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Universidad
Una modificación a fondo
de la Ley Orgánica va a poner
el tema de la matrícula en discusión
Rodolfo Gambini |
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Juan Grompone: “Para mí,
a la Universidad no hay
que cambiarla. Hay que
hacer otra” |
Universidad
Una modificación a fondo de la Ley
Orgánica va a poner el tema de la matrícula
en discusión
por Profesor Rodolfo Gambini
Lo que se puede leer a continuación, es un trabajo escrito
por el Profesor e investigador Rodolfo Gambini preparado como
parte de varios documentos que ADUR maneja como base de
discusión sobre la situación de la Universidad de la Republica
en el marco de su X Convención a realizarse en Mayo. Estas
opiniones, como la propia Convención adquieren particular
interés ya que en la mayor casa de estudio se inicia por estos
días una importante instancia de sus distintos órdenes que la
llevara en el mes de junio a elegir un nuevo Rector, que
sustituirá al Ing. Fafael Guarga que ha llegado al final de su
mandato.
Problemas
que me preocupan desde hace años
Tres efectos se combinan y hacen indispensable pensar en
transformaciones profundas de nuestra institución: el deterioro
en las condiciones de estudio, la obsolescencia de su estructura
jurídica concebida para una sociedad y un mundo diferentes y el
creciente número de desafíos no atendidos que el desarrollo del
país nos plantea y exige.
Las circunstancias políticas
resultan favorables para encarar estas transformaciones, por
tanto tiempo postergadas, y llevar adelante una discusión
interna fructífera que conduzca a una propuesta de renovación
plasmada en un nuevo proyecto de Ley Orgánica.
La situación demanda la
participación de todos los universitarios, aun de aquellos que
han sufrido por décadas experiencias que los condujeron a la
desmovilización, el gremio debe ver en la próxima convención la
oportunidad tan esperada de sumarse al proceso de creación de un
sistema universitario renovado.
La educación superior ha sufrido
cambios profundos en los últimos 50 años en todo el mundo. Hemos
pasado de sistemas diseñados para la formación de elites
profesionales a sistemas que proporcionan, en muchos países
desarrollados, formaciones superiores de algún tipo a más del
70% de los jóvenes. En Uruguay se ha dado este proceso de
generalización de la demanda, pero se ha producido dentro de un
sistema universitario que ha tendido a mantener sin mayores
cambios la misma oferta de carreras y formaciones y ha debido
enfrentar el proceso con recursos muy limitados y prácticamente
congelados.
En lugar de entrar en una etapa
de democratización creciente capaz de proporcionar capacitación
superior a quienes hoy serian más de la mitad de la población
activa, hemos entrado en un prolongado proceso de masificación.
Sus características visibles para todos son: la
despersonalización de la enseñanza; la concentración de
grandes números de estudiantes con escasa motivación debido a
una oferta de opciones que no les satisface; una bajísima
proporción de egresos frente a los ingresos, con la consiguiente
frustración de generaciones de jóvenes; el deterioro progresivo
de los niveles de la educación que se imparte impulsado por
insuficiencias de infraestructura y de docentes y las
dificultades crecientes de aprendizaje que las propias
condiciones de enseñanza masiva imponen, unido a las malas
formaciones de los jóvenes que ingresan al sistema desde una
enseñaza media con problemas similares a los aquí mencionados.
El rol creciente de la
formación de egresados de las instituciones privadas, con
una proporción muy superior de egresos frente a los ingresos,
hace más evidente el fracaso de los intentos democratizadores de
la enseñanza pública.
El estudiante que puede pagar
tiene muchas más probabilidades de obtener un título que el que
no puede. Posiblemente la calidad de los egresados de la
Universidad de la Republica sea superior, pero sinceramente no
creo que la diferencia en calidad baste para justificar la
bajísima relación entre ingresos y egresos. Como se sabe, de
acuerdo con el reciente estudio publicado por UNESCO de 16
países latinoamericanos estudiados, Uruguay comparte con
Bolivia y Guatemala los últimos puestos con una eficiencia de
titulación de apenas el 28% de los ingresos. En este
sentido, el objetivo de incrementar los egresos, tanto en
relación a los ingresos como en números absolutos, debe ser
priorizado. Pero también es necesario prestar particular
atención a la calidad de la educación y de la investigación, que
el mencionado deterioro de las condiciones de trabajo ha puesto
en peligro.
