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Aquí en Uruguay y en el mundo hay
alarma por el “fenómeno” de las abejas
Diálogo con Raúl
Mastandrea vicepresidente de SAU
“Si desaparecieran las abejas, en 4
años
desaparecería la raza humana. Sin
abejas,
no hay polinización, ni plantas, ni
seres humanos”.
Albert Einstein
En los últimos años
una preocupación crece, aquí en Uruguay y en todo el
mundo; ¿por qué mueren masivamente las abejas?
Algunas repuestas tienen la ciencia y los expertos,
otras siguen con un signo de interrogación. No es
solo un problema económico para quienes hoy se
dedican a la apicultura como negocio, ni un problema
para los laboratorios, o los paladares, por el
faltante de la miel. “Si desaparecieran las abejas,
en 4 años desaparecería la raza humana. Sin abejas,
no hay polinización, ni plantas, ni seres humanos”,
se afirma por parte de algunos investigadores del
tema. La ONDA digital diálogo con Raúl Mastandrea
vicepresidente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU)
para conocer el alcance que tiene este fenómeno en
Uruguay. Lo que sigue son los tramos más
significativos de ese diálogo.
- Se habla de que hay
una situación crítica con las abejas, tengo
entendido que no sólo en el Uruguay. ¿Eso se puede
confirmar?
- Sí. Hay una
situación que podemos definir crítica. Hace algunos
años está pasando en distintas partes del mundo, una
mortalidad de colmenas que es multicausal y sobre la
que es muy difícil determinar cuál es la secuencia y
cuáles los factores desencadenantes. Y hay varias
opiniones al respecto.
- ¿Podría señalar
alguna de ellas?
- Sí se puede.
Es bastante complejo, porque esto tiene muchísimos
años. En muchos países se abusa en la utilización de
los antibióticos, por ejemplo, que ha generado
resistencias y ha permitido la entrada de algunos
virus. Es el caso de Estados Unidos, específicamente
en el combate contra la
loque
americana, una
enfermedad bacteriana que ataca a la cría. Acá,
algunos pensamos que el sistema inmunológico de la
abeja, al ser debilitado por la presencia
de varroa
(un ácaro externo que empieza a desarrollarse en la
cría y luego pasa a la abeja adulta) permite la
entrada de virus. Cuando un organismo empieza a
debilitarse la entrada de enfermedades es mucho más
sencilla.
- Para entender
mejor, cuando usted dice el uso extensivo de
antibióticos, ¿lo dice a nivel general?
- No. Hubo una fuerte
polémica sobre la loque americana, que es una
enfermedad bacterial. Nosotros en el Uruguay no lo
aconsejamos y no creemos que hoy en día existan
productores que usen antibióticos, porque hubo gente
que usaba tetraciclina específicamente, como
preventivo. Y en realidad el antibiótico no se usa
como preventivo sino sólo cuando uno establece cuál
es la bacteria que infecta.
El tema de la
mortalidad de abejas también tiene que ver con el
manejo de la tierra, el uso de pesticidas, el manejo
intensivo que hacen los apicultores. Todavía no se
ha determinado, si es que hay una sola causa, cuál
es. Además, la muerte de colmenas no se da en todas
partes a la vez sino que es frecuentemente de
carácter zonal. Nosotros hace dos o tres años atrás
tuvimos una alta mortalidad. Creemos que fue
producto de que muchos apicultores consideraban la
varroa como un elemento importante en la parte de
destrucción de colmenas.
Existen otras
enfermedades a las que a veces los apicultores no
les prestan atención y no hacen los análisis que
corresponden. Una de ellas es
nocema,
un protozoario que ataca al intestino de la abeja,
le produce una especie de diarrea y hace que se vaya
debilitando. Come más miel y se debilita, lo que
hace que el sistema inmunitario de la colonia; hay
que recordar que la colmena es un ser indivisible, o
sea que tenemos abejas obreras, zánganos y reina.
