Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

Leer artículo Una vez más “Solo con
garra no alcanza”
Jorge García Alberti
Leer artículo El fútbol del gobierno
Joselo González
Ser campeones en fútbol,
algo que solo se puede leer
en los libros de Historia
Carlos Zapiola
   

Ser campeones en fútbol, algo que solo
se puede leer en los libros de Historia

por Carlos Zapiola

El Uruguay neobatllista tuvo su quiebre definitivo apenas comenzada la segunda mitad del siglo pasado. Aunque se cambió la forma presidencial por un Colegiado, la crisis no se atenuó y en 1958 los blancos lograron ganar las elecciones nacionales. 

Ese año y luego de perder 5 a 0 en Paraguay en la eliminatoria de 1957, Uruguay, el cuarto en el Mundial de Suiza 1954 no jugaba el campeonato sueco, en el que Brasil comenzaría su racha de victorias, ahora situadas en cinco copas ganadas. 

Nuestra selección conseguiría en el año del segundo triunfo blanco, jugar el Mundial de Chile, pero no logró atravesar la primera fase. Venció 2 a 1 a Colombia –poco para la época-, cayó 3 a 1 con Yugoslavia (a la postre cuarto) y selló su pasaje de vuelta perdiendo 2 a 1 con la URSS, el día que Eliseo Alvarez, el 5 de Nacional. jugó con una pierna quebrada todo el segundo tiempo. Esto le costó la carrera por supuesto. 

En 1966 Inglaterra organizó el mundial para ganarlo. Sacaron a Brasil en primera ronda a patadas, y con jueces cruzados, inglés para Alemania – Uruguay y alemán para Argentina – Inglaterra, impidieron la llegada a semifinales de países que no fueran europeos. En Uruguay ese año se volvía a reformar al Constitución, dejando el colegiado otra vez por un país con mando presidencial. 

La guerrilla estaba en pleno auge, la crisis golpeaba, las asonadas y movilizaciones callejeras estaban a la orden del día bajo el gobierno de Pacheco, gobernando con eternas Medidas de Seguridad que si el Parlamento se las levantaba volvía a implantarlas de forma inmediata. Había secuestros, muertos. Torturas y enfrentamientos, y el país marchaba hacia las elecciones de 1971 en la que el Presidente pretendía mediante otra Reforma Constitucional lograr cinco años más de mandato. 

En 1970 se jugó el primer Mundial de México y Uruguay consiguió avanzar hasta la pelea por el tercer puesto. Le ganó 2 a 0 a Israel, empató con el vicecampeón Italia en cero, y cayó por la diferencia justa que de todos modos lo clasificaba al cuarto de final con Suecia por 1 a 0. Un histórico 13 de junio de 1970 en el alargue y con gol de Espárrago logró vencer a la URSS, para perder en la ciudad equivocada, Guadalajara, la semifinal con Brasil 3 a 1. Uruguay se había ganado el derecho de jugar en el Azteca de la Capital Federal y el que debía hacer el viaje era el equipo amarillo. La FIFA cambió la sede y Uruguay debió enfrentarse en le mismo lugar en el que Brasil había jugado sus cuatros partidos anteriores al país del Norte, sin alargue y sin viaje que lo cansara. Luego se perdería 1 a 0 con Alemania el partido de la tristeza, en una actuación descollante en la que lo único que no supimos hacer fue meter la pelota en el arco contrario. 

Fue la última vez que Uruguay jugó seis partidos y ganó dos en un Mundial. Van treinta y cinco años. 

La Dictadura se entronizó en 1973. La selección cayó con Colombia en el centenario en un día de dura represión por carteles contra ella aparecidos en la Colombes, pero clasificó por lograr más de tres goles contra Ecuador cuatro días después. 

1974 fue el primer Mundial con repatriados. Mazurkiewicz, Rocha y Espárrago se sumaron a los que jugaban acá, y la salida del aeropuerto fue una fiesta. Se esperaba que el cuarto lugar de México fuera claramente mejorado, llegándose a pensar que la nueva Copa –la Jules Rimet se la había quedado en propiedad Brasil en 1970- podría tener al igual que ésta el mismo primer dueño. 

Holanda nos ganó mucho mejor que el escaso 2 a 0 que marcó el tanteador, Bulgaria casi gana por primera vez un partido en un Mundial, pero Pavoni les quitó por años esa alegría en el último minuto, y jugando algo en el segundo tiempo, los suecos nos hicieron tres goles y nos mandaron a casa. 

