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España se desprende de Aerolíneas Argentinas

La empresa aérea tiene una deuda de U$S 900 millones y pierde mensualmente U$S 30 millones

El gobierno argentino anunció que el Estado español le manifestó que quiere desprenderse de su participación de control en Aerolíneas Argentinas.

“España no tiene ninguna intención de liquidar o quebrar la compañía. No quieren seguir operándola y consideran el ‘Plan Director’ como el medio idóneo para poner a la empresa en orden previamente a su venta”, dijo el ministro de Infraestructura  de Argentina, Carlos Bastos.

Bastos se reunió con el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, y otros funcionarios para discutir el futuro de la aerolínea, que pasa una severa crisis financiera.

Un 92 por ciento de Aerolíneas está en manos del grupo estatal español Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). El Estado argentino conserva una participación menor en Aerolíneas.

LAN CHILE interesada

En las últimas horas trascendió que la empresa chilena LAN Chile podría estar interesada en la compra de la línea de bandera de Argentina-

La propuesta de reestructuración de SEPI para Aerolíneas, llamada  Plan Director, incluye cambios en las condiciones de trabajo de sus 6.766 empleados, y no  pudo ser aplicado por la resistencia de unos de los siete sindicatos de la compañía.

El titular de la SEPI, Pedro Ferreras, dijo que el grupo español instará a Aerolíneas a pedir ante la Justicia argentina una protección legal contra quiebras.

La compañía acumula una deuda estimada en 900 millones de dólares, y registra pérdidas mensuales de  20 a 30 millones de dólares.

La suspensión de pagos de Aerolíneas figura en el orden del día de la reunión que celebrará  el Consejo de Administración de Aerolíneas, aseguró en Madrid el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Pedro Ferreras.

“Estamos al final de la fase terminal” de la empresa, señaló Ferreras, para referirse a la eventual suspensión de pagos de la compañía, que será acordada por el Consejo de Administración si antes no se produce un movimiento del Gobierno argentino o de los sindicatos que se oponen al plan de saneamiento de la aerolínea.

“Si hay una remota posibilidad de salvar Aerolíneas Argentinas está en manos de los argentinos y del gobierno del país, no de la SEPI”, añadió Ferreras.

“Desde el Gobierno español hemos hecho todo lo que hemos podido, todo y más de lo que podíamos para salvar Aerolíneas”, dijo el presidente de la SEPI, antes de agregar que el holding público “ha hecho más esfuerzo con AA que con las propias empresas españolas propiedad de la SEPI”.

“No se nos puede pedir que hagamos otra aportación de fondos para no llegar a ningún sitio”, afirmó Ferreras, que se niega a inyectar más dinero en la aerolínea argentina mientras no se acepte el Plan Director presentado hace un año y destinado a reflotar la compañía.

“No entendemos por qué un plan que se admite en (la aerolínea española) Iberia y que hemos demostrado que somos capaces de gestionar con una relativa eficacia ha sido rechazado por los trabajadores argentinos de una manera rotunda, negándose a cualquier tipo de negociación”, destacó.

Qué es el Plan Director

El Plan Director, al que se han adherido cinco de los siete sindicatos representados en Aerolíneas, contempla una inyección económica de 350 millones de dólares, una reducción de gastos, el replanteamiento de rutas y una reducción de 1.315 empleados de una plantilla total de 7.000. 

El programa de saneamiento cuenta con la oposición del sindicato de azafatas y de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), para el que la aerolínea no necesita flexibilidad laboral, sino un plan de inversiones reales, según su secretario general, Ricardo Cirielli.

El APTA ha pedido ocho meses de plazo para elaborar un plan de viabilidad alternativo, pero “cada mes de retraso en la aplicación del Plan Director añade entre 30 y 35 millones de dólares en pérdidas”, explicó Ferreras.

Aerolíneas Argentinas, que pasó a manos españolas en 1990, acumula actualmente unas pérdidas de 1.797 millones de dólares y cuenta una flota de siete Boeing 747, seis en propiedad y uno en alquiler, junto a seis MD83-88, adquiridos mediante “leasing”, frente a los 28 aparatos que tenía en el momento de su venta.

La semana pasada, la compañía suspendió sus vuelos a Estados Unidos, Brasil y Oceanía, y el martes la SEPI anuló los servicios a Madrid y Roma, últimos destinos de AA en Europa.

La opinión de los sindicatos

La decisión del Estado español de instar a  Aerolíneas Argentinas, a la que controla, a que solicite a la Justicia la protección contra quiebras fue bienvenida por los trabajadores de la compañía, que ven la medida como una esperanza para evitar su cierre. 

“El panorama más que negro que se nos planteaba (...) de la desaparición de la empresa, de la quiebra, se reconvirtió en una pequeña luz de esperanza”, dijo a Ariel Basteiro, secretario general de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), el más grande de los siete sindicatos que agrupan a los empleados de Aerolíneas.

“Con respecto a la quiebra, por supuesto que (la protección) es una instancia menos mala. Una quiebra no es deseada por nadie”, explicó Ricardo Cirielli, secretario general de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA).

La negativa del sindicato hizo inviable la iniciativa, lo que dejó  al borde de la quiebra a la empresa, que desde la semana pasada debió suspender sus vuelos a ocho destinos internacionales.

En protesta por la crisis que atraviesa la compañía, los trabajadores de Aerolíneas mantienen desde hace semanas un plan de lucha que incluye el boicot al embarque de pasajeros en los vuelos de la española Iberia.LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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