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Ofensiva
contra el enemigo Ante el alerta del Ministerio de Salud Pública de nuestro país por una posible epidemia de dengue proveniente de Brasil, La ONDA publica este material informativo tomado de Granma, Cuba.
Cuando analizamos
el panorama de las Américas, observamos que desde hace más de
200 años se han venido notificando enfermedades como la del
dengue y se reconoce que la descripción de esta dolencia fue
realizada por el médico Benjamín Rush, en Filadelfia, en 1780. Una mirada al siglo
XX que acaba de concluir, no puede ser más reveladora. La
Organización Mundial de la Salud estima que entre 2 500 y 3 000
millones de personas viven en zonas donde puede trasmitirse el
virus del dengue. Solo en 1998 se produjo una pandemia en la que
56 países notificaron 1,2 millones de casos de fiebre de dengue y
fiebre hemorrágica por dengue, una cifra sin precedentes. El pasado año
2001, para hablar ahora solo de nuestra región, según datos
preliminares 33 países reportaron la enfermedad y 16 el dengue
hemorrágico. Los más afectados en nuestra área son Brasil,
Venezuela, Perú, Colombia y Ecuador. Para el profesor
Gustavo Kourí, director general del Instituto de Medicina
Tropical Pedro Kourí, y una autoridad mundial en el tema, a
partir de los años 60 se deteriora la campaña impulsada por la
OPS en el continente y comienza la reinfección del Aedes aegypti,
capaz no solo de picar, sino de enfermar, e incluso comprometer
nuestra propia vida, fundamentalmente en el hogar o en el centro
laboral, por ser un mosquito doméstico que acompaña al hombre en
su hábitat. Ganar una cultura
familiar para mantener a raya al peligroso vector y favorecer una
sostenida e indeclinable vigilancia sobre el Aedes aegypti, que
puede campear por su respeto en nuestra casa, se convierte en
imprescindible para salvaguardar la salud y la vida de nuestros
seres queridos. EL AEDES AEGYPTI
Originario de África,
el Aedes aegypti tiene un ciclo de vida corto (alrededor de dos
meses en condiciones de laboratorio), y, al mismo tiempo, muestra
un enorme potencial reproductivo. La hembra, que es
la que pica, después que se une al macho necesita tomar sangre,
pues se alimenta preferentemente de la sangre humana para
desarrollar sus huevos, que los coloca en las paredes interiores
de los depósitos, cercanos al agua. Puede poner de 100 a 300
huevos, unos 50 como promedio, los que poseen una gran resistencia
a la desecación y cambios de temperatura. Los machos no pican, se
alimentan del néctar y jugo de vegetales. La Aedes aegypti
deposita los huevos en agua limpia dentro y alrededor de la casa,
y en más de un recipiente, preferentemente artificiales, como vía
inteligente de perpetuar la especie. En los criaderos, en un ciclo
que transcurre entre los 7 y los 10 días, los huevos se
convierten en larvas, luego en pupas o ninfas y finalmente en
mosquito. Este mosquito es de
color café oscuro o negro, con manchas blancas en el tórax y en
las patas. Puede picar a cualquier hora del día y de la noche,
aunque sus preferencias son las primeras horas de la mañana y al
final de la tarde. Cuando se alimenta
con sangre de una persona enferma de dengue, y cada vez que pica a
otras, este vector transmite el virus de la enfermedad, por lo
cual se producen dos ciclos de desarrollo: uno en el hombre y otro
en el mosquito. El profesor Kourí
explica a Granma que en el hombre tiene lugar lo que
los especialistas califican como "incubación intrínseca"
(propia del organismo). "Desde que el
mosquito pica al ser humano —dice— hasta que comienza la
fiebre, pueden transcurrir siete u ocho días. En este período el
virus se multiplica en el torrente sanguíneo durante el período
febril de la enfermedad". De ahí que la
transmisión del dengue se origine cuando el mosquito pica a una
persona en la etapa febril de la dolencia. Es entonces cuando se
inicia en el mosquito la llamada "incubación extrínseca"
(que no es de su propia naturaleza), proceso que tiene una duración
de 2 a 11 días dentro del vector para, finalmente, localizarse en
sus glándulas salivales y estar en capacidad de transmitir la
enfermedad en cada nueva picada durante su ciclo de vida. EL DENGUE Para la transmisión
del dengue se requiere la existencia de una persona enferma, la
presencia del vector (el Aedes aegypti) y una persona sana. No se
transmite directamente de una persona a otra. En dependencia de
las características clínicas la enfermedad puede manifestarse de
forma inaparente, con fiebre indiferenciada, como dengue clásico
y fiebre hemorrágica por dengue / síndrome de shock del dengue. Haciendo gala de un
gran didactismo, el doctor Kourí señala que muchas personas
pueden tener el virus del dengue sin que presenten síntomas. Es
el denominado inaparente. Al referirse a la fiebre indiferenciada,
puso como ejemplo a las personas que presentan fiebre durante dos
o tres días y no acuden al médico por no sentir mayores
molestias. Cuando el virus está en circulación en un medio
determinado, esas personas pueden haber padecido el dengue con esa
"fiebre indiferenciada". En cuanto al clásico,
