Opinando, desde el mostrador

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Últimamente asistimos a una sucesión de paradójicas situaciones que exponen a quienes hoy ocupan cargos de gobierno al archivo inexorable que todo lo registra. Porque las opiniones mutan según el lugar que ocupan u ocuparon antes (oposición#gobierno), y así es como surgen hoy las inconsistentes paradojas que nos llaman la atención. Abusaron en las críticas contra las políticas de género y hoy las reivindican (como básica y exclusiva condición) para designar a la máxima autoridad educativa, sin importarles que violen las leyes que ellos mismos impusieron.

Justifican las cifras de desempleo que son idénticas a las de períodos anteriores, pero nada dicen del destino del crecimiento acumulado que no se derramó ni un poquito en los trabajadores; el déficit fiscal, tan demonizado en la campaña electoral, hoy nos encuentra con similares cifras y sin embargo…; en seguridad hicieron gárgaras contra los argumentos de Bonomi, pero luego los hicieron propios y fueron contados los periodistas que se lo hicieron notar. Son muchas, pero muchas, las situaciones que desnudan a los protagonistas de este Bar que hoy los tiene al frente del mostrador opinando como si no hubieran estado antes del otro lado…
Inexplicable hipocresía

No me cabe otro calificativo cuando la soberbia acompaña cada palabra que emiten. Sin descontar el calificado nivel de teatralización que le imprimen porque no se les mueve un pelo al escucharlos argumentar justificando lo que tanto criticaron antes.

Vayamos por partes y repasemos lo que se decía del déficit fiscal con que recibieron el gobierno. Un déficit que vaya si preocupaba al recientemente fallecido Danilo Astori que supo blindarnos al punto de superar crisis regionales que no entraron al Uruguay gracias a su fortaleza económica construida en los períodos de gobierno frenteamplista. Claro que no son los mismos “déficits” porque endeudarse para contener la crisis social no es lo mismo que hacerlo para favorecer a un sector económicamente fuerte en perjuicio de los trabajadores, jubilados y pensionistas. Porque esa es en definitiva la gran diferencia.

Llegaron al gobierno prometiendo cambiar el eje de la economía, hablaron de responsabilidad en las cuentas públicas, ordenar la casa. Es cierto, llegó una pandemia inesperada, pero no es excusa. Todos los países -el mundo desarrollado entre ellos- aconsejaban no temer incrementarlo en esa situación y así lo hicieron, mientras tanto acá la principal idea fue crear un impuesto a los grandes ingresos para contribuir a un fondo de que todavía no se rindieron cuentas. Y en tanto, el déficit fiscal -que es cierto que bajó al comienzo- hoy, superada la pandemia y con el país en crecimiento, se mantiene en los mismos niveles de 2019. Claro que con la enorme diferencia que la inmensa mayoría de los uruguayos no recibieron nada que los haga responsables de ese incremento.

¡Qué decirles en materia de seguridad! Se aburrieron de demonizarlo, hacerlo el responsable absoluto de todas las calamidades que sufría el país en materia de violencia. Nunca se dedicaron a escucharlo con humildad, ni a él ni a Guarteche, porque vaya si había sintonía fina entre lo que decía Bonomi y su primer policía. Sin embargo, bastó que pasaran a atender el kiosko para mudar el discurso y rendirse ante la realidad -sin reconocerlo, por supuesto- porque adoptaron los mismos argumentos mientras ponían cara de póker.

Desde el “se la están dando entre ellos” del fallecido Larrañaga, a “las bandas de narcotráfico” de Heber, (que dejó en incómoda posición al entonces senador Lacalle Pou y su recordada intervención al respecto), basta escucharlos explicar las razones de la inseguridad actual para darnos cuenta de que hicieron uso y abuso de la inseguridad para obtener un rédito electoral pero no usaron ese tiempo para prepararse para combatirla. Y la bomba les explotó en la cara. Hoy tenemos los mismos o peores niveles de inseguridad que en 2019, y la seguridad pasó a ser de los principales temas de preocupación para los uruguayos.

Mujer y joven

Ser joven no es delito, pero vaya si no parece ser la idea de quienes nos gobiernan cuando accedemos a escenas de desocupación de centros educativos con despliegues policiales exagerados; el IAVA es un claro ejemplo. Ser mujer tampoco, pero en la coalición que nos gobierna hay sectores que han criticado las políticas de género, que no solo contemplan la diversidad sexual y asignan a la mujer un papel secundario.

Sin embargo, cuando les conviene el argumento lo usan sin remordimiento para justificar lo que por ley ellos mismos negaron. Así parece ser la cuestión de la designación de la titular del CODICEN, cuya venia está siendo cuestionada por la oposición frenteamplista no por su condición de mujer joven sino por no contar con las prerrogativas legales que la LUC dispuso para el cargo. Aunque se atienda un kiosko, un bar o una tienda, algo que no debe faltar nunca es la coherencia… ¿no?

El libretista de Dios lo hizo de nuevo

La pérdida de puestos de trabajo fue una de las razones que descalificó a la última administración frenteamplista, y así se hizo caudal del malhumor de la población más afectada en el órgano más sensible de los uruguayos: el bolsillo.

Sin embargo, ese tono no parece aflorar por estos días cuando se dan los datos en un contexto idéntico al que tanto se criticó entonces. Porque los datos al cierre de 2019 fueron exactamente los mismos que nos deja hoy el INE: 8,6% la desocupación que se traduce en 160.900 personas sin trabajo. Cifras idénticas a las que aportó Laura Raffo cuando fungía como periodista económica de Telemundo.

Esta paradójica coincidencia tiene una pregunta implícita que todos nos hacemos y es saber adónde fue a parar ese 9% de crecimiento que acumula el país en este período de gobierno y que no se derramó como prometían, a los que menos tenían. Por el contrario, hoy los uruguayos estamos más empobrecidos que en 2019, sufrimos una carestía incontenible que solo se alivia para algunos cruzando el charco para darse algún gusto y nada más. Los salarios y las jubilaciones/pensiones perdieron poder adquisitivo y solo se promete que al final del período se podrá llegar a los niveles de 2019. Como si con eso nos compensara todas las pérdidas acumuladas que NO se recuperarán.

Al final este gobierno será -para los que tenemos ingresos fijos- como un gran paréntesis dentro del cual no habrá nada. Eso es lo que se me ocurre para graficar un gobierno que apostó a gobernar para los amigos.

¡¡Y hoy no hablamos de corrupción, porque en ese tema son los dueños de un supermercado!!

Según del lado del mostrador que se encuentren es como opinan.

Según del lado del mostrador que se encuentren es -también- como gobiernan.

el hombre pidió otra copa,
el perro meaba en la punta del mostrador…

 

Julio Fernando Gil Díaz
«El Perro Gil»

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