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Rafael Iraburú

MERCOSUR: la crisis
refleja problemas objetivos

Marco A. García

MERCOSUR:
La crisis refleja problemas objetivos

por Marco A. García

La reunión de Jefes de Estado latinoamericanos en Foz de Iguacu, en la cual Brasil asumió la presidencia del MERCOSUR, marcó una inflexión en esa alianza regional. Se registraron avances evidentes, en los acuerdos con la Comunidad Andina de Naciones, se aprobó el ingreso de Venezuela como Miembro Asociado y el bloque autorizó negociaciones para que Méjico pueda incorporarse en igual condición. 

Tanto en el balance de Nestor Kirchner, que dejaba la Presidencia  Pro Tempore, como en el discurso de Lula, que pasó a ejercerla, así como en los discursos de todos los presidentes, dominaron los grandes temas de la alianza regional. El MERCOSUR  tiene que cumplir su agenda: perfeccionar la zona de libre comercio y constituir plenamente la unión aduanera. Pero también debe avanzar en la integración de las economías de sus miembros, a través de políticas agrícolas, industriales y sociales comunes. Debe reforzar sus instituciones político-administrativas y los instrumentos de solución de controversias, que serán formalmente lanzados en pocos días en Asunción. Deben revisar los instrumentos financieros, como FONPLATA, para enfrentar los desafíos d e constituir, junto con el resto de América del Sur, una gran infraestructura física, capaz de eliminar los cuellos de botella de nuestro desarrollo. 

Las conversaciones  mantenidas al margen de la reunión de Iguazú por los ministros Palocci y Lavgna, además de tratar los contenciosos comerciales, apuntaron también a la reanudación de la ambiciosa agenda que Lula, Duhalde y más tarde, Kirchner habían anteriormente construido: la coordinación macroeconómica de la región, en la cual se inscriben objetivos más ambiciosos como los de construir una moneda única. 

  La emergencia de fricciones comerciales entre Brasil y Argentina antes, durante y después de la reunión, abarcando la línea blanca, televisores y eventualmente, la industria automotriz, generó ruido e incluso emoción. No faltaron los que anunciaron y algunos celebraran " la Muerte del MERCOSUR". 

  Calma señores. La crisis evidentemente refleja problemas objetivos. El primero, como señaló el canciller Celso Amorín, es la reanudación del crecimiento en Brasil y Argentina. El segundo son las dificultades concretas por las que pasan los productores agrícolas e industriales en los dos países, consecuencia de los terremotos económicos que se abatieran aquí y allá en los últimos años. Los efectos del " laissez faire "que las " mentes brillantes " impusieran en los dos países, en Argentina hace más tiempo y que se hacen sentir hasta hoy. 

Las soluciones son, más crecimiento y políticas activas que permitan corregir no sólo atrasos y distorsiones, sino que puedan hacerlo conjuntamente. Es comprensible que intereses particulares de sectores productivos ganen espacio, en los dos países. Es fundamental, entretanto, que sea preservada la alianza estratégica entre Brasil y Argentina. 

 Movidos por un indiscutible trasfondo ideológico, sesudos analistas proponen abandonar el MERCOSUR y emprender una fuga hacia adelante. La panacea tiene nombre Area de Libre Comercio para las Américas, ALCA.

Brasil estuvo activo en la negociación sobre el ALCA. Comparte con EEUU su copresidencia. Los impasses de la negociación no advienen  de nuestras posiciones, ó de cualquier " tercermundismo " de Itamaraty. Devienen de nuestra disposición de defender el interés nacional (y regional): el de nuestros productores agrícolas e industriales, los empleos de nuestros trabajadores, nuestra capacidad de formular políticas activas de desarrollo, en suma, ese "arcaísmo " llamado soberanía. 

  El "ALCA  posible " que el MERCOSUR definió en Miami,  garantice niveles de integración continental, sin comprometer nuestra capacidad de integración regional. Esa última dará  más peso, densidad y equilibrio en nuestras relaciones con EEUU y con Europa. 

  Cuando el presidente Lula apunta a la necesidad de construir una nueva geografía económica y comercial no está expresando sólo una creencia. Su propósito deviene d e un análisis objetivo de la evolución del comercio mundial que, como apuntó la UNCTAD, crece más fuertemente en las relaciones Sur - Sur que las de Norte - Sur. Deviene principalmente de una evaluación sobre la necesidad de construir nuevas alianzas para cambiar  el equilibrio de las fuerzas existentes a nivel mundial que condicionan profundas asimetrías en las relaciones económicas y políticas. 

  Brasil quiere expandir su intercambio con EEUU, Europa y Japón, pero quiere equilibrar esas relaciones. Eso no es difícil de entender, salvo para quienes que, por razones ideológicas, presos de los viejos dogmas económicos del Siglo XX, aconsejan y practican el servilismo  y la genuflexión delante de los poderosos.

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