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Policía
de inmigración "Siempre que Europa no olvide, como
está haciendo encerrada en sí misma..." |
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Los
altos aranceles consulares agobian a miles de emigrantes |
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Dinamarca
limita la inmigración y recorta las ayudas a los refugiados |
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Dinamarca
limita la inmigración y recorta las
ayudas a los refugiados
"Ha
sido tradicionalmente uno de los mayores defensores de los
derechos de los refugiados y fue el primer país firmante de la
convención de refugiados de Naciones Unidas en 1951"
Será más difícil conseguir la residencia, la reagrupación
familiar y los apoyos sociales
El
Parlamento danés aprobó ayer una polémica y largamente debatida
ley de inmigración que restringe el acceso de demandantes de
asilo, impone nuevas condiciones para la adquisición de
nacionalidad y la reagrupación familiar y aplaza siete años las
ayudas gubernamentales a los inmigrantes. El Gobierno de
centroderecha danés, que contó con los votos del antiinmigrante
Partido Popular Danés (PPD) para la aprobación de estas medidas,
pretende que la ley sirva de modelo para la próxima cumbre de
Sevilla, en la que la UE tratará de armonizar sus políticas de
inmigración.
La aprobación de
esta ley, criticada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas
para los refugiados (ACNUR) y por grupos defensores de los
derechos humanos, se produce días después de que Francia y
Alemania apelaran conjuntamente a un endurecimiento de las políticas
de inmigración europeas, y a tan sólo un mes de que Dinamarca
asuma la presidencia de turno de la UE.
El Gobierno de
coalición de centroderecha danés, con el primer ministro, Anders
Fogh Rasmussen, al frente defiende, sin embargo, que tan sólo
tratan de 'igualarse' a sus socios europeos y sale al paso de las
acusaciones de alineamiento con la extrema derecha del Partido
Popular -la tercera fuerza política en el país, con 22 de los
179 escaños- alegando que las medidas aprobadas ayer 'son las
mismas que propusimos hace 10 años', indicó el ministro danés
de Inmigración, Bertel Haarder. Con estas medidas, el Gobierno de
Rasmussen da cumplimiento a su promesa electoral del pasado mes de
noviembre de endurecer su política de inmigración.
Dinamarca, donde
los inmigrantes constituyen un 5% de una población de 5,3
millones, ha sido tradicionalmente uno de los mayores defensores
de los derechos de los refugiados y fue el primer país firmante
de la convención de refugiados de Naciones Unidas en 1951.
Durante los tres primeros meses de este año llegaron a Dinamarca
menos de la mitad de refugiados que durante los mismos meses de
2001.
La línea dura del
Ejecutivo danés ha sido una fuente de conflictos con sus vecinos
suecos, cuyo Gobierno ha acusado al de Copenhague en las últimas
semanas de falta de solidaridad por 'exportar' inmigrantes en su
dirección. En el primer trimestre de este año la entrada de
inmigrantes en Dinamarca ha descendido un 38%, mientras que
subieron un 67% en Suecia. Más leyes danesas restrictivas sólo
agravarán el problema.
Suecia cuenta con
el 10% de inmigrantes de una población cercana a los nueve
millones de habitantes y existe un amplio consenso social sobre la
necesidad de abrirles las puertas para sostener el Estado de
bienestar. Los suecos consideran que su país está vacunado
contra explosiones xenófobas tras vivir en la primera mitad de
los noventa el ascenso y caída del partido ultra Nueva
Democracia. Hoy no hay ningún partido que defienda el mensaje de
'Suecia para los suecos'. La ministra sueca de Exteriores, Anna
Lindh, añade que 'la hostilidad hacia los inmigrantes es un fenómeno
nuevo y amenazador que pone en peligro el proyecto europeo'.
La nueva ley danesa
contempla las siguientes medidas:
- La residencia
permanente se otorgará tras siete años de vivir en el país, en
lugar de los tres años que contemplaba la anterior legislación.
- Se suprime el
derecho automático de reagrupación familiar y se eleva la edad
de 18 a 24 años para los inmigrantes que quieran reunirse con su
cónyuge en Dinamarca.
- Los inmigrantes
no se beneficiarán de las ayudas gubernamentales hasta después
de siete años de residencia en el país, con el objetivo de
incentivar el acceso al mercado laboral de los inmigrantes.
- Se devolverá a
los refugiados políticos que vivan en Dinamarca cuando cambie la
situación de sus países de origen y los refugiados dejen de
considerarse perseguidos.
- Los extranjeros
que quieran obtener la nacionalidad deberán pasar un examen de
danés y otro de ciudadanía.
- A los inmigrantes
clandestinos se les negará el derecho a que sus solicitudes sean
tramitadas.
- Los extranjeros a
los que les sea denegada la entrada en el país serán expulsados
de inmediato, en lugar del plazo de 15 días contemplado en la
anterior legislación.
