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Dos
nuevos creadores
Eduardo de
Souza y la exacta dimensión
Martín Barea Mattos y la imaginación
por
Julia Galemire
Eduardo de Souza
es uno de los poetas que han surgido en nuestro país en la última
década. La publicación de sus libros que han merecido singular
acogida, no lo han hecho desistir de una búsqueda que revela en
él, a un creador que sigue estructurando un mundo en el que las
palabras y las cosas recobran su exacta dimensión.
"Palabra de nosotros", publicado el año pasado, es un
referente ineludible para comprender que los elogios que le han
llegado no son gratuitos, que hay en él un orquestador de armonías,
que anda buceando en los sentimientos, en aquello que en el ser
humano a veces es un misterio indescifrable y permanente.
Tiene una visión
transparente de lo que lo rodea. No hay en él segundas
intenciones. Afronta los hechos sin temores vanos, afirmándose
cada día en su condición de ser amistoso que sabe llegar a los
demás con la madurez de quien ha vivido su existencia con
absoluta sencillez.
Nacido en
Tacuarembó, desde niño ha residido en Montevideo. La ciudad no
oscureció sus percepciónes primeras y sus poemas reflejan que
él no ha cambiado en lo sustancial. Así, pudo decir en "A
través de tus tierna sonrisa":
"Ahora en la parada espero el ómnibus / y vos allí mujer
desde tus sueños / desde tu dulce mirada mirando a través del
vidrio / del gran ventanal que te va / protegiendo de esta gran
ciudad / sucediéndose o de plazas con palomas y niños / que
están jugueteando por doquier y del tráfico / con bocinazos
insultos y gritos / la verdad mujer de la ciudad es demasiado
violenta / para usted la verdad que la ciudad ya no / sabe
sonreir pero tu sí"/ pero tu si".
Es un poeta de
tono intimista que no rehusa, como se ha podido apreciar en el
poema transcripto de sumergirse en la ciudad que guarda
--seguramente-- para él, el encanto de lo habitual, de lo
sorpresivo. En su primer libro "En cuanto llegue a París",
y en el segundo ya citado, está el poeta con sus fábulas, con
su disposición de andar y ver el universo que luego recrea en
sus poemas.
Martín Barea
Mattos y la imaginación
Lauro Marauda en
el prólogo de "Fuga de ida y vuelta" señala que:
"Porque sin premura y con una madurez literaria, llamativa
para un primer volumen de un autor muy joven, estos versos
comunican mundos interiores y crean otros nuevos, desplazan el
horizonte de lo real con ritmos que navegan deliciosamente y
convocan detrás de las imágenes evocables a los ritos de la
cacería, de la lluvia y de las primeras canciones."
Compartimos el
criterio de Marauda, porque encontramos en sus breves poemas,
algunos más extensos, una interioridad que surge a flor de piel
de la escritura que distingue a Barea Mattos, a la vez que con
innegable distinción nos acerca una musicalidad nostálgica y
serena.
Tiene ahora 22 o
23 años -no lo conozco sino por el libro-, pero puedo pensar
que él ya es un poeta de firmes relieves que el año pasado,
mereció por su poemario "La cornisa" una mención
de la Intendencia Municipal de Montevideo y que ahora ya asoma
al mundo de la edición, con "Fuga de ida y vuelta".
Leyendo las casi
sesenta páginas del libro editado por Ediciones La Gotera,
encontramos algunas muestras de su creación, muy breves por
cierto, de lo que nos dicen de un don imaginativo influído por
naturaleza y elección de un modernismo nada estridente. En
"Ocasional", nos dice en sólo tres líneas:
"Nunca pensé en dejarte sola / en esta ciudad amurada por
los candados / el torbellino cínico que arrastra el silencio de
mis lealtades".
Y en
"Horizonte", escribe: "Seremos horizonte / si la
tierra / hace de estos ojos / un espejo". En otro poema,
que lleva un título lindante con lo surrealista "Subterráneo
gratuito" , el autor nos expresa: "La soledad es un
subterráneo gratuito / una excursión sin reloj / sin
distancia, / ni testigos, / un paseo por la sombra misma.
/ Deja el perfume de su nombre / como un tren sin rumbo sobre su
sombra./
Los inicios han
sido promisorios para Barea Mattos --lo mismo que para De
Souza--, aunque para ambos hay un largo camino para recorrer,
para ir recogiendo experiencias, dudas, tal vez desazones y
porque no, fracasos. De todos modos, tienen por delante un
futuro que puede ser fértil para las inquietudes que los animan
en el mundo de la poesía. LA
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