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Diálogo con la sicóloga Susana Rudolf y la estudiante de Ciencias Sociales Noelia Maciel
Dr. Héctor Gros Espiell: "El problema de la discriminación genética es cada día más grave”

Dr. Héctor Gros Espiell:
"El problema de la discriminación
genética es cada día más grave”

Héctor Gros Espiell, ex ministro de Asuntos Exteriores de nuestro pais, junto a  Vitit Muntarbhorn, profesor de Derecho y relator de la ONU para los Derechos Humanos en Corea del Norte, y Fatoumata Dembele, jueza del Tribunal Penal Internacional de La Haya (TPI), ofrecieron una conferencia de prensa en el marco de su participación en el seminario Nuevas ignorancias, nuevas alfabetizaciones del Fórum 2004 de Barcelona en la primera semana de setiembre.

 

En su intervención Gros Espiell, manifestó que se debe “aprender a convivir en un mundo globalizado” que “la universalidad no debe ser monolítica ni imperialista, porque sin diversidad no hay verdadera universalidad.”

Al reflexionar sobre hechos recientes advirtió que la “Aparición o reaparición de discriminaciones en diversos países es un hecho grave”, preguntándose si es posible hablar de derechos humanos cuando no hay comida, condiciones laborales, ni instrumentos para salvaguardar la salud. En su intervención ha señalado que “las discriminaciones culturales obligan a una política de todos los estados para evitar que esa discriminación no sea un elemento de distinción negativa entre las personas”.

Agregando que no se puede reducir la lucha contra las discriminaciones a un ámbito nacional o internacional pues “tienen una acción recíproca” (..), “un enfoque exclusivo desde una de las perspectivas, nacional o internacional, es equivocado.”

Por su parte Vivit Muntarbhorn, relator especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en la República Popular Democrática de Corea se ha referido a la forma cambiante de las discriminaciones y ha enumerado ejemplos de discriminación por identidad genética, inclinación sexual y acceso a las tecnologías. En su intervención ha señalado que “por un lado la globalización es positiva gracias a la liberalización del comercio y las comunicaciones, pero a la vez negativa por la extensión de la pobreza.”

Fatoumata Dembele, jueza de la Corte Penal Internacional ha centrado su discurso en la muestra de imágenes de personas africanas excluidas de la vida pública y el acceso a la salud y la educación, como resultado de su pertenencia a comunidades marginadas. “estas imágenes son más elocuentes que todos los discursos” ha acotado. Ha añadido que “las mujeres son las que más pagan por la pobreza.”

 

Los expertos en derechos humanos han alertado sobre la aparición de nuevas formas de discriminación, que coexisten con las ya tradicionales como las de raza, sexo o condición económica.

 

En particular, han mencionado el incremento de la discriminación por motivos genéticos y la originada bajo el argumento de la seguridad tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

"El problema de la discriminación genética es cada día más grave, pues todos los seres humanos tenemos características genéticas distintas, lo que supone una desigualdad fáctica, pero que no puede traducirse en un tratamiento jurídico diferencial", ha manifestado Gros, especialista en derechos humanos.

 

"Nunca las diferencias genéticas deben servir de base a discriminaciones jurídicas o políticas", ha subrayado el ex ministro uruguayo. Gros ha recordado que la UNESCO ya ha promulgado dos documentos para evitar la discriminación genética (Declaración sobre el Genoma Humano de 1997 y Declaración sobre Datos Genéticos de 2001) y actualmente prepara la Declaración Universal sobre la Bioética, que probablemente se aprobará el próximo año.

 

Sin embargo, ha advertido que, igual que en el caso de otras declaraciones sobre violaciones a los derechos humanos, estos textos no sirven si no se traducen en medidas concretas. "Muchas veces los juristas nos enamoramos demasiado del derecho y creemos que porque exista una norma, existe una realidad", ha indicado el ex ministro uruguayo. "Si un habitante de la Luna llegara a la Tierra y leyera la jurisprudencia internacional sobre derechos humanos pensaría que está en el paraíso, pero la realidad está a miles de kilómetros de distancia de las normas", ha añadido.


Al respecto, Gros informo que para el año próximo estará finalizada la Declaración Universal sobre Bioética, que protegerá los derechos de las personas también desde la perspectiva de los avances en materia de investigación genética. El ex ministro ha recordado que el artículo segundo de la Declaración sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos de 1997 ya establece que no son admisibles las discriminaciones por diferencias genéticas y que el artículo séptimo de la Declaración sobre Datos Genéticos de 2001 dictamina la no-discriminación por la difusión, o no, de los datos genéticos de una persona.

Subrayado que “la realidad está a miles de kilómetros de las normas” y ha reclamado una enseñanza de los Derechos Humanos “vital y no teórica” para sortear el peligro de “creer que con el conocimiento de las normas en la materia ya es suficiente”. Un aspecto en el que ha coincidido plenamente Muntarbhorn, partidario del aprendizaje “en la práctica” de que, “como decía Martin Luther King, el color de la piel no es importante”. “Hay que convivir con diversas comunidades”, ha reclamado para preguntarse: “¿cuántas escuelas reúnen en sus aulas a jóvenes de religiones diversas?. Esto es algo fundamental”.

 

Muntharbhorn ha apuntado a la discriminación y la marginalidad como una de las causas de la actual violencia terrorista indiscriminada que sacude el mundo. “Hay que romper la cadena discriminación-violencia-más violencia con los Derechos Humanos, la alfabetización y la educación, instrumentos fundamentales en este proceso”, ha declarado.

 

Por su parte, Dembele ha indicado que su intervención se centró en las formas cotidianas de discriminación, como la que sufren las mujeres africanas, muchas de las cuales mueren en los partos porque no tienen acceso a la salud.

 

“La Humanidad no puede ignorar los recursos generados por los reflejos de supervivencia de los más marginados”. La juez del Tribunal Penal Internacional ha expuesto su trayectoria personal: la de una menor de Malí que evitó convertirse en cuidadora de bebés porque tuvo la suerte de ir a la escuela, algo que en su país sucede a uno de cada cien niños.

Página vinculante: www.uruguay.com/laonda/LaOnda/148/A2.htm

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