Entonces es un tema complejo con
multicausales y que muchos entendemos, sin ser
expertos, que en algunos casos se da por determinada
causa específica y otras veces por causa distinta.
Por ejemplo, yo he venido recientemente del campo y
ha habido un detrimento importante de la actividad
de la colmena y un debilitamiento muy fuerte
producto de la lluvia.
- ¿Cuál es el diagnóstico concreto
respecto de estos temas que estamos hablando en el
Uruguay de hoy? ¿Hay mortalidad, por ejemplo?
- No tengo datos suficientes. Las
mortalidades son a lo largo del año pero se empiezan
a dar ahora si no se hicieron tratamientos adecuados
contra varroa, contra nocema, y en el arranque de la
primavera. Hoy no le podría decir exactamente,
probablemente tengamos para fines de mayo o en
junio, idea de cómo anduvo la mortalidad.
- En el Uruguay no hay una situación
de alarma.
- No. En el Uruguay en este momento
no. A nosotros nos alarman las situaciones señaladas
en el exterior porque ya tuvimos muertes de
colmenas; nos alarma porque nos puede tocar. Pero
aparte, muchas veces vienen compañeros apicultores y
nos dicen "de mil colmenas que tenía se me murieron
setecientas". Entonces, el apicultor le puede
atribuir una causa y en realidad es otra: no hizo un
control adecuado de las enfermedades usuales, no
hizo un manejo adecuado, por ejemplo le sacó
demasiada cantidad de miel y cuando vino la época en
que no había aportes de condimentos de la naturaleza
la abeja se debilitaba muy rápido y él de pronto le
atribuye a una causa y puede ser otra.
- ¿Los apicultores tienen en el
Uruguay formación adecuada en todos estos planos?
- En el Uruguay tenemos entre cuatro
y cinco mil apicultores, y en ese abanico hay de
todo. Puedo decir que en estos últimos años ha
habido un avance muy importante en la formación de
los apicultores, fundamentalmente en las nuevas
generaciones, o aquellos que están preocupados o se
dedican a la apicultura como actividad importante o
principal; también existen muchos que son "hobbistas",
que tienen muy pocas colmenas y en esos casos es muy
difícil saber si trabajan con la práctica de manejo
adecuada o no.
- Los organismos
oficiales, por ejemplo el Ministerio de Ganadería,
y Agricultura, ¿tienen injerencia en todo esto?
Sí, tienen
injerencia. Por un lado está el Instituto Rubino con
su Departamento de Apicultura, que tiene técnicos
investigadores. Por otro lado, en la parte de
producto, el LATU hace análisis. Y existe, a nivel
del Ministerio la Comisión Honoraria de Desarrollo
Apícola, un instituto que está formado por el Estado
con dos representantes del Ministerio y por
representantes de los productores.
- ¿Ustedes reciben de
estas instituciones ayuda o asesoramiento?
- Nosotros, como
productores asociados -en mi caso a la Sociedad
Apícola- hace muchísimos años que venimos trabajando
en el área gremial en torno al hecho de que al
Uruguay le está faltando un plan sanitario
consensuado a nivel nacional y obligatorio...
- Respecto de la
apicultura.
- Sí, como se hace en
otras áreas. Para nosotros la aftosa es la varroa en
este caso, y habría que tratarla al mismo tiempo y
con el mismo producto. Y acá tenemos gente que está
tratando con productos que no están aprobados, gente
que no trata la enfermedad y otros que lo hacen con
inventos o con productos no aprobados. No hay
obligatoriedad ni normativa al respecto. Ese es uno
de los centros por los cuales la gremial está
trabajando y luchando para que haya una normativa.
Por ejemplo: JUNAGRA lleva un registro de
propietarios de colmenas que es obligatorio, una
declaración jurada anual, pero no tiene un cuerpo
inspectivo y entonces cualquiera puede declarar lo
que quiera.
- Es voluntaria la
declaración...
