Los trabajadores enfrentarán
los nuevos desafíos, con
más estudio y formación
Entrevista a Ricardo Moreira

El pasado 25 de mayo se puso en marcha el Instituto Nacional del Empleo y la Formación Profesional, este nuevo organismo sustituye la Junta Nacional de Empleo. A diferencia de la institucionalidad anterior la experiencia que se inicia contará con una representación más numerosa del Poder Ejecutivo, de los trabajadores y de los empresarios, las decisiones se adoptaran por mayoría y su actual presidencia esta ejercida por la directora  nacional de empleo, Sara Paysée.

 

La incertidumbre por las derivaciones de la crisis internacional en la económica ha acelerado los tiempos y la concreción de los planes para enfrentarla, y parece ser que la formación y reconversión profesional es una de las opciones para los trabajadores uruguayos.

 

Para conocer el pensamiento de los trabajadores ante la puesta en marcha del Instituto Nacional del Empleo y la Formación Profesional, La ONDA digital diálogo con uno de los delegados del PIT-CNT ante la institución Ricardo Moreira (Sindicato de la Aguja), lo que sigue son los aspectos fundamentales de ese diálogo.

 

Instituto Nacional de Empleo

 

- ¿Estamos ante una nueva institucionalidad en los planes de cursos para los trabajadores?

- Sí, sin duda. Es una transformación que los trabajadores veníamos apostando a ella hace muchos años y que, sin duda, es una instancia superadora de la Junta Nacional de Empleo en todo sentido.

 

- ¿Porque es distinta o superadora?

- Es superadora sólo con pensar en el abordaje sectorial que antes no tenía la Junta, es decir, a través de los Comités Sectoriales que tiene hoy el Instituto Nacional de Empleo. O con la profundización de la participación de los actores sociales, a nivel nacional, a través de los Comités Departamentales que se crean, que son la transformación de los viejos Comités locales que tenía la Junta. O con la posibilidad de desarrollar investigación, incluso a pedido de los actores sociales en el departamento o a nivel nacional, como forma de una especie de observatorio del mercado de trabajo. Con el propio aporte del Estado en la misma medida que aportan los trabajadores y los empresarios, desde el punto de vista económico, ¿verdad?

 

- ¿Quiénes participarían en estos cursos?

- La idea es que el Instituto comprenda las tres vertientes que pueden acceder a los cursos. Y éstos serían: trabajadores desocupados de larga duración, trabajadores en el Seguro de Paro y, también, trabajadores en actividad. A éstos se suma también el sector empresarial, que también puede participar.

 

- ¿El empresarial también puede participar?

- Sí, sí, por supuesto.

 

- En el sentido de enviar trabajadores al curso.

- No, participar directamente, recibiendo cursos.

 

- ¿Cuáles serían las profesiones o contenidos que abarcarían los cursos?

- A mediano plazo, nosotros tendremos una oferta de capacitación que, sin duda, estará mucho más acorde con la demanda que requiere el mercado. Es decir, analizar la capacitación, no solamente desde la oferta que pueda hacer el Instituto, sino también, a requerimiento de los actores. Y con este tipo de investigaciones que podemos desarrollar, estarán mucho más cercanos a lo que se necesita. Para poner un ejemplo gráfico: si tenemos un trabajador metalúrgico en Seguro de Paro, no le vamos a dar un curso de peluquería, ¿no? Vamos a ver que requiere ese trabajador para seguirse desarrollando en su sector de actividad y elevar la calificación que tenga ese trabajador en particular.

 

- O sea que, ¿podría ser a demanda de los propios empresarios que quisieran que sus trabajadores se reciclen?

- Si. Yo creo que a través de la demanda de los empresarios y de los propios trabajadores, porque una de las cosas que permite, y necesita y requiere esta nueva institucionalidad – a diferencia de la que tenía la Junta – es la negociación colectiva. Si recordamos un poquito, cuando se crea la Junta Nacional de Empleo – esto es en 1992 – fue en medio de aquella propuesta de desregulación laboral que hacía que los Consejos de Salarios no fueran convocados – por lo tanto – no existía negociación colectiva. Hoy, la negociación colectiva, pasa a ser un elemento central en la definición de qué tipo de capacitación, cómo hacerla, quién la va a llevar adelante. Es decir, se basa, casi toda, en la negociación colectiva y en el acuerdo que ésta significa entre empresarios y trabajadores.

 

- Además de los cursos o de los temas a demanda, ¿hay alguno que ustedes – como Central, como organización de los trabajadores – les interese que se de?

