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Córdoba, Santa
Fé y Entre
Ríos por un destino común
Rafael
Iraburú |
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MERCOSUR: la
crisis
refleja problemas objetivos
Marco A. García |
Sean las Provincias
Unidas...
Córdoba, Santa Fé y Entre Ríos por un
destino común
por Rafael Iraburú
El pasado 29 de
julio las provincias argentinas de Córdoba, Santa Fe y Entre
Ríos conformaron, a través de sus máximas autoridades oficiales,
la denominada Región Centro de la República Argentina.
Esta región busca convertirse en un polo económico de gran
magnitud, habida cuenta de su ubicación geográfica que tiene a
sus costados enormes posibilidades de desarrollo económico y
social.
Con esta voluntad, las provincias citadas han elaborado una
agenda de cara a la próxima reunión con el Presidente Néstor
Kircher, que comprende cuatro puntos esenciales, a saber:
1. Generar un
plan presupuestario para el corredor bioceánico que incluye la
autovía Concordia-Córdoba, así como también la comunicación con
el paso a Chile, a través de Aguas Negras, en la provincia
argentina de San Juan;
2. Un plan de
dragado a cuarenta pies de profundidad del puerto de Rosario,
bien como adecuaciones a otros cuatro puertos a efectos de
extender la hidrovía Paraná-Paraguay;
1. planteo de
eliminación de retenciones a productos agropecuarios regionales
que representan el dos por ciento del total recaudado por tal
impuesto en el vecino país;
2. Creación de un
Fondo de Obras de Infraestructura con el dinero de las
retenciones a cereales y oleaginosas.
Se busca,
asimismo, conformar una infraestructura que realmente posibilite
la exportación de productos de dicha región, para lo cual tanto
la ampliación de puertos, como la construcción de la autopista
mesopotámica y la conexión de los océanos Atlántico y Pacífico,
son obras imprescindibles a las que las fuerzas políticas habrán
de imprimir la mayor apoyatura de cara a cristalizar tales
proyectos.
Ciertamente, cada provincia mantendrá su perfil y su política
interna si bien trabajarán en determinadas cuestiones
grupalmente.
Por otra parte, el Partido Radical de Concepción del Uruguay
quiere, y así lo hace saber a través de sus máximos
representantes allí, una autopista que una Córdoba y Concordia.
Para ello, se pretende que la ruta argentina 39, vincule la
costa del Uruguay con la del Paraná.
El pasado que vuelve
Hasta aquí la información que pudimos recoger a través de medios
de prensa argentinos, tanto de Capital Federal (CLARIN, 29.7.04,
Fabián García) como provinciales (Análisisdigital, Paraná,
29.7.04).
Recordamos un artículo del Profesor Bernardo Quagliotti de
Bellis, publicado hace unos diez años y que llevaba por título
“Del Uruguay de servicios al Uruguay de paso”, en donde el
geopolítico uruguayo, daba cuenta, con su ya más que habitual
solvencia y claridad) de estos mismos corredores que hoy, en un
tercer intento puesto que el primero para la hoy llamada región
Centro, data de 1973 y el segundo de 1998, buscan un marco de
expresión real que aun busca apoyos en la capital argentina.
Así y todo, es un esfuerzo serio, y ahora organizado, en pos de
algo que históricamente se sabe cierto. No queremos, y tampoco
podemos, ahondar en un espacio donde un grande de nuestra región
se mueve con soltura. Qué mejor que el propio geopolítico
uruguayo para rememorar su prédica de antaño que tiene una
vigencia tal que no sólo rompe los ojos sino que hiere por la
inacción de los nuestros.
En todo caso, sería bueno que el Profesor diera otra vez una
idea cabal de lo que representa para todos nosotros, tanto los
puentes bien litoral bien como la propia geopolíotica uruguaya,
como él subtitulara en aquella ocasión: “entre puente/carretera
e Hidrovía”.
Acción en pos de la producción y el trabajo
Sí diremos respecto de otras cuestiones emparentadas
directamente con aquellas.
Hay que abandonar la tentación de realizar pirotecnia electoral
y comenzar a administrar seriamente la segunda fase de la peor
crisis económica que le tocó –y toca- vivir al Uruguay.
El dogmatismo, esa patología de la mente y de las almas, en
economía, como en otros órdenes, suele tanto negar el raciocinio
como, aquí también, radiarnos de lo central que en la economía
es el hombre, la persona humana.
De nada vale visitar una república, como la del Congo que mucho
respeto nos causa, si sólo sirve para llevar presentes griegos
al tiempo que se evade, o se da la impresión de, de este Uruguay
que, a la vista está, carece de política económica creíble y
sustentable.
Puesto que más allá de la generación de atmósferas varias que
sólo afectan a unos pocos, no existen, con la suficiente
seriedad y trascendencia, políticas activas y productivas
creíbles y sostenibles en el mediano plazo.
Tampoco lo son, y aquí se asocia con el inicio de la nota, con
la región, al no buscar un acercamiento mayor, traducido en
acuerdos puntuales, sea bilaterales como multilaterales,
pensamos entre región uruguaya y región argentina, así como
también tender puente hacia el sur del sur brasileño.
Hay que volver a la región.
Lo demanda no sólo la historia, sino lo evidente. Y en economía
lo que manda es lo claro y constatable, no lo periférico y
aleatorio.
FLETES
Con este título, solamente, tendría base pragmática para quitar
incentivos a proyectos ilusorios.
Más aun, diremos: Flete + Seguridad. Su claridad es evidente,
¿no?
¿Acaso no asistimos a una peligrosa subida de precios del
petróleo, junto con una inseguridad creciente en las rutas sean
estas aéreas o marítimas, que trae como correlato la disparada
en los costos de los fletes?
Pues bien, ahondemos en lo regional, negociemos firmemente en el
ámbito del MERCOSUR pero también en las regiones que en el
dibujo de nuestras fronteras comunes, marcan territorios
económicamente comunicados en más de un sentido.
Por tanto, reitero que el dogmatismo enceguece pero los fletes,
sus costos, van a abrir los ojos de aquellos que hasta hoy
luchan por conquistar paraísos inexistentes.
Hacer y no soplar botellas
La producción es aquí y ahora. La generación de trabajo, es
fundamental. ¿Difícil? Claro está que lo es, pero a escala
uruguaya no es imposible si vamos a la búsqueda de acuerdos
puntuales con socios que hasta hoy nos hemos negado, no ya a
negociar con ellos sino siquiera a mantener relaciones serias y
fraternas.
Propender, entonces, a la creación de polos productivos,
conlleva la imperiosa necesidad de una madurez en quienes
conducen la cosa pública que se compadezca con la realidad y
busque junto con las restantes fuerzas políticas, un acuerdo
básico que oficie de disparador.
Búsqueda seria, sostenida en el tiempo, de puntos de encuentro
en materia de capacitación en emprendimientos con base en
productos exportables, para las decenas y decenas de miles de
mujeres y hombres que hace mucho perdieron sus empleos y otras
tantas decenas de miles que trabajan precariamente y por míseros
salarios.
Gente en el gobierno sobra para emprender estas acciones. Por
ejemplo, ¿para qué un ministerio de turismo que trabaja sobre lo
obvio y trillado por lustros y lustros de visitantes regionales?
Que a esos muchachos los dediquen a tareas de la producción y el
empleo. Capaz que, todavía, aprenden a hacer algo, socialmente,
bueno. Y el soberano agradecido. LA
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