el científico cubano señala que es "una gripe sin
catarro". Uno se siente "tumbao" dice con expresión
popular. Duele la cabeza, hay dolores articulares, de los músculos
y detrás de los ojos, se pierde el apetito, en ocasiones aparece
una erupción con picazón. "Ese es el dengue clásico, fácil
de diagnosticar", anota. Punto y aparte
dedica para hablar del dengue hemorrágico, que tiene los mismos síntomas
que el dengue clásico, pero que entre el tercero y sexto día de
la enfermedad pueden aparecer complicaciones: vómitos frecuentes,
a veces con diarreas, dolor abdominal sostenido, somnolencia, o,
por el contrario, irritabilidad. Alerta que esos son
los signos de alarma del dengue, y su reconocimiento inmediato
salva no pocas vidas. Ante estas manifestaciones debe trasladarse
al enfermo con urgencia al hospital más cercano, y subraya que
cuando se sospecha la presencia de cualesquiera de las formas del
dengue no deben administrarse aspirinas. En el dengue hemorrágico
se presentan petequias (pequeñas manchas de sangre en la piel);
hematomas, como cuando uno se da un golpe; aparecen hemorragias en
las encías y, ocasionalmente, hemorragias digestivas e incluso
diarreas con sangre. También las mujeres que se encuentran en su
período menstrual pueden presentar "una marcada
abundancia". Para la confirmación
del diagnóstico de dengue hemorrágico los exámenes de
laboratorio deben probar la presencia de plaquetas bajas en sangre
y hematocritos elevados. El dengue, que en
la actualidad es la enfermedad viral más importante transmitida
por mosquitos, comprende cuatro serotipos (el 1, 2, 3 y 4), cada
uno de los cuales no genera inmunidad hacia los restantes y pueden
producir dengue y dengue hemorrágico. Es criterio médico
que el dengue hemorrágico se produce "casi siempre"
cuando con anterioridad hemos padecido la enfermedad, y se plantea
también que existen factores de riesgo individuales que
condicionan su aparición. HACIA LA
ERRADICACIÓN DE LA EPIDEMIA El profesor Kourí
considera que la ofensiva contra el Aedes aegypti que se
desarrolla principalmente en Ciudad de La Habana reúne los
principios generales para el control del peligroso vector. Cita la voluntad
política, que se traduce en la asignación de recursos, personal
y toma de decisiones; amplia coordinación entre los sectores,
entre los que se destacan la salud pública, comunales (recogida
de "tarecos" y desechos sólidos), e hidroeconomía para
el control de los salideros; participación comunitaria: cada
ciudadano volcado a la eliminación de criaderos del vector. Y
considera que la legislación sanitaria en vigor debe cumplirse
con rigor. Sin embargo, valora
como requisito esencial, al término de esta guerra a muerte
contra el mosquito Aedes aegypti, la contribución sistemática y
consciente de cada miembro de la familia para no permitir que, en
nuestro hogar o centro laboral, haya un solo recipiente o desecho
donde el peligroso vector pueda anidar. La supresión
sostenida de las poblaciones de vectores depende en gran medida de
la acción colectiva y el comportamiento de todos los miembros de
la comunidad. Esta responsabilidad ciudadana constituye la única
vía para poder declarar permanentemente persona non grata al
"familiar" mosquito. VACUNA CONTRA EL
DENGUE Científicos del
Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y del Centro de
Ingeniería Genética y Biotecnología vienen trabajando en un
proyecto de vacuna recombinante contra los cuatro serotipos del
virus del dengue. Y acaban de elaborar un macroproyecto para el
dengue, a fin de impulsar el desarrollo de la vacuna y mejorar los
medios diagnósticos de esta enfermedad. MENSAJE A LA
FAMILIA Concluida la
ofensiva actual, es imprescindible mantener tapados los
recipientes con agua que tengamos en el hogar o en el centro de
trabajo; las plantas ornamentales deben mantenerse sembradas en
tierra, y el agua de los vasos espirituales cambiarse, como máximo,
cada dos días. Hablar de erradicar el Aedes aegypti se traduce en
nuestra capacidad de erradicarlo del medio doméstico y laboral y
ello será posible principalmente con la responsabilidad
individual de cada ciudadano. ¿DESDE CUÁNDO
EXISTE LA ENFERMEDAD?
Aparentemente, la
primera gran epidemia de una enfermedad parecida al dengue fue
descrita entre 1779 y 1780 en tres continentes: Asia, África y América
del Norte. Sin embargo,
descripciones de cuadros clínicos semejantes existen en una
Enciclopedia China de la Dinastía Chin (265-420 después de
nuestra Era). Un hecho
interesante es que ya los antiguos chinos pensaban que la
enfermedad estaba relacionada a insectos voladores asociados al
agua. El término "dengue" se originó en América entre 1827 y 1828, a raíz de una epidemia en el Caribe que cursaba con fiebre, artralgias y exantema. Los esclavos provenientes de África identificaron a esta entidad patológica como dinga o dyenga, homónimo del swahili "Ki denga pepo" que significa ataque repentino (calambre o estremecimiento) provocado por un "espíritu malo" (tomado de Halstead, 1982, Bull. OMS 58).LA ONDA® DIGITAL |
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