- No, es obligatoria
pero hay mucha gente que no la hace. Ahora ha
mejorado algo porque como hubo un decreto de
obligatoriedad de habilitar las plantas de
extracción, en este momento no existe ningún
apicultor que pueda exportar si no está registrado
debidamente.
- Ha habido planteos,
creo que zonales, sobre riesgo para la apicultura
por la instalación de centros fabriles.
- Claro, la abeja es
un insecto muy sensible a los cambios de ambiente y
en general uno de los temas que tenemos es que de
alguna forma no se puede hacer apicultura en zona
urbana y suburbana, donde está la mayoría de las
fábricas. Si usted se refiere al caso de Botnia por
ejemplo...
-Y otras fábricas...
- Sí, Isusa, allá en
Colonia Agraciada, que ahora le dieron la
habilitación ambiental. Ahí hay justamente una Expo
Activa y la regional de la Sociedad Apícola está
trabajando con ese tema.
- Están
preocupados...
- Sí, porque es una
zona agrícola por excelencia y donde la apicultura
tiene mucha importancia. Ese es un tema que ha
trabajado la gente de allá que dispone de elementos
muy sólidos, más de los que yo puedo manejar desde
acá.
- Pero en general se
ve como riesgo
- Hay muchos riesgos
que ni siquiera se están considerando ahora y se
hablan localmente. Yo diría que en general, para la
apicultura todo lo que es monocultivo es riesgoso.
La soja, por ejemplo, que es un producto que no
produce miel...
- Usted está hablando
de la soja transgénica, la natural sí produce miel.
- La soja transgénica,
pero la natural tampoco. Ni la soja ni el maíz,
porque son especies modernas, digamos y la abeja se
desarrolló en la época en la cual en la tierra
estaban presentes las fanerógamas. Estas plantas
como el caso del maíz, a veces sacan algo de polen,
que ese es uno de los peligros, que aparezca polen
transgénico en la miel.
- ¿Porque transforman
a la miel?
- El origen de la
miel se determina por el origen del polen. En
general cuando se quiere saber más o menos de qué
floración proviene la miel, hay estudios que se
hacen con microscopio electrónico -que por supuesto
acá no tenemos- donde se determina el origen del
polen.
- Los pólenes de
origen transgénico no son aceptados.
- Pueden generar
barreras como por ejemplo de orden arancelario.
Aunque de todos modos debo decir que los principales
productores de soja transgénica que son Canadá,
Estados Unidos y Argentina, no han tenido problema y
todavía no está claro si los productos
transgénicos generan problemas para los seres
humanos.
- Pero los
compradores de miel de Uruguay, cuando encuentran
rastros de polen transgénico condicionan la
compra...
- No, no se ha dado
ese tema. Todavía no es algo que les preocupe y no
hay una barrera para eso. Lo que sí se hacen
análisis en el país de recibo de medicamentos, en el
caso de antibióticos o productos que se usan
para combatir a los ácaros.
- Eso sí les preocupa
a los compradores...
- Sí, sí, es que no
les compran la miel si aparecen rastros de eso. Y
nosotros hasta ahora no hemos tenido problemas,
porque en ese plano se está trabajando bien.
- ¿Cuáles son los
principales compradores de miel a Uruguay?
- En los últimos
años, los dos grandes compradores son Estados Unidos
y Alemania. Y hay partidas para España, Bélgica,
Japón, Suiza. Pero el volumen grande de la venta es
hacia Estados unidos y Alemania.
- ¿Uruguay produce
más miel que la que puede vender?
- No, ayer me decía
un compañero una noticia que yo no tenía: el mes
pasado quedamos cuartos en exportadores mundiales.
Fue por supuesto una situación del destino. Pero
compañeros nuestros de Soriano hace unos años
hicieron un estudio de la situación de esa época -
10 o 15 años atrás, hoy sería más- según el cual la
producción nuestra tiene un potencial cuatro veces
mayor. Y nosotros decimos que la miel es un producto
que se vende antes de estar producido. Toda la miel
se vende. Es decir que si se produjera el doble, el
triple o cuatro veces más de miel, la venderíamos.
