Aquí en Uruguay y en el mundo hay
alarma por el “fenómeno” de las abejas
Diálogo con Raúl Mastandrea vicepresidente de SAU

“Si desaparecieran las abejas, en 4 años

desaparecería la raza humana. Sin abejas,

no hay polinización, ni plantas, ni seres humanos”.
Albert Einstein

En los últimos años una preocupación crece, aquí en Uruguay y en todo el mundo; ¿por qué mueren masivamente las abejas? Algunas repuestas tienen la ciencia y los expertos, otras siguen con un signo de interrogación. No es solo un problema económico para quienes hoy se dedican a la apicultura como negocio, ni un problema para los laboratorios, o los paladares, por el faltante de la miel. “Si desaparecieran las abejas, en 4 años desaparecería la raza humana. Sin abejas, no hay polinización, ni plantas, ni seres humanos”, se afirma por parte de algunos investigadores del tema. La ONDA digital diálogo con Raúl Mastandrea vicepresidente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU) para conocer el alcance que tiene este fenómeno en Uruguay. Lo que sigue son los tramos más significativos de ese diálogo.

 

- Se habla de que hay una situación crítica con las abejas, tengo entendido que no sólo en el Uruguay. ¿Eso se puede confirmar?

- Sí. Hay una situación que podemos definir crítica. Hace algunos años está pasando en distintas partes del mundo, una mortalidad de colmenas que es multicausal y sobre la que es muy difícil determinar cuál es la secuencia y cuáles los factores desencadenantes. Y hay varias opiniones al respecto.

 

- ¿Podría señalar alguna de ellas?

- Sí se puede. Es bastante complejo, porque esto tiene muchísimos años. En muchos países se abusa en la utilización de los antibióticos, por ejemplo, que ha generado resistencias y ha permitido la entrada de algunos virus. Es el caso de Estados Unidos, específicamente en el combate contra la loque americana, una enfermedad bacteriana que ataca a la cría. Acá, algunos pensamos que el sistema inmunológico de la abeja, al ser debilitado por la presencia de varroa (un ácaro externo que empieza a desarrollarse en la cría y luego pasa a la abeja adulta) permite la entrada de virus. Cuando un organismo empieza a debilitarse la entrada de enfermedades es mucho más sencilla.

 

- Para entender mejor, cuando usted dice el uso extensivo de antibióticos, ¿lo dice a nivel general?

- No. Hubo una fuerte polémica sobre la loque americana, que es una enfermedad bacterial. Nosotros en el Uruguay no lo aconsejamos y no creemos que hoy en día existan productores que usen antibióticos, porque hubo gente que usaba tetraciclina específicamente, como preventivo. Y en realidad el antibiótico no se usa como preventivo sino sólo cuando uno establece cuál es la bacteria que infecta.

 

El tema de la mortalidad de abejas también tiene que ver con el manejo de la tierra, el uso de pesticidas, el manejo intensivo que hacen los apicultores. Todavía no se ha determinado, si es que hay una sola causa, cuál es. Además, la muerte de colmenas no se da en todas partes a la vez sino que es frecuentemente de carácter zonal. Nosotros hace dos o tres años atrás tuvimos una alta mortalidad. Creemos que fue producto de que muchos apicultores consideraban la varroa como un elemento importante en la parte de destrucción de colmenas.

 

Existen otras enfermedades a las que a veces los apicultores no les prestan atención y no hacen los análisis que corresponden. Una de ellas es nocema, un protozoario que ataca al intestino de la abeja, le produce una especie de diarrea y hace que se vaya debilitando. Come más miel y se debilita, lo que hace que el sistema inmunitario de la colonia; hay que recordar que la colmena es un ser indivisible, o sea que tenemos abejas obreras, zánganos y reina.

 

Entonces es un tema complejo con multicausales y que muchos entendemos, sin ser expertos, que en algunos casos se da por determinada causa específica y otras veces por causa distinta. Por ejemplo, yo he venido recientemente del campo y ha habido un detrimento importante de la actividad de la colmena y un debilitamiento muy fuerte producto de la lluvia.

 

- ¿Cuál es el diagnóstico concreto respecto de estos temas que estamos hablando en el Uruguay de hoy? ¿Hay mortalidad, por ejemplo?

- No tengo datos suficientes. Las mortalidades son a lo largo del año pero se empiezan a dar ahora si no se hicieron tratamientos adecuados contra varroa, contra nocema, y en el arranque de la primavera. Hoy no le podría decir exactamente, probablemente tengamos para fines de mayo o en junio, idea de cómo anduvo la mortalidad.

