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Desde el gobierno de Bachelet;
equidad entre hombres y mujeres,
decisión histórica en Chile
Diamela Eltit |
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11 de
Marzo de 2006
Presidenta Bachelet: que mujeres y hombres tengamos abiertas
las grandes alamedas
Primer discurso oficial |
11
de Marzo de 2006
Presidenta Bachelet:
que mujeres y hombres tengamos abiertas las grandes alamedas
Primer discurso
oficial
Gracias, chilenas y
chilenos:
Gracias por estos aplausos, gracias por esas sonrisas que me regalan en
todo momento, gracias por los abrazos. Me siento privilegiada, de
verdad, de recibir y sentir de parte de ustedes tanto cariño.
Quiero dirigir mis palabras a todas y todos los chilenos y chilenas, sin
exclusión.
Hubo tiempos de nuestra historia en que nos dividimos entre unos y
otros. Nos mirábamos con recelo, suspicacia, soberbia.
En estos dieciséis años de democracia hemos trabajado juntos para limar
las asperezas de una sociedad dividida, de una sociedad que nos separaba
entre los aquellos y los nuestros. Es el momento que todos nos sintamos
de los nuestros.
Hoy soplan vientos distintos, hemos sido capaces de construir una
sociedad distinta, donde nos une el noble y común deseo de un futuro
mejor para todas y todos en nuestra patria, un futuro donde caben todos,
una patria inclusiva, donde ninguna diversidad esté afuera, donde nadie
sienta que su destino está a la intemperie.
Nos hemos preparado para un gran desafío. El siglo XXI nos plantea
nuevas tareas, tal vez desconocidas hasta ahora. Más allá de la
revolución tecnológica que está ante nuestros ojos y al alcance, pienso
también en cómo nos relacionamos entre nosotros, cómo interactuamos en
comunidad y vencemos el individualismo, la indiferencia y la
desesperanza. Ha llegado el momento en que nos miremos unos a otros,
cara a cara, sin resquemores ni suspicacias.
El pasado es lo que es: pasado, y no lo olvidaremos nunca. Porque como
dijera el Presidente Lagos, "no hay mañana sin ayer", y no queremos
repetir los mismos errores del pasado. Y queremos un mañana, un mañana
más próspero, más justo, más igualitario, más participativo.
Sabemos que en cuatro años no vamos a resolver todos los problemas,
nunca estuvo tampoco en mi discurso de campaña, pero vamos a dar un paso
adelante, un gran paso adelante.
Será el gobierno de los ciudadanos, desde los postergados hasta los
emprendedores, esa infinita gama de colores, de percepciones y miradas
que dan tanta riqueza a nuestra sociedad. Esa ciudadanía, ustedes,
tendrán en mí una mandataria que les hablará siempre con el lenguaje de
la verdad.
Surgirán dificultades, sin duda, todo gobierno las tiene. "Las campañas,
como decía un gran pensador, se hacen en poesía, pero los gobiernos se
hacen en prosa".
Aún así, con todas las dificultades que pueda haber, la relación entre
ustedes y nosotros, y la que habla, no se verá afectada, porque quiero
establecer un diálogo basado en la franqueza y la participación, un gran
pacto entre la ciudadanía y los gobernantes.
Ustedes lo saben, yo cumplo mis compromisos. Diré lo que pienso y haré
lo que digo. ¡Palabra de mujer!
En nuestro empeño por lograr avanzar hacia un Chile cada día mejor para
cada uno de nuestros habitantes, quiero sumar todas las voluntades, las
voluntades ciudadanas, las voluntades en el Parlamento, Parlamento que
es la expresión de la legitimidad de nuestras leyes. Y con todos ellos
vamos a trabajar por un ideal compartido, cual es el bienestar de los
chilenos y la justicia en toda nuestra patria. Y espero contar, para ese
noble fin, con el apoyo de todas las parlamentarias y parlamentarios.
