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“Agencia Nacional de Innovación” Lo que los lectores de La ONDA digital pueden leer a continuación son las actas de la rreunión del CDC universitario del primero de noviembre con la participación de los decanos de Ciencias Sociales, Luis Bértola, de Química, Alberto Nieto, de Ciencias, Julio Fernández, Arquitectura, Salvador Schelotto, Bellas Artes, Javier Alonso, Agronomía, Gonzalo Pereyra, los delegados de ADUR, Héctor González, de Feuu, Hugo Calabria, Agustín Cano y Adrián Márquez , el vicerrector Miguel Galmés y el rector Rafael Guarga. El fuerte debate que se puede verificar aquí, tiene como punto de partida la iniciativa del poder Ejecutivo colocada en el articulo 236 del Ley presupuestal sobre la creación de la “Agencia Nacional de Innovación”, Integrada por varios ministerios, donde la Universidad de la Republica no aparéese entre quienes la integrarían. En los últimos meses “Los órdenes estudiantil y docente han impulsado en la Asamblea General del Claustro de la UDELAR resoluciones conceptuosas sobre estos temas (de fecha 23 febrero y 16 marzo de 2005”, dice una carta enviada mientras se discutía la Ley Presupuestal al Senador Víctor Vaillant Presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado de la República. (las actas aquí expuestas en versión taquigráfica, están e su sujetas a correcciones). Actas del CDC universitario del 1 de noviembre pasado
SEÑOR RECTOR. En la comunicación que nos hace el arquitecto Acuña se señala que la Asamblea resolvió solicitar la opinión de la Dirección General Jurídica respecto a este tema. Entonces, desde ya debemos decir que en este momento no tenemos esta opinión jurídica. Cuando discutimos esto en la Comisión de Orden del Día, se vio que era algo necesario que tuviéramos una aproximación jurídica al problema, aparte de las apreciaciones de otra índole que este Consejo puede hacer sobre el asunto.
SEÑOR SCHELOTTO No creo que sea de orden cuestionar el tratamiento del tema, pero sí que en esta coyuntura tan especial del país y de elaboración presupuestal cualquier señal externa que emita la Universidad debe ser considerada cuidadamente, y lo digo porque hay antecedentes. Creo que los antecedentes no han ayudado a un mejor diálogo y resolución de los temas vinculados justamente con iniciativas en materia de innovación, ciencia, tecnología e investigación. En particular, las resoluciones de la Asamblea General del Claustro del 23 de febrero y del 16 de marzo, si bien son compartibles en términos de su análisis y del desmenuzamiento que hacen de proyectos presentados en la legislatura anterior, en su redacción tienen un tenor y una expresión tardía con relación a la presentación de los proyectos que me consta que han generado malestar en distintos ámbitos de la vida nacional y particularmente entre muchos universitarios. Creo que lo peor que podemos lograr como resultado es que con argumentos adecuados y ciertos se presente a la Universidad en una posición equívoca; es decir, dejar a la Universidad en una apariencia de situación de empecinamiento en modelos perimidos o en circunstancias anteriores y reticentes a cualquier propuesta de cambio, de mejora o de creación de nuevas instancias. Creo que hay que tener mucho cuidado con respecto a esto. Es cierta y lógica la preocupación de la Asamblea General del Claustro, pero incluso la propia consulta jurídica me suena un poco ya a un sentido casi inquisitorio, que estoy seguro que no es el espíritu del Claustro, pero el tenor de la resolución podría dar a entender esto y podría ser usado por actores contrarios a la Universidad para señalar “ven, ya están de vuelta reclamando sus fueros, los monopolios de la Universidad estatal” y todos esos discursos que vienen tanto desde los medios más acérrimamente enfrentados a la Universidad como de propios actores universitarios que se muestran proclives a cambios que no compartimos, aunque en este caso entendemos que están en todo su derecho de plantearlos.
SEÑOR BÉRTOLA Es cierto que esta nota que ahora recibimos del Claustro es bastante críptica, es un poco indescifrable y muy escueta. No se sabe muy bien en concreto a qué aspectos alude de esta propuesta de creación de una Agencia Nacional de Innovación y me preocupa que elevemos a nivel de regla y destino histórico algunas características que más bien lo que denotan es nuestro fracaso histórico, porque el hecho de que la investigación científica, tecnológica y de innovación estén en altísimo grado concentradas en la Universidad de la República y en el estado es uno de los grandes problemas que tiene nuestra sociedad. Es una de las situaciones que debemos tender a revertir. Está más que demostrado que nuestra inversión en investigación y desarrollo, no sólo es mucho más baja que la del mundo desarrollado medido en proporción al PBI, sino que el problema que tenemos es justamente que esa inversión está concentrada en el sector público y que el sector privado no invierte. Quiero manifestar mi total respaldo, porque también es una iniciativa que responde a recomendaciones realizadas por equipos de esta Universidad de la República, con iniciativas que están plasmadas. No digo que sean resolución del Consejo Directivo Central, ni nada por el estilo, pero están plasmadas en documentos editados por el Rectorado de la Universidad de la República, que señalan que justamente hay que propender a una fuerte interacción entre distintos componentes del cuerpo social y evidentemente uno de ellos es la Universidad, pero también el sector privado de todas las categorías, incluyendo también al estado. La importancia que tiene el hecho de promover estas asociaciones y que el sector privado invierta es muy grande. En este sentido, que el estado, que largamente ha subestimado y dado poca importancia a este aspecto de las políticas científico-tecnológicas, hoy esté resuelto a crear una Agencia Nacional de Innovación, que promueva mecanismos que están destinados a estimular la interacción entre los actores y que promuevan la inversión y el desarrollo de la innovación en el sector privado, de manera articulada con el sector público y con la propia Universidad puede llevar a enormes beneficios para la propia Universidad, porque es política de esta Universidad promover ese tipo de actividades. Ha sido política del PLEDUR promover una fuerte interacción entre la Universidad y el sector productivo, en las distintas aplicaciones sociales del conocimiento. Creo que podemos caer en una contradicción muy fuerte con algunas definiciones que tiene la Universidad. Comparto que puede haber aspectos jurídicos que tengan que ver con la autonomía universitaria, pero en estas resoluciones de la Asamblea General del Claustro hay un tono y una inspiración general con los que sinceramente no me siento identificado.
SEÑOR GONZÁLEZ A nivel de la Asamblea General Claustro se tomó el tratamiento de este tema con suma responsabilidad. Como pueden ver en sucesivas reuniones de la Asamblea se analizó el punto, se nombraron grupos de trabajo, en primer lugar cuando llegó a la Asamblea el proyecto de ley sobre DINACYT y CONICYT, después sobre el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Los grupos de trabajo funcionaron, se trabajó en el plenario y se llegó a determinadas manifestaciones que fueron presentadas al Consejo. Entendemos que históricamente la Universidad de la República ha cumplido una función fundamental, en lo que se refiere a los trabajos de investigación y generación de conocimiento, más allá que es cierto que el sector productivo, sea industrial o agropecuario del país está ampliamente rezagado; mucho más el industrial que el agropecuario. Pero la Universidad de la República, dentro de su crisis presupuestal y con algunos problemas organizativos ha cumplido un papel en ese sistema. A nivel del Orden Docente nos parece que cuando en una ley de presupuesto se incluye un artículo como éste, que por un lado se refiere a que se va a dar un plazo de ciento ochenta días para elaborar una iniciativa legislativa al respecto, pero por otro lado en el propio artículo ya se habla de una Agencia Nacional de Innovación y se define cuáles son sus cometidos, nos parecía que ese artículo tenía cierto grado de contradicción o incoherencia y rescatábamos del mismo su frase final, que se refiere a lo que recién mencioné, expresando que: “Dentro del término de ciento ochenta días de promulgada la presente ley, el Poder Ejecutivo remitirá una iniciativa legislativa, que establecerá la naturaleza jurídica de la Agencia Nacional de Innovación y regulará las bases de su funcionamiento orgánico”. Referido a esta frase entendemos que la contribución que puede hacer la Universidad es importante y que además está definida por la Constitución y que entonces a la Universidad le corresponde participar, colaborar y asesorar en esta iniciativa legislativa. Lo que nosotros vemos en este artículo de la ley presupuestal es que en realidad el artículo en su esencia podría circunscribirse a esta última frase y no adelantar cómo es la conformación de la Agencia, ni los cometidos, a la espera de que esos elementos sean discutidos y analizados en el propio proceso de formulación de la ley. Ése es el tema que nos preocupa. Es como poner la carreta delante de los bueyes. Por un lado se habla de que va a haber una iniciativa legislativa, pero por otro lado ya se adelanta que esa Agencia va a estar conformada de determinada manera y también ya se establecen los cometidos, aunque se hace en términos generales. Por eso nosotros entendíamos que esto no podía pasar desapercibido al Consejo Directivo Central, que el Consejo debía tomar conocimiento de este artículo tal cual está redactado y desde el punto de vista del Orden Docente a nosotros nos parecía que por lo menos a nivel del Senado teníamos que plantear nuestra inquietud en cuanto a ese grado de incoherencia interna que tiene el artículo. Para terminar, remarcamos que por un lado el artículo se refiere a una iniciativa con la que estamos totalmente de acuerdo y en la cual la Universidad de la República evidentemente va a colaborar y asesorar, pero no estamos de acuerdo con que en el propio artículo ya se diga cómo está conformada la Agencia y también se establezcan sus cometidos. Por eso trasladamos nuestra preocupación al Consejo y pensamos que habría que comunicar al Senado o a su Comisión de Presupuesto nuestra preocupación.