Rasmussen pretende
hacer de estas medidas un modelo para sus socios europeos, que el
próximo 21 de junio se reunirán en Sevilla para tratar de
unificar las políticas europeas de inmigración y asilo.
El Parlamento danés
aprobó ayer una polémica y largamente debatida ley de inmigración
que restringe el acceso de demandantes de asilo, impone nuevas
condiciones para la adquisición de nacionalidad y la reagrupación
familiar y aplaza siete años las ayudas gubernamentales a los
inmigrantes. El Gobierno de centroderecha danés, que contó con
los votos del antiinmigrante Partido Popular Danés (PPD) para la
aprobación de estas medidas, pretende que la ley sirva de modelo
para la próxima cumbre de Sevilla, en la que la UE tratará de
armonizar sus políticas de inmigración.
La aprobación de
esta ley, criticada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas
para los refugiados (ACNUR) y por grupos defensores de los
derechos humanos, se produce días después de que Francia y
Alemania apelaran conjuntamente a un endurecimiento de las políticas
de inmigración europeas, y a tan sólo un mes de que Dinamarca
asuma la presidencia de turno de la UE.
El Gobierno de
coalición de centroderecha danés, con el primer ministro, Anders
Fogh Rasmussen, al frente defiende, sin embargo, que tan sólo
tratan de 'igualarse' a sus socios europeos y sale al paso de las
acusaciones de alineamiento con la extrema derecha del Partido
Popular -la tercera fuerza política en el país, con 22 de los
179 escaños- alegando que las medidas aprobadas ayer 'son las
mismas que propusimos hace 10 años', indicó el ministro danés
de Inmigración, Bertel Haarder. Con estas medidas, el Gobierno de
Rasmussen da cumplimiento a su promesa electoral del pasado mes de
noviembre de endurecer su política de inmigración.
Dinamarca, donde
los inmigrantes constituyen un 5% de una población de 5,3
millones, ha sido tradicionalmente uno de los mayores defensores
de los derechos de los refugiados y fue el primer país firmante
de la convención de refugiados de Naciones Unidas en 1951.
Durante los tres primeros meses de este año llegaron a Dinamarca
menos de la mitad de refugiados que durante los mismos meses de
2001.
La línea dura del
Ejecutivo danés ha sido una fuente de conflictos con sus vecinos
suecos, cuyo Gobierno ha acusado al de Copenhague en las últimas
semanas de falta de solidaridad por 'exportar' inmigrantes en su
dirección. En el primer trimestre de este año la entrada de
inmigrantes en Dinamarca ha descendido un 38%, mientras que
subieron un 67% en Suecia. Más leyes danesas restrictivas sólo
agravarán el problema.
Suecia cuenta con
el 10% de inmigrantes de una población cercana a los nueve
millones de habitantes y existe un amplio consenso social sobre la
necesidad de abrirles las puertas para sostener el Estado de
bienestar. Los suecos consideran que su país está vacunado
contra explosiones xenófobas tras vivir en la primera mitad de
los noventa el ascenso y caída del partido ultra Nueva
Democracia. Hoy no hay ningún partido que defienda el mensaje de
'Suecia para los suecos'. La ministra sueca de Exteriores, Anna
Lindh, añade que 'la hostilidad hacia los inmigrantes es un fenómeno
nuevo y amenazador que pone en peligro el proyecto europeo'.
La nueva ley danesa
contempla las siguientes medidas:
- La residencia
permanente se otorgará tras siete años de vivir en el país, en
lugar de los tres años que contemplaba la anterior legislación.
- Se suprime el
derecho automático de reagrupación familiar y se eleva la edad
de 18 a 24 años para los inmigrantes que quieran reunirse con su
cónyuge en Dinamarca.
- Los inmigrantes
no se beneficiarán de las ayudas gubernamentales hasta después
de siete años de residencia en el país, con el objetivo de
incentivar el acceso al mercado laboral de los inmigrantes.
- Se devolverá a
los refugiados políticos que vivan en Dinamarca cuando cambie la
situación de sus países de origen y los refugiados dejen de
considerarse perseguidos.
- Los extranjeros
que quieran obtener la nacionalidad deberán pasar un examen de
danés y otro de ciudadanía.
- A los inmigrantes
clandestinos se les negará el derecho a que sus solicitudes sean
tramitadas.
- Los extranjeros a
los que les sea denegada la entrada en el país serán expulsados
de inmediato, en lugar del plazo de 15 días contemplado en la
anterior legislación.
Rasmussen pretende
hacer de estas medidas un modelo para sus socios europeos, que el
próximo 21 de junio se reunirán en Sevilla para tratar de
unificar las políticas europeas de inmigración y asilo.
Diario
El País de Madrid – 02 – 05 - 02
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