La segunda eliminatoria bajo la Dictadura fue contra Bolivia y Venezuela. Carteles en Caracas contra la misma hicieron que la transmisión televisiva directa fuera cortada antes de empezar el segundo tiempo. Nos evitó ver el empate de los siempre goleados anfitriones. Perder en Bolivia por un gol, hizo que por los demás resultados dados, el partido final contra los del altiplano ya no tuviera importancia: estábamos  eliminados antes del empate en 2, que tuvo sabor a gloria para los verdes. No llegaron al Mundial de todos modos: perdieron el repechaje que les tocó jugar.

La tercer eliminatoria bajo dictadura fue enseguida de conseguir la Copa de Oro de 1980, inmediatamente después del No a la reforma que planteaban los militares.

Se perdió con Perú 2 a 1 en el Centenario y aunque se empató en Lima en 0, no alcanzó para clasificar. Con sufrimiento se le había ganado 3 a 2 a la Colombia de Bilardo en nuestro país, y luego empatado en 0 en la revancha. 

Pero la Dictadura terminó y la eliminatoria de 1985 nos vio jugando con los chilenos, que seguían soportando la de Pinochet, y definiendo en el último partido en el Centenario.  Se ganó 2 a 1 y México 86 nos iba a recibir luego de una larga ausencia. 

El debut fue auspicioso. 1 a 1 con la Alemania que sería vicecampeona, con un tempranero gol de Alzamendi. Luego pasó Dinamarca y nuestra defensa aún la está buscando: 6 a 1. Servía perder por poco si tocaba, pero como nos creíamos mucho fuimos a buscar el partido al ataque. Así nos fue. La expulsión supersónica de Charlie Batista contra Escocia no ayudó a éstos a romper el cero –89 minutos y 15 segundos con un jugador más-, y logramos clasificar a cuartos de final. El rival fue nada menos que el campeón Argentina, con Maradona en plenitud y a pocas horas de conseguir que la Mano de Dios y su talento pusieran a Argentina en la final venciendo a Inglaterra. Diego no hizo goles en la misma, pero la Copa volvió al Río de la Plata, al caer Alemania 3 a 2. Y ojo que con Argentina se perdió únicamente 1 a 0. 

Por única vez en estos últimos veinte años, logramos clasificar dos veces seguidas a un Mundial. Italia vio como los celestes desperdiciaban la oportunidad de vencer a España, penal de Sosita a las nubes incluido, Bélgica nos bajaba las ilusiones 3 a 1, y un gol de Fonseca, quizás en fuera de juego en el último segundo nos hizo ser uno de los mejores terceros de grupo de cuatro, y pasar a cuartos de final.

El locatario, con un arbitraje cómplice que nunca nos dejó pasar la mitad de la cancha nos despachó de nuevo 2 a 0. Esto fue en el primer año del gobierno de Lacalle, o sea, otro cambio histórico en el país, al darse la rotación de partidos enseguida de la salida de la Dictadura y del primer gobierno, que había sido colorado y de Sanguinetti. 

Para 1994 nos volvimos a enfrentar con Bolivia que había mejorado mucho con la Academia Tahuichi –de la que salieron el Diablo Echeverri, “Platini” Sánchez entre otros- y no pudimos ni con ellos ni con la altura. Se hicieron las cosas mal, se venía de un cambio de técnico porque los repatriados que respondían a Casal no querían a Cubilla e hicieron de todo para que éste abandonase el timón de la celeste. Se negaron a jugar, lo boicotearon y al final terminaron todos pagando los platos rotos: nadie pudo mostrarse en el Mundial de EE.UU. 1994. 

La siguiente ausencia se da luego de la nueva Reforma Constitucional, aprobada en 1996 y que llevó a que en 1999 hubiera Segunda Vuelta Presidencial, entre otras cosas. Francia 98 tampoco contó con la celeste en sus campos, y la culpa se la repartieron Casal, los jugadores, los dirigentes, los periodistas y los técnicos.  

Para el 2002 se inaugura una nueva forma eliminatoria: todos los países sudamericanos juegan de ida y vuelta contra todos. El quinto irá a un Repechaje con el que clasifique de Oceanía, a dos partidos. Se perdió con Australia 1 a 0 de visita, pero con holgura tres a cero, aunque no sin sufrimiento, se logró sellar el pasaje a Corea y Japón 2002. 

Allí se perdió en el debut con Dinamarca 2 a 1, se le empató al Campeón Mundial reinante Francia –que quedó con diez en el primer tiempo- en cero, y luego de estar perdiendo tres a cero con Senegal se dio vuelta el partido en los últimos cuarenta y cinco minutos. El cuarto gol que nos daba la clasificación estuvo en la cabeza del Chengue y a Púa todas las noches se le aparece el fantasma de su movimiento empujando el balón en el sentido correcto, que no fue el que le dio Richard Morales. 