SEÑOR NIETO Para mí quien define en un estado cuál es la política de innovación son los organismos del estado a tal fin y para eso está el Parlamento y los Ministerios. Que el estado haya sido omiso en estos temas y que los científicos incluso como corporación muchas veces reclamamos una política de estado al respecto y nunca la hubo, hizo que por omisión la Universidad asumiera un rol que no es suyo. Es el estado el que dice qué hay que hacer y la Universidad usa su autonomía para ver cómo ella hace la parte que le toca de eso que hay que hacer. El pueblo uruguayo no nos vota a nosotros, vota a los parlamentarios, al jefe del Poder Ejecutivo y por vía representativa se designan los Ministros. El pueblo uruguayo define una visión de país, el Presidente dijo que es un país que integra al conocimiento y algunos Ministros han dicho que quieren un país productivo que use la inteligencia. Eso estaba escrito en uno de los cinco documentos que se presentaron en el período electoral y el gobierno está acá porque lo votó más de la mitad de la población. Parece que no nos damos cuenta que el gobierno no somos nosotros. El gobierno y el Parlamento son los que deben definir qué hay que hacer con la enseñanza primaria, secundaria, con la investigación y con lo que sea. A mí me parece muy legítimo que los señores docentes, estudiantes y egresados universitarios que integran el Claustro expresen su opinión como ciudadanos, pero esta Institución, que es la Universidad de la República y que forma parte del estado sólo tiene autonomía para decidir cómo hace lo que tiene que hacer, no para definir qué cosas tiene que hacer el estado uruguayo por ejemplo en los temas de innovación. Ahí se confunde autonomía con independencia. No somos una isla independiente del resto del estado, somos un organismo del estado y como tal tenemos autonomía del poder político para ver cómo hacemos lo que tenemos que hacer, pero no qué tiene que hacer el país en términos de innovación. Eso me parece que ha ocurrido hasta el momento porque el poder político ha sido omiso, porque nunca nuestros gobiernos realmente se han involucrado en el tema. Es la primera vez que hay un gobierno que se involucra en el tema y no corresponde que como jerarca de la Institución yo diga acá si está bien o mal, de la misma forma que no corresponde que le enmendemos la plana al Parlamento. Quisiera parar por ahí porque este documento que leí rápidamente me cayó muy mal. De lo primero que había leído acá sospechaba que algo de esto había. Francamente me parece que por la historia previa estamos confundidos, porque como nadie hizo nada la Universidad ocupó ese hueco. Nosotros hemos definido el modelo de país al que queremos llegar y la forma en que vamos a llegar. ¿Eso está mal? No, está bien, porque otros no lo hacían, pero cuando el estado asume ese rol no podemos decirle que no lo haga, porque es su función. Ahí francamente creo que hay un punto que es un profundo debate que tiene que dar la sociedad uruguaya. Nosotros no podemos tener la soberbia de creer que somos los que debemos definir estas cosas. No, el pueblo votó a otra gente que está en el Parlamento para definir esto. Nosotros, dentro del contexto de nuestra Institución, debemos ver cómo hacemos para que la Universidad cumpla el rol que debe tener. Debemos definir el cómo, porque el qué lo define el pueblo y el pueblo votó a determinada gente para que defina ese tema y a esta gente que votó esta vez lo hizo sabiendo que esa gente proponía un modelo de país que incluía al conocimiento como un elemento fundamental. Cuando organiza instrumentos para eso no está engañando a nadie, no está haciendo algo que no avisó que iba a hacer, sino haciendo lo que avisó que iba a hacer. Si el Parlamento se equivoca, lo criticaremos como ciudadanos, pero no es función de la Universidad de la República enmendarle la plana al Parlamento. Eso es lo que pienso. De repente jurídicamente es así, pero políticamente no lo veo lógico. Me parece que --como decía Bértola-- es producto de una historia previa de omisión, pero muchos de nosotros como universitarios hemos estado reclamando políticas de estado en este tema. Cuando aparece una política de estado no podemos decir que la tenemos que hacer nosotros. Hay que tener menos soberbia. ¿Quiénes somos nosotros para enmendarle la plana al Parlamento que fue votado por todo el pueblo? Es una postura soberbia que a mí me parece que es incorrecta.
SEÑOR ALONSO No solamente la Universidad tiene fines y objetivos concretos que están dictados por su ley, que se ha dado a sí misma y que fue votada a tapas cerradas por un gobierno democrático en el año 1958, sino que establece claramente cuáles son los objetivos y su vinculación con el país. Lo establece claramente en valores y con la autonomía correspondiente para que esto sea preservado de todos los vaivenes de orden político-partidario y económico. Creo que hay un profundo error. Me parece que no se conocen los alcances efectivos que tiene la Ley Orgánica. En ese sentido creo que esta discusión se tendría que dar con profundidad. El Claustro lo está planteando. Creo que tendríamos que tomar nota y generalizar esta discusión en diferentes instancias. Cuando la democracia se reinstauró tuvimos muchas discusiones. Recuerdo una de ellas en la cual en un Consejo Federal de FEUU, donde se invitó a personajes que fueron militantes estudiantiles en los sesenta, a un Consejo Federal que se hizo clandestinamente en el 84, se dio una discusión que me parece que es muy parecida a ésta. Cómo se vinculan y relacionan los alcances de la autonomía con un gobierno que efectivamente atiende desde un punto de vista socialista las necesidades de la sociedad. Hubo diferentes posturas. Estaba la que decía que en un gobierno socialista la autonomía era absolutamente inexistente, que no tenía sentido y otros reafirmaron que no era así. Creo que la historia de la autonomía universitaria no se puede reducir al gobierno de turno. Es una actividad que está profundamente conectada con pensamientos filosóficos y con ellos es que está escrita la Ley Orgánica, y me parece que se tendría que discutir a fondo. Creo que los gobiernos tienen sus vaivenes, los ciudadanos votan política y partidariamente, lo hacen en uno y otro sentido, pero hay instituciones que permanecen y son garantía de lo más profundo de la cultura, y ése es el rol de la Universidad. Si los gobiernos en anteriores oportunidades no atendieron la investigación y el trabajo tenaz que hizo la Universidad, no descartemos la posibilidad de que eso ocurra nuevamente. No son los gobiernos de turno los que califican o definen el rol que la Universidad debe tener en la sociedad democrática.
SEÑOR CALABRIA En primer lugar, puedo atender los argumentos sobre el abordaje cuidadoso del tema. Creo que acá nadie piensa que eso no deba ser así. Evidentemente es un tema delicado que puede generar cierta problemática de contienda de competencias. Digo cierta porque creo que jurídicamente está claro qué competencia tiene la Universidad y cuál el Parlamento. Pero por el afán de ser cuidadosos no vamos a dejar de hacer lo que tenemos que hacer. Eso tiene que quedar claro. Confieso que pensé que iba a ser unánime que la opinión de la Universidad le resultara a este Cuerpo importante para ser dada al Parlamento. ¡Cuidado que es sólo eso lo que se está pidiendo! Acá no se pide que se definan las políticas sobre tecnología por la Universidad, pero la Universidad tiene que opinar y jurídicamente eso es válido. Cuando hay un tema de esta naturaleza la Universidad debe dar su opinión al Parlamento y después el verá qué hace con ella. Eso no quiere decir que nosotros definamos, pero sí que es necesario que jurídicamente opinemos. Si no lo fuera, por lo que la Universidad, el país y el pensamiento progresista tiene como tradición, la Universidad y el Parlamento esperaron muchos años para jugar el partido juntos y hoy resulta que nosotros mismos estamos diciendo que no vamos a ir a verlo ni a las gradas porque eso le incumbe al Parlamento. El Parlamento va a hacer sus leyes y nosotros ni siquiera vamos a ir al partido. No planteamos que debamos decir cuántos goles habrá que hacer o cómo armar el cuadro, pero queremos opinar. Creo que sería bueno que el Parlamento --quizás lo haya pasado por alto involuntariamente-- reciba la opinión de la Universidad en tiempo y forma. En eso tenemos que ser cuidadosos. Si nosotros tardamos dos años en expedirnos, con toda justeza nos van a decir: “señores, no opinan nada”. El Claustro trabajó sabiendo que iba a haber oídos sordos en el período pasado; se supone que con un Parlamento que lo va a escuchar el Claustro va a trabajar de otra forma. Podemos estar o no de acuerdo o sentirnos o no reflejados en lo que decidió la Asamblea General del Claustro, pero no podemos decir que no sea un órgano deliberativo sumamente representativo, sino uno de los más representativo. Hubo trabajo y entre las cosas que dijo la Asamblea fue que era bueno que el estado se ocupara de la innovación en tecnología. Nunca dijo nada en contra de eso. Si ustedes miran cuidadosamente el documento, una de las cosas importantes que resalta la Asamblea General del Claustro es que está muy bien que el estado por una vez se encargue de esto y se opinó sobre los proyectos que había en ese momento. En resumen, a nosotros nos parece que no hay dos posiciones contrapuestas, como la de pedir un monopolio para la Universidad en determinados temas. Eso no lo dijo la Asamblea General del Claustro, ni nadie. Eso no corresponde, pero tampoco el monopolio sobre los temas para el Parlamento, sin un asesoramiento de la Universidad. Quizás sea taxativo, pero sino es de tradición. Y creo que nosotros con toda la sana intención y la delicadeza necesaria en un tema tan importante deberíamos reclamar lo que por derecho y deber nos corresponde.
SEÑOR NIETO Yo me estaba refiriendo a algo bastante más grande a lo que no estábamos acostumbrados y ahora aparece un país que comienza a pensar en esto y lo hace en términos de país, del Parlamento, y a mí eso me parece muy bien. Creo que debe ser así y que eso no es atentar contra la autonomía universitaria. En los términos en que decía el Consejero Calabria, de opinar y llevar una posición, eso me parece perfecto. La ley se va a votar después, cuando se arme la ley me parece muy bien que la Universidad lleve una posición, pero eso no tiene nada que ver con lo que dice en estos considerandos. Estoy en desacuerdo con el 90% de este texto. En cuanto a lo que dice el Consejero Calabria sobre que se oiga la opinión de la Universidad, estoy totalmente de acuerdo. Pero la opinión que manifiesta el Claustro es tal cual decía el Consejero Schelotto, es una visión de monopolio sobre el tema. Es cierto que ha sido un semi-monopolio durante varios años por omisión, porque los demás no lo hicieron, no porque sea vocación de la Universidad comerse toda la investigación. A mí me parece muy bien que el INIA haga investigación, y si le gana a la Universidad tanto mejor, porque quiere decir que realmente se está haciendo investigación pertinente, porque es un área que importa al país. Debemos aceptar que los tiempos están cambiando y no por eso afecta a nuestra autonomía. Seguiremos nosotros definiendo qué política hacia la interna de la Universidad vamos a hacer de investigación, pero no vamos a definir nunca más por omisión o implícitamente la política del país en temas de investigación. No son los objetivos de la Universidad los que estoy poniendo en consideración, sino los objetivos del país. En segundo lugar, que de un artículo tan escueto como ése se puedan sacar tantas conclusiones, admiro a los compañeros que lo han hecho. De ese artículo no puedo sacar más conclusión que la que se dijo en la prensa. Se dijo que el gobierno está buscando coordinar todas las acciones y los fondos relativos a ciencia, tecnología e innovación en una única figura. Ésta figura será o no la mejor, estoy de acuerdo que opinemos cuando se elabore la ley, pero lo que acá está no da para criticar mucho. Que los ministerios que tienen que participar son los que están ahí, me parece elemental. Reitero que coincido plenamente con los Consejeros Schelotto y Bértola en términos generales, porque reflejan el 90% de lo que el Claustro ha escrito. En el porcentaje restante, que decía muy prudentemente el Consejero Calabria, estoy de acuerdo. Aunque la Ley Orgánica no nos dijera que tenemos que dar nuestra opinión, lo tendríamos que hacer porque es sano que lo hagamos. Quiero destacar que la tradición en este tema no necesariamente es verdad. La tradición refleja una omisión del poder político y de los poderes del estado que nosotros no podemos decir que deba continuar. Por tradición hicimos cosas que otros no hacía, es sano que esa tradición cambie y que otra gente también se empiece a preocupar por estos temas, para que adquieran la relevancia que el país precisa.
