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La
educación preescolar y las reclamaciones de la reforma de
la enseñanza
Alcira Legaspi de Arismendi |
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Propuestas
radicales para transformar la enseñanza uruguaya, por fuera
de los modelos expuestos hasta el momento
Prof. Marcelo Martínez Lauretta
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La
educación preescolar y las reclamaciones
de la reforma de la enseñanza
por Alcira Legaspi de Arismendi *
La escolarización
temprana ha sido una aspiración del Magisterio Nacional desde
hace ya muchas décadas. Debe recordarse que José P. Varela fue
pionero en Uruguay y quizás en América al planteare esta
cuestión. En su libro "La educación del pueblo" (1874)
sostuvo la necesidad de crear "Jardines de Infantes donde los
niños fueran a estar tan bien o mejor que en el hogar y a la vez
aprendiesen algo, utilizando ese tiempo precioso de la infancia,
que pasa con tanta rapidez y a menudo tanto se malgasta"
[...] "Así pues como conveniencia de la niñez y como
conveniencia de las escuelas primarias, es necesario establecer
Jardines de la Infancia" (1).
El primer Jardín
de Infantes se inauguró en Montevideo el 19 de marzo de 1892 bajo
la dirección y orientación pedagógica de Enriqueta Compte y
Riquet. Este nacimiento temprano propició la realización de una
experiencia interesante y de reconocido prestigio que influyó en
la formación especializada de las primeras maestras que
trabajaron en educación inicial. Pero será recién en la década
de los 40 que empiezan a extenderse clases jardineras en escuelas
primarias similares a las que ya funcionaban en escuelas de
práctica de Montevideo. Por ley de julio de 1949 se crean 200
cargos para clases jardineras de todo el país y algunos Jardines
de la Infancia. Hay un proceso lento de desarrollo en el sistema
de enseñanza estatal y un crecimiento de instituciones privadas
de atención a los niños en edad preescolar de muy variada
calidad educativa.
La resolución
estatal de generalizar la educación inicial a los niños de
cuatro y cinco años no puede dejar de recibir la aprobación de
todos los docentes que hemos bregado por esta cuestión. Según
datos publicados, más de 80000 niños de 4 a 5 años ingresaron
al Sistema de Educación Público. Sin embargo, los resultados
obtenidos han motivado pronunciamientos muy críticos algunos de
los cuales voy a considerar en esta nota.
Las Asambleas
Técnico Docentes que, como se sabe, cuentan con la participación
de los maestros que trabajan en esta área educativa, afirman de
manera categórica que la forma en que fue implementado este
ingreso masivo se hizo en "condiciones en que lo hacen
prácticamente inocuo".
Esta tajante
conclusión está fundamentada en serias discrepancias que van
desde considerar inadecuadas las soluciones locatarias, hasta la
forma de cubrir los cargos, que se hizo no por creación de los
mismos sino sacando 1000 docentes de escuelas comunes, rurales, de
adultos y de enseñanza especial. Asimismo, se tomaron medidas
improvisadas e inconsultas y al margen de la historia y las
experiencias acumuladas en nuestro país en esta rama educativa.
No se tuvo en cuenta tampoco que la formación docente
especializada tiene exigencias científicas a un nivel mucho más
profundo que el que con frecuencia se considera suficiente para
educar a los más pequeños. Por la magnitud de estos factores es
que con seriedad y responsabilidad los docentes sostienen que
"ha habido pérdida de calidad" en los resultados de la
acción educativa de los niños de 4 y 5 años (2).
Por otra parte, una
investigación realizada por docentes de la Facultad de Ciencias
Sociales de la Universidad de la República (3) titulada
"Impacto educativo, económico y social de la incorporación
de niños de 4 y 5 años a los programas de educación inicial en
Uruguay entre 1995 y 1999" aporta datos que permiten hacer
una lectura que concuerda con las conclusiones de las ATD antes
mencionadas. En un minucioso trabajo de campo, los autores
examinaron los resultados alcanzados en primer año de escuela
pública de 17430 alumnos de Montevideo en visita a hogares. En
las encuestas participaron también las maestras de primer año de
las escuelas públicas que se tomaron para la muestra.