Otra vez todos contra todos para llegar a Alemania 2006. Al principio solo por cuatro lugares. Luego la FIFA volvió a conceder el Repechaje al quinto, pero esta vez las cábalas, la Virgen de Lourdes y los pañuelos con nudo no alcanzaron. Una eliminatoria que se empezó a jugar con la dirección técnica de Carrasco, que luego de perder con Venezuela por tres goles en el Centenario dio un paso al costado, siendo ésta derrota y la del debut de Fossatti con Perú las que llevaron a no alcanzar el cuarto lugar y la ida segura. 

Ver que Trinidad y Tobago jugará –todos mis respetos para los nacidos allí- el Mundial y Uruguay no, es casi intolerable. Pero así sigue haciendo las cosas la FIFA.  

Importa para explicar el dolor, que el juez no vio dos penales en el Centenario, que a Recoba lo agredieron en Australia y viéndolo el árbitro consideró que una amarilla era suficiente castigo.    

También importa recordar que esta selección salvo pequeñas excepciones en el banco de suplentes es del Departamento 20, pero que con los de aquí se juega aún menos, aunque podrían prepararse para jugar al menos colectivamente. No nos ilusionemos mucho, pues. 

Pero estamos hablando de un deporte que no esté “privatizado” en la mirada de Hugo De León, que pague a los clubes cuando un jugador se va de uno a otro y que no sean los contratistas los que consigan hacer sus negocios, pero no es culpa de ellos ni del contrato con la TV por 14 años más –aunque uno de ellos sea justamente el propietario de los derechos-, ni que los dirigentes no sepan como alquilar un charter para que un plantel viaje más cómodo, o de los jugadores que le pegan mal a la pelota.  

Es toda una estructura que no funciona, y parece que muy pocas ganas tienen por hacerla caminar, los que podrían hacer algo por cambiarla.  

Hace treinta y nueve años que Ondino Viera, dirigiendo la selección en el mundial 66 dijo que al volver a Montevideo iba a contar todo lo que había ocurrido. Murió hace poco con 92 años, pero nunca tuvo tiempo de hacerlo y nadie se lo preguntó. 

Cuando Viduka tiró su penal afuera, la ovación que se escuchó en todo Salto –departamento donde me encontraba-, fue muy emocionante. Profundo silencio inmediato al fallar Zalayeta, y una extraña mezcla de incredulidad, ya lo esperaba, que se le va a hacer, nadar tanto para morir aquí, y la gente saliendo a hacer su vida normal siguió al pelotazo de Aloisi. 

Una mueca de dolor y complicidad en el mismo, se sintió en todos los uruguayos. La rabia de saber que se estuvo muy cerca, que los errores cometidos dentro y fuera de la cancha lo impidieron. Pero también en buena parte el convencimiento que una selección de un país del Tercer casi cuarto Mundo, no le sirve a la FIFA ni a Alemania y que esto es cada vez menos deporte y más negocio. 

El saber que la anemia en el 50 % de los niños de 6 a 24 meses por falta de hierro no es casual.   

Que el país eligió un cambio muy profundo en medio de la Eliminatoria, y que no estuvo referido solamente al fútbol, aunque éste debe acompasarlo, hizo que muchos jóvenes, que habitualmente no van al Estadio ni pagan cable para ver el horrendo espectáculo que aquí se brinda, sufrieran que el paisito otra vez vea el torneo por TV, si es que alguien paga los derechos. 

Es una forma de ver el mundo la que recibió una cachetada muy fuerte el miércoles 16 desde Australia. No le importamos a nadie. Pero si no nos interesa el que está al lado o no conseguimos que un Plan de Emergencia funcione como corresponde luego de ocho meses de gobierno, poco podemos esperar si nos enfrentamos con los gigantes, que no son por cierto los molinos contra los que luchó el Quijote, sino que están mucho mejor organizados que ellos, y además saben lo que quieren. 

La reforma tributaria, la rebaja de los combustibles, los derechos humanos y el desencuentro de los arqueólogos y el Secretario de la Presidencia, dejaron lugar esta semana para ver qué lejos que queda el mundo del siglo XXI para un uruguayo común y corriente.  

Y qué lejos se está de llegar a un Mundial, salvo que el mismo pueda ser organizado por nosotros mismos. Clasificar es difícil, pasar la primera ronda casi imposible. Ser campeones algo que se puede leer en los libros de Historia.

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Un portal para y por uruguayos
URUGUAY2030.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital