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Estos días: "Halloween"."Trato o truco"

 

Estos días: "Halloween". 
"Trato o truco"

por Psic. Daniela Izzo de Márquez  

tau@adinet.com.uy

Como forma de dar un paso más desde el tema abordado en nuestra anterior entrega, nos planteamos esbozar algo referente a la particular atención que debemos tener los adultos en cuanto a influencias que pueden recibir nuestros niños de parte del ambiente en que se desarrollan.

Hablábamos de la TV, del lugar que tiene en nuestra sociedad y de cuántas sugerencias hacen llegar a los más pequeños, tanto positivas como negativas.

Ahora bien: ¿somos nosotros, los "adultos", conscientes de la vulnerabilidad de los niños, de la real importancia y repercusiones futuras que puede tener en ellos una enseñanza errónea, basada en conceptos distorsionados?

Los medios de comunicación están al servicio de la población al tiempo que son empresas comerciales, por lo cual, persiguen además otros fines que van más allá de los receptores.

En estos momentos de conmoción social que vivimos, de incertidumbre, de preocupación y de angustia, se están multiplicando las "ofertas" de propuestas "tranquilizadoras, sanadoras, mágicas", o como se les quiera llamar. Y las vías por las que mayoritariamente se publicita esto, no son ni más ni menos que en los medios de comunicación.

Lo vemos en la TV, lo escuchamos en las radios, lo leemos en publicaciones escritas, "lo pescamos en la red" de Internet.

Y a decir verdad, hay para todos los gustos e intereses.

Creemos fundamental a esta altura pensar en las necesidades de la gente y no lanzarles el anzuelo para obtener beneficios personales.

El respeto por el otro debería estar al principio y ser el motor de nuestras acciones.

Este sentido de generosidad, de compartir, es sano que el niño integre a su personalidad, lo cual estimulará su vida de relación, facilitando establecer vínculos de buena calidad, donde el afecto y la amistad sean preponderantes.

Claro, se me podrá objetar que muchas de estas propuestas que se dan a conocer no transgreden este derecho, sino que lo que buscan es "ayudar", dar una mano a quien la necesite.

No obstante, sabemos que hay algunas dotadas de egoísmo, que no van más allá del beneficio propio, y cuyas propuestas enmascaran otros contenidos.

Pensemos en una de ellas, próxima a estos días: "Halloween".

¿Cuántos niños se están preparando para esta celebración, buscando sus atuendos, sus disfraces, planificando la salida de esa noche, etc.?

Pero, ¿sabrán en verdad qué festejan? ¿Y sus papis? ¿Y las maestras, profesoras o líderes que encabezan y organizan esta fiesta?

La Historia de Halloween

"La celebración del Hallowen se inició en los Estados Unidos alrededor del año 1845. Existen indicios de que antes de esa fecha los peregrinos que llegaron a ese país provenientes de Europa habían prohibido dicha celebración, pero en el año 1845, miles de emigrantes irlandeses inundaron Nueva York a causa de una escasez de papas. Fueron ellos los que trajeron consigo una vieja fiesta religiosa de los sacerdotes galos llamados "druidas", la cual gradualmente se propagó por el resto del país.

La celebración original no era llamada por su nombre actual de Halloween; empezó mucho antes de la era Cristiana entre los antiguos celtas (bretones, galos, escoceses e irlandeses). El fin del verano marcaba el inicio del Año Nuevo Céltico; ese se celebraba ofreciendo sacrificios al "Señor del Cielo y de la Tierra": SAMHAIN o SAMAN. La celebración se constituía en un día festivo llamado la "Vigilia de Saman". La imagen de este dios pagano era la de un esqueleto sosteniendo una hoz o guadaña en su mano que más tarde llegó a ser conocido como La Muerte.

El 1º de noviembre era la fecha en que los celtas celebraban el Día de la Muerte. Por esa época las hojas de los árboles caían, oscurecía más temprano y las temperaturas bajaban. Ellos interpretaban estos fenómenos estacionales como un decaimiento de su dios sol, el cual, pensaban ellos, estaba perdiendo fuerza porque Samhain lo estaba subyugando.

Adicionalmente ellos creían que el día anterior, el 31 de octubre, Samhain se reunía con los espíritus de todos los que habían muerto el año anterior. Estos habían estado confinados a habitar en cuerpos de animales durante todo un año como castigo por sus malas obras, y en la víspera de la fiesta, el 31 de octubre, se les permitía regresar a sus antiguos hogares a visitar a los vivos. Para proteger a estos, el sacerdote dirigía a la gente en ceremonias de adoración diabólica en las que eran quemados como ofrendas, caballos, gatos, ovejas negras, bueyes y seres humanos, para apaciguar a Samhain y evitar que los espíritus de los muertos los lastimaran.

