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Fútbol:
desde finales del siglo XIX no se había utilizado el verbo
vender, aplicado a un ser humano
Xavier Caño |
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Cuando
jugar al fútbol es un peligro de muerte
Juan Pedro Ramírez |
Cuando
jugar al fútbol
es un peligro de muerte
por Juan Pedro Ramírez
Rollerball fue una
película muy fuerte en su momento, en el que la muerte de los
protagonistas hacía posible un duelo final para que el
"muchachito" lograra la victoria.
Lavorante fue un
boxeador argetino que vegetó muchos años luego de perder por K.O.
una pelea en los 60.
Se dice que más de
100 atletas mueren en EE.UU. por año por aneurismas, fallos del
corazón y otras razones de muerte súbita.
Pero la muerte de
futbolistas, expuestos a condiciones extremas e inhumanas en alta
competencia no es cosa de todos los años, aunque sabido era que
alguna vez se iba a dar. Maradona se había quejado muchas veces
de lo imposible que es jugar al mediodía y con 35 grados.
Para el camerunés
Foe, cuatro partidos en menos de once días, con viajes de por
medio y 42 grados de promedio, la exigencia superó lo racional, y
su máquina se paralizó.
Uno puede pensar en
mil causas para explicar su muerte. Puede también pensar y decir
de todo sobre Blatter, el omnipotente presidente de FIFA, que
obliga a Camerún a jugar la final de la Copa de las
confederaciones aún con el dolor de la pérdida definitiva de un
compañero. No es que la vida continúe, es el show el que debe
hacerlo, y no importa que costos tenga.
El día que nos
toque viajar a La Paz a jugar por la Eliminatoria, empezaremos de
nuevo a decir que es imposible jugar allí, que debería
prohibirse, que es inhumano y una ventaja antideportiva que sacan
los bolivianos.
Y seguramente,
mientras no muera un jugador brasileño, podría ser hasta
argentino, por los efectos de la altura, allí se va a seguir
jugando, porque los votos para las reelecciones hay que
conseguirlos, y la fuerza de la razón pierde ante la razón de la
fuerza habitualmente.
Es que
lamentablemente, así es el mundo. En parte somos nosotros quienes
lo hicimos así. en parte nos negamos a aceptar que así fuera y
no lo hemos logrado.
Por el bien del
deporte, la explotación del hombre por el hombre o las
multinacionales debería empezar a tener fin luego de este
episodio. Creo que soy muy ingenuo.
LA
ONDA®
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