SEÑOR SCHELOTTO Mi preocupación está ubicada concretamente en el terreno de lo político. Creo que algunas de las intervenciones han ayudado a clarificar y otras en todo caso han ampliado el tema en consideración, pero cualquiera de las intervenciones ha manifestado una preocupación legítima de que la Universidad sea un actor preponderante de un sistema de innovación, ciencia y tecnología y que, por supuesto, la Universidad tiene todas las competencias y posibilidades de opinar e incidir sobre las decisiones que se tomen en esa materia, en un marco donde el juego de los actores está establecido por la Constitución, la Ley, y las formas que nos hemos dado a lo largo del tiempo en el funcionamiento. Eso no es lo que está en debate. Lo que me preocupa es que muchas veces en la acción pública las señales que se emiten son elementos que luego generan beneficios o perjuicios y sobre todo en esta sociedad tan mediática como en la que estamos viviendo en los últimos años y particularmente en este año 2005. El Consejero Alonso decía, y coincido con él en un ciento cincuenta por ciento --no soy del área de ciencias exactas y naturales; mi excelencia académica no revista en esa área--... (Hilaridad) ____que la esencia del accionar universitario no depende de la orientación o del color político del gobierno de turno. Y yo digo incluso que las acciones de defensa del interés común y del interés universitario, son las mismas en escenarios variados. Por eso, cuando en este país hubo gobiernos conservadores, la Universidad siempre se manejó en un marco de políticas de alianza con actores sociales, con el movimiento sindical, con el sector productivo, con los movimientos de la cultura, y lo mismo debe ocurrir en un escenario de un gobierno progresista, pero lo que me preocupa es que la Universidad actúe al revés, apilando rivales en su contra, generando enfrentamientos de manera artificial y aislándose, tratando de conservar en un puño su verdad. De esa manera va a incidir de forma nula en la realidad y va a lograr que sus puntos de vista, por respetables que sean, no sean contemplados por la sociedad. Más que nada me preocupan los gestos; mucho más que los contenidos de las inquietudes. Si uno lee este artículo, que dice poco y dice mucho, debería tener una prudencia muy grande al momento de manifestarse, sobre todo por lo que dijo el Consejero Bértola, que los universitarios a través de distintos momentos y mecanismos nos hemos pronunciado solicitando que el gobierno, de una vez, tome estos asuntos y los encare como una política nacional. Una vez que hay una iniciativa en tal sentido, si yo hubiera escrito una nota la actitud sería la de saludar esta iniciativa y de ponerme a disposición para aportar a la construcción de la misma. Ahí hay dos sensibilidades que se manifiestan. Creo que no está en discusión la Ley Orgánica, ni la Constitución, ni siquiera el fondo de la cuestión, que ameritaría mucho debate, creo que es cómo se posiciona uno en un escenario y a mí me preocupa, porque hay mucha gente mirando a la Universidad. Basta mirar la prensa diaria, ¡los semanarios! y los distintos mecanismos por los cuales se expresan los aparatos culturales, para saber que la Universidad está siendo candidateada a ser el malo de esta película, porque en un gobierno donde existe una hegemonía tan fuerte sobre la sociedad, una mayoría parlamentaria absoluta, una presencia en los medios de comunicación absolutamente avasallante, una dominación de la agenda, una comunicación privilegiada con los medios de comunicación, hoy es muy difícil tomar una posición crítica contra el gobierno; en cambio es muy fácil pegarle a la Universidad y nosotros todavía hacemos un esfuerzo para que nos peguen.
SEÑOR MÁRQUEZ Aclaramos que parte de lo que se está discutiendo en este punto es lo que la FEUU plantea en otro punto del Orden de Día, con respecto a dar un debate sobre Universidad y sociedad, sobre Universidad y políticas científicas de investigación, porque realmente en este tipo de debates hemos estado omisos y hoy lo estamos viendo sobre algo que surge puntualmente, pero lo podíamos haber discutido con anterioridad. En realidad creo que más allá de la autonomía, de lo que dicen la Ley Orgánica y la Constitución, sobre lo que creo que también hay que discutir es si hay dos visiones y cómo pararse ante un nuevo gobierno, discutir sobre el proyecto de ley en sí puede ser un hecho casual y no vamos al centro del asunto que es cuál es la política de desarrollo para el país, porque esto en realidad es solamente un aspecto de esa política de desarrollo. También creo que no hay que confundir --los Decanos lo saben-- que en materia de investigación y de política científica no estamos hablando de una política de estado, como si en el Parlamento o en la fuerza política que llegó al gobierno lo hubiera hecho con una fuerte discusión desde las bases sobre qué política de ciencia y tecnología habría que tener. Hay una discusión sectorial en la interna de los partidos y existen destacados docentes universitarios que han quedado aislados de la promoción de la política de ciencia y tecnología o en otros sectores universitarios donde hay núcleos de visiones sobre hacia dónde tiene que ir la política. Hay diferencias, entonces no es tan sencillo ver cuántas personas definieron redactar de esta forma el articulado. ¿Hay mano de yeso en el Parlamento para votar esto? ¿Quién y dónde se discutió? Algunas cosas podemos saber. En realidad estoy proponiendo hasta que los invitemos. Lo dije en la Comisión de Orden del Día. Me parece muy bien que invitemos a las personas, porque creo que sería una saludable discusión y aclaro que no me estoy posicionando en contra ni a favor del posible texto de ley que reglamente lo de la Agencia. Creo que habría que discutirlo con más sinceridad, porque conocemos bien a los actores y somos conscientes, en el Consejo Directivo Central y en la fuerza política que está en el gobierno, que puede haber confusión a la hora de ocupar los roles como docente universitario y como actor político. ¿Por qué digo esto? En el comienzo de su intervención el Decano Bértola decía que la Universidad de la República, donde radica el 80% de la investigación que se hace en el país, tiene que caminar más hacia la inversión en el sector privado. Eso yo se lo he escuchado decir también muchas veces al Rector. Ahora, de qué van las investigaciones que se hacen en la Universidad, en esa vinculación con el sector privado. ¿Cuáles son las empresas que financian más a la Universidad del sector privado? ¿Son laboratorios de química; son del área de la salud? Voy a hablar de algo que me preocupa especialmente con respecto a la propiedad intelectual. Por ejemplo, en Brasil hay una fuerte lucha para elaboración de medicamentos genéricos violando las normas internacionales de la Organización Mundial del Comercio. Eso lo está haciendo la academia con fondos públicos, no con fondos de los privados y en interacción con lo laboratorios internacionales. Acá mucha de la financiación en farmacología está hecha por laboratorios privados y también por fondos públicos de la Universidad de la República. ¿A la hora que en el Uruguay se tenga que elaborar un genérico, porque no lo podemos comprar más, podremos ser conscientes de que la única forma de hacerlo es con fondos públicos para venderlo barato a los sectores más carenciados de la población? ¿En el sistema nacional que generemos, donde todas las investigaciones que se hagan en la Universidad sean públicas o privadas estarán en interacción con una Agencia Nacional de Innovación, tendremos más fondos públicos para realizar investigaciones que directamente vayan hacia el interés estratégico, social, nacional? La inversión pública en investigación --he buscado los datos-- por ejemplo en Estados Unidos, que invierte mucho en forma pública en investigación, es el 80% de lo que se invierte para la investigación militar. No sólo militar armamentística, sino también militar biotecnológica y de la salud. ¿De los fondos públicos, la Universidad va a decidir para qué lugares estratégicos va a destinar más fondos para investigar? Ahí entramos en otra profundidad de la discusión. Otro enfoque puede ir hacia si tenemos que ir a un Uruguay que en el 2030 sea agropecuario o tecnológico y qué líneas de investigación desarrollar para potenciarlo. ¿Por qué? Porque los recursos van a seguir siendo escasos. Podemos seguir creando Agencias y leyes, pero hay otras prioridades y comparando los fondos para la investigación con el concierto internacional van a seguir siendo pequeños, por lo menos en los próximos cinco años, porque así son los que se destinan en la ley. Entonces no es sencillo. El gobierno y el Presidente de la República dijo en el acto del 1º de marzo que iba a haber doscientas becas para estudiantes y egresados recientes, para proyectos de innovación y vinculación con el sector productivo. Ese llamado a doscientas becas cerró y hay nada más que una cifra de alrededor de cincuenta a aprobar. ¿Por qué? Porque no es tan fácil decir que nos vamos a vincular. ¿Existe una masa crítica de recursos humanos para que se presente a vinculaciones de ese tipo? Estoy seguro que si hubiese habido doscientas becas para vinculación en el área básica todas esas becas se llenaban. No es sólo poner las bases y tomar una decisión lo que ya me va a orientar hacia dónde quiero; se debe definir y discutir mucho más.
SEÑOR FERNÁNDEZ En otros países la situación puede ser muy distinta, la investigación puede estar más repartida entre varios actores, que pueden ser universitarios, no universitarios, estatales o privados, pero es una realidad que los que tienen experiencia en investigación, cómo se investiga en el país es personal universitario concentrado en una sola institución. Entonces parece por lo menos un poco curioso que el artículo 236 cree una Agencia Nacional de Innovación en la que no aparezca en forma orgánica, como asesor, la Universidad de la República, siendo que es un artículo que está bastante detallado. Entonces, cuando los consejeros Nieto, Schelotto, etcétera, decían que le corresponde al gobierno hacer política, está bien que la hagan. Es lo que le estamos exigiendo y tienen que definirse, pero obviamente esas políticas no pueden estar despegadas de la realidad de lo que sucede en el país y, como lo decía bien el Consejero Márquez, con voluntarismo político y cuando se quisieron implementar esas doscientas becas para inserción de investigadores en el sector productivo se fracasó porque no existían los medios. Falló la interfase, por un lado en el sector productivo que no tiene demanda y por otro porque no había proyectos interesantes para el sector productivo de jóvenes investigadores. Desde ese punto de vista, cuando se van de definir políticas, obviamente el gobierno puede decir que vamos a impulsar la fabricación de microchips en el país, pero eso también puede caer en un voluntarismo porque no hay investigadores con know how para fabricar microchips. Me parece que el relacionamiento más íntimo entre lo que es el poder político, representado en el país por los ministerios y el sector académico, que es el que puede dar opinión sobre las posibilidades reales de llevar a cabo determinadas iniciativas, acá no está plasmado y eso realmente me preocupa.
