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Allá y acá, el arte, “lo oficial”,
un debate necesario
Freddy Sorribas* |
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Frida Kahlo: el encuentro
de pinceles y el amor a la vida
Carlos Monsiváis |
Frida Kahlo: el encuentro
de pinceles y el amor a la vida
por Carlos Monsiváis
La
vida de Frida Kahlo reconocida artista plástica mexicana,
activista política, impulsora del arte popular, amante
apasionada y pareja sentimental del también pintor Diego Rivera,
fue analizada días pasados por el escritor mexicano Carlos
Monsiváis, en una charla conmemorativa del 50 aniversario de su
muerte.
En el museo de Coyoacán, ubicado
en la calle Londres, que lleva el nombre de la pintora, lugar
donde vivió, amó y murió Frida Kahlo (1907-1954), Monsiváis
recordó su muerte ocurrida el 13 de julio de 1954 y el homenaje
tumultuoso que se le rindió en el Palacio de Bellas Artes, donde
su féretro fue cubierto con la bandera comunista y se cantó La
Internacional.
"Santa, amante delirante y promiscua, bisexual, Frida hoy
atraviesa por exclamaciones, cotizaciones y modas, y queda
indemne como en el principio, dividida entre el dolor y la
necesidad de trascender la pena en el torbellino expiatorio de
amor y de pintura", señaló el intelectual mexicano.
En su reconto histórico aseguró que la pintora vivió y creó con
una certeza en donde, se debe existir libre del dolor y salvarse
del cuerpo. Frida es el símbolo de sí misma, el semblante en el
que uno cree ver la aparición que cuestiona su propio origen
milagroso, el encuentro de los pinceles y el amor a la vida en
la sala de operaciones.
"Frida remite a Frida y tal creación circular la vuelve
irrepetible, es la estatua y la hija de sí misma, la propagación
de los rasgos únicos en la era de la reproducción masiva".
Dijo que el símbolo de Frida es
de una actualidad deslumbrante, porque su referencia no es
estrictamente la pintura, aunque abunden las reproducciones y
las exposiciones tengan tanto éxito internacional, ni la
condición femenina, ni el amor a un monstruo sagrado, sino todo
a la vez.
"En tanto Frida Kahlo, la pintora visionaria, la figura de la
izquierda, la tradición elegida y revivida, ella es criatura
dual de Diego y de sí mismo; Diego es el mundo tal y como es
dable percibirlo desde la prisión corporal, Frida se propone ser
a la vez la obra pictórica y el objeto hermoso y singular que es
ella misma", comentó el escritor.
Destacó la forma de expresión que caracteriza a Frida Kahlo: el
autorretrato, que abundan tanto y quedan para demostrar su
melancolía, su dolor y su autocompasión. "En la sucesión de
autorretratos Frida se jacta, padece, se confiesa, se cubre de
símbolos, opta por el ascetismo fatal, convierte la concesión en
proclama, va de la ironía finísima a la aceptación de su drama
culminante, la indistinción entre sueño y pesadilla
Monsiváis en su raconto
histórico recordó la vida de Frida desde sus primeros años, sus
padres, su familia, su amores, su interés por promover el arte
popular mexicano a través de su pintura, sus exposiciones, su
cercanía a los surrealistas, por lo onírico y fantástico de sus
temas y trazos, el escritor también relató su muerte y el
homenaje del pueblo mexicano. "Junto al horno crematorio se
canta La Internacional y las viejas melodías del resentimiento y
la esperanza.
"En los años siguientes a su
muerte Frida es objeto del reconocimiento que suele anteceder al
olvido, sus cuadros se cotizan poco, se publica poco sobre su
obra y un juicio frecuente subraya la ingenuidad pictórica y
exalta la personalidad formidable".
La disertación de Monsiváis
sobre la obra y la vida de Frida Kahlo, es parte de los
homenajes que se llevan a cabo desde el 6 de mayo y hasta el 14
de septiembre de este año, que incluye exposiciones- homenaje
muestras de cine y teatro.
En recientes
declaraciones a la prensa la directora del museo, Hilda
Trujillo, informó que se realizó un replanteamiento
museográfico, del establecimiento " mejorando la iluminación, se
reabrieron todas las ventanas y se le devolvió el color original
a la casa que habitó el matrimonio de Frida Kahlo y el muralista
Diego Rivera.
En cada uno de los cuadros que cuelgan de los muros del museo
se ve el dolor ocasionado por el accidente de tráfico que sufrió
en 1925 y que marcó su vida, así como por sus abortos, pero
también la alegría y la pasión con que vivió.
Desde la puerta de la cocina se divisa el nombre de Diego y
Frida escrito con jarros en miniatura clavados en lo alto de la
pared, mientras que en una larga estufa de leña se encuentran
enormes cazuelas en donde en algún tiempo la artista cocinó.
En el comedor están otros "Judas", mientras que en las vitrinas
parecen desparramarse juguetes, figurillas de barro y vajillas
completas de vidrio soplado.
Al lado del comedor está la sobria habitación de Diego Rivera
con su cama, su "overol" (atuendo de trabajo), sus botas, su
sombrero y sus bastones, mientras que en la mesita de noche se
aprecia una foto del artista con su hermano gemelo.
En la parte alta de la casa se descubre el espacio creativo de
Frida ya desde las escaleras, donde se muestran los "exvotos"
que coleccionó, pequeñas pinturas sobre metal con las que
alguien pide a un santo favores o una mejor salud.
Al final de las escaleras, de piedra volcánica, está el estudio
de Frida que contiene entre otras piezas dos de los cuadros que
dejó inconclusos, su escritorio con sus pinceles, su paleta, y
frente al caballete su silla de ruedas, obsequio de Nelson
Rockefeller.
Las últimas dos habitaciones del museo son las más importante,
ya que fueron las que ocupó Frida en los últimos días de su
vida.
En el dormitorio mayor está su cama con espejo en el techo,
decorada con pequeños "Judas", su tocadiscos, su mesa de noche y
su ventana decorada con su colección de juguetes y caracoles
marinos.
En el otro cuarto reposan sus cenizas en una urna de barro en
forma de sapo envuelta en un rebozo (pañuelo o pequeña manta
típica mexicana, generalmente de colores) que siempre tiene como
ofrenda un par de alcatraces blancos.
Finalmente, sobre la cama cubierta por una colcha blanca y un
cojín, en la que murió, está su máscara mortuoria coronada con
un rebozo, su corsé y una leyenda de esperanza: "Se dice que es
una bendición nacer y morir en la misma casa", y Frida Kahlo
tuvo esa suerte.
LA
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