 

- En el Uruguay no hay una situación de alarma.

- No. En el Uruguay en este momento no. A nosotros nos alarman las situaciones señaladas en el exterior porque ya tuvimos muertes de colmenas; nos alarma porque nos puede tocar. Pero aparte, muchas veces vienen compañeros apicultores y nos dicen "de mil colmenas que tenía se me murieron setecientas". Entonces, el apicultor le puede atribuir una causa y en realidad es otra: no hizo un control adecuado de las enfermedades usuales, no hizo un manejo adecuado, por ejemplo le sacó demasiada cantidad de miel y cuando vino la época en que no había aportes de condimentos de la naturaleza la abeja se debilitaba muy rápido y él de pronto le atribuye a una causa y puede ser otra.

 

- ¿Los apicultores tienen en el Uruguay formación adecuada en    todos estos planos?

- En el Uruguay tenemos entre cuatro y cinco mil apicultores, y en ese abanico hay de todo. Puedo decir que en estos últimos años ha habido un avance muy importante en la formación de los apicultores, fundamentalmente en las nuevas generaciones, o aquellos que están preocupados o se dedican a la apicultura como actividad importante o principal; también existen muchos que son "hobbistas", que tienen muy pocas colmenas y en esos casos es muy difícil saber si trabajan con la práctica de manejo adecuada o no.

 

- Los organismos oficiales, por ejemplo el Ministerio de Ganadería,  y Agricultura, ¿tienen injerencia en todo esto?

Sí, tienen injerencia. Por un lado está el Instituto Rubino con su Departamento de Apicultura, que tiene técnicos investigadores. Por otro lado, en la parte de producto, el LATU hace análisis. Y existe, a nivel del Ministerio la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola, un instituto que está formado por el Estado con dos representantes del Ministerio y por representantes de los productores.

 

- ¿Ustedes reciben de estas instituciones ayuda o asesoramiento?

- Nosotros, como productores asociados -en mi caso a la Sociedad Apícola- hace muchísimos años que venimos trabajando en el área gremial en torno al hecho de que al Uruguay le está faltando un plan sanitario consensuado a nivel nacional y obligatorio...

 

- Respecto de la apicultura.

- Sí, como se hace en otras áreas. Para nosotros la aftosa es la varroa en este caso, y habría que tratarla al mismo tiempo y con el mismo producto. Y acá tenemos gente que está tratando con productos que no están aprobados, gente que no trata la enfermedad y otros  que lo hacen con inventos o con productos no aprobados. No hay obligatoriedad ni normativa al respecto. Ese es uno de los centros por los cuales la gremial está trabajando y luchando para que haya una normativa. Por ejemplo: JUNAGRA lleva un registro de propietarios de colmenas que es obligatorio, una declaración jurada anual, pero no tiene un cuerpo inspectivo y entonces cualquiera puede declarar lo que quiera.

 

- Es voluntaria la declaración...

- No, es obligatoria pero hay mucha gente que no la hace. Ahora ha mejorado algo porque como hubo un decreto de obligatoriedad de habilitar las plantas de extracción, en este momento no existe ningún apicultor que pueda exportar si no está registrado debidamente.

 

- Ha habido planteos, creo que zonales, sobre riesgo para la apicultura por la instalación de centros fabriles.

- Claro, la abeja es un insecto muy sensible a los cambios de ambiente y en general uno de los temas que tenemos es que de alguna forma no se puede hacer apicultura en zona urbana y suburbana, donde está la mayoría de las fábricas. Si usted se refiere al caso de Botnia por ejemplo...

 

-Y otras fábricas...

- Sí, Isusa, allá en Colonia Agraciada, que ahora le dieron la habilitación ambiental. Ahí hay justamente una Expo Activa y la regional de la Sociedad  Apícola está trabajando con ese tema.

 

- Están preocupados...

- Sí, porque es una zona agrícola por excelencia y donde la apicultura tiene mucha importancia. Ese es un tema que ha trabajado la gente de allá que dispone de elementos muy sólidos, más de los que yo puedo manejar desde acá.

 

- Pero en general se ve como riesgo

- Hay muchos riesgos que ni siquiera se están considerando ahora y se hablan localmente. Yo diría que en general, para la apicultura todo lo que es monocultivo es riesgoso. La soja, por ejemplo, que es un producto que no produce miel...

