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“Vaciar el arte”
Freddy Sorribas |
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51° Bienal de Arte en Venecia
Rosa Martínez:
“Arte, libertad e igualdad" |
51° Bienal de Arte en
Venecia
Rosa Martínez:
“Arte, libertad e igualdad”
Desde distintas fuentes oficiales en los últimos
días previos a la inauguración de una nueva edición de la famosa
Bienal de Venecia
se ha estado difundiendo la siguiente información de la
participación uruguaya en el evento.
“Los Ministerios de Educación y
Cultura y de Relaciones Exteriores aunaron esfuerzos al
auspiciar, por su trascendencia para la cultura nacional, la
presencia de Uruguay en la 51° Bienal Internacional de Arte en
Venecia, la más antigua y prestigiosa.
Uruguay tiene el privilegio de contar -junto con otros tres
países latinoamericanos- con un Pabellón propio en la zona de
los Jardines, lugar central donde transcurre la "Bienal".
La Comisión de selección, integrada por el
artista y crítico Jorge Abbondanza, la profesora Alicia Haber,
asesora y curadora de la IMM, la arquitecta Olga Larnaudie,
Presidenta de la Asociación Uruguaya de Críticos de Arte, y el
arquitecto Gabriel Peluffo, Director del Museo Blanes decidió
proponer a los Directores de Cultura de ambos ministerios la
participación de la artista
Lacy Duarte
como
representante del país en esta Bienal.
Se designó a Alicia Haber como comisaria y a
Olga Larnaudie como curadora de la instalación
“Territorio-Territorios”, en la que Lacy Duarte
mostrará una nueva etapa de su proceso de retorno
a sus orígenes en Mataojo de Salto.
La información oficial agrega:
“El equipo de expertos que interviene está integrado por
numerosos uruguayos, entre ellos Diego Masi Diseño de Montaje,
Taller de Comunicación y Alejandro di Candia Diseño de Catálogo,
Pablo Bielli Fotografía, Lic. Rossana Pesce. Han colaborado en
este emprendimiento varias figuras del medio artístico nacional,
como Rimer Cardillo, Clever Lara y Ricardo Pascale en calidad de
asesores, así como la profesora Raquel Pontet, Alejandro di
Candia y el Taller de Comunicación, Pablo Bielli, Diego Masi,
Mariana Méndez, Pedro Peralta y Gustavo Real, en la resolución
de temas vinculados a la elaboración del catálogo y el montaje
de este envío, diseñadores del Centro de Diseño Industrial (M.E.C.)
y artistas y artesanos de la Escuela de artes y artesanías Dr.
Pedro Figari (U.T.U.) que están becados en la Escuela IRIGEM
del Véneto: Cecilia Basaldúa,
Verónica Simonet, Yanina Borloz, Luciana Grela, Cyntia Miguele,
Marcelo Gaggioni, Rossana Yunes, Virginia Díaz, María Luisa
Peter, José Pedro Sapriza, Gastón Fares, Liber Uriarte.
Las señoras Haber y Larnaudie fueron designadas Comisaria y
Curadora de la muestra, respectivamente.
En este importante emprendimiento oficial colaboraron
autoridades de nuestra Embajada, ciudadanos uruguayos radicados
en Italia y personalidades y empresas uruguayas”.
Diversos artistas uruguayos consultados por La
ONDA digital sobre como observaban la participación Uruguaya en
51 Bienal de Venecia, coincidentemente prefirieron no
desarrollar una opinión definitiva “por que estamos frente a la
reiteración de procedimientos
y más de lo mismo” (...) quizás las nuevas autoridades de los
organismos oficiales involucrados no tuvieron el tiempo
suficiente para innovar o rectificar procedimientos largamente
cuestionados por los artistas nacionales”. Se subrayo a nuestra
Revista estos procedimientos han llevado a una “gran
indiferencia” de los creadores artistas y a varias
instituciones vinculadas al que hacer artístico sobre esta
Bienal.
Crónica de la Prensa europea
sobre la 51 Bienal
Buena parte de las
creaciones de Venecia tienen un contenido
crítico contra
determinados modelos sociales
En esta ocasión, buena parte de las creaciones abiertamente
contestatarias se encuentran en el apartado Siempre un poco
más lejos, a cargo de la española Rosa Martínez, que dirige
la presente edición de la Bienal junto con la también española
María de Corral.
Su exposición, situada en el antiguo astillero del Arsenal,
alberga en la primera sala una de las creaciones más comentadas
y sin duda fotografiadas de la exhibición: una enorme lámpara
blanca de aparente estilo clásico, que en lugar de cristales
tiene cientos de tampones para la menstruación entrelazados unos
con otros.
El peculiar ornamento es una de las creaciones más
representativas de la franco-portuguesa Joana Vasconcelos, que
le dio el título de La novia para mostrar la hipocresía
del blanco virginal del vestido de novia y la realidad sexual de
nuestros días.
El mismo fondo está presente en la obra de la guatemalteca
Regina José Galindo, de 31 años y premiada en esta edición con
el León de Oro en la categoría de artista joven, que en un
vídeo muestra con todo detalle una operación de reconstrucción
del himen.
Sabedora de que estas imágenes no dejan indiferente a nadie, la
comisaría Rosa Martínez recalcó que el objetivo es
poner en evidencia a través del arte una problemática
existente en gran número de países.
”La gente tiene que reaccionar contra lo que esas obras
reflejan, no contra las propias obras”, señaló a la agencia EFE,
antes de recordar que en muchos países las himenoplastias se
hacen “en unas condiciones lamentables y son un auténtico
peligro para las mujeres”.
