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ALCA: Brasil
no, Argentina si; Uruguay: mejor juguemos en equipo
por Molina
Bonaventura
En las esferas
cercanas al Presidente Bush, se señala con insistencia que la
realización de la "Cumbre de las Américas", a
celebrarse del 20 al 22 de abril próximo en Québec con la
presencia de 34 mandatarios de la región, puede ser la
instancia propicia para lograr la creación del ALCA, uno de los
proyectos más ambiciosos de la nueva administración
norteamericana. Así, Bush que es un apasionado defensor de la
libertad de comercio, como fundamento del progreso de los
países democráticos, alcanzaría uno de sus objetivos más
importantes que se ha propuesto en la materia.
La aprobación
del proyecto será el arma indispensable, piensa Bush, para unir
a nuestro continente, que según estima tiene oportunidades y
potencial, lo que le permitirá a Estados Unidos lograr que cada
país integrante de la región sea su socio en tareas tan
complejas y que funcionarios de la Casa Blanca entienden que
nadie por si sólo pueden llevar adelante con éxito.
Bush afirmó
antes de partir hacia México, que él personalmente desea
"un hemisferio unido por ideales compartidos y libre
comercio, desde el Ártico hasta los Andes y el Cabo de
Hornos" y cuya meta principal es, el establecimiento de una
zona que servirá a unos 700 millones de habitantes, con lo que
Estados Unidos podrá mantener su prosperidad y su liderazgo en
el comercio mundial.
Pero no sólo
Bush procurará concretar sus aspiraciones en el tal sentido,
que contemplan el comercio libre de todos los productos, incluso
los agrícolas en la región, exceptuando a Cuba, sino que ha
puesto énfasis en las necesidad de que la puesta en marcha del
ALCA prevista para el 2005, sea adelantada en dos años, es
decir, en el 2003, aunque la mayoría de los expertos
consultados dudan que en la realidad puedan reducirse los plazos
ya establecidos, porque habrá problemas de intereses y
burocráticos inevitables que llevarán largo tiempo para
encontrarles soluciones adecuadas.
El Presidente
norteamericano en su intento de adelantar la historia, ha
recibido ya el apoyo de la Argentina, en tanto Brasil ha
expresado su negativa por mediación de FH (como gustan llamarlo
los periodistas brasileños) el que ha criticado a quienes
piensan en adelantar el inicio de la vigencia del ALCA, en una
clara alusión a Bush. En este sentido, ha señalado que
"Los Estados Unidos no conseguirán aprobar todavía le ley
del fast track y que sin eso, no hay motivos para
anticipar", y que además, él, personalmente, encuentra
que "anticipar por anticipar, sin tener realmente un
temario, es muy arriesgado". Las reticencias en torno al
tema, han surgido entonces principalmente del Brasil al al
existir algunos recelos con referencia a los fines que se
propone Bush. Por ejemplo, el embajador brasileño ante
Washington ha expresado claramente esos recelos, al afirmar que
Estados Unidos puede estar "mirando a Sudamérica como una
extensión de México o México del sur".
Pero Bush,
procurará a la brevedad, conciliar posiciones con FH., teniendo
en cuenta que Brasil no sólo es --según el juicio de los
especialistas del instituto privado de estudios Consejo de
Relaciones Exteriores de Nueva York-- el eje de América Latina,
sino también "el que compartirá con Washington muchos
objetivos claves en el hemisferio", y por lo tanto, tarde o
temprano se convertirá en el socio ideal de la nación del
norte en esta parte del continente.
Eso lo sabe el
Presidente norteamericano y por esas razones y por otras que no
se incluyen en los temas comerciales, ha invitado a FH a
visitarlo el 30 de marzo próximo en la Casa Blanca, para
"un cambio de ideas sobre las excelentes perspectivas de
las relaciones bilaterales" entre ambos países, a estar de
lo declarado por el portavoz brasileño Georges Lamarziére,
presumiéndose con toda lógica que se hablará del ALCA y del
Mercosur, del cual ha dicho FH., que no necesita pedir favores
para entrar al ALCA. LA
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