Lo que nosotros no determinamos es el precio.
La miel es un
producto que cada vez se compra más por varias
razones:
1)
En los países desarrollados hay un gran auge por las
alimentaciones naturales, todo lo que tiene que ver
con los productos naturales, inocuos y en ese
sentido la miel ocupa un lugar muy importante.
2)
Por diversas causas, climáticas, políticas,
sociales, en muchos países del mundo principalmente
Estados Unidos y países de Europa, la cantidad de
producción de miel va mermando. En Estados Unidos ha
habido una falta grande de colmenas porque los
apicultores se vuelven viejos y a los jóvenes les
resulta mucho más económico y menos trabajoso asumir
otras actividades y no la apicultura. La apicultura
es una actividad que da trabajo, esfuerzo.
- En el caso del
Uruguay, ¿por qué no hay mayor volumen de
apicultores? ¿Es sólo por vocación?
- Es una excelente
pregunta. La cantidad de apicultores va aumentando
año a año. Pero también es muy complejo. Nosotros
tenemos un registro en la Sociedad Apícola, -que
tiene 70 años de vida y su escuela 72 años-, según
el cual calculamos que por la escuela pasaron 10.000
personas. En general, de cada cien personas que
hacen el curso de apicultura y que tienen una
intención seria, -no aquel que lee dos páginas y
después se le dan dos colmenas y se le mueren a los
tres días- queda el 10%. Primero porque es una
actividad que requiere gran dedicación. La gente
empieza como "hobby" pero necesita una dedicación.
Yo tengo unos años de apicultor. En la época en que
yo hice el curso, era un muchachito, no había
enfermedades.
Nosotros cuando
llegaba esta época, cerrábamos las colmenas y hasta
agosto o setiembre no las íbamos a ver más. Y luego
las veíamos una vez por mes, les tomábamos el peso,
las mirábamos un poquito y cosechábamos. No había
loque, no había varroa, era una apicultura mucho más
simple. Hoy en día exige que le dediquemos más. Hay
algunos colegas nuestros que son técnicos y han
estudiado la parte sanitaria y de manejo, y se sabe
que no se puede pasar más de veinte días sin ir al
apiario. Entonces por un lado es una dedicación
mayor. Y por otro lado, si bien se empieza con unos
pocos pesos, si se quiere crecer se necesita de una
inversión. Y en el país no hay una línea de crédito
adecuada.
- Para el apiario
- Aclaro por qué. Al
poner un apiario, empieza a rendir al segundo año.
Entonces se necesitaría tomar un crédito bancario
que diera un año de gracia y que las cuotas fueran
dos veces al año, una en diciembre y otra en marzo,
que son los momentos de la cosecha. Porque de lo
contrario hay que tomar un crédito hipotecario o un
crédito donde se presente garantía y ese crédito no
lo paga la producción, se está pagando desde otro
lado. Es uno de los problemas que tenemos todos para
poder pegar un salto. Hoy calculamos todos que hay
unas 450.000 colmenas. Incluso en mi caso, yo he
hecho alguna evaluación y el cuello de botella que
tenemos todos son los financiamientos para crecer.
Porque se crece muy rápidamente con un buen
financiamiento.
Es decir, se puede
pasar muy rápidamente de 100 a 500 colmenas.
Entonces, si hubiera líneas de créditos adecuadas,
todos aquellos productores que tienen pocas colmenas
pero que han acumulado experiencia y se sienten
seguros de que pueden crecer, rápidamente nosotros
pasaríamos de las 450.000 colmenas al millón de
colmenas.
- ¿Rinde más producir
miel que vacas?
- Es difícil comparar
porque para tener vacas se necesita tierra; para
hacer apicultura no se la necesita porque se pide
permiso a los campos.
- ¿Hay que pedir
permiso?
