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¿Una Universidad Pedagógica
para la formación docente?
Entrevista a la profesora Clara
Núñez
Durante los días 6,7 y 8 de noviembre
se organizo en la Facultad de Humanidades y Ciencias
de la Educación el IV Coloquio Pensamiento y
Actualidad- Teoría de la Universidad.
La ONDA digital entrevisto a una de
las expositoras la profesora Clara Núñez, egresada
de IPA, en la especialidad Literatura.
Estudiante de 8º Semestre en F.H.C.E.
en la opción investigación. Lo que sigue son los
tramos fundamentales de ese diálogo.
-
¿Qué valor tiene en este momento del Uruguay
reflexionar sobre la formación docente?
- Tiene un doble
valor. Lo tuvo el año pasado y está en ocasión del
debate educativo pero lo vuelve a tener este año en
ocasión de la resignificación que le estamos dando a
la reforma universitaria. Estamos gestando una
reforma universitaria para el próximo período,
entonces yo creo que la formación docente
esperanzada en términos de creación o eventualmente
o universidad pedagógica importa en ese sentido.
Porque ya no estamos hablando solamente de la
formación docente en la órbita de la ANEP, sino que
estamos ahora metiéndonos en otro campo, en el campo
universitario, porque algunas voces aspiramos a
defender el proyecto de una Universidad autónoma y
cogobernada. Nos parece que esta pertinencia venga a
centrar el tema del debate.
- Entonces, ¿quiere
decir que está en crisis la educación?
- En general.
- En el Uruguay
- La crisis en la
educación es evidente, es evidente el desprestigio
que ha tenido el rol docente, es evidente la falta
de recursos destinados por el Poder Ejecutivo a la
educación (más allá de que en esta coyuntura de
gobierno tengamos aspiraciones de llegar a un PBI
más alto para fines del quinquenio, aunque no dejan
de ser aspiraciones y estamos trabajando en ese
sentido). Pero se podrían enumerar muchísimos
elementos que dan cuenta de la realidad de la crisis
en la educación, vinculada por supuesto a la famosa
crisis de valores más discutida que está en la
existencia real de la crisis en la educación. Tiene
que ver también con una coyuntura especial que va
más allá de lo meramente educativo.
- ¿Lo hace extensivo
a los tres niveles?
- Son los niveles de
la educación, de la enseñanza, y no excluyo a la
educación universitaria.
- Partiendo de la
base que está en crisis ¿cuáles serían los cuatro
puntos principales o básicos para modificar la
situación?
- Primero: introducir
cambios a lo sumo en la formación docente.
- Estamos hablando de
contenidos
- No, no. Cuando yo
hablaba de cambios profundos pensaba más que en
contenidos. Pensaba en cómo se iba a
institucionalizar la formación docente que es una de
las cuestiones que se trató en esta mesa. Ese sería
un aspecto, la formación. Otro aspecto sería la
voluntad política parlamentaria, para generar
recursos que viabilicen esta institucionalización
nueva que estamos necesitando.
Creo que con esos dos
o tres estaría cubriendo una cantidad de demandas
que realizan permanentemente los actores vinculados
al sistema educativo que podrían quizás trabajarse
desde estas dos esferas. Por un lado atendiendo la
formación con todo lo que ello implica y la voluntad
política que viabilice los cambios.
- Los contenidos
actuales, ¿también están en interrogante?
- Los docentes (hablo
por los docentes de educación media que es el tema
que mejor conozco) fuimos formados con parámetros
del siglo XIX, dictamos contenidos del siglo XVIII y
estamos discutiendo en el siglo XXI y a veces leemos
bibliografía del siglo XX. Sin duda, que tienen que
existir cambios curriculares profundos. Pero cuando
digo cambios curriculares, no me refiero al campo de
disciplina propio de cada asignatura, me refiero a
la provisión pedagógica que respalda a la teoría de
la enseñanza, a la pedagogía. No estoy aquí
defendiendo que tengamos que ponernos a la moda con
los didactismos imperantes, sino que tenemos que
profundizar en la teoría de la enseñanza.
- ¿Qué instancias
visualizás para que se discutan estas cosas?
- Creo que la
instancia que visualiza el MEC, no es la más
apropiada. Y no es la más apropiada porque ya
tiene antecedentes. En 1985 se creó la Comisión
Coordinadora de la Educación, estaba representada
por integrantes de ANEP, de la UDELAR, de Educación
Física, de instituciones privadas de educación.
Pero, por definición, esa Comisión no podía hacer
otra cosa más que recomendar, proponer, sugerir,
comentar. No sé cuáles son los alcances del ámbito
que generó ahora el MEC, pero creo que en ninguno de
los cometidos no figuran los verbos que hacen a una
acción ejecutora como puede ser resolver, ejecutar,
decidir, actuar, emprender. Creo que seguimos
habilitando instancias de diálogo pero no
resolutivas. Las instancias resolutivas son las que
van a dar resultados.
- Ahora, si no es el
MEC, si no son los gremios, si no son las
instituciones existentes ¿cuál sería el camino para
esto?
- Un camino que
involucre a todos los actores. Por este motivo,
cuando pensamos en una Universidad Pedagógica,
pensamos evidentemente, en un co-gobierno, en que
todos los actores estén representados. Lejos
estamos de las aspiraciones parcializadas de
co-gobierno que se plantean actualmente en formación
docente, que son Consejos Asesores Consultivos (Cac),
que no tienen facultad de resolución sino
simplemente de propuesta. Creo que hacer una
adecuada síntesis entre todos los actores y las
propuestas de todos ellos, de lo cual una
manifestación, a grosso modo, fue el año pasado el
Congreso de Educación, es el camino para encontrar
solución.
- ¿Hay algo que yo no
haya preguntado pero que tu quieras decir?
- Sí, cuando
proyectamos como camino posible para contribuir a la
superación de la crisis de la educación en lo que
tiene que ver con la formación docente, cuando
hablamos de la proyección de una universidad
pedagógica, en realidad tenemos que introducir
cierta relativización, que lejos de conducirnos
hacia una actitud ingenua, en realidad lo que hacen
es, adelantamos el debate. Estoy pensando en este
momento, concretamente, en cuál sería el cuerpo
docente que imparta clases en esa Universidad
Pedagógica. Estoy pensando que ese cuerpo docente,
trasladaría al cuerpo docente que tiene en ese
momento en formación docente, sistemáticamente a esa
Universidad Pedagógica. Estoy pensando si esos
docentes que empleen en institutos de formación
docente y en regionales de profesores y en
institutos normales, son docentes que no han podido
enseñar en investigación de productos del
conocimiento, puedan hacerlo en un futuro,
eventualmente, sólo por llamarse universitarios.
Estoy pensando en la
posibilidad de caer en una actitud ingenua que no
visualice los riesgos en estas cuestiones de
organización y de institucionalización, de dónde
sacar el cuerpo docente. ¿Porqué el IPA no enseña en
investigación que hay una necesidad del conocimiento
permanente? ¿Porqué no enseña a trabajar en el
equívoco? En realidad esto no pasa solamente por la
formación de turno que han recibido los docentes que
imparten clases en el Instituto, sino que pasa por
una larga tradición que viene desde el período de
Grompone, en cuanto al reconocimiento o no de la
especificidad en educación.
Si estamos hablando
de una Universidad Pedagógica creo que tenemos que
aprender, de lo mejor que ha tenido en materia
académica la actual UDELAR. Tenemos que sintetizar,
hacer una especie de síntesis, tenemos que cooperar,
involucrar a los docentes de la UDELAR con los
docentes que tienen el tema de formación docente.
Porque el simple anclaje del cuerpo docente de una
institución a otra, no va a propiciar de por sí el
carácter universitario que tiene que tener la
Universidad Pedagógica. Entonces el cuerpo docente
de esta Universidad Pedagógica, a mí, en tanto
educadora, me preocupa.
- Si los docentes
actuales están, de alguna manera inhabilitados, para
una futura Universidad Pedagógica, ¿con quién
hacerlo?
- No creo que estén
inhabilitados para una futura Universidad
Pedagógica. Lo que creo es que pesa sobre nuestras
espaldas toda una tradición que han inventado los
institutos de formación docente, que la ideología
que respalda a los institutos de formación docente
debe ser repensada y resignificada en los parámetros
de una Universidad Pedagógica.
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