Nuestros afanes estarán puestos en nuestros niños, como aquellos niños
que me recibieron cuando entré a esta Moneda por la Plaza de la
Ciudadanía, para que nuestros niños puedan aprender y desarrollarse
desde pequeños y eliminemos todo rastro de desigualdad en nuestro país.
Nuestros afanes estarán en nuestros viejos queridos, en nuestros adultos
mayores, para recompensarles con todo lo que han entregado a nuestro
país.
Nuestros esfuerzos estarán en todos aquellos que aspiran a un trabajo,
pero como dije en la campaña, no a cualquier tipo de trabajo, sino a un
trabajo digno y decente, porque los trabajadores de nuestra patria sí se
lo merecen.
Nuestro apoyo con esos jóvenes llenos de talento, que quieren ir a la
universidad o al instituto, que quieren emprender, que quieren forjar su
propio destino. Son nuestro futuro, son nuestro presente y nuestro
futuro, y los vamos a apoyar con mucha fuerza.
Nuestras fuerzas estarán con las mujeres, porque las mujeres así lo
merecemos.
Estarán también con los pueblos originarios de nuestro país.
Estarán también nuestras fuerzas con las personas que poseen alguna
discapacidad.
El Estado debe estar al servicio de quienes sufren la amargura de la
indefensión y al lado de los que quieren surgir.
En Chile no habrá ciudadanos olvidados. Ese es mi compromiso. Estaremos
activamente en las regiones. No habrá un pueblo o localidad que no
reciba nuestra preocupación.
Y es por eso que mi primera actividad en el camino, desde Valparaíso
acá, fue ir a Casablanca, una comuna en una región, porque quiero que
Chile seamos todos y que las regiones también tengan el rol y la
relevancia que se merecen.
Y si no es así, chilenos y chilenas, pueden cobrarme la palabra.
Ustedes lo saben: yo nunca tuve la ambición de poder. Sólo he tenido la
voluntad de servir. El cargo que asumo hoy me lo han dado ustedes, y
siento el peso de la responsabilidad que eso significa.
Todos los chilenos y chilenas, todos los chilenos y chilenas están en mi
mente y en mi corazón en este momento, como todos aquellos que estaban a
lo largo de toda la entrada de Santiago. Gracias a todos ellos, por el
tremendo afecto, apoyo. Vuelvo a insistir, tengo clara la
responsabilidad que significa tener en mis hombros las esperanzas, los
anhelos y el cariño de tantos, y voy a trabajar muy fuerte para
responder a esas expectativas y a esas esperanzas.
Conozco muy bien la realidad de mi país, lo he recorrido tantas veces.
Me han abierto las puertas de las casas y de los corazones a lo largo de
todo Chile. Sé de las precariedades y las desigualdades. Sé también de
éxitos invaluables, como nuestros premios Nobel, artistas y creadores
que han forjado nuestra cultura; el tesón de nuestros deportistas; el
trabajo y el mérito de nuestros profesionales y trabajadores, que son la
fuerza de nuestra tierra.
Pienso en tantas y tantos que han sabido surgir ante la adversidad con
gran empeño.
Todos, en nuestra larga, larga geografía, serán el eje de mi gobierno.
Amigas y amigos:
Este es un momento muy solemne para el país. Les pido que volteen sus
cabezas y miren las figuras de los ilustres ciudadanos que adornan esta
plaza. Es la República, amigas y amigos, esa es la República. Allá en
frente está Diego Portales y el símbolo de una República naciente,
pequeña, modesta en aquella época, pero pujante, amante del orden, que
aprendió a resolver por medio de la ley y no de las armas.
Están también en esta plaza Jorge Alessandri, Salvador Allende y Eduardo
Frei Montalva. Un homenaje para todos ellos, que simbolizan nuestra
patria moderna, el país del siglo XX, nuestra vocación democrática y una
época de progreso y avance social.
Soy depositaria de toda una historia, que tuvo momentos grises y
amargos, pero que ha sabido recuperarse. Los chilenos hoy vivimos mejor
y más libres que antes. Hemos tenido tres gobiernos exitosos. Me siento
orgullosa, orgullosa de continuar una senda que tantos frutos ha dado.