Se trata de una
investigación de carácter fundamentalmente sociológica que
contiene conclusiones que se encuadran también en el campo de la
pedagogía y que conviene retener. En primer lugar, surge con
nitidez la comprobación hecha por sociolingüistas, psicólogos y
pedagogos sobre la incidencia del medio sociocultural en que vive
el niño en el nivel de desarrollo intelectual alcanzado el que se
manifestaría principalmente en el grado de adquisición de la
lengua materna. (4)
Como consecuencia
se comprobó también la conveniencia del ingreso temprano a la
enseñanza formal así como la importancia de la calidad de la
misma al evaluar el rendimiento escolar en primer año.
Dicha
investigación ofrece algunos porcentajes que no pueden dejar de
calificarse de alarmantes: el 44% de los niños que ingresan a la
escuela sin pasar por alguna institución de educación inicial
formalizada repite primer año y el 30% de los que asistieron solo
al grupo de preescolar de 5 años también quedan repetidores.
La primera
conclusión que estas cifras promueven a los docentes que hemos
trabajado con estas edades en diferentes medios socio-culturales y
que hemos obtenido resultados muy diferentes es reafirmar que
efectivamente tienen razón los sindicatos de las distintas ramas
de la enseñanza que reclaman una reforma educativa, no
extrapolada de otros países, sino elaborada con la participación
de todos los sectores sociales involucrados (lo cual no niega los
aportes y experiencias de científicos de otros países).
Reforma que
debería empezar por delimitar mejor los aspectos asistenciales de
los educativos y considerar que la educación preescolar debe ser
encarada como el primer eslabón a tono con la importancia
atribuida al problema educativo en el mundo contemporáneo.
Es así que junto
con el porcentaje de inscriptos y el tiempo de permanencia en una
institución está planteado el problema de los programas y los
resultados. La acción educativa para ser eficaz debe ser
"formativa". A este requerimiento no es ajena sino que
por el contrario es un condicionante principal esta etapa inicial.
Toda ciencia se ha
desarrollado a través de su historia en función de acicates y
estímulos de un medio social determinado. La resolución de
incorporar los niños de 3,4 y 5 años al sistema de enseñanza
debe operar también en el sentido de construir una
conceptualización más profunda con un enfoque más específico
en este campo del conocimiento pedagógico.
El papel de la
educación preescolar en este contexto, reclama sin duda la
profesionalización del educador y prestar más atención a la
propia especialización no sólo desde el punto de vista de las
técnicas, sino del estímulo a la experimentación y la
elaboración científica. Requiere también despertar inquietudes
en los estudiantes, dotarlos de fuentes de información de
contenido pluridimensional que les permita extraer enseñanzas
para su creatividad didáctica revalorizando la significación de
la pedagogía y la psicopedagogía. Solamente una formación
docente que enfoque los problemas de las metodologías
pedagógicas propias a cada ciclo de la enseñanza podrá
contribuir a corregir las insuficiencias de las que hoy tanto se
habla.
*
A. L. de A. :Maestra,
egresada del Instituto Normal de Montevideo, con una vasta
experiencia en el ejercicio de su profesión y en la investigación
de la Pedagogía Preescolar.
Es autora de varios libro, el mas reciente “Pedagogía
Preescolar . Reflexiones sobre una investigación en educación
inicial”.
Referencias
bibliográficas
(1)
José P. Varela. Obras Pedagógicas. Tomo II. Ediciones
Biblioteca Artigas. Montevideo, 1964
(2)
Ver al respecto ATD en Primaria, junio de 2000 y mayo de
2001.
(3)
A. Nagle y R. Tansini. Resultados académicos de los
alumnos de 1er año de escuelas públicas de Montevideo y características
socio-económicas de los hogares. Dpto de Economía de Ciencias
Sociales de la Universidad de la República, marzo de 2000.
(4)
Alcira Legaspi. Pedagogía Preescolar. Ediciones Espartaco.
Montevideo, 1997.
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