- Sí. Nosotros hemos puesto énfasis en que todos los cursos – no importa si es para un trabajador desocupado, si está en el Seguro de Paro o, aún, si está en actividad – deberán tener módulos transversales de capacitación, con el requerimiento de que también reciba el trabajador una capacitación en cuanto a Salud Laboral y en cuanto a Derechos Laborales. Esta es una cuestión que estuvo – durante mucho tiempo – sin definición en la Junta porque – obviamente – la Junta definía por consenso o por unanimidad. Si uno de los sectores no estaba de acuerdo, bastaba con que dijera que no para que no saliera. Como esto ahora cambia, si bien vamos a aspirar a que se siga desarrollando el consenso y ese es nuestro objetivo, en este tipo de cursos hay acuerdo con el Poder Ejecutivo, en que tiene que ser un componente fundamental de los cursos. Es decir, los derechos de los trabajadores tienen que también ser transversales a todos los cursos que se implementen.

 

- ¿Eso temas puede estar incorporado a todos los demás cursos que dicten?

- Si, claro. Obviamente en algunos se dará más énfasis a la cuestión técnica, está claro, pero que todos tengan un componente de los derechos de los trabajadores y de salud laboral, que eso es invariable para cualquier tipo de curso que se pueda implementar.

 

- ¿Cuándo se inicia esta etapa de trabajo?

- Ya se inició. El Instituto Nacional de Empleo quedó formalmente instalado a partir del 25 del mes pasado, ya está operando – en principio – el Consejo Directivo con la nueva composición que tiene.

 

- La composición, ¿usted me decía, era: trabajadores, gobierno y empresarios?

- Sí, es la misma composición tripartita que antes tenía la Junta. Lo que pasa es que ahora cambia el número de integrantes y la composición del Consejo Directivo.

 

- ¿Podría desarrollar algo más el perfil de este organismo?

- En la estructura “Junta Nacional de Empleo”, bastaba con que fuera designado un delegado titular de los trabajadores, uno de los empresarios y uno del Poder Ejecutivo, que era ejercido por el Director o Directora Nacional de Empleo. En la nueva estructura, son dos los delegados de los empresarios, dos los delegados de los trabajadores y tres los delegados del Poder Ejecutivo. Esto es, en la actual conformación, se mantiene – por supuesto - el Ministerio de Trabajo, a través de la Dirección Nacional de Empleo, pero se suman ahora el Ministerio de Educación y Cultura y un representante de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. Con esta composición cambia, por supuesto, la forma de decisión del consenso al voto por mayoría.

 

- Usted me decía que la primera etapa del nuevo plan ya esta en marcha.

- Las primeras etapas, que son de consolidación de la estructura que tendrá el nuevo Instituto, la creación de las áreas, la definición del propio reglamento de funcionamiento y demás, nos va a llevar algún tiempo. Pero – sin embargo – ya está casi operativo el programa para trabajadores en Seguro de Paro y el programa para trabajadores en actividad y se siguen manteniendo los seis programas que teníamos operativos ya con la estructura de la Junta Nacional de Empleo.

 

-¿Quiénes serán las instituciones encargadas de dar los cursos?

- Seguimos recurriendo al Registro Único de Entidades de Capacitación que tenía la Junta, que eso queda en la órbita de la Dirección Nacional de Empleo pero al servicio del Instituto. Allí hay un registro muy amplio, hay más de 400 o 500 entidades de capacitación que – muchas de ellas – son públicas, por ejemplo, la UTU o el COCAP u otras públicas que están en el Registro.

 

- ¿Se hacen llamados y ellos se presentan?

- Primero se identifica la necesidad del curso, se hace un llamado a licitación a las entidades que están registradas en ese Registro y cada entidad puede presentar un proyecto, una propuesta concreta que luego se evalúa y se toma la definición por una.

 

- ¿Esa etapa está cercana, de acuerdo a lo que usted me decía?

- Esa etapa ya está operativa con los seis programas que teníamos o que heredamos de la Junta.

 

- Moreira, se ha anunciado que alrededor de cuatro mil uruguayos podrían ingresar desde el exterior, producto de la situación europea, principalmente. ¿Esto puede ser un elemento a tener en cuenta también por ustedes?

- Sí, claro. Y hay que ver también con qué expectativas vienen esos compatriotas. Algunos vendrán – por supuesto – a buscar un empleo, otros vendrán con algún capital como para desarrollar algún emprendimiento productivo. Y habrá que analizar cuáles son esas expectativas y cuáles son los requerimientos. Sin duda, si esos compatriotas volvieran con la intención de generar un micro emprendimiento o una pequeña o mediana empresa, también, desde el Instituto, se los puede apoyar con asistencia técnica y, aún, con alguna parte de financiación a esos emprendimientos. A través de dos programas que tenemos operativos – que ya estaban operativos con la Junta.

 

- ¿Programas específicos para quienes regresan al país?