Mi saludo y cariño para el Presidente Patricio Aylwin; mi saludo y
cariño para el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
El Chile que construimos hoy se asienta en las bases que ellos
construyeron ayer.
Quiero en este momento no sólo expresar mi admiración, mi cariño, sino
también mi gratitud especial con un gran Presidente de la República,
Ricardo Lagos Escobar.
Qué gran orgullo, qué gran orgullo sentimos todos los chilenos hoy al
verlo salir de este Palacio, ovacionado por su pueblo. ¡Sí, amigas y
amigos, aplaudan más fuerte, porque Ricardo Lagos Escobar se lo merece,
y porque cuando aplaudimos a este gran Presidente, que cumplió tan bien
su tarea, también estamos aplaudiendo a toda la República!
Finalmente, hay un homenaje que no puedo dejar de hacer. Un día 12 de
marzo, hace 32 años, a los 50 años de edad, falleció mi padre, Alberto
Bachelet Martínez. Mañana estaré junto a él, pero sé que él está aquí
conmigo, como lo dijera la noche del triunfo.
En el recuerdo de mi padre, general Bachelet, quiero saludar a las
Fuerzas armadas, de Orden y Seguridad de Chile, que son parte importante
de nuestra historia, y que hoy día son patrimonio de todos los chilenos.
Amigas y amigos:
Seguiremos trabajando para hacer de nuestro país uno más desarrollado,
con más justicia y mayores oportunidades.
El mundo nos está mirando. El mundo observa con atención la experiencia
de este pequeño país al sur del planeta, que supo reconquistar con
fuerza, con dolor, pero con fuerza, las libertades y los derechos, que
supo construir una democracia sólida, que supo reencontrarse y que
progresa, que ha sabido sacar a millones de compatriotas de la pobreza,
en libertad y dignidad.
Este pequeño país, que lo sepan las ilustres visitas que nos acompañan,
hoy quiere dar un gran paso en la historia, un paso de prosperidad para
todos sus hijos, pero también una nueva forma de ver y hacer la
política, una política más inclusiva, más participativa, más abierta,
más transparente. Una política por, para y con los ciudadanos.
Chilenas y chilenos:
Sé muy bien que hay muchas necesidades insatisfechas. Conozco los justos
anhelos que hay en cada familia. Quiero abocar mi experiencia, mi
sensibilidad y mi esfuerzo a la hermosa labor de conducir el país hacia
un destino mejor. Eso es lo que quiero para Chile, y sé que juntos lo
podemos lograr.
Hoy día Chile cuenta con un nuevo gobierno, dirigido por una mujer, que
es expresión también de nuevos tiempos, tiempos de alegría, tiempo de
hombres también, tiempo de jóvenes y de niños, tiempo de adultos mayores
y, por cierto, tiempo de mujer.
Es tiempo de todas y todos, en ésta, mi querida patria, la patria de
todas y todos los ciudadanos.
Muchas gracias, amigos y amigas, muchas gracias, porque quiero que Chile
sea de todas y todos, porque quiero que Chile sea la patria que todos
queremos que sea. Por eso vamos a trabajar con fuerza, con energía, para
que nuestra patria sea más justa, más humana, más solidaria, más
igualitaria. Porque ese es el sueño que todos los que estamos aquí
compartimos, ese es el sueño que recorre nuestro país de Arica hasta la
Antártica Chilena.
Y por ese sueño, yo y todo el equipo de trabajo, el gobierno a lo largo
de todo Chile, vamos a trabajar sin descanso. Porque cuatro años son
cortos, vamos a trabajar a toda máquina, porque juntos vamos a tener un
Chile mucho mejor.
Así que, amigos, vamos a seguir trabajando, porque queremos que niños y
niñas, hombres y mujeres, puedan tener un presente y un futuro mejor.
A celebrar, porque vamos a seguir avanzando en nuestro país, a celebrar
para que mujeres y hombres tengamos abiertas las grandes Alamedas.
¡Viva Chile! LA
ONDA®
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