Si bien se requiere que la oferta
de educación superior se extienda y adquiera alcance y cobertura
nacional no parece conveniente seguir expandiendo a la
Universidad de la República. Tampoco tiene sentido la creación
de otras Universidades que funcionen como meros compartimentos
estancos o compitan sin compartir recursos o colaborar. Dada la
escasez de recursos humanos y materiales de nuestro país es
imprescindible reunir los disponibles en las distintas áreas y
disciplinas y redireccionarlos en función de necesidades y
objetivos de alcance nacional. Para ello resulta necesario crear
un sistema de educación superior pública que integre diversas
instituciones que trabajen con autonomía pero coordinadamente.
La reforma universitaria debe,
por tanto, trascender los límites de esta Universidad y
plantearse como la reestructura del sistema de educación
superior pública nacional. Para ello será necesario cambiar la
ley orgánica y crear un sistema de educación terciaria y
superior, que incluya instituciones de distinto nivel
organizadas en torno a las grandes áreas temáticas que hoy
existen en nuestra Universidad.
Una alternativa que me parece
particularmente adecuada sería desarrollar una estructura en
tres niveles que trabajarían coordinadamente.
A)
Una institución de postgrado que forme investigadores en todas
las áreas del conocimiento y prepare para la innovación
combinando diversas habilidades de carácter científico, con las
ingenierías las ciencias aplicadas y la economía. Es preciso
recordar que en materia de investigación científica, si
comparamos la situación uruguaya con la de nuestros vecinos:
Argentina, Brasil y Chile, Uruguay presenta un retraso
apreciable, tanto en inversiones como en el número de
científicos y tecnólogos dedicados a la investigación. Estudios
comparativos indican que es necesario duplicar, al menos, el
número de científicos y técnicos vinculados a actividades de I+D
en los próximos 10 años; mejorar la calidad del sistema
científico aumentando la proporción de investigadores con
maestrías y doctorados llevándola a un 50% de los investigadores
activos; incrementar la cobertura temática de las áreas
existentes en el país hoy bastante dispersa debido a las muy
reducidas dimensiones de nuestro sistema científico y crear
instituciones destinadas a la promoción de la transferencia de
conocimientos a los sectores sociales y productivos, y al apoyo
a las empresas innovadoras.
Eso requiere fortalecer nuestros
postgrados, con criterios de calidad y exigencias uniformes,
nuevas instituciones para formar investigadores, laboratorios
básicos, aplicados e industriales y centros de investigación
social y humanística
B)
Un conjunto de instituciones que reúnan las actuales
competencias de la Universidad de la República redistribuidas
en torno a dependencias múltiples, combinando unidades que
contendrían los recursos humanos y la infraestructura de
laboratorios, organizadas jerárquicamente en Institutos
Centrales y Núcleos que reúnan a varias de las actuales
facultades y posean amplia autonomía financiera, con unidades o
Áreas dedicadas a tareas específicas ya sea en materia de
enseñanza, como de investigación interdisciplinaria. La
superación de la estructura de carreras longitudinales
facilitando el tránsito horizontal de los estudiantes sólo será
posible en la medida en que las carreras profesionales puedan
cruzarse efectivamente superando las barreras de las Facultades.
La actual repartición de los edificios universitarios dispersos
por todo Montevideo dificulta sin duda estos intentos de
coordinación Será obviamente muy difícil lograr esta
flexibilización del sistema sin estructuras físicas que
acompañen ese proceso.
C)
Instituciones de enseñanza terciaria y politécnica, con
adecuados niveles de capacitación y con formaciones básicas
suficientes para permitir una rápida adecuación a las cambiantes
demandas de trabajo.
