2º Congreso de Filosofía, el ocio creativo es imprescindible

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Del 11 al 16 de agosto se realizó en Montevideo, el ll Congreso Internacional de la Sociedad Filosófica del Uruguay. Participaron además de uruguayos del area de la filosofía, pensadores de todo el mundo. La ONDA digital dialogó con la Magister, prof. Del IPA y el CLAEH; Marta Bayarres integrante de los organizadores del evento.

– ¿Qué antecedentes tiene el Congreso?
– Este es el 2° Congreso de Filosofía. El primero se hizo en el año 2012. La Sociedad Filosófica del Uruguay se fundó en el 2010 y, en el 2012, hicimos el 1er Congreso que, en realidad, pretendía ser un congreso pequeño, porque era el primero y – fundamentalmente – regional. Pero terminó siendo, prácticamente, internacional, porque vino gente de toda América y algunos de España y de otros países. Y bueno, allí, en ese primer Congreso de 2012, acordamos que cada dos años íbamos a celebrar un Congreso.

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– ¿Quiénes integran la Sociedad de la Filosofía?
– Una Comisión Académica, una Comisión Directiva. Es una Sociedad muy abierta, en el sentido que lo que se trata de impulsar es la Filosofía – en todas sus posibles orientaciones – y sin votar, sin adherir a ningún tipo de ideología, justamente para darle apertura, para darle cabida a la mayor cantidad posible de gente interesada en hacer Filosofía, en serio.

– No necesariamente académicos
– Hay muchos académicos, pero también hay muchos estudiantes de Filosofía, hay muchos profesores de Filosofía de Secundaria, por ejemplo. Hay muchos que nos son filósofos, muchos profesionales que les interesa la Filosofía como un mecanismo interesante, muy importante – sino el más importante – para abrir la cabeza, ¿no? Y que un científico maneje determinadas variables filosóficas, es muy importante.

– ¿Se puede establecer la diferencia entre filósofos y gente que ejerce la filosofía?
– Sí. Yo creo que sí, que hay una diferencia. El filósofo es el profesional de la Filosofía, el académico que se dedica – fundamentalmente – a la investigación, en tanto que hay mucha gente que ejerce la Filosofía, pero sin dedicarse, específicamente, a la investigación.

– ¿Cómo estamos en el Uruguay, en ese sentido?
– Estamos muy bien, hay muchos filósofos. En términos comparativos, tenemos Filosofía a nivel de bachillerato, lo cual es muy importante. Y sería mucho más importante aún, si tuviéramos antes. Si en lugar de empezar en 4° año, empezaran en 2° o 3er. año de liceo, porque es un modo de abrir cabezas – como le decía yo – y de, justamente, hacer que la gente piense, que es algo que, cada vez, parecería que flaquea más, ¿no es cierto?

– En el Uruguay no hay líderes de la Filosofía, tipo el Vaz Ferreira, en su momento…
– Yo creo que sí, que los hay. Y potencialmente los hay. No le puedo decir que, ahora, son fulanito o menganito, pero sí le puedo hablar de gente que ha sido en su trayectoria algo así como un prototipo, como alguien que marcó una línea. Por ejemplo, le puedo mencionar a Enrique Caorsi, que es el presidente de la Sociedad y que siempre ha marcado una línea de trabajo y de investigación fue el primer filósofo uruguayo y que se carteó con filósofos extranjeros, como Kwan, por ejemplo, y que trajo al país a Beniston. Y hay gente joven, además, que están haciendo las cosas muy bien. Hemos creado, por suerte, una serie de vínculos bastante sólidos con otras sociedades muy importantes. Acá hay gente de Brasil, hay gente de la Argentina, de la UBA, de muchas universidades brasileñas, de Colombia, de México.Tenemos a Susan Haack, que es una filósofa muy importante, inglesa pero vive en Estados Unidos, Carlos Moya de España, que es un filósofo muy reconocido, uno de los primeros que tradujo a Davidson al español. Chateaubriand, que dio la conferencia sobre lógica muy importante.

– Y en relación a las ciencias duras, ¿cómo es la competencia?
– No es competencia, o sí. Bueno, las competencias pueden ser de diferente tipo, no tienen porqué ser competencias agresivas ni desleales.

– Es muy común que en los medios de comunicación se entreviste a científicos, pero muy pocas veces aparecen los filósofos.
– Es cierto. Somos bastante invisibles, lamentablemente. Yo lo atribuyo a una falta real del conocimiento, de la importancia que tiene la disciplina, en todos los ámbitos de la vida. Porque en realidad, un científico, no importa de qué ciencia sea, no puede investigar sin pensar. Y las herramientas del pensamiento coherente, están en la Filosofía. Por ejemplo, un político debería pensar más, muchas veces, para no cometer tantos sofismas (risas).