SEÑOR BÉRTOLA En primer lugar porque creo que los universitarios debemos ser rigurosos e investigar. Leemos un artículo de la ley de presupuesto y sobre ello enseguida vemos que dice que van a hacer algunas cosas y reaccionamos. ¿Cómo reaccionamos? Sin temor diría que de forma corporativa. ¿Por qué? Porque leo una resolución del Claustro que dice que hay un proyecto presentado que cae en una eventual inconstitucionalidad “al no respetar la especialización del Ente Autónomo Universidad de la República, colocando bajo dependencia de otros organismos públicos cometidos principales de Investigación Científica”. Hay inconstitucionalidad porque el estado establece que otros organismos públicos puedan tener como cometido la investigación científica. Un comentario similar se hace sobre otro proyecto de ley y dice que: “Por otra parte, el proyecto no contempla la realidad de la ICTI en el país, donde la inversión pública marca la tradición en el desarrollo de dichas cuestiones” --se refiere a la tradición-- “La primacía de la inversión y la creación de conocimiento en el marco de la Universidad es un dato confirmado una y otra vez y la legislación no puede ignorar esta realidad dando capacidad de conducción preponderante a instituciones o personas provenientes de ámbitos ajenos a su entorno”. Realmente, discrepo radicalmente con estas afirmaciones. Creo que este es un problema que tiene el país. No son a esas tradiciones a las que a mí me gustaría abrazarme, porque creo que así nos hundimos. Que nadie entienda que a uno le importa un pito la Universidad de la República, que no la defiende, que no quiere desarrollarla, profundizarla, fortalecerla y mejorar sus roles. La Asamblea General del Claustro parece no registrar que en este país se creó un Gabinete de la Innovación y que ese Gabinete de la Innovación tomó una serie de decisiones estratégicas y programáticas. ¡Se creó el Gabinete de la Innovación! ¡Gran logro! El Gabinete de la Innovación trabajó rápidamente, durante algunos meses, y entre otras cosas generó la propuesta de una Agencia Nacional de Innovación. Tengo entendido que uno de los asuntos pendientes a discutir es si va a trabajar bajo la órbita del derecho privado o del derecho público. ¿Qué hace esta Agencia? Administra muchos fondos ya existentes, que están dispersos y desarticulados y ojalá que fondos nuevos, porque aparentemente hay intención de fortalecer esto y de crear una Agencia que esté gestionada adecuadamente, con lineamientos políticos, que además van a devenir de una superestructura institucional que está en creación, que implica rediscutir el viejo CONICYT, que implica redefinir la vieja DINACYT, es decir que acá hay un contexto que esta declaración no toma en consideración. No veo que aquí hayan opiniones sobre si las definiciones del Gabinete de la Innovación son buenas o malas y si esta Agencia se inscribe o no dentro de eso. Acá lo único que se dice es que la iniciativa en principio no se compadece con las consideraciones que sobre el tema hizo la Asamblea General del Claustro. Realmente, no me parece feliz; no me parece que sea una forma adecuada de dialogar con un nuevo gobierno que por lo menos se está preocupando por el tema más de lo que se habían preocupado otros gobiernos. Lo primero que diría es que nos parece bien que se haya creado un Gabinete de la Innovación; nos parece bien que haya un plan para fortalecer esta área; nos parece interesante todo esto y nos interesaría participar de este proceso de discusión, que la Universidad formara opinión y cooperara en esto. Pero ésta es una señal de sospecha, de ciertas acusaciones, y yo creo que con una cantidad de información a todas luces sumamente parcial. No sé si es un fracaso que hayan cincuenta becas para universitarios trabajando en empresas, en un primer llamado que se hizo en pocos meses. Estuvieron previstas doscientas y se presentaron cincuenta. Prefiero ver la mitad del vaso lleno. Hay cincuenta estudiantes universitarios que obtuvieron becas para hacer pasantías en distintas empresas privadas. Prefiero decirle al gobierno que estaría bueno conseguir que se logren las doscientas, pero no catalogar este primero paso como un fracaso.
SEÑOR CANO Si fuera voluntad de la Universidad realmente dar una discusión global, dialogar mejor con la Asamblea General del Claustro, generar una opinión institucional, desde la cual dialogar con el gobierno y las iniciativas que está realizando, debió haberse hecho de ese modo, porque hay lógicas de relacionamiento con el gobierno y sus iniciativas que a veces son difíciles de integrar a la discusión política de la Universidad y generan desencuentros no deseables. También me asombraba el asombro del Consejero Bértola al acusar de ávidos por el monopolio universitario, en este caso a la Asamblea General del Claustro o a su resolución, cuando esta discusión con respecto al monopolio no es nueva. Sí es nuevo el monopolio como mala palabra, pero la discusión en cuanto al monopolio de la Universidad como encargada de realizar la actividad de creación y producción de conocimiento científico y superior en el país está establecido por la Constitución de la República. Hay informes del doctor Cassinelli Muñoz en ese sentido. No se puede eliminar esa discusión de plano y calificar poco menos que de intransigentes y de personas que viven en otro mundo a la Asamblea General del Claustro cuando realiza este informe, porque tiene sólidas bases y lo que hace es replantear discusiones que ya se han dado desde los años 60, cuando se crea la CONICYT --me ilustraba el compañero Márquez-- y que se han dado posteriormente con la creación del LATU, del Instituto “Clemente Estable”, etcétera. En el artículo 203 de la Constitución de la República se establece que hay determinadas funciones y fines que el estado ejecuta, realiza y organiza, a través de un Ente Autónomo, que es el único que aparece especificado con nombre, que es la Universidad de la República. En la Ley Orgánica del 58 la Universidad establece sus fines, sus funciones y de qué forma organizará su realización; y como decía Alonso eso es votado a tapas cerradas en el Parlamento. Entonces parece claro que a la hora de crear una Agencia Nacional de Innovación la Universidad debería ser un actor principalísimo en la propia gestación de ese proyecto. Cuando digo la Universidad me refiero a la Institución y a sus ámbitos de discusión política, a sus ámbitos colegiados, no a cuadros universitarios que se integran a ámbitos de gobierno. Plantear eso firmemente de ninguna forma creo que es expresión de malos modales con el nuevo gobierno. No hay mejor forma de dialogar, de construir y de aprovechar las nuevas oportunidades que se abren, que fortaleciéndose institucionalmente según las funciones, objetivos y fines que la Universidad tiene y que escapan a los vaivenes político-electorales.
SEÑOR GONZÁLEZ Primero quiero hacer una precisión interna de la Universidad. Los que participamos en la Asamblea General del Claustro, o sea los Órdenes, actualmente estamos muy conformes con que la Asamblea funcione, se reúna, nombre grupos de trabajo, discuta en plenario, que es una situación relativamente distinta a la que existía hace unos años atrás, cuando era tremendamente difícil que se consiguiera quórum en la Asamblea General del Claustro. Es un ámbito colectivo establecido por la Ley Orgánica, tiene sus competencias, sus funciones y produce documentos, análisis, reflexiones y posturas en función de ese ámbito colectivo. No se trata de personas sino de ámbitos colectivos universitarios, por lo tanto a mí me parece correctísimo que los Consejeros Nieto y Bértola discrepen o se asombren, pero es producto de un ámbito colectivo. El Consejo Directivo Central también tiene la potestad de discutir. El asunto es que esto se trajo como antecedentes y hasta ahora, por más que son documentos de marzo y abril, el Consejo no los tuvo en cuenta. Incluso, como Orden Docente, pedimos al Secretario que complementara estos documentos con el antecedente que venía en el Orden del Día que era sólo el distribuido 574/05. Los demás documentos de la Asamblea General del Claustro se incorporaron a pedido del Orden Docente. La Universidad funciona de esta manera, lo establece la Ley Orgánica y nosotros entendemos que en función de este artículo hay que plantear la discusión, que evidentemente es una discusión política, no es jurídica; en eso estamos de acuerdo. Obviamente, el Orden Docente reconoce e impulsa que existan políticas de gobierno y de estado, eso está fuera de debate. Nuestra postura no es debilitar o poner piedras en el camino para que se establezcan las políticas de gobierno y de estado, pero entendemos que en la historia del Uruguay la Universidad ha tenido un rol propio en el país y que lo ha cumplido en distintas coyunturas políticas muy diferentes y también lo debe cumplir durante este gobierno. Para nosotros cumplirlo significa que tiene que seguir dando su opinión. No estamos de acuerdo en que la Universidad de la República, porque exista un gobierno progresista, se tenga que autoexcluir del proceso, tenga que callarse, caer en la pasividad, sino que nos parece que con ese objetivo de contribuir a establecer las políticas de gobierno y de estado, con el objetivo de integrar los sistemas, sea de enseñanza o de investigación, en lo que le compete a la Universidad de la República, así como ahora la Universidad se está integrando al proceso de discusión de una sistema nacional de educación y lo está haciendo desde su punto de vista, de la misma manera lo estamos haciendo aquí ahora, en la misma perspectiva, con la misma estrategia. Ése es para nosotros el punto político. Entendemos que para nada es malo plantear nuestra preocupación con este artículo, diciendo que de cierta manera fue un artículo que pasó desapercibido, proponiendo que por lo menos se llame la atención a la Comisión de Presupuesto del Senado que es un artículo que contiene determinadas contradicciones y que nos parece que lo relevante y central es el párrafo final, pero que él en cierta manera está condicionado a determinadas definiciones que se dan en párrafos anteriores. Lo que estamos diciendo es que estamos dispuestos a contribuir, a colaborar con el gobierno a definir esa ley que el propio artículo establece y que nos parece que si el propio artículo dice que se va a promover una iniciativa legislativa, que se lo haga, pero que no se establezcan condiciones previas que en cierta manera ya lo acota o pone determinadas condiciones que no nos parece que sean conducentes. Lo decimos desde ese punto de vista, no estamos planteando ningún otro tipo de cosas, ni hay ningún fantasma y tampoco estamos debilitando o saboteando lo que el gobierno está definiendo en ese sentido, que lo acompañamos. En ese sentido, no hay que tener cuidados extremos ni miedos, sino que nosotros, en función de los principios universitarios y de nuestra historia, en este gobierno como en otros, tenemos que dar nuestra posición en los ámbitos que correspondan. Creo que en esta instancia lo estamos haciendo. Para terminar, hemos redactado un proyecto de resolución que dice: “1) Manifestar la disposición de la Universidad de la República para colaborar en la formulación de la ley sobre ciencia, tecnología e innovación, teniendo en cuenta la consulta institucional que prevé el artículo 202 de la Constitución para los entes de enseñanza.- 2) Expresar nuestra preocupación de que en el artículo 236 ya se indique la integración y cometidos de la Agencia Nacional de Innovación, cuando este tipo de decisión debe ser parte de la discusión de la iniciativa legislativa que el propio artículo establece en su párrafo final.- 3) Hacer llegar a la Comisión de Presupuesto del Senado la presente resolución del CDC.”
SEÑOR RECTOR En el repaso cuidadoso que se hizo por parte de todos nosotros del proyecto de ley presupuestal, detectamos aspectos que le interesaban a otros ámbitos del estado, a quienes advertimos de los mismos y que quedaron asombrados de la capacidad de búsqueda de la Universidad en la ley, sin embargo este artículo 236 no lo vimos, no lo expusimos en nuestras dos comparecencias, porque no lo habíamos observado como un artículo que de una forma u otra nos afectara. Creo que este artículo podría mejorarse de una manera importante, evitando ciertas ambigüedades que pueden generar confusiones. Me parece que el artículo centralmente apunta al tema de la innovación y que la palabra clave dentro del artículo, el verbo sustantivo, es articular y que éste es el objeto de esta Agencia, que tiene un nombre correcto, pero que luego ese nombre deriva a ciencia y tecnología, el que entiendo que no es el cometido central de la Agencia. Voy a tratar de explicar un poco todo esto. En algún momento en la Universidad era muy difícil de entender qué era investigación. En la Universidad se enseñaba y eso era sencillo, pero cuando algunos extraños integrantes del cuerpo docente defendían la investigación --los más viejitos de los que estamos acá fuimos testigos de las últimas manifestaciones de esa etapa-- se decía que en realidad lo que querían eran grandes sueldos para no hacer nada, porque hacer era dar clases. Entonces, unos señores que planteaban un régimen especial para no hacer nada, es decir no dar clases, era algo que no se comprendía. No había mala intención, simplemente en la realidad del Uruguay la investigación obviamente era una especie de función exótica, no se practicaba. Hoy la investigación está dentro de los datos del paisaje, no se discute, qué es investigación y que efectivamente el ejercicio de la investigación es una tarea de enorme importancia para la Universidad. Hoy dentro de la Universidad la innovación es tan desconocida como era la investigación hace cuarenta años. ¿Por qué? Porque se dice innovación, se dice creación, se dice invención, como si todo fuera lo mismo e innovación tiene una acepción técnica --creo que esta Agencia procura un propósito correcto--, que es el vínculo entre la invención, entre la creación y un producto material que es la aplicación social. Ése proceso es lo que se llama innovación y claramente --entiendo-- no es tarea de esta Universidad la innovación, salvo en un aspecto. ¿En qué aspecto podemos decir que esta Universidad puede decir que es tarea de ella también la innovación? En la salud. ¿Por qué? Porque esta Universidad por ley tiene el cometido de producir salud. ¿Dónde? En el Hospital. No es porque sea una tarea inherente a las universidades producir salud. No es porque la Ley Orgánica le cometa a esta Universidad producir salud. Se lo comete la ley que le entregó el Hospital y es función de esta Universidad producir salud. Entonces, en el ámbito de la salud, efectivamente, la Universidad tiene las dos tareas, la tarea de crear la idea y una tarea de producir que le podría habilitar a los efectos de que la idea se convierta en un elemento material. Es decir, podríamos inventar un respirador y hacer de ese respirador un objeto de aplicación social. ¿Dónde? En el Hospital. Entonces, en el ámbito de la salud efectivamente la innovación entra como competencia absolutamente accesoria, de hecho no la hacemos, pero podríamos hacerla. Podríamos invertir dinero de la Universidad en el Hospital a los efectos de que esa tarea innovadora se produjera. En el resto no. Si nosotros pensamos en generar una idea que se aplique a las técnicas de la arquitectura, la Facultad de Arquitectura no puede poner como cometido el materializar esa idea generando una empresa de construcción. No es tarea de la Facultad de Arquitectura hacer eso. Quiere decir que efectivamente del punto de vista de los cometidos de la Universidad es un cometido central hacer ciencia. Podríamos decir que es también un cometido trabajar en materia de ciencia aplicada, pero no es cometido de la Universidad, salvo en el estrecho espectro de la vida productiva que es la salud, hacer innovación. Esta Agencia lo que se propone es articular el proceso dual en el que está la creación de la idea y la materialización de la idea. Esta Agencia se propone llevar adelante ese proceso dentro de la sociedad uruguaya. ¡Eso está muy bien! Si pensamos cómo queremos que sea este país dentro de treinta o cuarenta años, obviamente no queremos que crezca por la vía de las inversiones extranjeras que inviertan a los efectos de aprovecharse de los recursos naturales. Queremos que la riqueza de este país surja a través de la comercialización de ideas uruguayas que generen productos o producción uruguaya que se inserte en un ámbito internacional por su calidad y en función de eso el país desarrolle su economía, crezca, etcétera. Quizás estamos en uno de los núcleos fundamentales de la riqueza futura de este país, pero ese núcleo no surge espontáneamente, hay que tratar que se produzca, hay que hacer que se realice. Que esto aparezca aquí es muy importante. El gobierno se está preocupando por esto. ¡Tiene que preocuparse! ¿Se preocupó hasta ahora? No, efectivamente, no. La Universidad hace ciencia, la iniciativa privada en general trae las ideas de afuera, trae la inversiones de afuera, las inversiones vienen no porque haya buenas ideas respecto a cómo utilizar los árboles, sino porque hay árboles, hay agua para que crezcan los árboles. Por eso viene la inversión, no nos engañemos. ¿Cómo crecerá este país sobre la base del valor agregado? ¿Quién pone el valor agregado? Las ideas uruguayas que se materializan en productos que se creen aquí o en el mundo, pero en todo caso si se producen en el mundo alguien le pagará a este país por esas ideas que hoy o mañana se materialicen. Éste es un asunto central y capital respecto al futuro. No es un asunto menor, secundario o intranscendente. ¡O tenemos éxito en esto o la pulpa de papel es nuestro destino! ¡Y la carne, no en forma de ganado en pie, sino cortado como elemento agregado! Y así sucesivamente. Entonces, es un punto capital. Creo que es muy positivo e importante que al más alto nivel del gobierno se asuma esta tarea. ¿Se hará bien o mal? No lo sé, pero se tiene que hacer y se tiene que hacer desde ahí, no a través de una subsecretaría de quinta en un ministerio de poca importancia. Se tiene que hacer desde ahí. Hay que articular las compras del estado para que la innovación se estimule, para que efectivamente con las compras del estado se logre en lo que se pueda esa articulación. Hay que tener en cuenta muchos otros mecanismos, como la política impositiva, etcétera, para que todo esto hoy desconocido, hoy novedoso, hoy casi inexistente, hoy tan mimético que es lo mismo decir ciencia, innovación, tecnología, creación, invención, se pueda desarrollar. Estamos en un núcleo fundamental del futuro del país. Aquí se señalaba que tenemos que intentar influir, de manera tal de quitar los elementos de falta de rigor que tiene este texto. Hemos tenido mucho éxito, es bueno decirlo. Ya hacíamos el balance con relación a lo que nos había pasado en la Cámara de Diputados. Hemos cambiado, de manera muy importante, textos que nos perjudicaban, hemos podido definir texto ambiguos a favor de la Universidad, ahora le hemos hecho llegar al Senado un conjunto de iniciativas que aluden a lo que falta por cambiar y es muy probable que allí también tengamos bastante éxito. Entonces, quizás el camino apropiado para no desaprovechar esta instancia, que es la de la Cámara de Senadores, donde obviamente no nos van a invitar de vuelta, podría ser tomar el fragmento de acta correspondiente a esta parte de la sesión y hacerlo llegar al Ministerio de Educación y Cultura, donde hay una persona obviamente receptiva a lo que se dice, comenta y sugiere en el ámbito universitario, procurando mejorar esta redacción --creo que no es difícil-- de modo tal que no quede esta ambigüedad, estos elementos laterales, que pueden hacer pensar a ciertos sectores de la Universidad que acá hay voluntad de incursionar en los términos que se piensa. Si nosotros miramos de qué manera se apunta a los proyectos de Cid, de Herrera, de Pou y Rubio, que son proyectos obviamente totalmente abarcativos, que no tenían este contenido, en los tres se utilizan los mismos términos. Con respecto al proyecto de Cid se dice que coloca “bajo dependencia de otros organismos públicos cometidos principales de la Investigación Científica”, con mayúscula. Vamos al proyecto de Herrera y dice: “pues coloca bajo dependencia de otros organismos públicos cometidos principales de investigación científica”, ahí con minúscula. No sé por qué pero ahí está con minúscula. Si vamos al proyecto de Pou y Rubio se dice “pues coloca bajo dependencia de otros organismos públicos cometidos principales de investigación científica...”, con minúscula. Es decir que a los tres se les señala estos aspectos en los que muy bien en estos casos se podría tener razón. Creo que no es difícil buscar formas de mejorar la redacción, de manera que no queden estos elementos que pueden dar lugar a cierto tipo de inquietud en ámbitos universitarios y que se expresan --lógicamente no puede ser de otra manera-- en el seno de este mismo Consejo. Así que en esta instancia sugeriría hacer llegar al señor Ministro de Educación y Cultura el fragmento de acta y asumo la tarea de transmitirle la preocupación que existe en el Consejo y que se refleja en las actas que le habrán de llegar.