En mi opinión una reforma
educativa de las dimensiones aquí esbozadas no puede hacerse
sólo desde dentro de la Universidad de la República, aunque debe
ser ella la que tenga la iniciativa y defina una propuesta
propia. Debemos darnos ámbitos de discusión internos
comenzando por nuestro propio gremio, para llevarla luego al
conjunto de la Universidad estableciendo un dialogo entre los
ordenes con un claro liderazgo del rectorado, y ampliarla
finalmente llevándola a nivel parlamentario para que
legisladores y universitarios trabajen conjuntamente en el
diseño final de la nueva estructura institucional. Dicho
trabajo culminaría con la elaboración de una Ley Nacional de
Educación Superior Pública. La existencia de un gobierno que
ha recibido el amplio respaldo de la ciudadanía, ofrece una
oportunidad única para encarar estos cambios que no debe
desaprovecharse.
No es posible omitir hacer referencia, en las
actuales circunstancias a otros dos asuntos.
Orientación al ingreso
Si no se combate la
masificación, la calidad de la enseñaza y la relación egresos
versus ingresos difícilmente mejoren. Es claro que ello
pasa en primer lugar por abrir las oportunidades y aumentar
sustancialmente el número de estudiantes en la próxima
generación, por lo que la limitación del ingreso al Sistema
resulta inconveniente.
Pero parece imprescindible
realizar una evaluación universal y obligatoria al ingreso al
Sistema, que permita a todos recibir una educación superior,
pero que oriente a los estudiantes a los niveles y
especialidades para los que estén más motivados y capacitados.
La supuesta permisividad actual es engañosa y tiene un enorme
costo, antes que nada de carácter humano, contribuyendo a la
frustración de un porcentaje muy alto de los jóvenes, y
desperdiciando recursos que podrían ser empleados para
capacitarlos para la vida profesional y para contribuir al
desarrollo del país.
Matrícula
Es indudable que una modificación a fondo de la Ley orgánica
como la aquí propuesta va a poner el
tema de la matrícula en discusión.
Existen buenos argumentos a favor
y en contra de tal iniciativa.
En los países latinoamericanos en
que se ha aplicado, la matrícula se ha establecido como la regla
y las becas que permiten estudios gratuitos solo atienden a
casos excepcionales.
Si además el cobro de matrícula
se emplea para cubrir gastos de funcionamiento o sueldos
docentes el sistema sólo contribuirá a agravar las diferencias
para el acceso a la universidad pública según el origen
socio-económico de los estudiantes y no contribuirá a mejorar la
calidad de la educación.
El pago de matrícula en países
como el nuestro no puede cubrir más que una pequeña proporción
de los presupuestos que las universidades necesitan, a menos que
se fijen montos de matrícula impracticables. Por otra parte, si
junto al cobro de matrícula se procura impulsar una mayor
igualdad de oportunidades para que jóvenes de familias con menos
recursos hagan estudios terciarios y superiores, es posible que
el pago no pueda exigirse a más de un 50% de los estudiantes,
debiéndose mantener formas de ingreso gratuito para el resto.
Pero aún si lo recaudado por ese
concepto no superase el 10% del presupuesto universitario, si se
lo destina exclusivamente a la mejora del sistema educativo, a
la creación de nuevas opciones y carreras y al combate de la
masificación podría tener efectos positivos. Considero que si
se resuelve llevar adelante una transformación en profundidad
del sistema de enseñanza superior, lo que exigirá del Estado
nuevos recursos, sería una muestra de responsabilidad y de
realismo ante el conjunto de la sociedad, y en particular ante
las clases más necesitadas que hoy también pagan sin disfrutar
de los beneficios de la educación, poner el tema en la agenda,
asegurando la gratuidad del ingreso para esos sectores.
Pero en las actuales
circunstancias, mi posición es contraria a una imposición a
corto plazo de matrículas aún con las restricciones aquí
esbozadas. En efecto a mi entender tal sistema no puede más que
despertar muy fuertes resistencias en los usuarios de servicios
universitarios que, con las actuales carencias de
infraestructura, oferta de opciones y calidad de muchas
carreras, no ofrecen por el momento las condiciones mínimas
requeridas. Por otra parte no cabe duda que la implementación de
un sistema de estas características es delicada y crucial para
asegurar que el mismo no tenga consecuencias negativas.
Resumo en el siguiente proyecto
de resolución los aspectos centrales de mi propuesta, no con el
ánimo de que sea tomado tal cual, sino para ser lo más concreto
posible en lo que considero es el núcleo de la misma.