- Esa es otra línea
gremial. Porque nosotros siempre les preguntamos a
los productores agropecuarios. ¿Para qué está la
abeja en la naturaleza? No está para producir miel.
La miel se la sacamos nosotros, es un producto que
se usa para alimentarse. La función de la abeja en
la cadena de la naturaleza es polinizar las plantas,
es mejorar la productividad de las plantas. Por lo
tanto mejora la productividad de la leche, de la
carne, de los alimentos. Esa es la función de las
abejas.
- Ese es el argumento
que ustedes tienen para entrar a los campos.
- Seguro. De todos
modos...
- Hace un argumento
poco tangible
- No, no, es un
argumento tangible. Porque los semilleristas en el
paquete tecnológico de los que hacen semilla fina,
en el paquete tecnológico de los fruticultores de
hoja caduca como el caso de la manzana o la pera,
forma parte el alquiler de colmenas para polinizar
sus productos. Por ejemplo, un manzano, con la
presencia de colmenas, produce mayor cantidad de
fruta, mayor tamaño, mayor calidad, no se cae, se
pudre mucho menos. Asegura la productividad, porque
las flores tienen que estar polinizadas por insectos
polinizadores y la abeja es un insecto social.
Cuando toma una especie, va a esa especie y la
agota.
- Los propietarios de
campos, ¿les cobran a ustedes por el uso del campo?
- En realidad, en
algunos lugares como el caso de Soriano que es donde
hay más colmenas en el país, lamentablemente muchos
colegas nuestros han pagado por entrar a los campos.
Porque los productores agropecuarios manejan el
hecho de que son los propietarios de los campos y
están haciendo el favor de producir miel, cuando en
realidad es al revés. Se calcula, y son cálculos
científicos que los maneja mucha gente, que por cada
dólar de miel que produce una colmena,
indirectamente ayuda a producir 10 dólares de carne,
de leche, de lana... Nosotros tenemos un dicho en la
Sociedad que dice que la abeja produce además de
miel, carne, leche, cereales y lana.
- Entonces es una
cuestión que no está saldada.
- No, es una cuestión
en la que se va avanzando. Por ejemplo el domingo 22
tuvimos una conferencia en la Expo de Soriano, donde
se trató el papel de la abeja en la actividad
agropecuaria. Se va avanzando de a poco. También voy
a decir que nosotros los apicultores hemos tenido la
culpa porque pedimos la entrada a los campos, el
dueño nos la deja y después abandonamos las
colmenas, no vamos más, somos descuidados; muchos
apicultores han sido irresponsables, colocan las
colmenas, no las van a buscar. Cuando algunos
productores por el manejo de sus campos les piden
que las vayan a correr ellos no van. Entonces hay
muchos campos que están cerrados por malas actitudes
de los apicultores también.
- ¿Cuál es el
promedio de pago que se está haciendo sobre la miel
uruguaya?
- Los precios de la
miel hoy son muy fluctuantes, el mercado es de "comodities".
La semana pasada el precio que estaba recibiendo el
productor al contado era de U$S 1,40 por kilo, es
decir U$S 1.400 la tonelada.
En cuanto a si son
más productivas las vacas que las abejas, la
rentabildad promedio de la actividad apícola anual
tiene muchas variables y una de las más grandes es
la de los gastos. Por ejemplo cuán lejos se tiene el
apiario y cuánto se gasta en gasoil, etc. Pero
digamos que el promedio anual podría andar entre el
15 y el 20% anual en dólares. Es una rentabilidad
muy buena.
- La tecnología para
extraer la miel y el procesamiento, en el caso
uruguayo, ¿es moderna?
- Sí, está moderna, y
ahora con el nuevo decreto de habilitación de salas
de extracción, estamos en condiciones equiparables a
cualquier país del mundo. Hay salas que son
excelentes, inoxidables, que no solamente están
habilitadas sino certificadas.
- ¿Esas salas son
cooperativas de ustedes?
- No, hay
cooperativas que tienen sala y hay productores
individuales que tienen muchas colmenas, que han
puesto sala y dan servicio a pequeños productores.
