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“Es el respaldo a un régimen fruto
de un golpe de Estado realizado
con intervención extranjera”
Diputado Guillermo Chifflet |
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“En Haití se está encauzando la salida de lo que en aquel
momento condenamos”
Diputado Edgardo Ortuño |
“Es el respaldo a un régimen fruto
de un golpe de Estado realizado con
intervención extranjera”
por Diputado Guillermo Chifflet
El
15 de diciembre de 2004 la mayoría del Frente Amplio votó a
favor del envío de tropas a Haití, pero el diputado socialista
Guillermo Chifflet lo hizo en contra, junto al diputado del 26
de Marzo, Fernando Vázquez.
Transcribimos las palabras de Chifflet en aquel
momento, debido a que tienen absoluta vigencia porque el
diputado del PS dijo, el pasado jueves 1º de diciembre, que
mantenía en todos sus términos sus dichos anteriores.
Chifflet renunció a su banca en el primer día de
diciembre de 2005, debido a que prefirió mantener su postura y
no aceptar el mandato imperativo de la bancada socialista y de
toda la bancada del FA.
Lo que sigue es la transcripción completa de las
palabras de Chifflet, hace casi un año.
“Señor Presidente: hace unos meses, en junio del
año que termina, cuando se debatió en Cámara el mismo tema sobre
el cual debemos pronunciarnos hoy -el envío de un contingente
militar a la República de Haití- lo primero que personalmente
nos planteamos fue qué había pasado en Haití y qué intereses
están en juego allí.
Al finalizar una de nuestras intervenciones en
aquella oportunidad, aportamos testimonios que a nuestro modo de
ver despejaban toda duda. Dijimos, por ejemplo, que el 24 de
marzo un General estadounidense, el General James Hill, afirmó
ante la Cámara de Representantes de su país "que las operaciones
en Haití" -cito textualmente- "tenían el efecto de proteger los
intereses de los Estados Unidos en el Caribe".
Entiendo que debo subrayar sintéticamente algunos
aspectos del problema. En primer lugar, ¿qué ocurrió en Haití?
Los hechos son claros y hasta definen por sí mismos una
respuesta racional: en Haití hubo un golpe de Estado que
desplazó al Gobierno del Presidente electo, Jean-Bertrand
Aristide.
En segundo término, el golpe contó con respaldo
de intervención extranjera.
En tercer lugar, una resolución del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas referida al tema, no habló de golpe
de Estado, sino de que Aristide dimitió, renunció. Pero está
probado -a esta altura nadie puede sostener lo contrario- que
fue expulsado del Gobierno por un golpe de Estado -reitero: un
golpe de Estado- movido por el interés extranjero.
Los quince miembros del CARICOM -Comunidad del
Caribe-, ante la evidencia de ello, reclamaron una investigación
de Naciones Unidas; el Canciller de Trinidad y Tobago denunció,
en una conferencia de prensa, que todos los intentos de la
Comunidad del Caribe para que la Organización de las Naciones
Unidas investigara la salida de Aristide se vieron frustrados
por la resistencia del Consejo de Seguridad y del Secretario
General, Kofi Annan. Según agregó el Canciller, el fracaso era
inevitable, pues tanto Estados Unidos como Francia, que jugaron
un papel clave en la salida de Aristide, son miembros
permanentes del Consejo de Seguridad y cuentan, por tanto, con
poder para vetar sus resoluciones.
Varios legisladores recordamos en las sesiones de
junio que la Resolución Nº 1529 de la ONU, que hace referencia a
lo que denomina "dimisión de Aristide", encierra, por ello, una
falsedad, que constituye un precedente grave para esta
organización. Se trata de una resolución que intenta enmascarar
la política intervencionista de Estados Unidos, política que,
como es notorio, no coincide con el interés de nuestros pueblos
de América.
A mi modo de ver, hay más testimonios que prueban
lo que afirmamos. El propio Presidente Aristide ha expresado,
sin ambages, que fue secuestrado por infantes de marina
estadounidenses y que no renunció por su propia voluntad -como
aseguran funcionarios de Washington-, sino que fue obligado a
firmar un documento.
Hay todavía más testimonios a considerar.
Cincuenta y cuatro países de África -cincuenta y cuatro-
destacan el mandato constitucional de Aristide. Es decir, un
tercio de los países que integran la Organización de las
Naciones Unidas sostienen que fue destituido por intervención
extranjera. Se produce un golpe de Estado, con marines y todo,
que destituyó a un Presidente electo democráticamente e impuso a
un gobierno ilegítimo.
El interés de los gobernantes estadounidenses en
Haití no es un hecho nuevo. En 1920, un Presidente de Estados
Unidos se jactó de haber redactado personalmente una
Constitución para ese país hermano. Y aunque luego ese
Presidente tuvo bastante prestigio internacional por su acción
antifascista y antinazi, el 19 de agosto de 1920 Franklin Delano
Roosevelt dijo lo siguiente: "Yo mismo redacté la Constitución
de Haití y si lo digo es porque pienso que es una Constitución
bastante buena". Pero todos sabemos, además, que el interés de
los capitalistas estadounidenses en Haití no comenzó con
Roosevelt. Los marines, que siempre desembarcan escudados en
pretextos que consideran prestigiosos -se invoca la libertad, es
decir, concurren como libertadores, como sembradores de ideales
democráticos o para proteger vidas y sobre todo, lo que también
confiesan, para proteger propiedades-, desembarcaron en Haití en
1857, 1859, 1868, 1876, 1888, 1892, 1902, 1903, 1904, 1905,
1906, 1907, 1908, 1909 -breve paréntesis-, 1911, 1912, 1913,
1915, 1994. Con la más reciente, esta con la que estamos
colaborando, suman veinte las invasiones para "apoyar" -dicho
sea entre comillas- a Haití. Con razón, a mi modo de ver, en un
libro que tituló "El regreso de los piratas", publicado en 1994,
el periodista uruguayo Ettore Pierri escribió que los haitianos
tendrían razón si acusaran a los gobernantes norteamericanos de
acoso democrático en reiteración real.
No solo la historia desde largo tiempo atrás,
sino los hechos recientes, los de la última intervención,
indican, a nuestro juicio, que el envío de tropas no contribuirá
a alejar las garras del imperio de turno de la tierra de los
haitianos, o que debería ser de ellos.
A mi modo de ver, esta no es una misión de paz,
sino el respaldo a un régimen fruto de un golpe de Estado
realizado con intervención extranjera.
Dejo de lado el hecho de que el mensaje del Poder
Ejecutivo, como se denunció en el Senado, no aporta explicación
alguna sobre la necesidad del aumento de tropas. El señor
Senador Garat, que entiende de temas militares, afirmó
categóricamente que esta es una misión de guerra, que se trata
de una misión de represión que irá a combatir y reprimir a
ciudadanos de un país que no quieren acatar el mandato de un
régimen surgido del golpe que derrocó a un gobierno
legítimamente constituido”.
LA
ONDA®
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