Visto
1) Que la Universidad de la
República viene sufriendo desde hace décadas un prolongado
proceso de deterioro que se expresa en el desmejoramiento en las
condiciones de estudio, la obsolescencia de su estructura
jurídica concebida para una sociedad y un mundo diferentes y el
creciente número de desafíos no atendidos que el desarrollo del
país nos plantea y exige.
2) Que en Uruguay se ha dado un
proceso de generalización de la demanda de estudios superiores
en un sistema universitario que ha tendido a mantener sin
mayores cambios la misma oferta de carreras y formaciones y ha
debido enfrentar ese incremento de la demanda con recursos muy
limitados y prácticamente congelados.
3) Que debido a estas
circunstancias la enseñanza se ha masificado a extremos
inaceptables; caracterizados por la despersonalización, la
concentración de grandes números de estudiantes con escasa
motivación a causa de una oferta de opciones que no les
satisface, con una muy baja proporción de egresos frente a los
ingresos, y la consiguiente frustración de generaciones de
jóvenes, el deterioro progresivo de los niveles de la educación
que se imparte, impulsado por insuficiencias de infraestructura
y de docentes, y las dificultades crecientes de aprendizaje que
las propias condiciones de enseñanza masiva imponen.
4) Que en materia científica y
tecnológica el país esta muy rezagado frente a nuestros vecinos
de la región Argentina Brasil y Chile y necesita para su
desarrollo en las próximas décadas de un fuerte incremento en el
número de científicos y tecnólogos dedicados a la investigación
y la innovación tecnológica, lo que plantea muy altas exigencias
de calidad a nuestro sistema de educación superior.
Considerando
1) Que ante la creciente demanda
de formaciones terciarias, superiores y de postgrado, y la
necesidad de darle a la educación superior alcance y cobertura
nacional, es impensable seguir expandiendo la Universidad de la
República que se ha transformado en un organismo excesivamente
pesado y burocrático y que por lo tanto se deben generar nuevas
instituciones, más pequeñas y con un mayor grado de
especialización.
2) Que para superar la
desesperante lentitud en el tratamiento de los problemas de
fondo en la Universidad; la burocratización del Consejo
Directivo Central que reduce muchas veces los temas a
tratamientos formales sin ir al meollo de los mismos, las
dificultades que enfrentan las iniciativas innovadoras y la
anticuada organización en Facultades, se requiere redistribuir
las competencias de los ordenes y los servicios.
3) Que dada la escasez de
recursos humanos y materiales de nuestro país es imprescindible
reunir los disponibles en las distintas áreas y disciplinas y
redireccionarlos en función de necesidades y objetivos de
alcance nacional.
Para ello es necesario crear un
sistema nacional de educación superior pública que integre
diversas instituciones que trabajen con autonomía pero
coordinadamente.
4) Que las circunstancias políticas resultan
favorables para encarar estas transformaciones, por tanto tiempo
postergadas, y llevar adelante una discusión interna fructífera
que conduzca a una propuesta de
renovación plasmada en un nuevo proyecto de Ley Orgánica.
5) Que la elección de Rector, es
en estas circunstancias de enorme relevancia, ya que el
compañero que elijamos para ocupar dicho cargo deberá liderar la
reforma universitaria y encabezar con propuestas claras y visión
de largo plazo la discusión interna y la negociación con el
poder político.
Resuelve
1) Impulsar, desde la Universidad
de la República, la elaboración, con la
participación de todos los
órdenes, de un Proyecto de Ley para la creación de un Sistema de
Educación Superior Pública.
2) Solicitar a los candidatos al
rectorado que establezcan por escrito sus posiciones respecto a
la reforma universitaria, en particular en lo relacionado con la
creación de nuevas instituciones, la reforma de la Ley orgánica,
el ingreso y la matrícula.
3) Designar un grupo de trabajo
que elabore, en coordinación con los distintos
Centros los lineamientos de
un proyecto de reforma universitaria a ser acordados por el
orden; en particular los del Proyecto de Ley de Educación
Superior. Citar a una nueva Convención, en plazo a determinar,
para que analice las propuestas y tome posición.
LA
ONDA®
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