 

- Usted está hablando de la soja transgénica, la natural sí produce miel.

- La soja transgénica, pero la natural tampoco. Ni la soja ni el maíz, porque son especies modernas, digamos y la abeja se desarrolló en la época en la cual en la tierra estaban presentes las fanerógamas.  Estas plantas como el caso del maíz, a veces sacan algo de polen, que ese es uno de los peligros, que aparezca polen transgénico en la miel.

 

- ¿Porque transforman a la miel?

- El origen de la miel se determina por el origen del polen. En general cuando se quiere saber más o menos de qué floración proviene la miel, hay estudios que se hacen con microscopio electrónico -que por supuesto acá no tenemos-  donde se determina el origen del polen.

 

- Los pólenes de origen transgénico no son aceptados.

- Pueden generar barreras como por ejemplo de orden arancelario. Aunque de todos modos debo decir que los principales productores de soja transgénica que son Canadá, Estados Unidos y Argentina, no han tenido problema y todavía no está claro si los productos transgénicos generan problemas para los seres humanos.

 

- Pero los compradores de miel de Uruguay, cuando encuentran rastros de polen transgénico condicionan la compra...

- No, no se ha dado ese tema. Todavía no es algo que les preocupe y no hay una barrera para eso. Lo que sí se hacen análisis en el país de recibo de medicamentos, en el caso de antibióticos o productos que se usan para combatir a los ácaros.

 

- Eso sí les preocupa a los compradores...

- Sí, sí, es que no les compran la miel si aparecen rastros de eso. Y nosotros hasta ahora no hemos tenido problemas, porque en ese plano se está trabajando bien.

 

- ¿Cuáles son los principales compradores de miel a Uruguay?

- En los últimos años, los dos grandes compradores son Estados Unidos y Alemania. Y hay partidas para España, Bélgica, Japón, Suiza. Pero el volumen grande de la venta es hacia Estados unidos y Alemania.

 

- ¿Uruguay produce más miel que la que puede vender?

- No, ayer me decía un compañero una noticia que yo no tenía: el mes pasado quedamos cuartos en exportadores mundiales. Fue por supuesto una situación del destino. Pero compañeros nuestros de Soriano hace unos años hicieron un estudio de la situación de esa época - 10 o 15 años atrás, hoy sería más- según el cual la producción nuestra tiene un potencial cuatro veces mayor. Y nosotros decimos que la miel es un producto que se vende antes de estar producido. Toda la  miel se vende. Es decir que si se produjera el doble, el triple o cuatro veces más de miel, la venderíamos. Lo que nosotros no determinamos es el precio.

 

La miel es un producto que cada vez se compra más por varias razones:

 

1) En los países desarrollados hay un gran auge por las alimentaciones naturales, todo lo que tiene que ver con los productos naturales, inocuos y en ese sentido la miel ocupa un lugar muy importante.

 

2) Por diversas causas, climáticas, políticas, sociales, en muchos países del mundo principalmente Estados Unidos y países de Europa, la cantidad de producción de miel va mermando. En Estados Unidos ha habido una falta grande de colmenas porque los apicultores se vuelven viejos y a los jóvenes les resulta mucho más económico y menos trabajoso asumir otras actividades y no la apicultura. La apicultura  es una actividad que da trabajo, esfuerzo.

 

- En el caso del Uruguay, ¿por qué no hay mayor volumen de apicultores? ¿Es sólo por vocación?

- Es una excelente pregunta. La cantidad de apicultores va aumentando año a año. Pero también es muy complejo. Nosotros tenemos un registro en la Sociedad Apícola, -que tiene 70 años de vida y su escuela 72 años-, según el cual calculamos que por la escuela pasaron 10.000 personas. En general, de cada cien personas que hacen el curso de apicultura y que tienen una intención seria, -no aquel que lee dos páginas y después se le dan dos colmenas y se le mueren a los tres días- queda el 10%. Primero porque es una actividad que requiere gran dedicación. La gente empieza como "hobby" pero necesita una dedicación. Yo tengo unos años de apicultor. En la época en que yo hice el curso, era un muchachito, no había enfermedades.

