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Ofensiva contra el enemigo
Radiografía del dengue

por José A. De la Osa
delaosa@ip.etecsa.cu

Ante el alerta del Ministerio de Salud Pública de nuestro país por una posible epidemia de dengue proveniente de Brasil, La ONDA publica este material informativo tomado de Granma, Cuba.

Denominada en swahili —una de las lenguas más habladas por los africanos— como "ki dengue pepa", historiadores de la Medicina han llegado a afirmar que, al parecer, la palabra dengue fue acuñada después de una epidemia ocurrida en el Caribe, con las características contemporáneas de esa enfermedad, que también afectó a La Habana a mediados del siglo XIX.

Cuando analizamos el panorama de las Américas, observamos que desde hace más de 200 años se han venido notificando enfermedades como la del dengue y se reconoce que la descripción de esta dolencia fue realizada por el médico Benjamín Rush, en Filadelfia, en 1780.

Una mirada al siglo XX que acaba de concluir, no puede ser más reveladora. La Organización Mundial de la Salud estima que entre 2 500 y 3 000 millones de personas viven en zonas donde puede trasmitirse el virus del dengue. Solo en 1998 se produjo una pandemia en la que 56 países notificaron 1,2 millones de casos de fiebre de dengue y fiebre hemorrágica por dengue, una cifra sin precedentes.

El pasado año 2001, para hablar ahora solo de nuestra región, según datos preliminares 33 países reportaron la enfermedad y 16 el dengue hemorrágico. Los más afectados en nuestra área son Brasil, Venezuela, Perú, Colombia y Ecuador.

Para el profesor Gustavo Kourí, director general del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, y una autoridad mundial en el tema, a partir de los años 60 se deteriora la campaña impulsada por la OPS en el continente y comienza la reinfección del Aedes aegypti, capaz no solo de picar, sino de enfermar, e incluso comprometer nuestra propia vida, fundamentalmente en el hogar o en el centro laboral, por ser un mosquito doméstico que acompaña al hombre en su hábitat.

Ganar una cultura familiar para mantener a raya al peligroso vector y favorecer una sostenida e indeclinable vigilancia sobre el Aedes aegypti, que puede campear por su respeto en nuestra casa, se convierte en imprescindible para salvaguardar la salud y la vida de nuestros seres queridos.

EL AEDES AEGYPTI

Originario de África, el Aedes aegypti tiene un ciclo de vida corto (alrededor de dos meses en condiciones de laboratorio), y, al mismo tiempo, muestra un enorme potencial reproductivo.

La hembra, que es la que pica, después que se une al macho necesita tomar sangre, pues se alimenta preferentemente de la sangre humana para desarrollar sus huevos, que los coloca en las paredes interiores de los depósitos, cercanos al agua. Puede poner de 100 a 300 huevos, unos 50 como promedio, los que poseen una gran resistencia a la desecación y cambios de temperatura. Los machos no pican, se alimentan del néctar y jugo de vegetales.

La Aedes aegypti deposita los huevos en agua limpia dentro y alrededor de la casa, y en más de un recipiente, preferentemente artificiales, como vía inteligente de perpetuar la especie. En los criaderos, en un ciclo que transcurre entre los 7 y los 10 días, los huevos se convierten en larvas, luego en pupas o ninfas y finalmente en mosquito.

Este mosquito es de color café oscuro o negro, con manchas blancas en el tórax y en las patas. Puede picar a cualquier hora del día y de la noche, aunque sus preferencias son las primeras horas de la mañana y al final de la tarde.

Cuando se alimenta con sangre de una persona enferma de dengue, y cada vez que pica a otras, este vector transmite el virus de la enfermedad, por lo cual se producen dos ciclos de desarrollo: uno en el hombre y otro en el mosquito.

El profesor Kourí explica a Granma que en el hombre tiene lugar lo que los especialistas califican como "incubación intrínseca" (propia del organismo).

"Desde que el mosquito pica al ser humano —dice— hasta que comienza la fiebre, pueden transcurrir siete u ocho días. En este período el virus se multiplica en el torrente sanguíneo durante el período febril de la enfermedad".

De ahí que la transmisión del dengue se origine cuando el mosquito pica a una persona en la etapa febril de la dolencia. Es entonces cuando se inicia en el mosquito la llamada "incubación extrínseca" (que no es de su propia naturaleza), proceso que tiene una duración de 2 a 11 días dentro del vector para, finalmente, localizarse en sus glándulas salivales y estar en capacidad de transmitir la enfermedad en cada nueva picada durante su ciclo de vida.

EL DENGUE

Para la transmisión del dengue se requiere la existencia de una persona enferma, la presencia del vector (el Aedes aegypti) y una persona sana. No se transmite directamente de una persona a otra. En dependencia de las características clínicas la enfermedad puede manifestarse de forma inaparente, con fiebre indiferenciada, como dengue clásico y fiebre hemorrágica por dengue / síndrome de shock del dengue.

Haciendo gala de un gran didactismo, el doctor Kourí señala que muchas personas pueden tener el virus del dengue sin que presenten síntomas. Es el denominado inaparente. Al referirse a la fiebre indiferenciada, puso como ejemplo a las personas que presentan fiebre durante dos o tres días y no acuden al médico por no sentir mayores molestias. Cuando el virus está en circulación en un medio determinado, esas personas pueden haber padecido el dengue con esa "fiebre indiferenciada".

