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MERCOSUR: la
crisis
refleja problemas objetivos
Marco A. García |
MERCOSUR:
La crisis refleja problemas objetivos
por Marco A. García
La reunión de Jefes de Estado
latinoamericanos en Foz de Iguacu, en la cual Brasil asumió la
presidencia del MERCOSUR, marcó una inflexión en esa alianza
regional. Se registraron avances evidentes, en los acuerdos con
la Comunidad Andina de Naciones, se aprobó el ingreso de
Venezuela como Miembro Asociado y el bloque autorizó
negociaciones para que Méjico pueda incorporarse en igual
condición.
Tanto en el balance de Nestor
Kirchner, que dejaba la Presidencia Pro Tempore, como en el
discurso de Lula, que pasó a ejercerla, así como en los
discursos de todos los presidentes, dominaron los grandes temas
de la alianza regional. El MERCOSUR tiene que cumplir su
agenda: perfeccionar la zona de libre comercio y constituir
plenamente la unión aduanera. Pero también debe avanzar en la
integración de las economías de sus miembros, a través de
políticas agrícolas, industriales y sociales comunes. Debe
reforzar sus instituciones político-administrativas y los
instrumentos de solución de controversias, que serán formalmente
lanzados en pocos días en Asunción. Deben revisar los
instrumentos financieros, como FONPLATA, para enfrentar los
desafíos d e constituir, junto con el resto de América del Sur,
una gran infraestructura física, capaz de eliminar los cuellos
de botella de nuestro desarrollo.
Las conversaciones mantenidas al
margen de la reunión de Iguazú por los ministros Palocci y
Lavgna, además de tratar los contenciosos comerciales, apuntaron
también a la reanudación de la ambiciosa agenda que Lula,
Duhalde y más tarde, Kirchner habían anteriormente construido:
la coordinación macroeconómica de la región, en la cual se
inscriben objetivos más ambiciosos como los de construir una
moneda única.
La emergencia de fricciones
comerciales entre Brasil y Argentina antes, durante y después de
la reunión, abarcando la línea blanca, televisores y
eventualmente, la industria automotriz, generó ruido e incluso
emoción. No faltaron los que anunciaron y algunos celebraran "
la Muerte del MERCOSUR".
Calma señores. La crisis
evidentemente refleja problemas objetivos. El primero, como
señaló el canciller Celso Amorín, es la reanudación del
crecimiento en Brasil y Argentina. El segundo son las
dificultades concretas por las que pasan los productores
agrícolas e industriales en los dos países, consecuencia de los
terremotos económicos que se abatieran aquí y allá en los
últimos años. Los efectos del " laissez faire "que las " mentes
brillantes " impusieran en los dos países, en Argentina hace más
tiempo y que se hacen sentir hasta hoy.
Las soluciones son, más
crecimiento y políticas activas que permitan corregir no sólo
atrasos y distorsiones, sino que puedan hacerlo conjuntamente.
Es comprensible que intereses particulares de sectores
productivos ganen espacio, en los dos países. Es fundamental,
entretanto, que sea preservada la alianza estratégica entre
Brasil y Argentina.
Movidos por un indiscutible
trasfondo ideológico, sesudos analistas proponen abandonar el
MERCOSUR y emprender una fuga hacia adelante. La panacea tiene
nombre Area de Libre Comercio para las Américas, ALCA.
Brasil estuvo activo en la
negociación sobre el ALCA. Comparte con EEUU su copresidencia.
Los impasses de la negociación no advienen de nuestras
posiciones, ó de cualquier " tercermundismo " de Itamaraty.
Devienen de nuestra disposición de defender el interés nacional
(y regional): el de nuestros productores agrícolas e
industriales, los empleos de nuestros trabajadores, nuestra
capacidad de formular políticas activas de desarrollo, en suma,
ese "arcaísmo " llamado soberanía.
El "ALCA posible " que el
MERCOSUR definió en Miami, garantice niveles de integración
continental, sin comprometer nuestra capacidad de integración
regional. Esa última dará más peso, densidad y equilibrio en
nuestras relaciones con EEUU y con Europa.
Cuando el presidente Lula
apunta a la necesidad de construir una nueva geografía
económica y comercial no está expresando sólo una creencia. Su
propósito deviene d e un análisis objetivo de la evolución del
comercio mundial que, como apuntó la UNCTAD, crece más
fuertemente en las relaciones Sur - Sur que las de Norte - Sur.
Deviene principalmente de una evaluación sobre la necesidad de
construir nuevas alianzas para cambiar el equilibrio de las
fuerzas existentes a nivel mundial que condicionan profundas
asimetrías en las relaciones económicas y políticas.
Brasil quiere expandir su
intercambio con EEUU, Europa y Japón, pero quiere equilibrar
esas relaciones. Eso no es difícil de entender, salvo para
quienes que, por razones ideológicas, presos de los viejos
dogmas económicos del Siglo XX, aconsejan y practican el
servilismo y la genuflexión delante de los poderosos.
LA
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