- No, en realidad son programas específicos para creación o fortalecimiento de pequeña y mediana empresa. O sea que, si la aspiración de estos compatriotas que retornan, fuera la de crear un emprendimiento productivo, tendrían esa vía.

 

- Ese apoyo.

- Y la otra también. Es decir, si vienen con determinado tipo de capacitación y necesitan algún tipo de capacitación extra para lograr un empleo, también lo podrán hacer a través de los cursos del Instituto.

 

- La cercanía de las elecciones nacionales, ¿puede incidir en el trabajo de ustedes?

- Sin duda está incidiendo, en cómo se posiciona cada uno de los actores sociales. Nosotros hemos identificado – ya hace más de tres meses – la necesidad de apoyar a los trabajadores y, aún las empresas, que están siendo afectadas por la crisis internacional. Para nosotros – a través de la capacitación – pueden preservarse, no solamente los puestos de trabajo, sino que puede potenciarse la competitividad de aquellas empresas golpeadas por la crisis. Hemos hecho propuestas – en este sentido – hacia el gabinete productivo del Poder Ejecutivo, han sido recogidas muchas de ellas por parte del gabinete productivo, en el sentido de destinar parte de la jornada laboral, o una jornada laboral por semana, a la capacitación. Y, a través de esa capacitación, recibir – por parte del Instituto Nacional de Empleo – una especie de beca donde el trabajador no pierda jornales. Esto nosotros lo hemos impulsado, ha sido bien recibido por el Poder Ejecutivo, pero está la posición de 24 Cámaras Empresariales en contra de esta iniciativa, lo cual nos hace pensar que esto es una posición de las Cámaras porque estamos en año electoral.

 

- Un reflejo del debate.

- Exacto. Si uno piensa que esta es la posición de las grandes Cámaras Empresariales pero que es contradictorio, además, con lo que piensa cada empresario en particular cuando muchas veces nos llaman por teléfono, o se acercan al Instituto para preguntar cómo se hace para introducirse en este tipo de apoyos, bueno, hay una contradicción bastante grande entre el empresario que mira su empresa y las Cámaras que adoptan una posición más política que lógica.

 

- ¿Ustedes tienen una estimación de cuántos trabajadores pasarían por estos cursos?

- Si atendemos a la realidad de la crisis, hoy podemos manejar que serían unos cuatro mil trabajadores y, tal vez, pueden sobrepasar un poco los cinco mil trabajadores, los que estarían en estas condiciones en aquellas empresas o sectores vinculados a la crisis. Ahora, si vemos el abanico de trabajadores que podrán pasar por los cursos de capacitación, por lógica, van a ser diez mil o doce mil trabajadores al año.

 

- La nueva institucionalidad, ¿cuenta con los recursos suficientes para encarar una programa de esta naturaleza?

- Bueno, depende comparado con qué. Si nosotros pensamos que heredamos del Fondo de Reconversión Nacional que manejaba la Junta Nacional de Empleo, un fondo que hoy llega o es cercano a los treinta millones de dólares, cualquiera puede pensar que eso es un montón de dinero. Ahora, depende de los planes que nos planteemos, depende de los objetivos. Nosotros conocemos algunos similares europeos a este tipo de Instituto, que manejan sumas realmente mucho más importantes que éstas. Yo creo que, para nuestro medio, este es un Fondo que nos permite comenzar a planificar una capacitación para trabajadores y empresarios que sea requerimiento del mercado laboral.

 

- Moreira, ¿hay algo que mis preguntas no hayan cubierto y que usted desee manifestar?

- Cabría agregar – simplemente – que para nosotros como trabajadores y desde la representación de trabajadores – identificamos a esta nueva institucionalidad, como una herramienta muy importante, fundamentalmente, para los actores sociales y a nivel nacional. Pero se requiere, para que esta herramienta sea una herramienta efectiva y que nos de los resultados que nosotros queremos, requiere también un involucramiento de los actores sociales – y esto, particularmente, de los trabajadores y de toda la estructura del PIT-CNT, un involucramiento que refleje nuestra opinión en ese sentido. Es decir, para que esa herramienta fructifique y se transforme, realmente, en una herramienta, debe tener el involucramiento de todos los actores sociales a nivel nacional.

 

- En la Central, ¿hay entusiasmo por esto?

- Nosotros hemos logrado una gran receptividad. Porque cuando, cada sindicato, cada Plenario del PIT-CNT en el Interior, cada trabajador individualmente identifica cuáles son o se informa de cuáles son los alcances de este Instituto, inmediatamente hay una receptividad muy importante, que nosotros consideramos muy positiva para lograr eso, ese involucramiento a nivel nacional de, por lo menos, de uno de los actores sociales.

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