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Por
puro contra
por Vitriolo
La estupidez puede
venir sola, pero también colectivamente. Hay gente que es estúpida
desde chiquita, mucho antes de ir a la escuela. Pero hay otra que se
vuelve tonta de vieja.
Entre esta gente, los
viejos estúpidos, se encuentran mis vecinos. ¿Los suyos no? Los
mismos que cuando mis pibes eran chicos siempre protestaban porque
jugaban a la pelota en la vereda. Ahora los que juegan son sus
nietos y no dicen nada.
Son estos mismos
estúpidos los que resolvieron un día iluminar la fachada de
nuestro edificio, que también es de ellos, porque todo el mundo los
ilumina.
¿Cómo no vamos a
iluminar el nuestro, si mi prima a la que solo veo en la peluquería
lo iluminó hace poco?, fue una de las tantas interrogantes que
tuvimos que escuchar en este invierno, a pesar de que en las
asambleas de vecinos fuimos con mi mujer, la Tota, y les aseguramos
que eso no servía para nada. Al contrario les explicamos que tanta
luz nos iba a hacer mal, porque se iba a notar que las paredes que
dan a la calle no las limpiamos desde hace 20 años.
Pero no, de nada
sirvieron nuestras argumentaciones. Luego les explicamos que la luz,
además de rebotar en el techo y darnos directamente en la cara, iba
a traer bichos e insectos, si manteníamos las ventanas abiertas.
Nos dijeron que estábamos locos.
En estos días y
noches de calor, pasó lo que tenía que pasar. A una vecina le
entró una manifestación de mosquitos, a otra cinco mariposas, al
viejo más podrido del quinto piso le ingresó por una ranura que
había dejado abierta una rata y a la vieja sexto otra
manifestación, pero de mosquitas. Lo más lindo fue que el en
séptimo tuvieron que comprar tres ventiladores, porque no se
animaron a abrir la ventanas.
Les juro que si hay
otra asamblea de todos estos estúpidos arrepentidos para sacar las
luces, voto en contra. Por puro contra. Y además porque con la Tota
nos divertimos pensando lo que están sufriendo los vecinos, porque
nosotros ya tenemos un buen diálogo con todos esos animalillos.
Aunque pasemos calor. |