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CARTAS
Tarifas telefónicas: la primera consecuencia del presupuesto

Ing. Bruno Vuan

La primera consecuencia del aún no promulgado presupuesto, está a la vista, y es el denominado rebalanceo tarifario de Antel. Así es que se rebaja en términos reales el pulso telefónico, la tarifa nocturna, algunas franjas de la larga distancia nacional, -en especial en los días domingo con tarifa única-, así como la larga distancia internacional, la telefonía celular y el cargo fijo comercial. Como contrapartida, se aumenta el abono residencial, y se simplifican las franjas horarias en días hábiles, con lo cual entre las 10 y las 11 y entre las 18 y las 19 el costo de la llamada local se triplica, y entre las 14 y las 16 se duplica, haciendo que en promedio, para el horario comprendido entre las 10 y las 20 el costo de la llamada local aumente un 38%, por cierto muy por encima del IPC y de los descensos de otras tarifas.

Estamos ante un verdadero mazazo tarifario, que castiga severamente al ya de por sí castigado sector productivo de bienes y servicios, que por sus características, no puede trasladar su consumo telefónico a horarios más económicos, y donde la reducción del costo del abono mensual resulta irrelevante. A esto se agrega, el aumento de los costos de acceso a Internet para las pymes, sin capacidad económica como para acceder a servicios que no hagan uso de la red de telefonía pública.

Por otra parte, el costo de la llamada local resulta un indicador particularmente preocupante para nuestro país, que comparte con Uganda el triste privilegio de ser el quinto país en el mundo con la tarifa más cara, según el informe 2000-2001 de indicadores mundiales de desarrollo del Banco Mundial efectuado a partir de datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones de 1998. En el informe anterior, Uruguay se ubicaba en el lugar 22, lo que indica un importante deterioro de este componente del costo país.

Consistentemente, otros estudios a partir de canastas tarifarias publicados recientemente, (Posdata 15/09/00; El Observador 07/12/00; Búsqueda 25/01/01), indican que las tarifas orientales son del orden de un 50% más caras que las argentinas, un 100% más que las chilenas, un 150% más que las brasileñas y un 400% más que las norteamericanas, países donde son notorias las reformas operadas en el sector.

El rebalanceo de Antel tiene una lógica impecable, que parece extraída de un texto de microeconomía. Al tiempo que se bajan las tarifas donde la demanda es claramente elástica, el consumo residencial, se las aumenta donde esta es inelástica, en el sector productivo. Simultáneamente, se aumenta en promedio las tarifas en el sector monopólico, la telefonía básica, y se las baja en los segmentos de la larga distancia internacional y la telefonía celular, que una vez promulgado el presupuesto se abrirán a la competencia. Mientras tanto, se aseguran los requerimientos de caja impuestos por la OPP.

Como expresaba al principio, esto es responsabilidad del presupuesto, y por ende del gobierno, ya que al excluirse la telefonía pública de la apertura, Antel en función de sus intereses empresariales, transfiere la percepción de su renta monopólica a la telefonía básica, y muy probablemente esté utilizando parte de esa renta para subsidiar los servicios que se abren a la competencia.

Además de castigarse severamente al sector productivo, en un abuso de la posición predominante de Antel en el mercado, se desestimula fuertemente el ingreso de nuevos prestadores de telecomunicaciones, privando al país de inversiones, empleos y competitividad. Si bien la actitud de Antel es legítima y comprensible, no es el tipo de preparativo para la competencia que uno espera.

A pesar que el Ejecutivo y el Legislativo fueron advertidos públicamente de las consecuencias negativas que hoy vivimos, persistieron en excluir de la apertura a la telefonía básica, sin que ningún vocero de la coalición gobernante haya ensayado siquiera una justificación seria sobre la persistencia de este caduco monopolio. Porque más allá que se afirme que la telefonía básica es algo del pasado, esta sigue teniendo, y lo va a tener por muchos años más, un peso fundamental, entre otras cosas como plataforma para la prestación de nuevos servicios, en particular a las personas y empresas de menor capacidad económica.

Excluida por el momento la posibilidad de cambios en el estatus legal de la telefonía básica, corresponde que el PE luego de promulgado el presupuesto, instale la URSEC y reglamente los artículos respectivos, de manera que los consumidores y agentes de la industria de las telecomunicaciones tengan las garantías de una regulación profesional y de un mercado con costos transparentes y sin abusos. Esperemos plazos más breves que los que se dieron para conformar la UREE, y en este caso corresponde expresar que la eventual interposición de un recurso de referéndum no debería ser razón para que estos se dilaten.

En efecto, la Constitución de la República es meridianamente clara, cuando en su artículo 86 expresa que: "La creación y supresión de empleos y servicios públicos; ..., se hará mediante las leyes de presupuesto,...". Notoriamente en este caso se está ante la creación del servicio público de la URSEC, y sus empleos, se suprime la DNC, se habilita a la creación de nuevos servicios de telecomunicaciones con excepción de la telefonía básica, y de un servicio de telefonía celular prestado por una empresa mixta, suprimiéndose al mismo tiempo el prestado por un ente autónomo. Al tener las leyes de presupuesto iniciativa privativa del Ejecutivo, y estando claramente los artículos referentes a telecomunicaciones comprendidos en lo que es la materia presupuestal, sólo cabe a la Corte Electoral rechazar cualquier recurso que se interponga al respecto.  LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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