SEÑOR NIETO Comienzo por promover que voy a votar en contra del proyecto de resolución que leyó el Consejero González, porque no estoy de acuerdo en absoluto con el mismo. Si tuviera que hacer un proyecto de resolución lo haría con un texto del estilo del que mencionó el Consejero Bértola. El punto que quiero discutir señor Rector es que entiendo tácticamente útil su postura pero no es correcta, porque la innovación, la ciencia y la tecnología en ningún lugar se pueden separar. Y en un país latinoamericano como Uruguay e incluso en Brasil con el 1% del PBI invertido en I+D, ese imposible separar I+D+I. Si alguna manera tenemos de promover que haya innovación es articulando la ciencia y la tecnología con una industria y con un sector productivo que no tiene el más mínimo interés en demandarla, por lo tanto o la Universidad --porque es donde está la mayoría de la investigación-- asume una postura proactiva y busca una articulación entre la ciencia, la tecnología y la potencial innovación o todo lo que hablamos será jurídicamente muy correcto pero no va a servir para nada. A mí me parece además que hoy por hoy la ciencia y la tecnología la promueve la DINACYT en el marco del Poder Ejecutivo y acá nadie dice que no. Entonces, la participación de la Universidad en el CONICYT puede seguir, pero el CONICYT va a ser un pedacito de la ciencia. Que la Universidad participe en los órganos en que se discute ciencia y tecnología está muy bien, pero que para lograr eso y para no tener problemas en la interna universitaria se deba separar eso de la innovación, estoy en desacuerdo en absoluto. Soy un militante de esto. Con respecto a lo que decía el Consejero Márquez, no voy a gastar tiempo en explicarlo ahora, pero estamos trabajando en el tema de los genéricos con el Ministerio de Salud Pública, con los sindicatos y las empresas, porque la política se hace haciendo más que hablando. Podemos tener grandes debates pero si no cambiamos las cosas no pasa nada. Para mí el tema del porcentaje de inversión pública y privada en I+D es fundamental, hace a la potencialidad del agregado de valor a través del conocimiento, porque no es más que un reflejo de que realmente el sector productivo está invirtiendo en conocimiento. Cuando no invierte es porque realmente no se apropia de eso para generar valor. No es un problema de que hay que forzar a la empresa privada para que invierta. Cuando invierte es un indicador de que realmente se está apuntando a un país productivo que agrega valor con el conocimiento. Entonces, a mí particularmente me parece que es fundamental que exista una política pública clara que promueva la investigación entre la oferta y la demanda de conocimiento y esa articulación no ocurre por el mercado. Si hay algo que quedó demostrado que el mercado no hace funcionar es eso, porque se da en toda América Latina que la inversión pública en I+D --incluso en Brasil que llega al 1% del PBI--, a no ser en casos excepcionales, como por ejemplo en Brasil con EMBREAR y su avión, en Uruguay con el software --son casos excepcionales y por eso se citan--, queda en el circuito autista público, universitario o no universitario, porque Brasil tiene una muy fuerte investigación pública no universitaria. Eso no se traduce en valor mientras el sector productivo no invierta en eso y se apropie de eso para generar valor. Entonces, por razones que podríamos discutir mucho más que con los minutos que acá tenemos, no estoy de acuerdo, porque es fundamental que exista una Agencia Nacional de Innovación donde la ciencia y la tecnología sea un pedacito del asunto, no su centro, pero en ese pedacito nos van a llamar, porque el que crea que no nos van a llamar ve cangrejos debajo de las piedras. Nos han llamado los gobiernos anteriores, que no tenían amistad con la Universidad. ¿Ahora no nos van a llamar a participar en el CONICYT? Eso no va a pasar. Por otro lado, me parece que el gobierno ya lo dijo en su momento. En el “Uruguay Innovador” se dice que se tiende a llegar al 1% del PBI, fundamentalmente con el incremento de la inversión privada, porque va atada a esto. No es para que pongan plata las empresas y le salga más barato al estado, porque el estado va a tener que poner más, pero que pongan mucho más las empresas. No es un problema sólo latinoamericano, pero es fundamentalmente latinoamericano. Con respecto al tema de la innovación, creo que la Universidad está haciendo trabajos de innovación. En todos los proyectos de la CSIC con el sector productivo, en todos los proyectos PDT con las empresas, estamos haciendo innovación. Cuando uno mira el panorama mundial, la correlación entre la inversión privada en I+D y el número de patentes, que mide la innovación, es clarísimo. Entonces, la I+D está incluida dentro del paraguas de la innovación y más en países como los nuestros. Una universidad de un país desarrollado puede olvidarse de esto, hacer su investigación porque el sistema funciona articulado y después se traga a los doctores que se forman para meterlos en el sector productivo y que generen valor. En nuestro país si no lo forzamos nosotros no va a ocurrir y por eso pasó el fracaso que planteaba el Consejero Márquez y van a pasar otros fracasos, porque el país no cambia de un día para el otro ni por decreto, ni por leyes. La Universidad tiene un rol fundamental a asumir en esto, que es construir la articulación en todas las cadenas productivas posibles, metiendo el conocimiento pero no exigiendo que por eso nos traten diferente. Estamos en el CONICYT, como corresponde, pero no en la Agencia Nacional de Innovación, que pretende combinar --como lo decía el Rector-- toda la parte de innovación y el agregado de valor. A nosotros sólo nos corresponde el pedacito de ciencia y tecnología, lo que no quiere decir que eso no esté incluido en la innovación, en cualquier lado y sobre todo en este país. Por último hay algo que me parece importante dejar claro, porque acá nadie se chupa el dedo. La política la hacen los que asignan los recursos. Si el estado asigna los recursos, el estado va a fijar las políticas. ¡Más claro echarle agua! Entonces, hasta el momento las asignaciones de recursos no tuvieron atrás una política, fueron “al boleo”, incluso en nuestra Universidad donde repartimos para que todo el mundo reciba un poquito, pero nunca hemos definido prioridades y definimos mil prioridades que es lo mismo que no definir ninguna. Si me va a hacer política, bienvenida sea la política. Si se toca perder, perdí, pero que se haga política, que se asignen recursos con prioridades y que el país tenga la oportunidad de ir adelante. Si vamos para atrás es culpa de todos pero principalmente de quienes asumieron la responsabilidad. Lo que es seguro que vamos para atrás si no definimos prioridades y este gobierno con esa Agencia pretende juntar los fondos para asignarlos de acuerdo a políticas y está bien que así se haga, tanto en innovación, como en ciencia y tecnología. Quería decir algo más. Nos asombra una barbaridad que pasa eso porque este país es tan chiquito que tiene una sola Universidad pública. ¿Por qué no miramos no nuestro ombligo, sino a Brasil y Argentina? Esto que acá se está proponiendo existe hace años y no ha generado ningún problema, porque la mayoría de los docentes universitarios tienen una parte de su salario pago por la universidad y otra parte por el CONICYT o el CONICET. ¡Qué problema hay! Esas cosas se pueden articular. Para mí el problema es otro, es la tradición, que nosotros asumimos que la tradición es verdad y yo no creo que necesariamente lo sea, porque si lo fuera seguiríamos haciendo siempre lo mismo. Creo que hay que hacer un quiebre con esa tradición y ésta es una oportunidad, por lo cual adhiero a la propuesta del Consejero Bértola, que si este Consejo emite alguna opinión, que ella sea que nos parece muy bueno que exista esa Agencia y que nos ofrecemos a participar en la elaboración de la ley, pero no hacer modificaciones del artículo, porque es más o menos --lo digo para la gente del Área de la Salud-- como la queja que hoy muchos tienen de que el sistema de salud no se debe poner en la ley. Si no se pone en la ley no sale nunca más. Aunque después se haga la ley real del sistema nacional integrado de salud, tiene que aparecer un artículo en la ley de presupuesto, porque es la ley fundamental de todo este período. Con esto pasa exactamente lo mismo, tiene que haber un artículo que marque la cancha, después, con esa cancha bien marcada, se debe hacer una ley y ahí participaremos y ayudaremos. Con respecto a los genéricos, después me gustaría explicar a la delegación estudiantil el tema, porque esas cosas se están haciendo. Hay muchas dificultades, pero existe una propuesta clara de hacer estas cosas, en el marco de la interacción público-privado, entre la Universidad, el gobierno y las empresas.
SEÑOR MÁRQUEZ Cuando dice “...multiplicar ese número por 10 para alcanzar el 1% mencionado.”, posteriormente dice “El gobierno progresista convocará a la Universidad de la República y a ANEP para coordinar esfuerzos en la creación de una oferta en enseñanza pública pos secundaria en dos o tres años de duración y que le ofrezca a un gran número de jóvenes la oportunidad de una formación breve y calificada que permita su inserción rápida en el campo laboral...” Son temas que nos interesan profundamente. La Federación de Estudiantes tiene posición sobre la investigación en la Universidad de la República, que está claramente escrita en el documento “La FEUU hacia el PLEDUR” y creemos que el nuevo proyecto institucional de la CSIC, de vincular la investigación con actores sociales, va a ser la investigación en la Universidad de la República más pertinente socialmente y va a diferenciar entre los problemas del estado de cómo hacer el desarrollo y los problemas reales y urgentes de la gente, haciendo investigación para buscar soluciones y resultados, generando valor. Se trata de generar acumulación de discusiones y de hechos concretos sobre cómo hacer investigación vinculada a los problemas reales de la sociedad. Ésa es la postura de la Federación. A la hora de ver cómo un nuevo gobierno trata de ir armando la estructura para asignar los fondos para la investigación y la innovación en el país, creo que nos debe preocupar pero también tenemos mucho para aportar. El Decano Bértola hace mucho rato se refería a la reacción corporativa de la Universidad, en esta respuesta de la Asamblea General del Claustro con respecto a algunas leyes que estaban discutiéndose el año pasado. Por suerte la Asamblea General del Claustro es un órgano que integra el Orden Estudiantil --que conoce poco de leyes-- y lo integra el doctor Cassinelli Muñoz. En realidad, el día que se resolvió ese texto Cassinelli había afirmado una vez más, como también lo sostiene Pérez Pérez, que el monopolio de la generación de investigación y de políticas de investigación en el Uruguay lo tiene la Universidad de la República. Es una discusión que la Universidad ha perdido muchas veces, es una discusión que si se quiere está atrasada en el tiempo, porque el mundo ha cambiado y en realidad mantenemos una lectura de la Constitución, de acuerdo a cómo la hacen los constitucionalistas, que nos aleja de las cosas que ocurren en la realidad. ¿Qué hay que cambiar? La Constitución o también la Ley Orgánica. ¿O no? En realidad ya se está haciendo de hecho. Esto la Universidad lo ha perdido, porque el mundo lo ha querido así. En algún momento había destacados filósofos que creían que era la única Universidad que debería existir y el único lugar donde se deberían definir políticas de investigación para el estado, ahora el mundo cambió y estamos en un momento en que la Universidad, junto con el estado, debe jugar un rol más de articulador. Quizás el rol anterior tampoco nunca lo cumplió y hay que buscar un poco en la historia del país en qué momento la Universidad pudo definir hacia dónde debía ir el país en materia de ciencia y tecnología. En realidad esto siempre se definió en otros lados. ADUR propuso una declaración y no sé si nosotros estamos hoy en condiciones de votarla. Tendríamos que escuchar de nuevo la propuesta. También podríamos perfectamente mantener el punto en el Orden del Día. Eso nos daría para discutir este tema en el Consejo Federal y traer a la próxima sesión del Consejo Directivo Central una posición sobre qué hacer en sí con la discusión de este proyecto de ley en el Parlamento. El Consejero Nieto solicita una interrupción.
