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Cuando el destino los alcance

por César Barrios

Estos son tiempos especiales donde se está comenzando a discutir los grandes cambios que se deben introducir en el país. Agobiados, cansados, malhumorados, enojados, trastornados, abatidos, deprimidos...así está la mayoría de los uruguayos.

La causa es una recesión que ya lleva casi tres años. Esta situación significa algo que vemos todos los días: gente gastando poco y nada. Porque si bien quizás a alguien le queda capacidad de endeudamiento, la situación que se genera cuando una sociedad sale de recesión para pasar a la depresión económica, es la falta de voluntad. Esto se transforma en un desgano. Y esa "depresión" se da principalmente en los empleados privados, aquellos que ven como a diario cierran , no ya solo pequeños negocios, sino grandes empresas (Sudamtex, la planta de Sudy Lever o Banco Do Brasil).

La pregunta que se genera entonces es ¿yo no seré el próximo?. Quien puede tener ánimo tan siquiera de comprarse una camisa y de esa manera endeudarse. Y no hablemos del endeudamiento a largo plazo como ser un auto o una casa. Pero en este país (como el Uruguay no hay) hay un grupo que está seguro de que tranquilamente puede ir por la vida.

Son todos aquellos que tienen hasta el día de su jubilación el "puestito" asegurado. Ganarán poco o mucho, pero para que dejen de pagarles tendrían que meter "muy hondo la pata", reunirse 31 senadores y despedirlos. Esa categoría de uruguayos, "los intocables", pululan por todos lados. No sólo son empleados del gobierno central, sino también de las mal denominadas "empresas" públicas. Deberían saber que el concepto de empresa está asociado al de "competencia". Si no existe competencia, no se les puede denominar empresas, sino meros y simples "dictadores del mercado".

No quiero entrar en la polémica si en Uruguay los privados se retiran porque los costos de los servicios básicos (electricidad, agua, telefonía y combustibles) son caros y están en manos del Estado. Esa polémica ya está laudada. Los costos de estos servicios son acá unos de los más altos de Latinoamérica. Solamente se bajan costos cuando hay competencia.

Y si bien los funcionarios de los entes públicos no quieren saber nada con que una empresa de su ramo se instale en el país, (no se a que le temen si son tan eficientes), quizás no se estén dando cuenta que un día, no habrá ya nadie en Uruguay para pagarles sus servicios.

Porque a este ritmo, no va a haber empresa que se instale o se quede...quizás tampoco quede gente, porque aquel que estudia en este país, como no puede ingresar a los sectores que prestan los servicios básicos y por lo tanto son más estables laboralmente, decide un buen día partir.

Con este panorama dentro de 15 años veremos que habrá muy buenos entes recaudadores de impuestos (en definitiva eso son las tarifas), con funcionarios que hace 30 años están trabajando ahí (la sangre joven de Uruguay), pero quizás a esa altura no cobren ningún salario...porque no tendrán clientes.

La historia muestra que algunos gigantes privados sagrados como Onda cayeron y hoy hay otros que tambalean. A los gigantes sagrados públicos, y a todos los que viven de ellos y por lo tanto del pueblo, también les llegará la hora.

Ese momento de la historia, será recordado como el minuto en que el destino los alcanzó. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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