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A 90 años del genocidio
del pueblo armenio
Bernardo Quagliotti de
Bellis |
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Ya en 2001, la Asamblea Nacional Francesa instó al gobierno
turco a reconocer el genocidio, para ingresar a la Unión
Europea
Roberto Mansilla Blanco |
Ya en 2001, la Asamblea Nacional
Francesa instó al gobierno turco a
reconocer el genocidio, para
ingresar a la Unión Europea
por Roberto Mansilla Blanco
El 24 de abril,
la diáspora armenia en el mundo conmemoró el 90 aniversario del
primer genocidio conocido por la historia de la humanidad. En
efecto, fue en abril de 1915, cuando el gobierno de la Unión y
el Progreso, históricamente conocido como el de los Jóvenes
Turcos y que en aquel momento gobernaba el otrora Imperio
Otomano, planificó el exterminio de la población armenia ubicada
al sureste de Turquía. Esta región, en torno al lago de Van y la
población de Diyarbakir, es conocida como la ?patria histórica
de los armenios? y hoy se encuentra habitada, mayoritariamente,
por el pueblo kurdo.
El resultado de la
decisión de los Jóvenes Turcos, instigada por el entonces
visir Talaat Pashá, fue la expulsión y posterior masacre de 1,5
millones de armenios, entre 1915-1916. Se considera que la
población actual en la República de Armenia (anteriormente, una
de las repúblicas soviéticas, independiente desde 1991) supera
los tres millones de personas, sin contar la numerosa diáspora
armenia ubicada, principalmente, en EEUU, Francia, Canadá,
Suiza, América del sur, Rusia, Siria y el Líbano. Esta diáspora
ronda los 4-5 millones de personas.
El
genocidio de 1915 fue la continuación de las masacres otomanas
realizadas entre 1894 y 1896 por el entonces sultán Abdulhamid,
a quien la historia recuerda como el sultán rojo. En
aquel entonces, unos 250.000 armenios murieron a manos de los
turcos y sus aliados kurdos, chechenos y circasianos, quines
también ejercieron una efectiva labor en el genocidio de 1915.
Del mismo modo, los turcos contaron con la colaboración de
oficiales alemanes, su principal aliado en la I Guerra Mundial.
El largo camino por el reconocimiento
¿Existían razones para el odio entre armenios y turcos? El hecho
de constituir la nación cristiana más antigua de la historia
(abrazó esta fe el año 301, evolucionando hacia la variante
ortodoxa nacional) pudo influir en el recelo por parte de los
turcos y otros pueblos musulmanes. En realidad, un Imperio
otomano en fase de desintegración política se sintió coaccionado
ante la idea de que los armenios se estaban constituyendo en
una quinta columna de las ambiciones imperiales de la
Rusia cristiana ortodoxa, cuando durante siglos turcos y
armenios convivieron con relativa estabilidad. Los kurdos
entraron en la ecuación al prometérseles las tierras antiguas
armenias como nuevo hogar.
El
genocidio armenio no fue reconocido mundialmente hasta que lo
hizo la República Oriental del Uruguay en 1965, un país que
cuenta también con una floreciente comunidad armenia. Otros
países, especialmente los que albergaban emigrantes armenios,
siguieron el ejemplo uruguayo. En 1987, el Parlamento europeo lo
reconoció, el mismo año en que Turquía realizó su solicitud
formal de admisión a la Comunidad Europea. En el 2001, la
Asamblea Nacional Francesa promulgó una ley donde reconocía el
genocidio armenio e instó al gobierno turco a reconocerlo,
como elemento de importancia en las negociaciones de admisión a
la Unión Europea.
Resulta obvio que el rechazo oficial turco a reconocer esta
página oscura de su pasado es un obstáculo que hoy recobra
interés, tras la decisión del Consejo Europeo, el pasado 17 de
diciembre de 2004, de fijar para el 3 de octubre de 2005 la
apertura de negociaciones para la admisión turca en la Unión
Europea. El presidente francés Jacques Chirac, cuyo país cuenta
con una influyente diáspora armenia, avisó al primer ministro
islamista Recep Tayyip Erdogan, de la necesidad de realizar
un gran trabajo de memoria para reconocerlo, un esfuerzo
histórico que cierre heridas del pasado.
La memoria como bálsamo
Precisamente, el trabajo de la memoria histórica es lo que hoy
ocupa la atención. En Turquía, la tesis oficial, fundamentada
por el historiador Türkaya Ataöv, enfatiza el hecho de que no
hubo tal genocidio y de que, más bien, fueron las poblaciones
campesinas turcas de la Anatolia las que sufrieron a manos de
los guerrilleros armenios apoyados desde Rusia. Las
muertes de armenios se debió, en opinión turca, a las
inclemencias temporales durante las deportaciones hasta la
desértica Siria. Otra de las razones en las que se basa la tesis
turca es la aparente inexistencia de una orden oficial otomana,
emanada por Talaat Pashá, de exterminio y deportación de los
armenios.
Por
parte armenia, sus fuentes documentales narran la existencia de
declaraciones oficiales en las cuales se fundamenta la tesis del
genocidio. Se menciona el diario del embajador estadounidense en
Estambul, Henry Morguenthau, amplio conocedor personal de Talaat
Pashá. También están las revelaciones de los archivos de Aram
Andonian, sobreviente del genocidio y quien ejerció una gran
influencia en el presidente estadounidense Woodrow Wilson.
Incluso, existe una declaración de Adolf Hitler de 1939, sobre
la necesidad de exterminar a los judíos como en 1915 hicieron
los turcos con los armenios. Después de todo, quién se
acuerda hoy de los armenios. Estas parecen ser las
principales fuentes que reafirman la tesis del genocidio.
En
la actualidad, algunos tímidos pasos se han dado hacia la
reconciliación histórica. El premier turco Erdogan pidió al
líder de la oposición, Deniz Baykal, la creación de una comisión
imparcial de historiadores turco-armenios para estudiar los
hechos. Escritores como Orham Pamuk, historiadores como Halil
Bektray y editores como Hrant Dink, han sido silenciados en
Turquía por pedir un reconocimiento histórico y un perdón
oficial a los armenios. Sin embargo, su labor está obteniendo
respaldo en el exterior. Algunos historiadores turcos
?revisionistas? han participado incluso en la conmemoración
anual en Ereván, la capital armenia.
Noventa años después, no deja de ser relevante
este acontecimiento, a la luz de la situación geopolítica
actual. Los sucesos de 1915 involucran directamente a turcos,
kurdos, chechenos, caucasianos, armenios y europeos y refleja la
necesaria andadura por el espinoso camino de la memoria
histórica como elemento para sellar la reconciliación.
* Analista del IGADI
(Instituto Gallego de Análisis y Documentación Internacional)
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