En cuanto al clásico, el científico cubano señala que es "una gripe sin catarro". Uno se siente "tumbao" dice con expresión popular. Duele la cabeza, hay dolores articulares, de los músculos y detrás de los ojos, se pierde el apetito, en ocasiones aparece una erupción con picazón. "Ese es el dengue clásico, fácil de diagnosticar", anota.

Punto y aparte dedica para hablar del dengue hemorrágico, que tiene los mismos síntomas que el dengue clásico, pero que entre el tercero y sexto día de la enfermedad pueden aparecer complicaciones: vómitos frecuentes, a veces con diarreas, dolor abdominal sostenido, somnolencia, o, por el contrario, irritabilidad.

Alerta que esos son los signos de alarma del dengue, y su reconocimiento inmediato salva no pocas vidas. Ante estas manifestaciones debe trasladarse al enfermo con urgencia al hospital más cercano, y subraya que cuando se sospecha la presencia de cualesquiera de las formas del dengue no deben administrarse aspirinas.

En el dengue hemorrágico se presentan petequias (pequeñas manchas de sangre en la piel); hematomas, como cuando uno se da un golpe; aparecen hemorragias en las encías y, ocasionalmente, hemorragias digestivas e incluso diarreas con sangre. También las mujeres que se encuentran en su período menstrual pueden presentar "una marcada abundancia".

Para la confirmación del diagnóstico de dengue hemorrágico los exámenes de laboratorio deben probar la presencia de plaquetas bajas en sangre y hematocritos elevados.

El dengue, que en la actualidad es la enfermedad viral más importante transmitida por mosquitos, comprende cuatro serotipos (el 1, 2, 3 y 4), cada uno de los cuales no genera inmunidad hacia los restantes y pueden producir dengue y dengue hemorrágico.

Es criterio médico que el dengue hemorrágico se produce "casi siempre" cuando con anterioridad hemos padecido la enfermedad, y se plantea también que existen factores de riesgo individuales que condicionan su aparición.

HACIA LA ERRADICACIÓN DE LA EPIDEMIA

El profesor Kourí considera que la ofensiva contra el Aedes aegypti que se desarrolla principalmente en Ciudad de La Habana reúne los principios generales para el control del peligroso vector.

Cita la voluntad política, que se traduce en la asignación de recursos, personal y toma de decisiones; amplia coordinación entre los sectores, entre los que se destacan la salud pública, comunales (recogida de "tarecos" y desechos sólidos), e hidroeconomía para el control de los salideros; participación comunitaria: cada ciudadano volcado a la eliminación de criaderos del vector. Y considera que la legislación sanitaria en vigor debe cumplirse con rigor.

Sin embargo, valora como requisito esencial, al término de esta guerra a muerte contra el mosquito Aedes aegypti, la contribución sistemática y consciente de cada miembro de la familia para no permitir que, en nuestro hogar o centro laboral, haya un solo recipiente o desecho donde el peligroso vector pueda anidar.

La supresión sostenida de las poblaciones de vectores depende en gran medida de la acción colectiva y el comportamiento de todos los miembros de la comunidad. Esta responsabilidad ciudadana constituye la única vía para poder declarar permanentemente persona non grata al "familiar" mosquito.

VACUNA CONTRA EL DENGUE

Científicos del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología vienen trabajando en un proyecto de vacuna recombinante contra los cuatro serotipos del virus del dengue. Y acaban de elaborar un macroproyecto para el dengue, a fin de impulsar el desarrollo de la vacuna y mejorar los medios diagnósticos de esta enfermedad.

MENSAJE A LA FAMILIA

Concluida la ofensiva actual, es imprescindible mantener tapados los recipientes con agua que tengamos en el hogar o en el centro de trabajo; las plantas ornamentales deben mantenerse sembradas en tierra, y el agua de los vasos espirituales cambiarse, como máximo, cada dos días. Hablar de erradicar el Aedes aegypti se traduce en nuestra capacidad de erradicarlo del medio doméstico y laboral y ello será posible principalmente con la responsabilidad individual de cada ciudadano.

¿DESDE CUÁNDO EXISTE LA ENFERMEDAD?

Aparentemente, la primera gran epidemia de una enfermedad parecida al dengue fue descrita entre 1779 y 1780 en tres continentes: Asia, África y América del Norte.

Sin embargo, descripciones de cuadros clínicos semejantes existen en una Enciclopedia China de la Dinastía Chin (265-420 después de nuestra Era).

Un hecho interesante es que ya los antiguos chinos pensaban que la enfermedad estaba relacionada a insectos voladores asociados al agua.

El término "dengue" se originó en América entre 1827 y 1828, a raíz de una epidemia en el Caribe que cursaba con fiebre, artralgias y exantema. Los esclavos provenientes de África identificaron a esta entidad patológica como dinga o dyenga, homónimo del swahili "Ki denga pepo" que significa ataque repentino (calambre o estremecimiento) provocado por un "espíritu malo" (tomado de Halstead, 1982, Bull. OMS 58).LA ONDA® DIGITAL


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