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Uruguayos en
España, a punto de salvarse
por diputado
Carlos Pita
Finalmente parece
que se ha encontrado una solución para la situación de los
uruguayos radicados en España, que han sido tipificados como
ilegales por el gobierno de ese país.
Gestiones
realizadas por la Cancillería uruguaya, con el apoyo de los
cuatro partidos políticos, estarían por dar sus frutos en los
próximos días.
LA ONDA dialogó
telefónicamente con el diputado encuentrista Carlos Pita, horas
después de que se reuniera con el canciller uruguayo, doctor
Didier Opertti.
Lo que sigue es
parte de las reflexiones del diputado Pita, quien se mostró
optimista sobre la suerte de los uruguayos (unos 150) que están
sufriendo las consecuencias de la nueva ley de extranjería de
España.
"Estamos ante
un problema grave que hay que verlo en el contexto de los procesos
de globalización de la economía mundial, que está provocando
profundas rupturas en las sociedades y generando el traslado
masivo de amplios sectores de la población mundial, desde los
países del tercer mundo hacia los grandes centros de poder de la
economía mundial.
La situación de
esos compatriotas es parte de este fenómeno y estamos ante los
primeros datos de una nueva realidad que se está profundizando.
Hay momentos que
nos parece estar viviendo una novela de ciencia ficción donde los
ricos se rodean de murallas y ejércitos poderosos, para impedir
que ingresen los desheredados a esas islas de las fantasías.
El 23 de enero
entró en vigencia la nueva ley de extranjería que condiciona la
vigencia de los derechos humanos de todo extranjero que se
encuentre indocumentado en España. Por el solo hecho de estar
indocumentado pierden los derechos de asociación, de
sindicalización y de circulación.
Establece, además,
fuertes sanciones económicas para el empleador de indocumentados
y la expulsión de estos en 48 horas. es una ley inspirada en los
peores sentimientos racistas. Es una ley xenofóbica.
Pero la
reglamentación es aún peor que la ley. Para que el inmigrante
regularice su situación tiene cien escollos por delante. Necesita
un compromiso de trabajo para no ser expulsado, pero para
concretarlo tiene que volver a su país, en este caso Uruguay,
presentarse en el consulado de España a certificar los papeles, y
recién puede ser que le entreguen la visa.
En el consulado
también existe la posibilidad de que sea entrevistado por un
funcionario para ver si el solicitante de la visa está en
condiciones sicológicas y culturales de adaptarse a la sociedad
española. Parece ser que en cada consulado español hay
funcionarios capacitados para realizar psicodiagnósticos.
Si después de
pasar todos estos filtros, donde hay que tener dinero para volver
a Uruguay y después trasladarse a España, puede ser que se les
autorice su ingreso.
En los últimos
días se ha trabajado duramente para lograr un acuerdo con las
autoridades españolas, que permitan - por lo menos- solucionar la
situación de esos compatriotas que protestan en España.
Estamos muy cerca
de concretar un memorando de amistad, sobre la base de los
siguientes puntos: a) Compromiso de no aplicar ninguna medida
drástica con esos compatriotas (que no sean expulsados), b) que
Uruguay manifiesta públicamente que respeta la ley de
extranjería, c) que esos uruguayos podrán realizar los trámites
de regularización sin volver a nuestro país.
Debe quedar claro
que este acuerdo de amistad es sólo válido para los uruguayos
que ya están en España. Aquellos compatriotas que quieran buscar
nuevos horizontes en España y que aún están en territorio
uruguayo, deberán cumplir con la ley y su reglamentación. Para
conseguir la visa deberán presentar un ofrecimiento de trabajo en
el consulado, sin el cual no se puede iniciar el trámite.
A este acuerdo se
ha logrado, hay que decirlo, porque involucra a muy pocas
personas. España está ante una posición muy firme porque sabe
que se le viene arriba la ola de africanos y de europeos del Este.
El nuevo parlamento
español olvidó la deuda de gratitud con nuestro país. Mi abuelo
llegó un día de España, se empleó de carpintero en el puerto y
a los dos días sacó su cédula de identidad. Estos gestos no se
pueden olvidar.
Un deber elemental
es que haya un tratamiento igual. La actual ley de
extranjerización viola dos acuerdos de amistad y cooperación.
Uno de 1870 y otro de 1994, que establecen la igualdad de trato
entre las partes. Incluso hay un antecedente de un tribunal de
provincia de España, que le dio razón a un uruguayo, hace ya
unos años, en base a ese acuerdo de 1870.
A pesar de este
olvido, estamos por lograr un acuerdo de buena voluntad, pero
solamente válido para esos 150 compatriotas
"encerrados" y defendiendo sus derechos", concluyó
el diputado Pita.
(LA ONDA
recomienda, en relación a estos temas migratorios, ver la
excelente película italiana "Lamérica", dirigida por
Gianni Amelio. Y sobre las contradicciones entre un mundo
desarrollado y moderno y otro de excluídos dentro de una misma
sociedad, leer "La caverna" de José Saramago).LA
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