 

Nosotros cuando llegaba esta época, cerrábamos las colmenas y hasta agosto o setiembre no las íbamos a ver más. Y luego las veíamos una vez por mes, les tomábamos el peso, las mirábamos un poquito y cosechábamos. No había loque, no había varroa, era una apicultura mucho más simple. Hoy en día exige que le dediquemos más. Hay algunos colegas nuestros que son técnicos y han estudiado la parte sanitaria y de manejo, y se sabe que no se puede pasar más de veinte días sin ir al apiario. Entonces por un lado es una dedicación  mayor. Y por otro lado, si bien se empieza con unos pocos pesos, si se quiere crecer se necesita de una inversión. Y en el país no hay una línea de crédito adecuada.

 

- Para el apiario

- Aclaro por qué. Al poner un apiario, empieza a rendir al segundo año. Entonces se necesitaría tomar un crédito bancario que diera un año de gracia y que las cuotas fueran  dos veces al año, una en diciembre y otra en marzo, que son los momentos de la cosecha. Porque de lo contrario hay que tomar un crédito hipotecario o un crédito donde se presente garantía y ese crédito no lo paga la producción, se está pagando desde otro lado. Es uno de los problemas que tenemos todos para poder pegar un salto. Hoy calculamos todos que hay unas 450.000 colmenas. Incluso en mi caso, yo he hecho alguna evaluación y el cuello de botella que tenemos todos son los financiamientos para crecer. Porque se crece muy rápidamente con un buen financiamiento.

 

Es decir, se puede pasar muy rápidamente de 100 a 500 colmenas. Entonces, si hubiera líneas de créditos adecuadas, todos aquellos productores que tienen pocas colmenas pero que han acumulado experiencia y se sienten seguros de que pueden crecer, rápidamente nosotros pasaríamos de las 450.000 colmenas al millón de colmenas.

 

- ¿Rinde más producir miel que vacas?

- Es difícil comparar porque para  tener vacas se necesita tierra; para hacer apicultura no se la necesita porque se pide permiso a los campos.

 

- ¿Hay que pedir permiso?

- Esa es otra línea gremial. Porque nosotros siempre les preguntamos a los productores agropecuarios. ¿Para qué está la abeja en la naturaleza? No está para producir miel. La miel se la sacamos nosotros, es un producto que se usa para alimentarse. La función de la abeja en la cadena de la naturaleza es polinizar las plantas, es mejorar la productividad de las plantas. Por lo tanto mejora la productividad de la leche, de la carne, de los alimentos. Esa es la función de las abejas.

 

- Ese es el argumento que ustedes tienen para entrar a los campos.

- Seguro. De todos modos...

 

- Hace un argumento poco tangible

- No, no, es un argumento tangible. Porque los semilleristas en el paquete tecnológico de los que hacen semilla fina, en el paquete tecnológico de los fruticultores de hoja caduca como el caso de la manzana o la pera, forma parte el alquiler de colmenas para polinizar sus productos. Por ejemplo, un manzano, con la presencia de colmenas, produce mayor cantidad de fruta, mayor tamaño, mayor calidad, no se cae, se pudre mucho menos. Asegura la productividad, porque las flores tienen que estar polinizadas por insectos polinizadores y la abeja es un insecto social. Cuando toma una especie, va a esa especie y la agota.

 

- Los propietarios de campos, ¿les cobran a ustedes por el uso del campo?

- En realidad, en algunos lugares como el caso de Soriano que es donde hay más colmenas en el país, lamentablemente muchos colegas nuestros han pagado por entrar a los campos. Porque los productores agropecuarios manejan el hecho de que son los propietarios de los campos y están haciendo el favor de producir miel, cuando en realidad es al revés. Se calcula, y son cálculos científicos que los maneja mucha gente, que por cada dólar de miel que produce una colmena, indirectamente ayuda a producir 10 dólares de carne, de leche, de lana... Nosotros tenemos un dicho en la Sociedad que dice que la abeja produce además de miel, carne, leche, cereales y lana.

 

- Entonces es una cuestión que no está saldada.

- No, es una cuestión en la que se va avanzando. Por ejemplo el domingo 22 tuvimos una conferencia en la Expo de Soriano, donde se trató el papel de la abeja en la actividad agropecuaria. Se va avanzando de a poco. También voy a decir que nosotros los apicultores hemos tenido la culpa porque pedimos la entrada a los campos, el dueño nos la deja y después abandonamos las colmenas, no vamos más, somos descuidados; muchos apicultores han sido irresponsables, colocan las colmenas, no las van a buscar. Cuando algunos productores por el manejo de sus campos les piden que las vayan a correr ellos no van. Entonces hay muchos campos que están cerrados por malas actitudes de los apicultores también.