Los Druidas o sacerdotes, eran ministros quienes asimismo realizaban sacrificios humanos como ofrendas que servían para apaciguar la ira de los dioses.

"La Vigilia de Samhain" era pronunciado en la primera Bretaña Sowein. Era un intento de cristianizar este día de adoración pagana, en el año 800 D.C. la Iglesia Romana movió el Día de Todos los Santos del mes de mayo al 1º de noviembre. En inglés este día se llama el "All Hallow’s Day" que pronto se acostumbró llamar "All Hallowe’en", y que pronto fue abreviado a Halloween, como la noche de "Todos los Demonios", para que estos penetraran la noche anterior, consagrándola mediante hechizos, maldiciones y horrores.

La noche del 31 de octubre los druidas fabricaban una enorme fogata de año nuevo. Quemaban animales, cosechas y seres humanos como sacrificios a su dios sol y a Samhain, su dios de la muerte. Durante esta ceremonia diabólica la gente usaba disfraces hechos de cabezas y pieles de animales. Entonces practicaban adivinación, saltaban sobre las llamas o corrían a través de ellas, bailaban y cantaban. Todo esto era hecho para ahuyentar a los malos espíritus.

Los disfrazados iban de casa en casa, cantando y bailando. Sus máscaras con sangre coagulándose y sus grotescos disfraces servirían para verse ellos mismos como espíritus malignos, y así engañar a los espíritus que entrarían ese día y evitar ser lastimados por ellos.

Si por alguna razón alguien olvidaba disfrazarse o no podía engañar a los demonios vistiendo pieles de animales u otros disfraces, había una forma de exorcizarlos: haciendo con ellos un trato de comida y fruta y proveyendo al espíritu errante de albergue para la noche. Si el demonio quedaba satisfecho con su trato, no le harían truco arrojándole un hechizo maligno que le causara estragos. Los druidas en Irlanda recorrían los vecindarios y alrededores la noche del 31 de octubre para colectar ofrendas a Satanás. Ellos cargaban linternas, bolsas de dinero y varas de caña puntiagudas. En cada casa demandarían un específico importe. Si el dueño de la casa no daba la ofrenda, el druida castraría al humano con la vara o a uno de sus preciados animales.

Años después, los granjeros irlandeses, emulando la costumbre druida de antaño, iban casa por casa rogando por comida para sus antiguos dioses. Buena suerte era prometida a todo aquel que donaba, pero amenazas eran hechas contra aquellos que no daban.

El Halloween hoy en día

No es difícil reconocer las similitudes entre las antiguas celebraciones de los celtas y sus sacerdotes paganos, con las costumbres aparentemente ingenuas de la celebración del Día de Haloween de nuestros días. Los disfraces, aunque hoy son más variados y no solamente se utilizan cabezas de animales, son un fiel reflejo de la antigua costumbre.

Asimismo lo son visitas de casa en casa pidiendo dulces, y la frase que utilizan de "truco o trato" con la amenaza de hacer travesuras a aquellos que se atreven a no dar lo que se les pide.

Estas celebraciones parecieran ser inofensivas y hasta simpáticas. El comercio y la sociedad las han aceptado y son ampliamente publicitadas, hay todo un movimiento social que organiza celebraciones en casas, fiestas en clubes, los establecimientos comerciales adornan con motivos alusivos a prácticas ocultas, y aún los sectores radicales de la cristiandad guardan silencio ante una práctica que ya no sólo es exclusiva de la sociedad norteamericana, sino que ha llegado a Latinoamérica como un producto de importación más de la sofisticada sociedad de consumo norteamericana."

¿Qué daño podría haber en Haloween?

Puede ser un día dañino y peligroso, que enfatiza la violencia, la muerte, el horror, el miedo y lo oculto."

Los niños no poseen esa capacidad de discernimiento que muchos de nosotros sí: ayudémoslos.

Pero también protejámonos todos, pues a pesar de nuestra madurez, las necesidades nos hacen vulnerables, afectan nuestras posibilidades de discernimiento y podemos ser influenciados de manera negativa.

Demos a los medios de comunicación el lugar destacado que merecen en nuestra vida cotidiana, pero intentemos ser "selectivos" siempre. LA ONDA® DIGITAL

(Agradecemos los aportes vertidos por el Centro de Literatura Cristiana).


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