|
|
Julio
C. Da Rosa, un escritor con el pago en el corazón
por Julia Galemire |
 |
Cuento:
Bermejo
por Hugo Jorge |
Julio
C. Da Rosa, un escritor
con el pago en el corazón
por Julia Galemire
La
obra narrativa de Julio C.da Rosa -fallecido hace pocos días- ha
merecido ya el juicio consagratorio de la crítica que, ya en vida
de este escritor perteneciente a la llamada generación del 45, lo
señaló como un creador de fuerte y trascendente personalidad
literaria.
No es este un
juicio que surge circunstancialmente o por compromiso a la hora de
su muerte, sino que surge y está presente en la simple lectura de
los textos que don Julio fue elaborando ilusionada y pacientemente
y en los que, está en cada instancia, el hombre del interior y
que aún en el tráfago de la ciudad, no podía desprenderse del
"pago chico" en el que había nacido en 1920, su viejo y
querido pago de Treinta y Tres.
Quienes lo
conocimos y lo tratamos, podemos intentar, incurriendo en algún
error involuntario, trazar el retrato del hombre, para luego hacer
una referencia a su escritura, en la medida en que él e espacio
del que disponemos, nos lo permita.
Alto, corpulento,
severo en el continente -como solían decir nuestros abuelos-,
don Julio escondía bajo el gesto adusto con que solía
presentarse, rasgos esenciales que en definitiva surgían
inevitablemente y como algo espontáneo en la frecuentación de su
trato: su actitud cordial, su calma invariable, su sentido del
humor y su humanismo expresado en su solidaridad con
"los de abajo", a los que retrató fielmente en las páginas
de sus novelas y cuentos.
Una solidaridad, un
deseo de hacer algo por lo que nada tenían, lo llevó a transitar
por los duros caminos de la política, llegando a ocupar como
premio a su militancia sin desmayos, una banca en la Cámara de
Representantes por el período 1963-1967, que no llegó a
completar, pues renunció a la misma en 1966.
De su obra,
puede decirse, entre otras cosas, que nacían de la memoria
de don Julio en la que guardaba celosamente la vida de sus pagos,
con sus personajes, con los hechos risueños o dramáticos que el
narra con un lenguaje llano y fluido, pero que nunca llega a
la descripción formal de esos episodios que él, prefirió
tratarlos en una visión totalizadora y no individual.
Su literatura era
realista en la medida que sus personajes, el medio en el que vivían
eran los que poblaban las zonas rurales que él conocía a fondo y
amaba: así pudo decir Arturo Sergio Visca que da Rosa
" No escribe más de lo que conoce bien y de lo que conoce no
pretende decir más de lo que sabe".
Y agrega, ubicando
la escritura del autor de "Mundo chico" en su verdadero
contexto, que
" Ha escogido
para su creación criaturas que viven naturalmente
su aventura humana. No importa que esta sea dramática o dichosa,
siempre un mismo aire de naturalidad las envuelve. Por eso, para
vivir, para estos seres, es un además que se ejecuta sin
patetismos. Pero no carecen de profundidad".
Por su parte, Mario
Benedetti en su "Literatura uruguaya siglo XX", afirma
en su juicio crítico de "Recuadros de Treinta y Tres",
que "Cuando da Rosa encuentra, entre sus recuerdos, la anécdota
con valor y peripecia independientes y, entregándose a su vocación
de narrador, la brinda sin mayor preocupación por detallismos
documentales, logra las mejores, las más frescas y eficaces páginas
de su libro".
Miembro de Número
de la Academia Nacional de Letras y ex-Presidente de dicha
corporación, Julio C. da Rosa obtuvo el Premio Nacional de
Literatura por el bienio 77-78, el Gran Premio de Literatura
"José Enrique Rodó" de la Intendencia Municipal de
Montevideo en 1991, el Premio "Bartolomé Hidalgo" y el
Gran Premio de la Labor Intelectual. LA
ONDA®
DIGITAL
|
|