SEÑOR RECTOR
SEÑOR NIETO
SEÑOR RECTOR
SEÑOR MÁRQUEZ Aclaré las posiciones que tiene la FEUU en algunos aspectos de investigación, en particular en la Universidad de la República. Muchas de las cosas que hemos dicho sobre el punto en particular la FEUU las tendría que discutir porque no tenemos posición. Tenemos posición en general de que la Universidad de la República debe ser una entidad muy influyente en lo que se defina como política de investigación en el país. No debe ser algo lateral ni estar fuera de eso. Si se vota una declaración en ese sentido la acompañaríamos, pero sobre el fondo de la discusión de hacer alguna modificación al texto de ley se podría acompañar o ver qué instancias puede haber para eso.
SEÑOR RECTOR En ese sentido, puede avanzarse constructivamente y, por tanto, mi única propuesta es tomar las actas correspondientes al tratamiento de este punto y hacérselas llegar al señor Ministro.
SEÑOR ALONSO
SEÑOR RECTOR
SEÑOR ALONSO Me parece que como primera cosa estaría bien y que esto debemos continuar discutiéndolo y en esto me afilio a lo que creo que es un acuerdo general. Entiendo lo que dice el Rector en el siguiente sentido: me parece que la industria tiene un rol en la sociedad. La industria es en definitiva la que produce los derivados de la investigación y hablo de productos en términos generales, porque una canción o una película también se pueden considerar así.
SEÑOR RECTOR
SEÑOR PEREIRA (Hilaridad)
SEÑOR ALONSO Entendí el discurso para ubicar los diferentes roles que tiene cada uno.
SEÑOR RECTOR SEÑOR ALONSO - La industria tiene un rol. Quiero señalar que en ese sentido los empresarios, que son los dueños de las industrias, tienen un comportamiento dentro de la sociedad capitalista que está orientado hacia el rédito, lo cual es lógico porque vivimos en una sociedad con patrones culturales por los que el empresario busca el rédito porque es el objetivo del capitalismo y como el capitalismo es la idea que se universalizó, en definitiva no conozco empresarios que tengan otro planteo que no sea ése. Y el tema de la competencia es un elemento que está presente. Ahora bien, no creo que dentro del Ministerio de Educación y Cultura exista la idea de centralizar los fondos para investigación en este organismo. Me parecería insólito que toda la investigación que se haga derive de aquí. Me parece obvio que no es así. Creo que lo que se pretende es dar un empujón, que en ciertos aspectos Uruguay puede ser competitivo a nivel de producción y en eso creo que la innovación en términos generales es un buen término, no focalizándola en cierta producción que ya está establecida, sino que puede haber generaciones de espacios productivos nuevos y eso es perfectamente lícito. Con respecto a las indicaciones que la Universidad pueda dar, estoy de acuerdo con el planteo que hoy hizo ADUR, porque me parece que es la manera en que la Universidad se debe posicionar. La Universidad tiene que estar más allá de los que detentan el poder en el estado en forma transitoria. Es una Institución que está enraizada en la cultura de una manera distinta a los partidos políticos, no a los partidos políticos como institución sino a lo que se produce en los actos electorales, donde unas veces están uno y otras veces están otros. En ese sentido, hay que dar las señales más profundas a este gobierno de que la Universidad sigue empeñada en su rol, que no se desprende de nada, porque lo que ha asumido lo ha hecho históricamente, porque le correspondía asumirlo. Menos mal que lo hizo, porque de lo contrario existirían falencias aún mucho mayores que las que hoy tenemos. Eso lo hemos dicho hasta el cansancio y creo que hay que seguir diciéndolo porque las presiones que todo gobierno tiene son brutales. Las cosas que tiene que atender un gobierno no son las que tiene que atender la Universidad. Y la Universidad en ese sentido debe situarse en la situación de propender al bien general y eso está intrínseco en su constitución, porque lo dice concretamente su Ley. En ese sentido lo que tenemos que hacer es superarnos en nuestros roles, incrementarlos aún más, como señal positiva a un gobierno que en su discurso pretende cambiar las cosas y espero que así sea.
SEÑOR GONZÁLEZ Entonces nuestra posición era, en primer lugar, que este artículo tal cual está redactado ahora, como el artículo 236, entendemos que no está cristalizado. ¿Por qué decimos eso? Porque este artículo 236 tiene un antecedente que es el artículo 223 del proyecto de presupuesto del Poder Ejecutivo. En ese artículo 223 decía dos cosas que ahora no dice: decía que la Agencia Nacional de Innovación iba a ser una persona pública no estatal --lo sacaron-- y no incluía la última frase, en la cual nosotros hacemos hincapié. ¿Qué quiere decir? Que esto no está cristalizado. Si uno piensa en término de tendencias, mejoró. Lo único que nosotros pretendíamos era aportar a la Comisión de Hacienda del Senado nuestro punto de vista en el sentido que aún se puede mejorar un poco más y hacíamos énfasis en la última frase que explícitamente dice que va a haber una iniciativa para establecer una ley. Ésa en términos muy sintéticos es nuestra posición, por lo tanto nos parecía que correspondía que ese proyecto de resolución que presentamos se le hiciera llegar al Presidente de la Comisión de Hacienda, simplemente como un insumo directo para que lo viera, analizara y que pudieran tomar una posición, pero que por lo menos tuvieran algún elemento de juicio más, en el entendido que interpretamos que no es un artículo con redacción incambiable. Nos parece que es un artículo que puede seguir siendo modificado y que podíamos aportar un elemento más en ese sentido. Ésa era nuestra posición y lo planteamos desde ese punto de vista. Además sabemos --todos tendrán información-- que el Senado pretende introducir algunas modificaciones al presupuesto y por lo tanto eso va a ir a la Asamblea General. Entonces no veíamos ningún inconveniente, ni que esto fuera nocivo desde el punto de vista de la Universidad con respecto al presupuesto en sí mismo, sino que lo veíamos como un simple elemento o un insumo más que fuera manejado por la Comisión de Hacienda del Senado. Más allá de eso, también compartimos lo que dice el Rector que sea enviado al Ministro de Educación y Cultura. Pero también, no sólo.
SEÑOR RECTOR Quisiera decir que la invocación del artículo 202 de la Constitución para los entes de enseñanza es procedente al momento que se trate la iniciativa legislativa a la cual se refiere el último párrafo. Ahí sí. Pero ahora, ya hemos sido recibidos por las dos Cámaras, entonces, en todo caso, podríamos solicitar benevolencia para ir de vuelta, pero no hay nada que nos ampare.
SEÑOR GONZÁLEZ
SEÑOR RECTOR
SEÑOR GONZÁLEZ
SEÑOR RECTOR
SEÑOR PEREIRA Conocemos mucho más frecuentemente el término I+D que I+D+I, es decir, no sólo I+D sino I+D+Innovación. Para mí sorpresa, en la visita de un catedrático cubano que tuvimos no hace mucho tiempo insistió muchísimo en este tema y yo realmente quedé sorprendido. En el desafío de entender la caída del socialismo, al menos en los aspectos económicos, desde mi punto de vista una clave fue su incapacidad de innovación, al no estar presente el factor de búsqueda de beneficios que nos contaba el delegado de Bellas Artes. Ése factor no estaba presente en los países socialistas, que carecieron de un motor de innovación y de aplicación de la ciencia y la investigación. Es todo un tema para estudiar. Entonces, que viniera un cubano, y un catedrático cubano, con una preocupación central sobre el tema de I+D+I, en condiciones donde la aplicación de la innovación carece del motor de la búsqueda del beneficio económico, a mí realmente me sorprendió muchísimo. Además, no sólo me sorprendió agradablemente sino que también nos dijo que en las priorizaciones que está obligada a hacer la sociedad cubana por las restricciones que tiene, podrán faltar recursos para otras cosas pero las que deciden que son clave en el sentido de transformación de la realidad a ésas no les falta plata. Tienen la audacia de fijar prioridades. La innovación significa que la ciencia y el desarrollo de la investigación produzca cambios en la realidad. ¿Por qué lo digo? Porque me parece que es un poco la conexión entre la preocupación del Decano Nieto y el planteo del Rector. Cuando el Rector está planteando innovación no es que se esté olvidando de la investigación y el desarrollo, sino que está pensando en esta cadena. En esa cadena en el Uruguay estamos mal, estamos francamente mal. Lo digo desde una Facultad que tiene una cantidad de proyectos. He tenido una gran satisfacción recientemente con una carta que recibió el Consejo de la Facultad de Agronomía de un gerente de una planta quesera de CONAPROLE, por la investigación que está haciendo la Facultad de Agronomía en la eficiencia en la conversión de leche a queso, pero es la excepción. Nosotros en este terreno no estamos dando lo que podemos dar y cuando probemos lo que podemos dar, me parece que vamos a comprobar la capacidad de polea de transmisión y de crecimiento exponencial de estas cosas. En el caso de Agronomía no estamos bien. Capaz que algunas Facultades se salvan, pero en el caso de Agronomía tenemos al INIA mostrándonos cosas que no estamos haciendo. Cuando el Decano Nieto y María Simón nos contaron del proyecto de conexión con Europa en investigación, en software y química, aquí dije que me moría de envidia, que me moría de envidia por la manera en que conectaron ese proyecto, pero de sana envidia, porque estoy dispuesto a tratar de aprender cómo podemos hacer las cosas mejor. Me muero de envidia porque INIA fue quien investigó y resolvió las variedades de arroz que permiten a este país plantar 200.000 hectáreas con altísimo rendimiento, siendo competitivos a escala mundial. Quiero decir que aquí, entre los Consejeros, tenemos a un docente de la Facultad de Agronomía que ha sido quien contribuyó de manera relevante para una de las pocas variedades comerciales que la Facultad ha logrado imponer, que es cebolla, que es Héctor González. Pero es la excepción. Nosotros precisamos mucho más de eso. Entonces, cuando hay una iniciativa de este carácter de parte del propio gobierno, resolviendo una gran carencia del pasado tenemos que tirar fuegos artificiales y decir que estas iniciativas son bienvenidas.