Porque la instalación de una sala cuesta unos
cuantos miles de dólares.
- Volviendo al
principio, ¿no se corre en Uruguay riesgo extremo en
el tema de las abejas?
- Es la pregunta del
millón de dólares, que me los tendrían que pagar si
la pudiera contestar.
- La pregunta es sí,
hay una cierta alarma a nivel general.
- Sí, hay cierta
alarma.
- Y quería precisar
si esta alarma tiene bases reales o no.
- Tiene bases reales
porque lo que ha pasado es que han desaparecido
millones de colmenas a nivel mundial. Acá ha
pasado que a productores se les han muerto muchas
colmenas porque les han generado un estrés muy
grande. Nos hemos encontrado en los apiarios con la
sorpresa de que todas las abejas abandonan la
colmena: dejan la comida, las crías y es muy difícil
explicar cuál fue el motivo del abandono, si fue un
manejo nuestro o un motivo ambiental o la
combinación de ambas causas. Porque cuando hay
presencia de enfermedades, si uno tiene buen ojo y
es un apicultor de años, la visualiza o ve algunos
síntomas y saca muestras, va al laboratorio para
hacer estudios ya sea de panales o de abejas, para
determinar la enfermedad. Pero eso de ir a la
colmena, verla en buen estado y volver a los veinte
días y encontrarla vacía es un fenómeno que también
ocurre.
-¿Cuál es origen de
las "abejas madres" en el Uruguay? ¿De dónde las han
traído?
- Nosotros tenemos
una abeja de la especie Apis meliferea, originaria
de la India y que se ha ido desarrollando hacia el
lado de Asia y Europa con distintas subespecies. La
nuestra se llama "Apis melifera meliferea", traída
por los españoles y los portugueses.
- ¿Pero desde época no se renuevan
las madres?
- No, yo estoy
diciendo el origen de la especie, porque hay
especies que son autóctonas. La nuestra es una
especie de origen europeo. Hay otro tipo de abeja en
Brasil (acá no hay), en México. Están las abejas que
usaban los mayas, unas abejas azules que no tienen
aguijón; hay una especie de abeja que se llamaba de
Yatai...
- ¿Producen más miel
que las nuestras?
- No, producen en
forma distinta.
- Lo preguntaba
porque por ejemplo en el caso de las aves, de las
gallinas, traen de Canadá, de Francia, las madres...
- Ah, pero en el caso
de las abejas, en primer lugar está prohibido
ingresar reinas por un tema sanitario.
- De manera que
cuando alguien quiere poner un apiario tiene que
comprarle a otro productor uruguayo.
- En este caso sí, no
se puede importar material vivo, está prohibido.
Porque por ahí han entrado las enfermedades. Se
pueden comprar colmenas o núcleos de colmenas que
son pequeñas colmenas con una reina nueva o se
pueden comprar reinas. Acá hay muy buenos
productores de reinas. Ese es otro tema que estamos
abordando. Ahora hubo un acuerdo con el INIA que
aparentemente va a tomar un programa de mejoramiento
genético. Hay cooperativas o productores puntuales
que están haciendo selección de reinas, no en
laboratorio sino en campos, que se distingan por ser
prolíferas, por ser sus hijas resistentes a las
enfermedades, por ser mansas.
- ¿Se llegará a la
clonación de las abejas?
- Todo es posible.
Escuché una noticia aparentemente muy importante
sobre científicos argentinos que clonaron creo que
cinco o quince vacas lecheras que empiezan a
producir leche con insulina.
- Es oficial ya.
- Es oficial y puede
ser maravilloso.
- Puede llegar a ser
importante.
- No se hace
clonación, lo que sí se hace es inseminación
artificial. No acá.
- ¿De abejas?