La muestra tampoco escatima críticas a los certámenes
artísticos y a la propia Bienal, y las más explícitas en
este sentido son las neoyorquinas Guerrilla Girls, un grupo de
artistas anónimas que, desde la década de los ochenta y
normalmente disfrazadas de gorila, condenan la discriminación a
la mujer en el mundo del arte.
Para esta ocasión han preparado enormes carteles en los que
denuncian la escasa presencia femenina en la cita veneciana, o
ironizan con las ventajas de ser mujer artista, que
incluyen “no tener que pasar el trago de ser llamada un genio” o
“ver que tus ideas toman vida en el trabajo de otros”.
También está presente en Venecia uno de los más polémicos
artistas contemporáneos españoles, Santiago Sierra, que en la
pasada edición de la Bienal suscitó una oleada de protestas
cuando, como responsable del pabellón de España, prohibió la
entrada a todo el que no tuviera el documento de identidad
español.
Su intención era criticar el carácter nacional del arte y al
mismo tiempo poner de manifiesto lo absurdo de los
procedimientos de exclusión nacional, dado que los
privilegiados que tenían el documento sólo encontraban un
pabellón vacío.
En esta ocasión, la obra de Sierra es una grabación sonora
colocada en la puerta de acceso a la exposición del Arsenal y
que repite de forma ininterrumpida a los visitantes las normas y
el reglamento de la Bienal.
También contiene elementos de crítica la muestra de María de
Corral, que con el título La experiencia del arte incluye
obras como la de la estadounidense Bárbara Kruger, que en la
fachada de la sede expositiva ha plasmado un gran mural en el
que denuncia el arte como negocio.
Lo cierto es que buena parte de las creaciones de Venecia
tienen un contenido crítico hacia una problemática o contra
determinados modelos sociales, pero son aquellas más
explícitas las que provocan las reacciones más apasionadas en el
espectador.
Es el caso del noruego Stein Henningsen, que junto a los
Jardines venecianos ha levantado un pequeño cementerio, con
hileras de cruces blancas inspiradas en las de un cementerio
militar americano cerca de Normandía (Francia), con las que
condena el poder como instrumento de violencia y denuncia la
política exterior de EEUU.
Artistas
latinoamericanos
Las obras de unos cuarenta artistas, provenientes de numerosos
países del continente, algunos seleccionados por sus propios
gobiernos y otros por las dos curadores españolas, Rosa
Martínez y María Corral, oscilan entre la provocación y el
talento, el vídeo y la pintura, la instalación y la escultura.
Es numerosa la presencia de mujeres, cuyo ingenio, creatividad y
capacidad de exponerse resulta notable.
Es el caso la guatemalteca Regina José Galindo, de 31 años, que
en Venecia se encierra de verdad dentro de una caja para
flagelarse 300 veces en homenaje a las 300 mujeres de su país
asesinadas este año por la violencia.
Sus vídeos, proyectados en una de las enormes salas del Arsenal,
golpean por la violencia de las imágenes, e incluye hasta una
operación a su propio himen.
"Esto no es arte, es provocación", lamentó el ministro de
Cultura italiano, Rocco Buttiglione, un católico devoto,
levantando la polémica.
Junto con la centroamericana, figuran las brasileñas Laura Belém,
Rivane Neuenschwander y Valeska Soares, los cubanos Carlos
Garaicoa y Diango Hernández, la colombiana María Teresa Hincapié
de Zuloaga y el argentino Sergio Vega, todos invitados por Rosa
Martínez para la sección "Siempre un poco más lejos".
Como ocurre con los casi todos los artistas participantes, los
latinoamericanos resultan indefinibles y presentan obras de
todas las nuevas tendencias con la misma madurez compositiva y
técnica de un artista europeo.
En el pabellón del Instituto Italo Latinoamericano (IILA), bajo
una sola bandera y con el título "La trama y la urdimbre",
dieciséis artistas de todo el continente exponen en el elegante
y céntrico Palacio Franchetti, en el canal grande, creaciones
muy diferentes entre sí.
Reconocidos artistas exhiben sus obras más representativas,
entre ellos el guatemalteco Luis González Palma, con sus
sofisticadas fotografías de paños de crucifixiones elaboradas
con láminas de oro y plata.
El colombiano Oscar Muñoz presenta "Re-trato", un vídeo en el
que repite sin poder terminarlo su autorretrato con agua sobre
una piedra ardiente y los cubanos Los Carpinteros (Dagoberto
Rodríguez y Marco Antonio Castillo) exhiben la espectacular
"Siesta", una sugestiva pila gigantesca de almohadas.
La violencia del continente, con los videos del haitiano
Maxence Denis y del colombiano Juan Manuel Echavarría, está
plasmada crudamente con estilos completamente diferentes:
escenas callejeras en uno, tristes cantos solitarios de dolor en
el otro.
"Hemos elegido obras que traduzcan la diversidad de
yuxtaposiciones, intercambios e influencias culturales,
históricas y raciales que crean el tejido cultural
latinoamericano", aseguró a la AFP Irma Aréstizabal, curadora de
la muestra.
Entre los pocos países latinoamericanos con pabellón propio
de los 70 presentes este año, todos localizados en la
tradicional sede de los Jardines venecianos, figuran
Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela.
Los alegres y tropicales carteles del venezolano Santiago Pol
contrastan con los colores tierra y los costales de la uruguaya
Lacy Duarte, los dos seleccionados por sus gobiernos.
"No es arte pobre, es desde lo pobre", admite a la AFP la
artista uruguaya, quien recupera con sus caballitos de madera,
sus muñecas de trapo y sus panes, una cultura rural perdida, muy
femenina, en ocasiones feminista, como sugieren con fuerza
muchas obras expuestas en la Bienal del 2005.
Fuente: AGMnews
LA
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