|
Me
voy
por Vitriolo
¿Sabe una cosa? Me
voy, no doy más. No puedo levantarme todas las mañanas y
enterarme que una nueva fuente de trabajo cerró.
Me voy y chau. Yo,
por ahora, estoy bien. Pero, ¿hasta cuándo? Si cada veinte días
un amigo se queda sin trabajo. Hay que gente que no da más, que
busca y busca y nada. Hasta los amigos le dan la espalda.
Me voy. Seguiré
escribiendo para La ONDA desde alguna esquina del mundo, si es que
puedo. Pero así no puedo seguir. Esto se termina, esto no da
más.
No le echo la culpa
a nadie. Yo no sé de economía, ni de nada. Pero me voy. ¿Qué
voy a hacer a los 45 años con dos hijos en este país? ¿Qué van
a hacer ellos?
Si a alguien
molesté con mis notas que me perdone. Nunca quise herir a nadie,
solo me reí de lo que tenía ganas de reir. Pero ahora me doy
cuenta que no río, que estoy tenso, que no puedo dormir.
El problema es que
no sé a qué país ir. Tiene que ser en algún lugar que hable
español, porque cuando mis viejos me mandaban a clase de inglés
yo no iba. Me escapaba para ir a las prácticas de fútbol. Me
equivoqué, mala suerte. Pero me voy.
Cuando pueda me
voy. Chau.
La ONDA:
Queremos impedir que Vitriolo se vaya. No podemos dejarlo ir.
Sabemos que no le va a gustar nada leer estas líneas, pero él
sabrá comprender que lo queremos aquí, escribiendo y dándonos
aliento. Busquemos la forma, entre todos, para que se quede. Dele
una mano a Vitriolo, escribiéndole alentarlo. Es lo único que le
pedimos.
|