 

- ¿Cuál es el promedio de pago que se está haciendo sobre la miel uruguaya?

- Los precios de la miel hoy son muy fluctuantes, el mercado es de "comodities". La semana pasada el precio que estaba recibiendo el productor al contado era de U$S 1,40 por kilo, es decir U$S 1.400 la tonelada.

 

En cuanto a si son más productivas las vacas que las abejas, la rentabildad promedio de la actividad apícola anual tiene muchas variables y una de las más grandes es la de los gastos. Por ejemplo cuán lejos se tiene el apiario y cuánto se gasta en gasoil, etc. Pero digamos que el promedio anual podría andar entre el 15 y el 20% anual en dólares. Es una rentabilidad muy buena.

 

- La tecnología para extraer la miel y el procesamiento, en el caso uruguayo, ¿es moderna?

- Sí, está moderna, y ahora con el nuevo decreto de habilitación de salas de extracción, estamos en condiciones equiparables a cualquier país del mundo. Hay salas que son excelentes,  inoxidables, que no solamente están habilitadas sino certificadas.

 

- ¿Esas salas son cooperativas de ustedes?

- No, hay cooperativas que tienen sala y hay productores individuales que tienen muchas colmenas, que han puesto sala y dan servicio a pequeños productores. Porque la instalación de una sala cuesta unos cuantos miles de dólares.

 

- Volviendo al principio, ¿no se corre en Uruguay riesgo extremo en el tema de las abejas?

- Es la pregunta del millón de dólares, que me los tendrían que pagar si la pudiera contestar.

 

- La pregunta es sí, hay una cierta alarma a nivel general.

- Sí, hay cierta alarma.

 

- Y quería precisar si esta alarma tiene bases reales o no.

- Tiene bases reales porque lo que ha pasado es que han desaparecido millones de colmenas a nivel mundial. Acá ha pasado que a productores se les han muerto muchas colmenas porque les han generado un estrés muy grande. Nos hemos encontrado en los apiarios con la sorpresa de que todas las abejas abandonan la colmena: dejan la comida, las crías y es muy difícil explicar cuál fue el motivo del abandono, si fue un manejo nuestro o un motivo ambiental o la combinación de ambas causas. Porque cuando hay presencia de enfermedades, si uno tiene buen ojo y es un apicultor de años, la visualiza o ve algunos síntomas y saca muestras, va al laboratorio para hacer estudios ya sea de panales o de abejas, para determinar la enfermedad. Pero eso de ir a la colmena, verla en buen estado y volver a los veinte días y encontrarla vacía es un fenómeno que también ocurre.

 

-¿Cuál es origen de las "abejas madres" en el Uruguay? ¿De dónde las han traído?

- Nosotros tenemos una abeja de la especie Apis meliferea, originaria de la India y que se ha ido desarrollando hacia el lado de Asia y Europa con distintas subespecies. La nuestra se llama "Apis melifera meliferea", traída por los españoles y los portugueses.

 

- ¿Pero desde época no se renuevan las madres?     

- No, yo estoy diciendo el origen de la especie, porque hay especies que son autóctonas. La nuestra es una especie de origen europeo. Hay otro tipo de abeja en Brasil (acá no hay), en México. Están las abejas que usaban los mayas, unas abejas azules que no tienen aguijón; hay una especie de abeja que se llamaba de Yatai...

 

- ¿Producen más miel que las nuestras?

- No, producen en forma distinta.

 

- Lo preguntaba porque por ejemplo en el caso de las aves, de las gallinas, traen de Canadá, de Francia, las madres...

- Ah, pero en el caso de las abejas, en primer lugar está prohibido ingresar reinas por un tema sanitario.

 

- De manera que cuando alguien quiere poner un apiario tiene que comprarle a otro productor uruguayo.

- En este caso sí, no se puede importar material vivo, está prohibido. Porque por ahí han entrado las enfermedades. Se pueden comprar colmenas o núcleos de colmenas que son pequeñas colmenas con una reina nueva o se pueden comprar reinas. Acá hay muy buenos productores de reinas. Ese es otro tema que estamos abordando. Ahora hubo un acuerdo con el INIA que aparentemente va a tomar un programa de mejoramiento genético. Hay cooperativas o productores puntuales que están haciendo selección de reinas, no en laboratorio sino en campos, que se distingan por ser prolíferas, por ser sus hijas resistentes a las enfermedades, por ser mansas.