– De acuerdo a este concepto suyo, el pensar profundo, el elaborado más refinado y crítico, se hace desde la filosofía…
– Ah, yo creo que sí. El pensar crítico, sí. El pensar crítico, abandonando preconceptos y tratando de alcanzar la mayor posibilidad en la objetividad, sí. Por eso es que grandes científicos, como Newton, como Einstein, llegado un momento de su investigación científica, dejaron de ser científicos para ser filósofos de la ciencia. Einstein además de científico fue un filósofo.

– El Congreso recibió gente de – prácticamente – todos lados.
– Sí. De toda América, de Estados Unidos, de España, de Francia. Es la Sociedad Filosófica del Uruguay que invita y, además, convoca.

– ¿Qué respaldo han tenido de las instituciones, como el Ministerio de Cultura?
– El MEC fue el que nos respaldó en forma más contundente económicamente. Porque nosotros tenemos socios, pero esto sale muy caro. La ANII, que ya nos había respaldado en el 1er. Congreso. La Junta Departamental de Montevideo nos cedió el salón “Artigas”. A través del MEC conseguimos este lugar y el Centro de Cultura Española.

PENSAR

– No es una actividad que ustedes la hagan en soledad. La hacen con el apoyo y la simpatía de la institucionalidad del Uruguay.
– Sí. Es una pena que no se haga más visible. Sobre todo – ¿sabe por qué? -, porque es una pérdida para la cultura uruguaya. Una pérdida, en el sentido en que permanentemente se está hablando de la necesidad de reencontrarse con los valores, de restaurar los valores, que los chicos no manejan valores, que cada vez están como más desvalorizadas determinadas instituciones. ¿No es cierto? Y bueno, si se le diera más importancia, si fuera más visualizable este tipo de acontecimiento (que es un acontecimiento cultural muy importante), habría – tal vez – una mayor movida que colaboraría a nivel de gestiones de gobierno.

– ¿No le parece que esto tiene relación con la pregunta que le hacía de cierta subestimación que hay en la sociedad sobre la Filosofia?
– Sí. ¡Sin duda que sí, que tiene! Hay, lamentablemente, gente que considera que esto es perder el tiempo. Y sí, bueno. Se necesita tiempo para pensar. Aristóteles ya decía que si no, no se podía pensar, no se podía filosofar. Pero, lamentablemente, hay mucha gente que tiene tiempo de ocio y lo desperdicia sin hacer algo positivo.

– Pero la sociedad en su conjunto es así, ¿no?
– Lo que pasa es que la sociedad en su conjunto – yo diría – está muy dominada por los medios de comunicación masiva y el mensaje que los medios trasmiten va en otra dirección.

– Los programas de Secundaria no los hacen los medios y, sin embargo, cada vez hay menos horas de Filosofía.
– Pero eso tiene que ver con la perspectiva o la percepción que se tiene – desde determinados centros de poder – de la importancia que la disciplina tiene. Sí, claro. Si se percibe claramente cuál es la importancia de la disciplina, entonces se la jerarquizaría de otro modo.

– ¿Queda algo de Vaz Ferreira que importe hoy?
– Mucho, por ejemplo, la distinción que él hace acerca de pensar por razones o pensar por slogans o por prejuicios, digamos. O sea, ese énfasis tan importante que él hace de, justamente, un pensar que tiene que ser como es el pensamiento filosófico. Un pensar que tiene que tener razones, que tiene que ser argumentativo y que los argumentos tienen que apoyarse en determinados elementos demostrables – de algún modo – mediante razones. O sea, no es un pensar gratuito, no es un “yo opino que…”.

– Pero en la Sociedad Filosófica Uruguaya, no lo utilizan como símbolo, en estos ámbitos no hay fotos de él, no hay citas de él, no hay referencias…
– Hace dos años – si no me equivoco -, a nivel de los cursos de Secundaria, se le trabajó a todo nivel porque era – justamente – su aniversario. Pero ahora hay un movimiento, un movimiento muy interesante, que se está formando con todos los países de habla hispana (y España está dentro de ese grupo, también), para tratar de – justamente – fortalecer la filosofía escrita en español. Y dentro de ese movimiento se reivindica, fundamentalmente acá, en nuestro país, a Vaz Ferreira. Ese movimiento está integrado por gente de Argentina, Brasil, Colombia, México. Y Vaz Ferreira es uno de los referentes más importantes.

– ¿Hay algo que mis preguntas no hayan recogido y que usted quiera decir?
– Creo que dentro de lo que usted me planteó y las respuestas que yo le di, contemplé casi todo. Simplemente, me gustaría insistir en la necesidad de que los medios de comunicación tomen en cuenta que, sin los filósofos, no habría posibilidad de tener científicos, de tener ciencias duras – como se dice -, de tener un país funcionando. O sea, el rol de la Filosofía en la formación de ciudadanos concientes, emprendedores, luchadores por preservar valores y productivos, depende de la Filosofía. Un país productivo no es un país que no piensa.

Dialogó con la prof. Marta Bayarres

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