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Elfriede Jelinek
Premio nobel de literatura

Héctor Valle
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Elfriede Jelinek
Premio nobel de literatura

por Héctor Valle

El primero fue para Sully Prudhomme, bueno, en realidad para René François Armand Prudhomme, puesto que Sully era su nombre artístico, su firma en materia literaria. Pero eso ocurrió en el año 1901. Han pasado más de cien, y apenas diez mujeres han merecido este tan singular galardón, ese que le fuera negado en vida a Borges, su crítico y a la vez su inconfesable admirador.

La señora Elfriede Jelinek pasa a ser esa décima mujer que indicáramos. Pero no es un número sino una persona especialmente dotada para la literatura en tanto tiene la formidable capacidad de dejar traslucir, con dureza pero no despojada de encanto, y no pocas veces de seducción, su más hondo sentir que es, no pocas veces, una lectura fiel –alguien podrá decir que despiadada- de la sociedad contemporánea en este Occidente que tan poco ha comprendido el paso del tiempo.

Esta mujer judío-austriaca, de 56 años, ha merecido esta distinción y con ella, creo yo, su pueblo, su historia, el agudo grito de la historia que se acercará al podio cuando le toque proferir su discurso de aceptación.

Porque no poco es, en modo alguno, que esta señora, de origen judío, en una tierra profundamente consustanciada con el pasado, y un presente cuestionable para algunos en lo político, si bien han podido despejar aparentemente el neonazismo que parecía teñir a no poca de la clase política de Austria.

Pero me dirán que en esto importa la literatura y tienen razón pero literatura es vida y en Austria la vida siempre ha merecido un canto y un alarido, al menos desde 1930 a la fecha.

Literatura no es un zumo que se extrae de un humano y separado, pasa a depositarse apenas en un anaquel. No. Literatura es, a mi modesto entender, el diálogo de una mujer como Elfriede con su época. Diálogo en el que hace jugar –o bailar, si me permiten por lo vienés del tópico- a personajes que toman su aliento de la realidad de afuera y la realidad del adentro. La visión cotidiana de las personas y las cosas, y la internalización en una conciencia de tales vivencias que luego, sumadas y llevadas a un proceso genuinamente creador, devienen historias, narraciones, obras teatrales como las que esta singular mujer ha escrito y escribe con particular soltura, calidad y musicalidad, también.

La señora Jelinek es, desde hace ya mucho tiempo, una escritora de primera línea en el continente europeo, habiendo merecido importantísimos premios que ahora detallamos:

1978 Medalla Conmemorativa Roswitha de la ciudad de Bad Gandersheim
1979 Premio al Mejor Guión (República Federal de Alemania)
1986 Premio Heinrich Böll de la ciudad de Colonia
1994 Premio Peter Weiss de la ciudad de Bochum
1994 Premio de Literatura Walter Hasenclever de la ciudad de Aquisgrán
1996 Premio de Literatura Bremen
1998 Premio Georg Büchner
2002 Premio de Teatro Berlín
2002 Premio Heinrich Heine de la capital regional Düsseldorf
2002 Premio Mülheim al mejor Dramaturgo por No pasa nada
Premio Else Lasker Schüler 2003 por su obra dramática completa
2004 Premio Lessing de Crítica

De todos el que quizá merezca ser especialmente comentado es el recibido hace apenas seis años: el premio Geog Büchner, la más importante distinción literaria que se otorga en lengua alemana. Es dado por la Academia Alemana de Lengua y Poesía de Darmstadt, en reconocimiento a escritores cuyas obras han coadyuvan a la mejor difusión y formación de la vida cultural alemana. Vale recordar que Georg Büchner fue un notable dramaturgo alemán Georg Büchner.

Pero, ¿y la obra de la escritora Jelinek?

Es verdad, disculpen, confieso que el impacto del Nobel lleva a desvíos involuntarios. O quizá no. Veamos:

Jelinek, para quien no la haya leído, aportó recientemente al cine, una de sus obras, intitulada “La pianista” e interpretada, nada menos que por Isabelle Huppert y Annie Girardot (la madre) –nostálgicos maduros, alejáos-.

Esta película de algo más de dos horas, con música de Pacal Chauvin y dirección de Michael Haneke, nos trae la historia de una profesora de piano cuarentona que vive con su madre (Annie Girardot), a quien sólo le importa que su hija llegue a ser una gran concertista de piano. Claro está, a su deseo - ¿ilusión- lo acompaña con alcohol, en cantidades generosas, y una triste ventana mediática enmarcada en su televisor.
A todo ello la pobre Erika oculta a su madre, sus poco claras relaciones con el sexo. Es aquí que ingresa a su –sus- vida el personaje de nombre Walter (interpretado por Benoît Magimel) un joven pianista autodidacta que se muestra absolutamente encandilado por Isabelle todo lo cual hará que cada una de las tres vidas, cambie más allá de lo esperado y deseado por ellos. ¿Será para bien, será para mal? ¿Podemos nosotros juzgar?

En fin, la obra de Jelinek es muy rica en experiencias de vida, inteligentemente traducidas al lenguaje de las palabras escritas por esta mujer que en pocos días habrá de proferir el discurso de aceptación del Nobel y llevar consigo, la carga de su justa fama.

La Academia al distinguirla con el Premio destacó por su “flujo musical de voces y contra voces en sus novelas y dramas, que con extraordinario entusiasmo lingüístico revelan lo absurdo de los clichés de la sociedad y su poder subyugante", al estar del comunicado emitido por la afamada institución sueca.

A través de un texto de su autoría (traducido por la Dra. Gabriela Massuh), podemos conocer algo de su pensamiento. Nos habla a partir de su obra teatral “Lo que pasó cuando Nora dejó a su marido o Los pilares de las sociedades”: “Soy elogiada como autora dramática cuando en realidad yo no sé nada de teatro. Escribo contra el teatro. No me imagino nada más absurdo que personas vivas en un escenario”.

Esta mujer de reconocida militancia en el feminismo, izquierdista y poseedora de una locuacidad y vehemencia que en nada pueden emparentarla con un ser timorato y falto de compromiso social, ha desarrollado, a través de su extensa e importante obra, un lenguaje propio.
De su compromiso baste añadir que en la época en que el gobierno estuviera a cargo del tristemente famoso Jörg Haider, sus obras fueron prohibidas en los teatros públicos austriacos.

Sin duda, habrá mucho más para decir de esta mujer y gran escritora

hectorvalle@adinet.com.uy 

Ingrese aquí para ver los Nobel de litratura: 

Lista completa de premios nobel de literatura desde 1901 a 2004
http://nobelprize.org/literature/laureates/index.html

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