicos...
- Ustedes no pueden
hacer el IPA, la inversa de lo que me está diciendo.
- Según tengo
entendido, los estudiantes de la Licenciatura pueden
revalidar en el IPA las materias especiales, no las
generales, que tienen que ver específicamente con lo
docente. Entonces hay muchos estudiantes de aquí que
estudien las materias generales en el IPA y
revalidan las especiales. El único inconveniente que
eso tiene es que cuando revalidan todas las
especiales el puntaje final que se les asigna es muy
bajo y como el ingreso a Secundaria se da por el
puntaje de escolaridad, los que revalidan todas las
especiales y hacen sólo las generales especiales en
el IPA tienen un puntaje bajo y quedan al final de
la cola. Pero lo pueden hacer igual.
- Profesor, ¿queda
algo que usted quiera decir del trabajo filosófico
en el Uruguay, acá en la Facultad y que yo no haya
preguntado?
- Voy a decir que en
la Facultad hay varios proyectos de investigación,
líneas de investigación en cada uno de los
Departamentos que se nuclean en derredor de esos
proyectos de investigación, no sólo docentes, muchas
veces también estudiantes y egresados.
Estamos sacando
revistas casi todas ellas electrónicas, una de ellas
de Filosofía práctica que se llama “Actio”,
que se encuentra en la página web de la Facultad.
Luego hay una Revista de Historia de la Filosofía
también en versión electrónica, y “Galileo",
revista de Epistemología, de problemas de la
ciencia, que también aparece en versión electrónica
y es la única que presenta versión en papel, pero en
una base de mimeógrafo. Todas se ubican en la página
web de la Facultad.
Se están realizando
coloquios, cada vez con más asiduidad. En los
últimos años organizamos un coloquio Sartre, un
coloquio Kant; hace dos años organizamos un coloquio
Davidson con participantes extranjeros. Luego
actividades más pequeñas que se han hecho como un
coloquio sobre Freud, de interpretación. Se están
produciendo en el Instituto actividades que están
abiertas al público en general.
- Es intensa la vida
de ustedes…
- Yo ceo que sí. Cuando no se están
dando clases siempre hay compromisos: trabajos para
terminar, para enviar a alguna revista o para
presentar en algún coloquio. Cuando no estamos
dando clases estamos investigando.
Página Vinculante:
Dr Adolfo Elizaincin
LA
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