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A 90 años del genocidio
del pueblo armenio
Bernardo Quagliotti de
Bellis |
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Ya en 2001, la Asamblea Nacional Francesa instó al gobierno
turco a reconocer el genocidio, para ingresar a la Unión
Europea
Roberto Mansilla Blanco |
A 90 años del genocidio
del pueblo armenio
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis
Armenia
está forma parte de la Transcaucasia junto con Azerbaiyán y
Georgia. En esa zona conviven más de cuatro millones de armenios
cristianos y cerca de siete millones de azerbayanos musulmanes,
enfrentados actualmente por establecer el estatuto definitivo de
una región que perteneciera a Armenia y que fue invadida por los
turcos: Kagorno Karabagh.
Desde el siglo XX
antes de la era cristiana, esta región de Asia Menor , lindera a
las grandes y ricas cuencas del Eúfrates y el Tigris, del mar de
Mármara y sus estrechos; de los mares Egeo y Mediterráneo
oriental, comenzaron a recibir una oleada de invasiones de
pobladores indoeuropeos, caucásicos, de Escandinavia, de las
estepas; tribus paleolíticas que fueron absorbidas por las
grandes civilizaciones que ya estaban asentadas en la región.
En síntesis, tuvo
lugar una intensa movilidad humana que permitió ampliar el
conocimiento de lo que hasta ese entonces se conocía como
“mundo”, que en su estrecha visión no sumaba en su haber las
seculares civilizaciones existentes en otros continentes como
América, África sub-shaariana, en el denominado Lejano Oriente y
en Oceanía.
Entre esas grandes
migraciones de pueblos que procuraban conquistar un espacio que
les ofreciera mayores posibilidades socio-económicas sobre la
base de un mejor clima, buenas tierras, cercanía a los mares
cálidos, minerales para sus incipientes industrias, se
destacaron, entre otros, los hititas originarios del Caúcaso y
los urartos -antecesores director de los armenios.
El reino de Uratú o
Reino de Ararat, fue evolucionando desde su creación en ese gran
espacio abierto conocido como Asia Menor, que geográficamente no
es más que un apéndice del extenso continente asiático -su
microcosmo.
De pueblos
nómades a sedentarios
La transformación
socio-política del nómade al papel de sedentario, obligó a estos
pueblos emigrantes a controlar severamente sus territorios, por
lo cual los cambios geopolíticos cruciales que posteriormente se
presentaron como una constante en la región, tanto por su
complejidad como por sus posteriores consecuencias, son aún
difíciles de interpretar correctamente, causa que obliga al
analista a realizar un estudio realista, respecto a las
probables motivaciones que los provocaron. La tarea se hace
compleja y también confusa, si honestamente se pretende que la
misma alcance un resultado interdisciplinario satisfactorio, lo
más cercano a la certeza.
El reino
de Armenia
En ese gran teatro
geográfico, el Reino de Armenia fue concebido como un “estado
tapón”, entre el hostil Imperio Romano y el no menos Imperio
Persa, ya vencido el bizantino. Como consecuencia, Armenia
terminó por ser destruida en el siglo XI, iniciando su pueblo el
éxodo hacia Cilicia (al sur de Asia Menor Central) donde
conformaron un nuevo reino comercial, político y cultural que
duró 300 años..
El análisis del
factor geográfico indica que esa región reproducía el contorno y
la forma de la gran Asia: mesetas en el centro, cordilleras en
la periferia. Comparación que a mi juicio no es muy afortunada
ya que se debió a que en aquellos lejanos tiempos aun se
desconocía los límites septentrionales y los orientales del
continente en su magnitud real.
En cuando a sus
identidades nacionales, como en muchos aspectos -nos dice
Bernardo Lewis “el Oriente Medio siempre presentó -y aún
presenta- un patrón de discontinuidad y diversidad”.
La “cuestión
armenia”
Esta denominación,
surgida en los cónclaves europeos, se agravó en el año 1915,
fecha que marca el inicio del genocidio más grande que
registra los anales históricos. Diez años antes, la Armenia
musulmana radicada en la región de Anatolia había sido víctima
de otra persecución. Fue durante el tiempo de la revolución de
los denominados “Jóvenes turcos”, de falsa apariencia liberal,
ferviente partidarios de conformar en forma definitiva el
proyecto de la Gran Turquía.
Volviendo al 24 de
abril de 1915, el gobierno turco, aprovechando la distracción
de Europa enfrascada en la Primera Guerra Mundial, decretó el
exterminio de los armenios que comenzó en la ciudad de Tabriz-
Alrededor de 1.500.000 armenios y cerca de 300.000 asirios
fueron exterminados, abandonados en la hostilidad del desierto;
el genocidio más indignante que conoció la sociedad
internacional.
¿Por qué el
silencio de Occidente?
Ante lo expuesto,
surge la pregunta: ¿por qué el genocidio armenio es tan
marginado como crimen por la mayoría de la comunidad mundial?.Un
acto tan monstruoso o más, que sin restarle importancia, lo
fue el holocausto sufrido por el pueblo judío; también por los
aborígenes de nuestra Iberoamérica, o el pueblo chino con la
guerra del opio; y más cercano a nuestros días por los Estados
Unidos en Nagasaki e Hiroshima.
Quizás, actualmente,
se deba por los intereses comerciales y militares de la OTAN,
dirigido por el Imperio del siglo XXI, que cuentan con Turquía
como fiel ante muralla en dicha área a favor de la “casa
Europea”.
De esta Turquía que
en los últimos tiempos, viene haciendo gala de accidentalidad
con el propósito de incorporarse al bloque económico europeo; de
esta Turquía que, con palabras de Michael Barrer ex Ministro de
Relaciones Exteriores de Francia, el gobierno de Ankara
antes debería hacer un ejercicio de memoria y de
reconciliación con su propia historia y reconocer la atrocidad
del genocidio que llevó a cabo.
Oleoductos y
gasoductos
En pocos años más,
el Cauchazo y la Transcaucásica, regiones ubicadas el sur de
Rusia, lindera con China, cercada a la India, estará surcada por
una maraña de oleoductos y gasoductos provenientes del mar
Caspio, hecho que transformarán a los países islámicos de dicha
zona en grandes potencias petroleras mundiales. Armenia no
escapa de tal situación, pues es un corredor de paso.
En tanto Ucrania se
opone por el momento a secundar una política de reinserción a lo
que fuera el gran espacio de la Unión Soviética, los tres países
transcaucásicos (Georgia, Armenia y Arzebaiyán) , se inclinan
más a lograr un apoyo político y militar ruso. Esta tendencia
hacia una alianza regional provoca resistencias y oposición en
los círculos políticos de Washington y el Pentágono, aunque
Estados Unidos participa cuidadosamente en conflictos locales
como el planteado entre Armenia y Azerbaiyán y el de Abjazia y
Georgia.
Los territorios del
Caúcaso y de la Transcaucasia, son escenarios donde tienen
lugar, seculares constantes históricas.
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