SEÑOR CANO Estamos de acuerdo con mantener el punto en el Orden del Día, enviar las actas y las resoluciones de la Asamblea General del Claustro, tanto al Ministerio de Educación y Cultura como también a la Comisión de Hacienda del Senado, pero además creemos que sería necesario efectivizar algo que ya resolvimos. El punto 2 de la resolución de la Asamblea General del Claustro del 16 de marzo dice: “Sugerir al Consejo Directivo Central la constitución de un Grupo de Trabajo para la elaboración de una propuesta de sistema nacional para el desarrollo de la ICTI en el país y manifestar el interés de esta Asamblea de participar en dicho Grupo a través de delegados propuestos por los diferentes Órdenes. Esta Asamblea cree a su vez indispensable en el trabajo de este grupo, el implementar un diálogo permanente sobre la materia, con los actores sociales y políticos que correspondan, como asimismo, revisar las experiencias anteriores de la Universidad de la República en este sentido.” El punto 3 de la resolución del Consejo Directivo Central del 19 de abril de este año, dice: “Encomendar al Señor Rector conjuntamente con la Presidencia de la Asamblea General del Claustro la precisión de la propuesta contenida en el numeral 2 de la resolución de dicha Asamblea de fecha 16 de marzo de 2005”. La precisión en este caso puede ser de actualización de los objetivos del grupo a esta instancia concreta. Lo que proponemos es que se efectivice esta convocatoria de unificación del grupo de trabajo, de forma tal que cuando esta iniciativa del Poder Ejecutivo ingrese efectivamente al Parlamento para su tratamiento, de alguna forma este grupo pueda haber colaborado en la elaboración de insumos para la discusión en el Consejo y que podamos participar de este debate de una forma más sólida y democráticamente construida, de manera que toda la discusión la podamos tener dinamizada por este grupo. No sé si el Rector en algún momento se reunió con el Presidente de la Asamblea para cumplir esta resolución, pero sugerimos que lo hagan.
SEÑOR RECTOR
SEÑOR CANO Además ahora se viene pronto un escenario donde la Universidad va a tener que asesorar, cuando esta iniciativa legislativa ingrese al Parlamento. Entonces creemos que una buena forma de dinamizar esta discusión es que se ejecute esta resolución que está pendiente desde abril.
SEÑOR RECTOR Esta resolución alude a tres proyectos que en este momento no están radicados en la Comisión. Invoca el artículo 202 de la Constitución para emitir opinión sobre los proyectos de ley que modifican el actual régimen del CONICYT y de la DINCAYT, presentados por los Senadores Alberto Cid, Julio Herrera, Julia Pou y Enrique Rubio. Estos proyectos no están más radicados en la Comisión.
SEÑOR CANO El punto 2 de la resolución de la Asamblea General del Claustro se desmarca de lo que es el mero asesoramiento con respecto a los proyectos de Pou, Rubio, etcétera y entre los cometidos de este grupo de trabajo establece “la elaboración de una propuesta de sistema nacional para el desarrollo de la ICTI en el país”. En el punto 1 la Asamblea General del Claustro realiza un asesoramiento específico sobre los proyectos que en ese momento estaban en discusión; el punto 2 ya no refiere al mero asesoramiento sobre estos proyectos sino que establece que este grupo de trabajo tenga el cometido de “la elaboración de una propuesta de sistema nacional para el desarrollo de la ICTI en el país”. Independientemente del asesoramiento sobre estos proyectos, que ya se pronosticaba que iban a perder visibilidad en el Parlamento, se planteaba que la Universidad adoptara un papel propositivo en esta materia. En ese sentido nosotros entendemos que debió haber sido convocado el grupo, tal cual fue resuelto por este Consejo en abril. De todas formas, entendemos que previendo que esta iniciativa que el Poder Ejecutivo introduce en la ley de presupuesto se va a volver a discutir específicamente en el Parlamento, sería necesario efectivizar la convocatoria de este grupo de forma tal que se realicen algunas discusiones, se genere una mayor integración de lo que ha sido la discusión en la Asamblea General del Claustro y lo que ha sido la discusión en este Consejo y así se fortalezca el asesoramiento que la Universidad deberá dar, según lo dice la ley. ¿Ahora quedó claro?
SEÑOR RECTOR Se le encomienda nada más ni nada menos que “la elaboración de una propuesta de sistema nacional para el desarrollo de la ICTI en el país”. Habrá que precisar un poco eso; lo haremos.
SEÑOR BÉRTOLA También me parece correcto constituir este grupo de trabajo en torno a esta temática. Precisarlo pero constituirlo, porque creo que éste va a ser un tema de permanente interés, porque tenemos que recordar que es objetivo del gobierno desarrollar un plan nacional de innovación, que implica que todas estas medidas, que son muy urgentes e inmediatas. Hay que poder entrar a trabajar y gestionar estos proyectos que ya están en marcha, como el PDT, el “Clemente Estable” y muchos otros fondos. Existe la idea de construir una nueva institucionalidad a mediano y largo plazo y la Universidad tiene que estar metida en esa discusión. Es más, creo que no hay manera que la Universidad no se vea transformada en esa discusión. Ahí, dentro de una nueva institucionalidad de ciencia, tecnología e innovación, esta Universidad no puede seguir estando como está, no podemos seguir con los mismos conceptos de cuando votamos una Ley Orgánica hace cincuenta años, cuando ha pasado tanto en esta temática. Creo que tenemos que entrar a esta discusión, pero por la puerta más grande de todas. Entrar con mucha grandeza a discutir los temas centrales del país y la Universidad que precisa el país, con una buena vocación transformadora. En esta dirección al grupo de trabajo hay que constituirlo con fuerza y con ganas.
SEÑOR MÁRQUEZ Las estadísticas del INE dan que en el Uruguay hay -–proyectado al 2005-- 3:200.000 habitantes. Los mayores de 24 años son 2:000.000. ¿Cuántos egresados universitarios había habilitados para votar en las últimas elecciones universitarias? Eran 84.000, o sea el 0,4% de los 2:000.000, teniendo en cuenta que es muy raro que haya algún egresado universitario menor de 24 años. Entonces, de esos 2:000.000 sólo el 0,4% es egresado universitario. A su vez la estadística sobre el número de investigadores y recursos humanos en gestión y desarrollo de políticas en ciencia y tecnología e investigadores básicos en todas las ciencias hay 2.000 personas, lo que de esos 2:000.000 es el 0,01%. Otros países que se plantean estrategias de desarrollo con sistemas de innovación, con la estructura que se propone crear el gobierno cuentan con otra masa crítica en recursos humanos, por lo menos arriba del 1% de la población. El largo camino del desarrollo por la vía de la innovación y la sociedad del conocimiento inevitablemente se logra por lo menos multiplicando por diez la cantidad de recursos humanos que hay actualmente. En eso la Universidad debe insistir mucho en dar también la discusión sobre educación en el país, articulada con la discusión sobre ciencia y tecnología. Creo que ahí somos el actor principal, porque no sólo a nivel terciario se debería impulsar la enseñanza sobre la importancia del conocimiento para el desarrollo, sino también a nivel secundario, de bachilleratos tecnológicos y también se debe impulsar la enseñanza de que para un desarrollo viable y endógeno debe haber formación de recursos humanos en ciencia y tecnología.
SEÑOR RECTOR La otra propuesta viene por el lado de la delegación docente. Tengo acá dos redacciones y trataré de combinarlas de la mejor forma.
SEÑOR GONZÁLEZ
SEÑOR RECTOR “1) Manifestar la disposición de la Universidad de la República para colaborar en la formulación de la ley sobre ciencia, tecnología e innovación, teniendo en cuenta la consulta institucional que prevé el artículo 202 de la Constitución para los entes de enseñanza.- 2) Expresar nuestra preocupación de que en el artículo 236 ya se indique la integración y cometidos de la Agencia Nacional de Innovación, cuando este tipo de decisión debe ser parte de la discusión de la iniciativa legislativa que el propio artículo establece en su párrafo final.- 3) Hacer llegar a la Comisión de Presupuesto del Senado la presente resolución del CDC.” Después, la aclaración dice: “Nuestro planteo es hacer llegar la resolución del CDC, si se aprueba, al Presidente de la Comisión.- En la nota manifestamos la disposición de la UdelaR para participar en la formulación de la ley, una vez promulgada la ley presupuestal y que comiencen a correr los 180 días.- No estamos planteando que nos reciban nuevamente.” En definitiva, a cuenta de que hay que hacer las redacciones, tenemos un planteo que es el que nosotros habíamos hecho en nuestra exposición y este planteo que hace la delegación docente.
SEÑOR GALMÉS
SEÑOR RECTOR Se va a votar si se aprueba la propuesta del Rector; es decir, mandar las actas al Ministro señalándole la preocupación de mejorar la redacción para evitar inquietudes, incluyendo los documentos presentados por la Asamblea General del Claustro. (Se vota) ____16 en 16: AFIRMATIVA.- Unanimidad.
SEÑOR BÉRTOLA
SEÑOR RECTOR
SEÑOR SECRETARIO
SEÑOR RECTOR
SEÑOR NIETO
SEÑOR GALMÉS
SEÑOR RECTOR Es la ley a la cual hace referencia el último párrafo. Se va a votar la propuesta. (Se vota) ____16 en 16: AFIRMATIVA.- Unanimidad.
SEÑOR SECRETARIO
SEÑOR RECTOR (Se vota) ____6 en 16: NEGATIVA.-
SEÑOR SECRETARIO Es una resolución de un único punto.
SEÑOR RECTOR Se menciona al Senado porque allí ahora está la ley presupuestal, pero estamos hablando de la post-aprobación.
SEÑORA OLANO
SEÑOR RECTOR Se va a votar la propuesta. (Se vota) ____16 en 16: AFIRMATIVA - Unanimidad. www.uruguay2030.com/LaOnda/LaOnda/Entrevistas/Dr%20Amilcar%20Davyt.htm www.uruguay2030.com/LaOnda/LaOnda/241/Ciencia2.htm LA ONDA® DIGITAL |
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