 

- ¿Se llegará a la clonación de las abejas?

- Todo es posible. Escuché una noticia aparentemente muy importante sobre científicos argentinos que clonaron creo que cinco o quince vacas lecheras que empiezan a producir leche con insulina.

 

- Es oficial ya.

- Es oficial y puede ser maravilloso.

 

- Puede llegar a ser importante.

- No se hace clonación, lo que sí se hace es inseminación artificial. No acá.

 

- ¿De abejas?

- Sí, de abejas reinas. Porque en realidad la otra parte que determina las características de las futuras colonias son los zánganos. Cuando la abeja sale a su vuelo nupcial, es fecundada por los zánganos que son más resistentes. Lo cual no quiere decir que sean los mejores en cuanto a generar una progenie más resistente a las enfermedades y menos agresivas.

 

- ¿Cómo se llevan con los demás productores del Mercosur?

- Muy bien. Tenemos una correspondencia fluida. Es más, en la Sociedad Apícola varios  integrantes, especialmente uno de ellos que es el Dr. Fierro, especialista en apiterapia, es médico consultante en apiterapia del INTA en Argentina, de la Universidad de Valdivia en Chile, de la Universidad de San Salvador. Tenemos muy buenos vínculos con las asociaciones y agremiaciones de Brasil, fundamentalmente con las más cercanas en el Sur de Río Grande que hacen una apicultura muy similar. Y con Argentina cruzamos permanentemente, ellos vienen a nuestras jornadas técnicas y seminarios; siempre contamos en esos eventos con la gente del programa de mejoramiento genético de Argentina, o de la Universidad de la Plata, o Mar del Plata. Hay muy buen intercambio de información.

 

- ¿Por qué no hay una exposición como hay en la Rural, pero de abejas?

- Hay, sí. Los apicultores afiliados a la Sociedad Apícola (unos 1.500 en todo el país), durante el año hacemos jornadas y seminarios. El año pasado hicimos una Expo en la Intendencia, este año vamos a hacer otra.

 

- ¿En qué fecha?

- En el invierno, hay que ajustar la fecha en el entorno de julio y agosto, que es el momento en que nosotros tenemos menos trabajo de campo. Porque toda esa actividad nuestra es honoraria. En el 2005 hicimos el Primer Congreso de Apicultura del Mercosur. Este año nos tocaba hacer el Segundo, pero tuvimos que suspenderlo por razones económicas.

 

- ¿Cuál es el riesgo de salud de los que trabajan, manipulan con las abejas?

- El  principal es el alérgico. Pero en general eso se controla y la persona que hace apicultura ya con los primeros trabajos se da cuenta si la alergia va a ser o no un problema para él.

 

- No hay riesgo de muerte.

- Sí lo hay si la persona es hiperalérgica. Pero en general la persona ya sabe. No a toda la gente que tiene alergia la abeja le puede ocasionar problema. También hay quienes no tienen aparentemente ninguna alergia y la abeja puede llegar a matarlos. Pero en general cuando una persona se arrima a una actividad como ésta es alguien que ya pasó más de quince años. Si tiene riesgo alérgico ya lo descubrió desde chiquito. Hay grandes productores que son alérgicos y que andan con los productos antihistamínicos encima. Y nosotros trabajando en campo tenemos un botiquín que incluye hasta inyección de adrenalina para el caso de que alguien tenga algún edema de glotis y se esté asfixiando. En eso estamos todos entrenados.

El otro tema  de riesgo son los derivados de un trabajo de mucha fuerza, de mucho desgaste. Un cajón con miel pesa 30 kilos.

 

- Y se transporta a mano.

- En general se transporta en carro pero hay que moverlo de la colmena. Si los apiarios están en lugares planos y firmes uno arrima su vehículo y su trailer pero igual hay que movilizar los cajones. Por eso nosotros siempre recomendamos a los productores, incluso a los más jóvenes, que usen faja lumbar, como se usa en cualquier industria, aunque no les duela nada.

 

Por otra parte, cuando hace mucho calor, como llevamos mameluco, botas, careta, guantes, la excesiva transpiración hace que a veces tengamos lipotimia, desmayos. Entonces hay que comer algo salado, tomar agua o algún producto rehidratador. En general muchos de nosotros andamos todo el año con esos rehidratadores que les dan a los bebés para recuperarlos de las diarreas. Eso es lo más recomendable.

 

Además el cuidado de la insolación, por supuesto.

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