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Desde el gobierno de Bachelet;
equidad entre hombres y mujeres,
decisión histórica en Chile
Diamela Eltit |
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11 de
Marzo de 2006
Presidenta Bachelet: que mujeres y hombres tengamos abiertas
las grandes alamedas
Primer discurso oficial |
Desde el gobierno de Bachelet;
equidad entre hombres y mujeres, decisión
histórica en Chile
por Diamela Eltit
Un nuevo
acontecimiento en Sudamérica calificado de histórico significó
el doble acontecimiento de que una mujer ocupe en Chile la
primera responsabilidad del gobierno nacional desde el pasado 11
de marzo de 2006
y a la vez nombrara en números iguales a mujeres y hombres como
ministros de su gobierno. La periodista Diamela Eltit en un
reciente articulo para el
diario La Nación de Chile que a continuación reproducimos
afirma: “carece de antecedentes en nuestra historia. Implica e
impulsa una plataforma de diálogo social”
Con
los nombramientos de su equipo de trabajo, la Presidenta
Michelle Bachelet instaló su voluntad de equidad entre hombres y
mujeres. Esta decisión histórica marca una pauta nueva de
administración del poder no sólo entre sexos, sino también un
modelo que inaugura una relación sociopolítica entre mujeres.
Históricamente, la llamada dominación masculina se ha sustentado
desde una tecnología que promueve la fragmentación de lo
femenino y, más aún, el antagonismo entre mujeres. La cultura le
adjudicó a la mujer la envidia como una de sus características
“esenciales”. Una envidia operada entre mujeres de manera lineal
y múltiple: a la belleza, a la seducción, a la inteligencia, a
la juventud, entre otros aspectos. De esa manera, la superficie
social instala, como condición recurrente, una competencia
agresiva que inevitablemente conduce a quiebres y desconfianzas
entre los diversos grupos e impide gestos y gestiones que
conduzcan a una solidificación social de la mujer en los
espacios públicos.
Por otra parte, el acceso a los sitios de poder (manejados
tradicionalmente por lo masculino) agudiza esta fragmentación en
la medida que los cupos para mujeres han sido censados y
adjudicados por hombres.
No hay que olvidar, sin embargo, que el sistema se sostiene, en
parte, gracias a la fragmentación de todas y cada una de las
minorías, quienes en su descampado y en situación de acoso
rompen sus propias plataformas y, de esa manera, colaboran en la
perpetuación de los poderes tradicionales.
En este sentido es frecuente que se aluda a una masculinización
en la relación mujer-poder. Sin embargo, este estereotipo es
también una falsa construcción, porque, en definitiva, el poder
simplemente se ejerce (siguiendo a Michel Foucault) en tanto
poder y, por lo tanto, se traza en la elección de formas y
métodos contenidos en el mismo ejercicio de poder. De esta
manera, la relación mujer-poder puede ser analizada bajo un
idéntico prisma que la relación hombre-poder. Lo que, en suma,
quiero señalar es que tanto un hombre como una mujer pueden
tener aciertos o desaciertos en sus gestiones respectivas.
De esta manera, el gesto político de Michelle Bachelet de
establecer una paridad entre hombres y mujeres en los más
importantes cargos públicos, carece de antecedentes en nuestra
historia. Implica e impulsa una plataforma de diálogo social,
ubica a la mujer en el lugar igualitario que buscó ese primer
feminismo político anclado en el deseo de democracia. Una
democracia incuestionablemente deficitaria desde el momento que
la concentración dominante ha expulsado a la mujer hacia la
periferia y la mantiene como objeto de poder, nunca sujeto.
Desde luego, ya la Presidenta electa explicitó su política par.
Ahora le corresponde a la comunidad y, especialmente, a las
mujeres multiplicar este gesto desde todos y cada uno de sus
espacios. Esta es una urgente tarea política. Un desafío no sólo
importante, sino también crucial.
- Biografía de
Bachelet
- La vida de la
primera Presidenta de Chile
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