- Sí, de abejas
reinas. Porque en realidad la otra parte que
determina las características de las futuras
colonias son los zánganos. Cuando la abeja sale a su
vuelo nupcial, es fecundada por los zánganos que son
más resistentes. Lo cual no quiere decir que sean
los mejores en cuanto a generar una progenie más
resistente a las enfermedades y menos agresivas.
- ¿Cómo se llevan con
los demás productores del Mercosur?
- Muy bien. Tenemos
una correspondencia fluida. Es más, en la Sociedad
Apícola varios integrantes, especialmente uno de
ellos que es el Dr. Fierro, especialista en
apiterapia, es médico consultante en apiterapia del
INTA en Argentina, de la Universidad de Valdivia en
Chile, de la Universidad de San Salvador. Tenemos
muy buenos vínculos con las asociaciones y
agremiaciones de Brasil, fundamentalmente con las
más cercanas en el Sur de Río Grande que hacen una
apicultura muy similar. Y con Argentina cruzamos
permanentemente, ellos vienen a nuestras jornadas
técnicas y seminarios; siempre contamos en esos
eventos con la gente del programa de mejoramiento
genético de Argentina, o de la Universidad de la
Plata, o Mar del Plata. Hay muy buen intercambio de
información.
- ¿Por qué no hay una
exposición como hay en la Rural, pero de abejas?
- Hay, sí. Los
apicultores afiliados a la Sociedad Apícola (unos
1.500 en todo el país), durante el año hacemos
jornadas y seminarios. El año pasado hicimos una
Expo en la Intendencia, este año vamos a hacer otra.
- ¿En qué fecha?
- En el invierno, hay
que ajustar la fecha en el entorno de julio y
agosto, que es el momento en que nosotros tenemos
menos trabajo de campo. Porque toda esa actividad
nuestra es honoraria. En el 2005 hicimos el Primer
Congreso de Apicultura del Mercosur. Este año nos
tocaba hacer el Segundo, pero tuvimos que
suspenderlo por razones económicas.
- ¿Cuál es el riesgo
de salud de los que trabajan, manipulan con las
abejas?
- El principal es el
alérgico. Pero en general eso se controla y la
persona que hace apicultura ya con los primeros
trabajos se da cuenta si la alergia va a ser o no un
problema para él.
- No hay riesgo de
muerte.
- Sí lo hay si la
persona es hiperalérgica. Pero en general la persona
ya sabe. No a toda la gente que tiene alergia la
abeja le puede ocasionar problema. También hay
quienes no tienen aparentemente ninguna alergia y la
abeja puede llegar a matarlos. Pero en general
cuando una persona se arrima a una actividad como
ésta es alguien que ya pasó más de quince años. Si
tiene riesgo alérgico ya lo descubrió desde
chiquito. Hay grandes productores que son alérgicos
y que andan con los productos antihistamínicos
encima. Y nosotros trabajando en campo tenemos un
botiquín que incluye hasta inyección de adrenalina
para el caso de que alguien tenga algún edema de
glotis y se esté asfixiando. En eso estamos todos
entrenados.
El otro tema de
riesgo son los derivados de un trabajo de mucha
fuerza, de mucho desgaste. Un cajón con miel pesa 30
kilos.
- Y se transporta a
mano.
- En general se
transporta en carro pero hay que moverlo de la
colmena. Si los apiarios están en lugares planos y
firmes uno arrima su vehículo y su trailer pero
igual hay que movilizar los cajones. Por eso
nosotros siempre recomendamos a los productores,
incluso a los más jóvenes, que usen faja lumbar,
como se usa en cualquier industria, aunque no les
duela nada.
Por otra parte,
cuando hace mucho calor, como llevamos mameluco,
botas, careta, guantes, la excesiva transpiración
hace que a veces tengamos lipotimia, desmayos.
Entonces hay que comer algo salado, tomar agua o
algún producto rehidratador. En general muchos de
nosotros andamos todo el año con esos rehidratadores
que les dan a los bebés para recuperarlos de las
diarreas. Eso es lo más recomendable.
Además
el cuidado de la insolación, por supuesto.
LA
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