Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo
¡Todo tiene un tiempo!
Leer artículo Enrique Amorín: desde Argentina un justo homenaje
Leer artículo Poesía e Internet en Uruguay

¡Todo tiene un tiempo!
por la Psic. Daniela Izzo de Márquez
Tel. 211 3439 tau@adinet.com.uy

Nuestra propia condición humana nos limita en más de una situación y nos deja sin saber qué rumbo tomar, cómo hacerlo, qué decir.

Esto depende de cada persona, claro está.

Situaciones que para uno pueden ser difíciles de afrontar, para otro puede que no lo sean.

Sin embargo, hay una en particular, que nos sumerge a todos, sin distinción alguna: la muerte.

Y la irrevocable muerte, nos deja "sin palabras" a más de uno de nosotros.

Hay quienes no quieren y principalmente "no pueden" ni siquiera pensar en ese desenlace de la vida. Y ello como mecanismo que su estructura de personalidad pone en juego para facilitar el manejo o control de la angustia que genera esa posibilidad.

¿A cuántos de nosotros no nos incomodaron, a veces, imágenes de propagandas de empresas fúnebres con todo lo que las caracteriza, de cementerios, de accidentes fatales, de salas de terapias intensivas, etc.?

Y ni qué decir de las exclamaciones cuando algún familiar dice "cuando yo me muera tal o cual cosa"; o "de esto también hay que hablar".

Evidentemente la muerte duele mucho. No sólo el pensar en cuando uno mismo muera, sino en la muerte de alguien que nos rodea: un familiar, un amigo, un vecino, y por qué no, hasta de una mascota.

¿Y cómo le explicamos a los chicos que ha muerto su .... (quien sea que haya perdido?; ¿cómo soportamos el dolor de tener que ponerle en palabras esto tan triste?, ¿quién tiene la palabra justa?.

Al hablar de muerte, hacemos referencia implícitamente a una pérdida.

Pero pérdida "irreversible".

Y aclaramos que pérdidas pueden haber muchas: pérdida por la disolución de un vínculo amoroso, de un vínculo laboral, de una posición económica determinada, de bienes materiales, de miembros del cuerpo, etc. Sin embargo, muchas de éstas, suelen revertirse: las puertas de un trabajo se cierran, pero mañana se abren las de otro; una pareja se diluye, pero posiblemente en un futuro se construye otra, etc.

Entendemos que la movilización de afectos y emociones que nos desencadena la pérdida por muerte de alguien próximo es muy intensa.

Sobre este aspecto nos centraremos hoy.

La muerte llega sin distinción alguna, como ya comentamos, no importa que seamos adultos o niños, que estemos sanos o enfermos.

Cuando uno sabe que alguien padece de una enfermedad terminal, o de una situación de salud delicada, entendemos que muchas veces es como si pudiéramos irnos "preparando" para cuando llegue ese momento.

Es un tiempo durante el cual interiormente podemos ir adaptándonos a la idea de que esa persona no estará más físicamente a nuestro lado: no la veremos, no oiremos su voz, no la podremos tocar, ni acariciar, no disfrutaremos más mates o bocado alguno, no veremos cambios en sus cosas, no compartiremos el diario vivir...

Claro, esto no impedirá que cuando esa persona parta de nuestro lado, el sufrimiento quede con nosotros, al menos durante un tiempo.

Y cuando la muerte es repentina, ese agolpamiento de emociones opera como un fuerte cimbronazo en la vida anímica de cada uno de nosotros.

Sea cual sea el caso, la muerte nos sumerge en una situación de crisis.

Ahora bien, la pérdida de ese ser con el cual mantenemos vínculos afectivos desencadena innumerables reacciones y sentimientos, generalmente con una tonalidad depresiva, dando lugar a lo que se denomina "proceso de duelo".

Este proceso se manifiesta en la persona tanto a nivel de su cuerpo como a nivel de su psiquismo.

¿Cuáles son las manifestaciones más comunes?

Citemos aquí un pasaje de: "Duelo por un niño que muere antes de nacer" (Denise Defey, J. L. Díaz Roselló, y otros), adaptado de: "Gardner y Merenstein * Handbook of Neonatal Intensive Care*, St. Louis, 1985.

  • Manifestaciones Somáticas
  1. Sistema Gastrointestinal:

Anorexia y pérdida de peso, bulimia, náusea y vómitos, dolor abdominal y sensación de vacío.

  1. Sistema Respiratorio:

Sensación de asfixia y tos, hiperventilación.

  1. Sistema Cardiovascular:

Palpitaciones, sensación de opresión en el tórax.

  1. Sistema Neuromuscular:

Cefaleas, vértigo, síncope, enfermedad de Brisaud ( tics), debilidad muscular o pérdida de fuerza.

  • Manifestaciones Psicológicas
  1. Sentimientos:

Culpa, tristeza, enojo y hostilidad, desamparo, dolor, desesperación y pesimismo, vergüenza, soledad.

  1. Preocupación por la imagen de la persona perdida:

Ensoñaciones diurnas y fantasías, pesadillas, nostalgia.

  1. Trastornos en las relaciones interpersonales:

Aumento de la irritabilidad y el desasosiego, disminución del deseo e interés sexual, introversión, llanto.

  1. Dificultad en retornar a las actividades habituales:

Fatiga y agotamiento o hiperactividad estéril, insomnio e hipersomnia, distractibilidad, movimientos, pensamientos y discurso verbal enlentecidos, pérdida de concentración y motivación.

Acotemos aquí que no necesariamente deben aparecer todas estas expresiones; eventualmente predominarán algunas en los distintos momentos del proceso, tanto sean las somáticas, como las psicológicas y se alternarán.

Este "proceso de duelo" que mencionamos será quien permita, luego de un tiempo no establecido, la aceptación de la pérdida de la persona.

No se resuelve de un día al otro.

Decimos tiempo "no establecido" pues su duración variará en cada individuo.

En términos generales, puede decirse que pasado el año de lo ocurrido, ya comienzan a notarse cambios favorables.

Hay circunstancias en que esta evolución no se constata, dando cuenta entonces de un "duelo patológico", lo cual hace necesaria la ayuda profesional.

Es claro que este proceso de duelo no se lleva a cabo con facilidad; requiere de un "trabajo de duelo", que se realizará en diferentes etapas (que abordaremos en otra entrega), para llegar sí a una verdadera elaboración del mismo.

En una próxima entrega iremos abordando paulatinamente otras ramas de este tema, tratando de instrumentarnos aunque sea mínimamente, pues también a nosotros seguramente se nos aproximará este "tiempo de morir", por crueles que parezcan estas palabras. LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Inicio

Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital